La jaula

La jaula
por la emancipación de los pueblos

mardi 10 avril 2018

El circo del Divino Niño. Bogotá idolatria y paganismo.



“La Jerusalén de oro”  del barrio 20 de Julio de Bogotá  


No seamos ingenuos exigimos imposibles cuando sabemos de antemano que solo un milagro podrá cambiar nuestro destino. A los parias, a los desheredados, a los huérfanos y menesterosos no les queda más remedio que arrodillarse en los altares y encender velitas a los cristos, vírgenes o santitos a ver si escuchan nuestras suplicas.

La religiosidad obnubila a los devotos con su parafernalia de misas, procesiones, y coros celestiales; que si el padrecito vestido con su blanca casulla y estola dorada con el hisopo en la mano asperjando agua bendita sobre el redil o elevando al cielo el copón bendito antes de consagrar la hostia santa.  -Bienaventurados los llamados a esta cena, hermanos- y las fieles presas de un ataque de misticismo cierran los ojos esperando que caiga sobre sus cabezas las lenguas de fuego del espíritu santo.

Un buen jinete sabe domar a conciencia un potro salvaje y eso fue lo que hicieron los frailes doctrineros con los herejes indígenas.  No fue por amor que aceptaron a ese Dios blanco todopoderoso sino por el terror que les inspiraba los castigos y los escarmientos a que eran sometidos. A la fuerza tuvieron  que rendirse de rodillas en los altares y adorar al Cristo crucificado que resucitó al tercer día según las escrituras.

Los conquistadores españoles a ese territorio ignoto situado en pleno corazón del continente americano lo bautizaron con el nombre Nuevo Reino de Granada. Realmente se trataba  de la Cundinamarca de los Chibchas, “el país de los cóndores”. Los invasores se proclamaron los dueños y amos de las tierras conquistadas reclamando directamente al rey los títulos de propiedad y los blasones de nobleza.

La principal misión del imperio católico hispano era evangelizar esas razas inferiores incapaces de discernir, seres carentes de uso de razón que había que redimir del pecado original en la pila bautismal. Tales fueron los castigos impuestos por los frailes doctrineros que los conversos chibchas o muiscas se volvieron más fanáticos y radicales que los propios inquisidores. Con la espada y la cruz había que extirpar las idolatrías y exterminar a los bárbaros hijos de Satanás. Por pura supervivencia aceptaron ser bautizados, renegaron de sus nombres, de sus creencias, de sus dioses, de su lengua materna hasta asumir la condición de siervos y esclavos.  

Allí a 2.600 metros de altura en medio de la cordillera de los Andes se fundó en 1538 la muy noble y muy leal villa de Santafé, capital del Virreinato de la Nueva Granada. La Santafé de los redimidos, la Santafé de los conversos, la Santafé de los mojigatos y penitentes construida al pie de los cerros tutelares (donde reina el buziraco o el demonio según los frailes doctrineros) que dominan la inmensa sabana (Muequetá) del cacique Bacatá, la tierra más fértil y generosa que ojos humanos hayan conocido (así la describían los cronistas de Indias) Una ciudad completamente aislada del mundo, una tierra inhóspita a la que llegaron los conquistadores y aventureros atraídos por la leyenda del mítico dorado. La increíble historia de ese cacique que cubierto en polvo de oro se bañaba en las frías aguas de la laguna Guatavita para ofrendarles su mágico tributo a los dioses. El único punto de contacto con el exterior se encontraba en Cartagena de Indias, en el mar de los Caribes, a más de 1.000 kilómetros de distancia. Para entrar o salir de Santafé (nombre que le puso el conquistador andaluz Jiménez de Quesada en recuerdo de Santafé-Granada) había que aventurarse a navegar por las el río de la Magdalena que surcaba regiones selváticas dominadas por tribus hostiles y muy feroces. De ahí que en la sabana cundiboyacense se engendrara la versión más puritana y fundamentalista  del catolicismo hispano. Así lo revela la cantidad de iglesias, basílicas y catedrales construidas en honor al Dios blanco Todopoderoso, su hijo Jesucristo y la virgen santa. A sangre y fuego tenía que brillar el faro civilizador y a fe que cumplieron con su palabra.

En la historia más reciente de la conquista espiritual del Nuevo Mundo tenemos que reseñar el increíble caso del sacerdote Juan de Rizzo. Este cura italiano llega a Colombia en 1935 empeñado en continuar la misión evangelizadora de nuestro señor Jesucristo y sus apóstoles: “Id por el mundo proclamad la Buena Nueva a toda creación”

El padre de Rizzo estaba obsesionado con la salvación de los gentiles y de ahí que eligiera un país exótico tropical donde sobran los pobres y miserables fáciles de embaucar con espejitos y collares de cuentas de vidrio. Es decir, el sitio perfecto para predicar la palabra de Dios.

El reverendo padre después de ejercer su misión por distintas regiones de Colombia fue destinado por sus superiores a la congregación que los Salesianos regentaban en el colegio León XIII Don Bosco en la localidad de San Cristóbal, en el sur de Bogotá.

Cuenta la leyenda que un día mientras el padre se dedicaba a leer la biblia en el oratorio juvenil del Salesiano aconteció un hecho sobrenatural. Por la intersección del supremo hacedor se le apareció nuestro señor Jesucristo quien le dijo que a él le gustaría que se le reverenciara como a un niño inocente. Porque de los niños es el reino de los cielos. Entonces, el hijo único de Dios en tono imperativo le ordenó al cura construir un santuario en su honor en esa barriada marginal para consuelo y misericordia de los menesterosos.

El padre de Rizzo decía que hablaba con Dios, que escuchaba voces del más allá proclamando la segunda venida de Jesucristo. Estas graves alteraciones psicológicas en otras circunstancias se hubieran tomado como un ataque de esquizofrenia y con toda seguridad lo habrían recluido en un manicomio (diagnostico: deterioro funcional del córtex prefrontal) Pero como se trataba de un sacerdote de reconocido prestigio y encima italiano esto lo revestía con un cierto halo de beatitud. No se trataba de un loco sino de un médium entre la divinidad y los mortales.

Al padre la aparición de nuestro señor Jesucristo lo dejó cautivado. Desde luego que se sentía elegido para una misión universal. Da la casualidad que él también le profesaba una gran devoción al niño Jesús de Praga o el Divino Principito y de inmediato inició el culto en el oratorio los domingos y fiestas de guardar.

Pero le faltaba algo más concreto y palpable, una imagen ante el cual se postraran de rodillas los feligreses a hacerle rogativas y ofrendarle suculentas dádivas. Presuroso se dirigió a las tiendas de antigüedades del centro de Bogotá en busca de una talla impactante que cubriera sus expectativas. Ninguna de las imágenes que encontró le satisfizo así que encargó a un artista de la tienda litúrgica “Vaticano” la realización de una nueva escultura del divino principito, un fetiche mágico con el cual llevar a cabo este maquiavélico vudú colectivo.  

Debía ser una figura alegórica de la infancia de Cristo, una hermosa imagen que representara todo el poder y la gloria del Mesías. Una obra de diseño primoroso y pluscuamperfecto que con ayuda del escultor supo materializar: el Divino Niño descalzo y vestido con un traje árabe que levantaba los brazos al cielo como queriendo abrazar al padre eterno. Inscrito en su peana un lema soberbio “Yo Reinaré” Un niño Dios de porcelana con un rostro bellísimo, un niño Dios blanquísimo, de mejillas sonrosadas y de ojitos azules tan lindo y el pelito mono angelical -porque ante todo había que preservar impoluto el rancio abolengo de Adán-. El padre de Rizzo estaba confiado en que ese idolillo que acababa de parir obraría prodigios y le proporcionaría extraordinarios dividendos. Aunque tenía un pequeño defecto: apenas medía 50 centímetros. Debería haber sido un coloso pero por falta de presupuesto o quién sabe si por pura tacañería quedó reducido a un enanito de porcelana.   

El 20 de Julio es un populoso barrio del sur de Bogotá en el que buscaron refugio miles y miles de parias esperanzados en encontrar la redención a sus cuitas.  En la ladera de los cerros en un ambiente lluvioso y frío se hacinan las víctimas de la violencia que generó la guerra entre liberales y conservadores en los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo XX. Un éxodo de campesinos hambrientos, despojados de sus tierras que llegaron hasta allí arrastrando su numerosa prole y todas sus pertenecías.  Como hormiguitas construyeron sus tugurios de madera y cartón que con el paso de los años se transformaron en precarias viviendas de ladrillo, cemento y techos de zinc dibujando el caótico paisaje de la marginalidad. Pertenecientes a las clases más bajas de la sociedad: mestizos, indígenas, negros, mulatos o zambos, es decir, los líchigos o guaches -como los suelen calificar despectivamente la burguesía criolla- Brutalizados por la ignorancia su destino no es otro que el de surtir de mano de obra barata las industrias, fábricas, el sector de la construcción o de los servicios, las obras públicas o las filas de la policía y las fuerzas armadas. Mientras las mujeres -por intermedio de las parroquias- son impunemente explotadas como coimas, mucamas y sirvientas en las residencias y mansiones del norte de Bogotá. Según las leyes del apartheid las cualidades de los seres humanos no se determinan por sus conocimientos o su valía personal sino por el color de su piel y sus rasgos étnicos. Entre más blancos; más bellos e  inteligentes.

El padre de Rizzo era una persona de poco atractivo físico; con cara de sepulturero y mirada de inquisidor, de carácter gruñón siempre andaba malhumorado recriminando a sus colaboradores más cercanos su falta de compromiso y entrega. ¡Dadlo todo por el Divino Niño! Un ser inaguantable que solo inspiraba recelos y por eso los feligreses preferían guardar silencio y agachar sumisos la cabeza. Porque se debe primar la disciplina, el trabajo, la oración y la obediencia debida a las jerarquía.

Desde el púlpito el curita se transfiguraba en un apologeta que con su verborrea mística hipnotizaba a los creyentes. Al fin y al cabo venía de Italia, la tierra del sumo pontífice y esa era una carta de presentación suficiente que lo convertía en un apóstol santo.

El padre empezó repartiendo pan, chocolate y aguaepanela con queso para atraer esas masas de pobres y afligidos, los famélicos comideritos, los pordioseros, los chinos huérfanos, los gamincitos, que se desmayaban de hambre durante la misa. Y es que de veras que a punta de hostias y padrenuestros difícilmente  les iban a llenar el buche.  El padre de Rizzo sabía que la clave estaba en capturarlos por el estómago para luego entrarle al campo metafísico sin mayores contratiempos. “Darle de comer al hambriento y darle de beber al sediento” como bien reza el evangelio de San Mateo. Porque allí donde existe precariedad y sufrimiento las órdenes religiosas se hincan como garrapatas para aprovecharse del drama social.

Entre los miserables las carencias se multiplican; el costo de la vida sube imparable y los salarios no alcanzan ni siquiera para cubrir las necesidades más perentorias. Siempre falta plata para pagar el arriendo mensual, la canasta familiar, el colegio de los chinos, el uniforme de los guambitos, la electricidad, el agua, el transporte. Y ni hablemos si se trata de familias numerosas donde el drama es aún  más desgarrador.  En medio de tantas estrecheces no les queda otra que vivir de prestado, la angustia se apodera de su existencia y solo papá Dios puede brindarles un consuelo efectivo.

Con cara de santurrones los fieles se arrodillan en el altar confiados en que el supremo hacedor escuche sus plegarias. Los pordioseros, los afligidos llegan a pedirle al Divino Niño consuelo para afrontar la travesía por este valle de lágrimas. Ellos saben que solo la justicia divina podrá reivindicarlos pues han perdido la fe en unos gobernantes avariciosos y egoístas que siempre los han estafado. En silencio y con los ojos llorosos repiten las mismas idénticas oraciones de los últimos 480 años: “Vengo ante ti, mi señor, reconociendo mi culpa. Con la fe puesta en tu amor, que tú me das como a un hijo. Te abro mi corazón y te ofrezco mi miseria…”

Si ese pequeño idolillo de porcelana quería ganarse la fama de milagrero había que revestirlo de un aura de santidad. Sin esa excepcional cualidad el negocio no iba a funcionar pues la clientela necesita meter el dedo en la llaga.  No se sabe muy bien por qué o si fue un mero bulo inventado por el padre pero el Divino Niño dizque comenzó a hacer  milagritos. Por obra y gracia del espíritu santo los ciegos recuperaban la vista, las mujeres estériles quedaban embarazadas, los enfermos de cáncer sanaban, los cesantes conseguía trabajo, los más arrastrados triunfaban en los negocios, los don nadie adquirían casa, carro, los estudiantes  aprobaban los exámenes, los solterones se echaban novia, y a los más salados le tocaba la lotería. Ante tal  éxito se instituyeron los nueve domingos con el niño Jesús donde se le ofrecían misas para bendecir y proteger las casas, las familias o los negocios, igualmente se ofertaban confesiones, comuniones, bautizos, matrimonios, y hasta velatorios y entierros. A los incondicionales se les exigía que entregaran en la parroquia suculentas donaciones en dinero o especies.  Un monopolio otorgado por Dios nuestro señor a la comunidad de los Salesianos, únicos dueños de la marca registrada heredera del padre de Rizzo.

Da la casualidad que las monjas Carmelitas, orden fundada por santa Teresa de Jesús, desde tiempos pretéritos le rendían culto al Divino Principito. Siguiendo las tradiciones más vernáculas veneraban en el altar mayor del convento una fina talla del Divino Niño vestido lujosamente con traje de seda y ceñida en su frente una corona de oro y piedras preciosas. Las Carmelitas eran las auténticas discípulas de la venerable madre Margarita del Santísimo Sacramento (Carmelita del convento de Beaune en Francia) quien ejerció de confidente del Divino Niño y propagadora de su devoción. Desde luego que se sentían agraviadas porque inesperadamente les había surgido un competidor desleal. Ahora las donaciones iban mermando considerablemente y las monjitas indignadas reclamaron ante la curía para que el obispo hiciera prevalecer sus derechos exclusivos.

La alta sociedad cachaca colmaba al Divino Niño de las Carmelitas con generosas  limosnas y magníficos regalos por los favores recibidos.  Aunque pronto llegó a sus oídos los milagros que obraba el nuevo Divino Niño allá en el 20 de Julio, el barrio de los líchigos. Era una afrenta intolerable que las familias de alta alcurnia quedaran excluidas de los más preciados parabienes celestiales.   


El gobierno colombiano por su carácter conservador y reaccionario aprobaba (y aprueba) sin objeciones toda esta parafernalia de cristos, vírgenes y santitos que mantiene al pueblo en la inopia. Tales supercherías las aprovecha para desviar la atención de otros problemas más trascendentales como la corrupción, los chanchullos, el desempleo o el alto costo de la vida. El feudalismo colonial imperante tenía y tiene que preservar sus privilegios incólumes y  es mejor que la plebe se dedique a rezar salmos responsoriales en los altares antes de que tomen conciencia y se echen al monte con un arma en la mano. “Que firmen con el pulgar los carajos y que acaten al pie de la letra los santos mandamientos de la ley de Dios. Han nacido para recibir órdenes y deben asumir su destino” “No hay más que recordar lo ocurrido aquel pavoroso  9 de abril de 1948, el día del Bogotazo, cuando las chusma de ateos comunistas se lanzaron a las calles a quemar iglesias”  “Esos liberales malparidos fanáticos de Jorge Eliecer Gaitán son los culpables de  la violencia y todas las desgracias que sufre Colombia”

El negocio del padre de Rizzo iba viento en popa; desde luego que había descubierto las minas del rey Salomón, como el rey Midas todo lo que tocaba se convertía en oro, frotaba la lámpara maravillosa de Aladino y se cumplían todos sus deseos: miles de ofrendas y cuantiosas limosnas, donaciones de todo tipo, en pesos, dólares y letras de cambio cheques, joyas, oro, plata, piedras preciosas, etc.

La misión del padre de Rizzo se iba materializando a pasos agigantados. Por algo Cristo lo había escogido para propagar la devoción del Divino Niño y limpiar los pecados del mundo. Desde el púlpito no se cansaba condenar a los que viven en la impureza; a los borrachos, a las prostitutas, a los drogadictos, a los vagabundos y atracadores, ¡Escoria humana! que el altísimo se apiade de vuestras almas. “Sed fieles en el matrimonio, ¡hijos míos! que los fornicadores serán condenados al fuego eterno”. “El premio a vuestros sacrificios será la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén”.

Era el momento de acometer el proyecto de la erección de un templo digno de albergar la nueva Jerusalén de oro,  un templo majestuoso para gloria de Jesucristo nuestro señor y de la santa madre iglesia. Y lo más fantástico es que no había necesidad de contratar personal para construir la magnánima obra pues un ejército de obreros, albañiles, peones, soldadores, carpinteros, plomeros se ofrecieron voluntariamente a cumplir los deseos de nuestro señor Jesucristo.  ¡Que Dios se los pague y que los tenga en su eterna gloria!

El solemne acto de consagración del santuario del Divino Niño tuvo lugar el día 27 de julio de 1942 presidido por monseñor Juan Manuel Arbeláez. La homilía congregó una multitudinaria romería llegada desde distintas regiones del país en buses, camiones, carros, recuas de mulas o a pie. La presencia de las autoridades políticas, militares y religiosas era la más clara señal del triunfo de Cristo Rey.  Sonaron las pomposas notas del himno nacional y se izó victorioso el tricolor patrio  amarillo, azul y rojo. ¡Presente armas al generalísimo de los ejércitos!

El padre de Rizzo adoctrinaba a las mansas ovejitas del redil sobre los prodigios que obraba el Divino Niño, haciendo especial énfasis en que si queremos algo con todas las fuerzas de nuestra alma primero deberíamos recompensarlo monetariamente. Solo así podrían verse cumplidas con mayor diligencia nuestras súplicas y peticiones. De ahí el inmenso valor que tenían las limosnas que se depositaba en las urnas estratégicamente colocadas en el templo. No solo se aceptaba dinero contante y sonante sino también en especies: joyas, oro, plata, esmeraldas, televisores, neveras, lavadoras, propiedades, incluso últimas voluntades testamentarias. ¡Y todo lo recaudado libre de impuestos!  Se aconseja que la limosna  sea costosa y digna del Divino Principito pues Dios les devolverá el ciento por uno.

“Si no se llenan a rebosar las cajas fuertes que hay en la entrada del santuario el Divino Niño se pone emberracado” –solía reprender el padre de Rizzo al populacho en previsión de cualquier gesto de tacañería. -¡Hijos míos, obras son amores y no buenas razones!  Dar el diezmo es una obligación sagrada de todo buen cristiano -sermoneaba.

El padre de Rizzo inesperadamente entraba en trance y sufría violentos ataques de histeria: ¡hijos míos, arrepentíos que el demonio acecha! -Gritaba como un poseso invocando el santo nombre de Jesucristo. Para enfrentar estos tiempos de tribulación es necesario sacrificarse por una causa justa. Incluso dicen algunos que lo conocieron en vida que le salían estigmas en las manos. Pruebas irrefutables de su santidad.


Aunque la iglesia hipócritamente proclame que “de los pobres es el reino de los cielos” su prioridad, sin lugar a dudas, es salvar el alma de los ricos. Los ricos son los amos y poseen el capital y este es un argumento suficiente para rendirse a sus pies. Los cachacos bogotanos de apellidos rimbombantes, los doctores, sus  eminencias, sus ilustrísimas de sangre azul se colocan la máscara de piadosos dispuestos a lavar sus conciencias, los fariseos vienen a ejercer la caridad cristiana y a pagar misas para que el  Divino Niño los ampare y los favorezca; que sigan multiplicando sus ganancias, prosperidad en los negocios y protejan sus propiedades. El padre de Rizzo para premiar a los más entusiastas benefactores expedía indulgencias plenarias con firma y sello papal. -Bienvenido, excelentísimo señor, bienvenido mi doctor, aquí les tengo el pasaporte a la eternidad para toda la familia. Los oligarcas encopetados de traje de paño, chaleco y corbata, zapatos de charol y sombrero de copa, junto a sus señoronas que lucían pretenciosas la  última moda de Paris depositaban un cheque en blanco en la inocente mano de su reverencia.   Los cuervos ensotanados se frotaban las manos pues el maná bendito caía del cielo a raudales.


En una sociedad tan injusta como es la colombiana el único consuelo que les queda a los pobres es la religión (llámese católica, de las sectas o la brujería). Algo que se puede comprobar cada domingo y fiestas de guardar cuando se arremolinan desde bien temprano en el parque del 20 de julio una jauría de menesteroso, pordioseros, huérfanos, ancianos desamparados, paralíticos, tísicos, sidosos,  locos, cojos, mancos, ciegos, tuertos, enanos, patulecos, mongólicos, enfermos terminales en sus camillas, tísicos, leprosos, campesinos desplazados,  ¡caridad! ¡Compasión! los más astutos llevan campanitas amarradas en sus muñecas qué hacen sonar como reclamo. Ruegan para que se les ablanden el corazón a los feligreses: una monedita, un billetico, un pancito, su merced, Dios se los pague, por amor a Dios, Dios me lo bendiga, una limosnita por amor a Dios, repiten balbuceantes el mantra postrados de rodillas dándose golpes en el pecho. Hay que tener fe en el poder celestial y rogar al altísimo que se apiade de sus almas.  Dios padre todopoderoso es el único capaz de brindarles alivio y consuelo. ¿Quién sino él va a sacarlos de ese trance? Un verdadero auto de fe en el que participa la más baja ralea de patipelados, el lumpen proletariado: obreros, peones, cesantes, tombos, coimas, celadores, mandaderos, emboladores, chóferes de buses, taxistas, camioneros, de todo hay en la viña del señor; prostitutas, atracadores, ex presidiarios, travestis, zorreros, contrabandistas, traquetos, sicarios, dealers. Si Dios nos ha creado a su imagen y semejanza todos somos hijos de Dios y Dios los ama y acoge en su seno “todo lo que pidas, por los méritos de mi infancia, te lo daré”


Con el tiempo en el parque del 20 de julio se fue creado un auténtico mercado persa invadido de vendedores ambulantes que en medio de una atronadora algarabía  vocean los más variados productos: estampitas, relicarios, almanaques, crucifijos, rosarios, camándulas, novenas, escapularios, postales, afiches, cuadernos, calcomanías,  lápices, pañales, calzoncillos, matarratas, purgantes, mertiolate, esparadrapo, cuchillas de afeitar, etc…en los alrededores del templo se improvisan tenderetes donde hacen su agosto  las comadres y las marchantas preparando fritanga, morcilla, chicharrón, lechona, empanadas, la almojábana, la arepa y para entonar a la clientela trago corto y trago largo; canastadas de  cerveza, aguardiente, chicha y guarapo. Y todo el bazar amenizado con música  chucu chucu, arrabalera, corridos y rancheras mejicanas, tangos y vallenatos, salsa, cumbia. Los más malditos y apestados mariguaneros, bazuqueros, ñeros, pirobos, jíbaros, recicladores, vagabundos, drogadictos y alcohólicos también vienen a recoger las migajas que caen del banquete.

Dios, todo se justifica con Dios, Dios, por Dios, se repite la palabra sin descanso como si se tratara de un extraño sortilegio a ver si se obra algún prodigio: Dios se lo pague, Dios mediante, si Dios quiere, porque los pobres se sientes protegidos por el Todopoderoso y por eso en su lenguaje cotidiano no pueden dejar de nombrarlo. Una dependencia afectiva como consecuencia de la baja autoestima e inseguridad.

Colombia desde su fundación se ha caracterizado por ser un país católico, apostólico y romano. Uno de los componentes fundamentales de su identidad es la religiosidad.Todas las fiestas de guardar están relacionados con las fechas más memorables del santoral. No olvidemos que nuestro país ha sido consagrado bajo la advocación del Sagrado Corazón de Jesús. Este culto, que se inició en Bogotá en 1891, reconoce el origen divino de la autoridad y la soberanía social de Nuestro Señor Jesucristo. Porque iglesia, estado y militares son un solo corazón. Su lema: tradición, propiedad privada y catolicismo. Colombia, tal como lo enunciara el padre Félix Restrepo, es el mítico reino de Cristilandia donde sus habitantes se dedican a rezar los 365 días del año por la salvación de la humanidad. De ahí ese lema tan pretencioso que identifica al Divino Niño: “Yo reinaré”

Pero hoy el catolicismo en Latinoamérica vive una época de crisis a causa de la invasión de las sectas cristianas.  En este juego capitalista de la oferta y la demanda millones de católicos han decidido abjurar y pasarse a las filas de los protestantes, los bautistas, los evangélicos, los adventistas, los Testigos de Jehová, los Mormones, Iglesia Universal del reino de Dios y una larga lista imposible de transcribir por su extensión. La bonanza millonaria en recaudaciones ha disminuido considerablemente y esto es algo que alarma de sobremanera a la Conferencia Episcopal. La misión de las sectas cristianas es la de dividir la sociedad para intentar contrarrestar el mensaje de opción por los pobres que pregona la Teología de la Liberación. Que se predique la resignación cristiana y la promesa del paraíso para quienes sigan el camino recto antes que ofrecer una respuesta desestabilizadora.

La fiesta mayor del Divino Principito se celebra el primer domingo de septiembre y congrega más de un millón de fieles llegados desde todas las regiones del país y del extranjero (Venezuela, Ecuador, Perú o Panamá). Los peregrinos se movilizan en aviones, buses, camiones, carros, zorras, en bicicleta o a pie a rendirle tributo al rey de reyes.  Con el tañer de campanas de todas las iglesias del sur se inicia la procesión de penitentes -muchos descalzos- que recorren largos tramos del camino que conduce al santuario; otros tantos de rodillas, otros flagelándose con cadenas y hasta mortificando su cuerpo con fierros, pinchos. Cualquier sacrificio es poco en honor al nazareno que padeció una horrible agonía en la cruz. Porque el dolor es bueno a los ojos de Dios. Un interminable viacrucis en el que sobresalen los liberales, los conservadores,  burgueses, terratenientes y ricachones que pugnaban por llevar en andas la imagen del Divino Niño. Porque aquí no se hace distinción de clases sociales ni ideologías. Toda una puesta en escena muy bien teatralizada en la que las estrellas son los clérigos opusimos,  monjitas, novicias, seminaristas, diáconos, monaguillos, beatas y beatos enlutados, es decir,  el ejército invicto de la gloriosa cruzada nacional. La santa misa es un acto sublime que se amplifica por altoparlantes para que la escuchen todos los fieles que ante la imposibilidad de entrar en el templo se arremolinan en el parque del 20 de Julio. El lleno es apoteósico, la solemne homilía supera cualquier evento deportivo ya sean clásicos de fútbol  o conciertos de cantantes famosos. Un acontecimiento retransmitido por los principales canales y emisoras de radio y televisión.

Los peregrinos enruanados, calzando cotizas y con sus sombreros de ala ancha ceñidos en la cabeza lanzan jaculatorias y alabanzas ¡hosanna! ¡hosanna! ¡aleluya! Los pecadores irredentos se rasgan las vestiduras ¡Por mi culpa por mi culpa por mi gran culpa…! mientras manosean sus rosarios chinos de plástico, todo un gran auto de fe, multitudes con la cruz a cuestas ansiosas por postrarse de rodillas ante la imagen del Divino Niño y entregarle sus óbolos y ofrendas.  Divino niño, divino niño. “¡Oh, Divino niño Jesús! yo recurro a ti y te ruego por la intersección de tu santa madre, me asistas en esta necesidad porque creo firmemente que tu divinidad me puede socorrer”  El recuerdo de los milagros se anuncian con toda pompa grabados en mármol: “Gracias Divino Niño por los favores recibidos.  Familia Álzate”;  “mi abuelito se sano del cáncer, Gracias Divino Niño. Familia Pereira”, “mi papacito recobró la vista, Familia Nieto”…  Papa lindo, te ofrezco estos pesitos, divino niño un milloncito por los favores recibidos, Divino Niño,  mamita querida, resucitar como Lázaro en Betania “pedid, y se os dará” Los números del chance, su merced, el premio mayor de la lotería, ramos de flores, velas, cirios pascuales, incienso y mirra. Y para completar la hazaña: las 42 misas diarias que superan con creces a las celebraciones más suntuosas del mismísimo Vaticano.

Los nueve primeros domingos de cada mes hasta terminar en septiembre con la fiesta mayor se llevan a cabo grandes homilías haciendo hincapié en la conversión, el sacramento de la confesión y expiar los pecados, la comunión y la solidaridad con los desamparados demostrada a través de las limosnas. Ante las grandes catástrofes naturales, sequías, tempestades, terremotos es el momento de hacer rogativas y peticiones de auxilio al padre eterno. Escoltados por los caballeros del Niño Jesús recitando el ¡te alabamos señor! mientras miles de fieles elevan plegarias al cielo. Son memorables igualmente las procesiones de semana santa, la pasión del viacrucis, el Corpus Cristi, el rosario por las intenciones del Papa y la fiesta del 20 de julio coincidiendo con el grito de independencia de Colombia.

El poder de convocatoria del circo del Divino Niño es arrollador y el éxito de público apoteósico y con todas las entradas vendidas.  Vengan a disfrutar del espectáculo más grande del mundo: la mujer barbuda, los payasos, los trapecistas, equilibristas, llamas del Perú, leones del África, el hombre araña, la mujer maravilla, superman, magos, prestigiadores, nigromantes y como estrella invitada: el Divino principito milagroso.

Aquellos que visitan por primera vez el santuario del Divino Niño se llevan una gran decepción pues en vez de una descomunal estatua se encuentran con un enanito de porcelana encerrado en una urna de cristal (antibala) Y encima custodiado por guachimanes que velan por su seguridad noche y día. Pobrecito, tan poquita cosa, parece mentira que ese muñequito haya provocado tan inusitada revolución cristera. Pero la grandeza del Divino Niño no se mide por la estatura sino por los incalculables beneficios que aporta económicamente a la santa madre iglesia.

Las oraciones mueven montañas, la fe es un arma secreta como se demostró cuando el presidente Marroquín, advertido por su ministro plenipotenciario de que varios buques de guerra yanquis pretendían invadir el istmo de Panamá, se le ocurrió la genial idea  de celebrar con urgencia en la catedral primada un gran tedeum solemne por la salvación de la patria. El muy iluso creyó que iba a derrotar a los yanquis a punta de padrenuestros y ave marías. Al final Panamá se independizó de Colombia y la zona del canal pasó a manos norteamericanas.

Colombia es un país de camanduleros, de brujos, de yerbateros y milagreros, un pueblo supersticioso por naturaleza. Algo que hace parte de ese sincretismo religioso  resultado de ese crisol de razas: blancos,  indígenas, negros. Entre el populacho es muy habitual las supercherías y el esoterismo, las ciencias ocultas, las cartas del tarot, las predicciones de las pitonisas, el fetichismo y amuletos, las patas de cabra, los dientes de caimán, las pócimas del indio amazónico, los menjurjes del indio Guaicaipuro o las rogativas al ekeko, el dios de la abundancia incaico. 

El Divino Niño se ha convertido en el ídolo predilecto de los colombianos, a tal punto que le rinden pleitesía desde el presidente de la república, ministros, senadores y representantes, alcaldes y gobernadores, el cuerpo diplomático en pleno, la conferencia episcopal, el nuncio del papa, reinas de belleza, cantantes, ciclistas,  futbolistas, gremios, sindicatos, partidos políticos, empresarios, la cúpula militar,  banqueros, artistas famosos, patrones, capos, narcotraficantes, esmeralderos. Todos le juran y perjuran fidelidad hasta las últimas consecuencias.

Ya no hay cóndores en el país de los cóndores sino bandadas de gallinazos que revolotean en los cerros en busca de carroña. Las ruedas de la historia no se detiene pero las injusticias y la iniquidad permanecen. En los últimos 50 años a causa del terror guerrerista promovida por el propio gobierno ha obligado a millones de campesinos a buscar refugio en los suburbios de las grandes ciudades colombianas. Bogotá se ha convertido en una megalópolis de casi 10.000.000 de habitantes donde los problemas sociales en vez de remitir se multiplican pues la crisis económica no da tregua. Esto significa más pobres que redimir y salvar, más adeptos (clientela en la jerga capitalista) para los cristos, santos, vírgenes o pastores de las sectas. La dictadura teocrática y patriarcal amancebada con el régimen cívico-militar afianza su dominio sobre todos los estamentos de la Republica de Colombia. Tal y como solía repetir una y otra vez el padre de Rizzo profetizando la perpetuidad del mensaje del Divino Principito: “Cielo y tierra pasarán, mas tu palabra no pasará”

Carlos de Urabá 2018


vendredi 23 mars 2018

El nuevo héroe de España es un pirata cojo, manco y tuerto.


El almirante de su católica majestad don Blas de Lezo y Olavarrieta.

A los alumnos en la escuela en Colombia se les enseña desde los primeros cursos de primaria la historia del glorioso almirante Blas de Lezo. Sonaba el himno nacional y todos los niños nos sentíamos orgullosos de ese mediohombre (perdió la pierna izquierda, el ojo izquierdo y el brazo derecho en enfrentamientos navales en Vélez- Málaga, Tolón y Barcelona) que enfrentó en 1741 -en inferioridad de condiciones-  nada menos y nada más que  a  la poderosísima armada inglesa. Una expedición  compuesta por 29 barcos, 22 fragatas, 135 transportes, 2.000 cañones  y un total de 27.000 marineros y milicianos al mando del Almirante Vernon.  Cartagena de Indias era por ese entonces la puerta de entrada al continente suramericano y los ingleses ambicionaban capturarla para apoderarse del Nuevo Reino de Granada, la tierra del mítico Dorado.

“Gracias a Blas de Lezo hoy hablamos español y no inglés” Se apuntaba en letras mayúsculas en el  “Manual Escolar para la Historia de Colombia” de José María Henao y Gerardo Arrubla. Los más perspicaces alumnos replicaban que si hubieran triunfado los ingleses ahora seríamos blancos, altos, rubios, de ojos azules y más desarrollados. Desde luego que el fervor españolista no puede competir con el genotipo anglo que cuenta con mayor prestigio.

El Almirante Blas de Lezo era en ese entonces el encargado de defender los navíos de la flota real que trasportaban en sus bodegas las riquezas expoliadas en el Nuevo Reino de Granada, el reino del Perú o el alto Perú y la cancillería real de Charcas. Tesoros de oro, de plata, o piedras preciosas que extraían de las minas los esclavos indígenas o negros, más los impuestos reales y el fruto del guaqueo de los cementerios indígenas (principalmente de tumbaga, oro, plata y esmeraldas) que se remitían periódicamente a la península con el fin de engordar las siempre exhaustas arcas del imperiales (su principal fuente de financiamiento) El monopolio del tráfico comercial con las Indias y Filipinas reportaba inmensos beneficios a la corona. Los ingleses, holandeses y franceses estaban decididos a romper dicho monopolio fomentando el contrabando y la piratería.

Tengamos en cuenta también la infinidad de barcos negreros de diferentes banderas que provenientes de las costas de África se dirigían a Cartagena de Indias a vender esclavos. Un floreciente negocio que les reportaba infinitas ganancias que no estaban dispuestos a perder. Por lo tanto el Almirante Blas de Lezo debe considerársele como un corsario más al servicio de un imperio invasor y genocida.

En el año de 1737 la corona le encomendó al Almirante Blas de Lezo la misión (como comandante general de Cartagena de Indias) de velar por la seguridad de la flota de indias o de los Galeones que zarpaban de Portobelo y hacían escala en La Habana, en Cartagena de Indias o en la Guaira antes de realizar el viaje transoceánico a la península Ibérica. Hasta Portobelo, en el Caribe panameño, llegaba el Camino Real  que era considerada la ruta comercial más próspera del imperio español y que atravesaba el istmo para unir el océano Pacífico con el Caribe. Por el Camino Real se trasportaba a lomo de mulas los tesoros procedentes del Virreinato del Perú.  En Portobelo existía además una gran negrería donde se remataban los esclavos a precio de saldo. Por esta razón era un objetivo muy preciado por los piratas y bucaneros. Por ejemplo, Drake, Parker o Morgan lo asaltaron en distintas ocasiones capturando un cuantioso botín. El almirante Vernon con tan solo seis naves tomó Portobelo en 1739 destruyendo el fuerte de San Lorenzo y todas las murallas que lo protegían.  Hasta a tal punto llegó su popularidad por esta hazaña (exagerada) que los poetas británicos le dedicaron en su honor el famoso himno ¡Rule, Britannia! que se canta para homenajear a los héroes y mártires del imperio británico. A partir de ese momento y a causa de la guerra que se libraba en el Caribe la flota española empezó a utilizar la peligrosa ruta del cabo de Hornos para dirigirse vía Buenos Aires hasta la metrópoli. Los ingleses se habían apoderado de Belice, Costa de los Mosquitos, Guyana, Trinidad Tobago, Jamaica, Caimán, Bermuda y Bahamas en su tenaz carrera por el dominio del mar de las Antillas.

Blas de Lezo tuvo un gran protagonismo en la guerra de Sucesión que enfrentó a las casas reales de los Austrias y los Borbones. Especialmente se destacó en el segundo asedio de Barcelona en 1714 capitaneando la nave Campanela bajo órdenes del duque de Berwick (casa de los Borbones) Se tiene documentado que participó  activamente en el bombardeo  de la ciudad causando numerosas víctimas entre los defensores.  Al final los partidarios del rey Felipe V ganan la guerra y derogan los fueros catalanes.  

Por su  brillante desempeño en la persecución de piratas y corsarios en el Caribe o  los mares del sur Felipe V lo nombró General de la armada de su católica majestad, jefe de la escuadra del Mediterráneo, y Comandante General en Cartagena de Indias.

Los historiadores colombianos pro españolistas están muy acostumbrados a idolatrar héroes foráneos. No por casualidad nuestro país lleva el nombre de Colombia en homenaje de Cristóbal Colón, uno de los más grandes genocidas que haya conocido la humanidad. Los padres de la patria han preferido enaltecer su eterna gloria despreciado la memoria de sus primitivos habitantes o indígenas considerados “bárbaros salvajes”. La alta sociedad colombiana no puede ocultar su  admiración hacia los insignes descubridores, los conquistadores, los evangelizadores, aristócratas  y nobles de rancio abolengo hispano.
El gobierno colombiano fue el primero en levantar una estatua al almirante Blas de Lezo allá por el año 1956 frente al castillo de San Felipe de Barajas en Cartagena de Indias. Nunca antes se había producido tal homenaje hacia su figura,  ni siquiera en España donde apenas algunos historiadores e intelectuales lo reivindicaban.  En Cartagena de Indias es tal su popularidad (inducida por los criollos) que existen también barrios, avenidas, plazas o estadios deportivos o colegios que llevan el nombre del “heroico almirante”. Es difícil explicar como un negro, un mulato, un indígena o un mestizo pueden rendirle pleitesía a quien sometió, mató, torturó y esclavizó a sus ancestros. Tantas contradicciones solo podemos achacarlas a la manipulación impuesta por la cúpula del poder y la falta de conciencia crítica tan propia de la ignorancia.

Tengamos en cuenta que Blas de Lezo no luchó para liberar a los neogranadinos del yugo español sino, por el contrario, recluirlos en mazmorras y cargarlos de más cadenas.

La independencia del imperio español supuso una larga y sangrienta campaña bélica donde miles de patriotas ofrendaron su vida en la gesta emancipadora. Especialmente fue muy sangrienta la represión desatada por parte de Pablo Morillo, “el pacificador”, enviado en 1815 por Fernando VII, como Capitán General de Venezuela para aplacar la rebelión en las colonias. A base de masacres y matanzas los españoles  pretendían  recuperar el terreno perdido y castigar así a todos aquellos que osaron levantarse en contra de su católica majestad. En concreto se ensañaron en la toma de Cartagena de Indias donde no tuvieron compasión de sus defensores a los que pasaron por las armas o ajusticiaron de la forma más cruel y despiadada. El  40% de la población pereció en el sitio víctima de los combates, el hambre o las enfermedades. Y en este caso no se trataba de un ataque de la armada inglesa -como sucedió con el Almirante Vernon- sino de naves de guerra imperiales españolas en las que ondeaba la bandera borbónica. No obstante el ejército libertador comandado por Simón Bolívar poco a poco fue infringiendo derrotas a los realistas hasta que en la batalla de Boyacá en 1819 y la de Carabobo en 1921 sellaron definitivamente la independencia de la Nueva Granada.  

Es increíble que se glorifique y se venere a aquellos opresores colonialistas que a órdenes del rey de España cometieron infinidad de crímenes y -entre los que hay que incluir, por supuesto, al glorioso Almirante Blas de Lezo- Nuestros gobernantes desde la proclamación de la república se han distinguido por el entreguismo y la traición. Una actitud tan rastrera que tuvo su punto culminante cuando en 1893 el presidente colombiano Carlos Holguín –para celebrar el IV centenario del descubrimiento de América- tuvo la genial idea de regalarle a la reina regente María Cristina de España el magnífico tesoro de los Quimbayas (compuesto de 122 objetos de oro) Sin ningún reparo, ni cargo de conciencia este vendepatrias dilapidó impunemente el patrimonio cultural del pueblo colombiano. Esos maravillosos objetos de orfebrería hacían parte de un enterramiento sagrado que paradójicamente paso a manos de quienes los exterminaron a sangre y fuego. Hoy se exhiben con toda la pompa del caso en el Museo de América de Madrid.

Los cronistas monárquicos, los intelectuales y escritores palaciegos se han especializado en inmortalizar batallas épicas y supuestas victorias imperiales españolas. Esta legión de mercenarios al servicio de la corona  pretende construir una narrativa mítica (donde brillan por su ausencia fuentes bibliográficas creíbles) que resucite ese imperio donde “jamás se ocultaba el sol”.  Una historia paralela fruto de una burda falsificación o manipulación urdida con todo el descaro y la prepotencia. Para sustentar sus delirios de grandeza cuentan con una serie de apolillados archivos que consideran un irrefutable dogma de fe que los avala. En el fuego fatuo del autoengaño al mejor estilo hollywoodiense resurge de las cenizas los héroes y paladines del extinto imperio español. La industria editorial se lanza a la publicación de obras cumbres; novelas, películas, reportajes, documentales para estimular el ardor guerrero del nacionalismo español. Les corroe la rabia de saberse un imperio derrotado y es imprescindible levantar el ego de los súbditos ávidos por revivir esas supuestas gestas y epopeyas de antaño. Hay que refutar todos los argumentos de esa leyenda negra de origen anglosajón que describe a los españoles como: crueles, intolerantes, tiránicos, ignorantes, vagos, ladrones, fanáticos, inquisidores, avariciosos, traicioneros. Centrándose especialmente en los crímenes cometidos durante la conquista y colonización de América.

Sin embargo las crónicas afirman que el responsable de la defensa de Cartagena de Indias no era el almirante Blas de Lezo sino el virrey Sebastián de Eslava. Por lo tanto éste último debe considerarse el verdadero artífice de la victoria. O sea, que Blas de Lezo se limitaba a cumplir las órdenes del virrey.  Aunque la verdad sea dicha todo el peso de la batalla la tuvieron que soportar el batallón de esclavos negros y los flecheros indígenas traídos de Turbaco (forzados a engrosar las filas realistas) mientras la tropa regular, milicianos criollos y los infantes de marina se mantenían a buen recaudo o en la retaguardia. Tras la retirada de la flota de Vernon el virrey acusó a Blas de Lezo de desacato y desobediencia (aplicó una táctica más defensiva en vez de atacar como lo habían acordado) Por este motivo remitió una carta  a la corte donde acusaba al almirante de faltas al honor militar. El perturbado mental de Felipe V  lo destituyó de todos sus cargos y ordenó que regresara a la península para ser sometido a juicio de responsabilidades. Algo que jamás se produjo pues el Almirante Blas de Lezo  murió el  7 de septiembre de 1741 como consecuencia de las heridas sufridas durante el combate.

Los medios de comunicación  pro monárquicos como el ABC, la Razón, El País, o programas especiales de TVE, o de Radio Nacional, las revistas como el Hola o importantes editoriales como Altera, Amazon, Libros Libres Akron, Inédita ediciones, Dossoles, Planeta, Algaba, Alfaguara se lanzaron a la tenaz campaña de rescatar la figura del insigne Almirante. Aprovechando el tirón sentimental de que un tuerto, manco y cojo –“Anka motz” (pata de palo en euskera)-haya vencido a la armada inglesa a lo largo de esta última década  se han publicado un sinfín de libros dedicados al “invicto marino”. La Casa Real igualmente se ha comprometido de cuerpo y alma en rescatar por Dios por España su memoria patrocinando publicaciones, conferencias exposiciones y homenajes. El gobierno del PP lo considera un asunto prioritario de estado, la iglesia católica pretende igualmente santificarlo y elevarlo a los altares. Y es que el mismo Almirante declaró que fue Dios quien por la intersección de Santiago Matamoros el que les otorgó la victoria a los españoles. No fue La tenaz resistencia, ni el arrojo de la tropa en este combate desigual contra un enemigo superior sino los Tedeums solemnes,  las misas y oraciones que inclinaron la balanza a su favor.

En distintos ciudades y pueblos de España han comenzado a dedicarle calles, plazas o avenidas o monumentos para honrar al nuevo héroe. El nacionalismo español necesita imperiosamente personajes que refuercen sus señas de identidad en estos tiempos tan convulsos avivados por la crisis catalana. El almirante Blas de Lezo ha entrado en el olimpo de la España una, grande y libre, del imperio hacia Dios junto a don Pelayo, el Cid Campeador, los Reyes Católicos, el gran Capitán, Cristóbal Colón, Pizarro o Cortés.

A España le hierve la sangre de envidia al contemplar a ese imperio inglés victorioso que iza  a los cuatro vientos la Unión Jack. Si ellos formaron la Commonwealth los españoles no iban a ser menos y crearon la Comunidad Iberoamericana de Naciones. El hecho es intentar reconstruir el antiguo y desarbolado Imperio como ya en su día se lo propuso el generalísimo Franco exigiéndole en Hendaya al führer Hitler el peñón de Gibraltar y parte del norte de África. Pero no fueron los historiadores españoles sino los intelectuales y sabios colombianos los primeros en ensalzar la noble figura de Blas de Lezo. Es decir, decidieron mantener viva la memoria del enemigo realista antes que la de sus propios próceres. No fue hasta principios del siglo XXI que las autoridades españolas gracias a las pesquisas de avezados investigadores redescubrieron el inconmensurable valor del mítico almirante. Una de las pruebas más demoledoras de su invencibilidad fue una moneda conmemorativa acuñada por los ingleses que representaba al almirante Blas de Lezo de rodillas entregando su espada al almirante Vernon.  En la misma estaba escrito: “el orgullo español humillado por el almirante Vernon” ¡Que injusticia más grande se había cometido durante siglos! Sin lugar a dudas el Almirante Blas de Lezo  había salvado las posesiones más preciadas del Imperio español en América.  

Fue la propia Casa Real la que se empeñó en sacar del ostracismo al  insigne almirante.  Según sus biógrafos uno de los mejores estrategas en la historia de la armada española.  Había que rehabilitar a este titán, a este fiel siervo borbónico de origen vasco que expresó mientras agonizaba “He muerto amando y defendiendo la integridad de España” El mejor ejemplo para callarle la boca a esos separatistas vascos que intentan romper la unidad del reino de España. La “operación Blas de Lezo” se puso en marcha: la real armada española bautizó con su nombre a una fragata de la clase Álvaro de Bazán construida en los astilleros de Ferrol, en marzo del 2014 el ayuntamiento de Cádiz le erigió un monumento en el paseo de Canalejas, el 15 de noviembre de 2014 su majestad el rey Juan Carlos I y la Alcaldesa de Madrid Ana Botella inauguraron una estatua (levantada por suscripción popular) en la plaza de Colón de Madrid. Esta plaza por orden del presidente Aznar se ha convertido en el altar sacrosanto del nacionalismo español en cuyo corazón ondea una  descomunal bandera rojigualda de 294 metros cuadrados soportada por un mástil de 50 metros de altura.

Ante tamaña afrenta el día 20 de noviembre del 2014 el pleno del ayuntamiento de Barcelona exigió la retirada del monumento a Blas de Lezo por su participación en 1714 en el sitio y bombardeo de Barcelona como capitán de la nave Campanela (de bandera borbónica).  

El Almirante Blas de Lezo como buen filibustero personalmente comerciaba con oro,  plata  y esclavos cuyas ganancias invertía en rentables pagares y deuda que ponía a buen resguardo en un banco londinense. A pesar de que los ingleses eran sus más encarnizados enemigos no tuvo ningún reparo en confiarles su legado patrimonial. De esta manera demostraba el inmenso amor que profesaba por España.  Algo similar aconteció con don Juan de Borbón, el padre de don Juan Carlos I y abuelo del actual rey Felipe VI, que ostentaba el título de alférez de navío de la armada británica. El epílogo más ridículo de esta tragicomedia nos lo ofrece el testamento del almirante Blas de Lezo (que reposa en el Archivo General de Simancas) en el que deja escrito de puño y letra que lega su pata de palo a su amado pueblo de Pasajes de San Pedro en el País Vasco. Mientras más del 60% de la población de Cartagena de Indias sobrevive en la más profunda pobreza  personajes de la alta sociedad encabezados por el ultraderechista Sabas Pretelt de la Vega, ex ministro del Interior en el Gobierno de Uribe, se ha comprometido en la búsqueda del esqueleto del connotado almirante. Patriótica misión que recibe un cuantioso presupuesto por parte del gobierno nacional. Otro de los admiradores que brega por coronar al “heroico almirante” con las más altas distinciones es el historiador Pablo Eduardo Victoria -autor del libro “el día que España derrotó a Inglaterra”. Este político corrupto perteneciente al ala más radical del partido conservador y cómplice de grupos paramilitares se declara fiel súbdito de su majestad el rey Felipe VI. El nacionalismo español desde siempre ha contado con grandes simpatías entre los miembros más destacados de la oligarquía colombiana (ya sean políticos, militares, el clero, jueces o empresarios)  que cierran filas y velan por la omnipotencia de la “madre patria”.

Carlos de Urabá 2018

jeudi 8 mars 2018

Las mujeres españolas prefieren tener un Smartphone que un hijo.



8 de marzo día internacional de la mujer.

En España el índice de la natalidad se encuentra en uno de los momentos más críticos de la historia. Esta es una verdadera catástrofe de dimensiones estratosféricas que apenas despierta la más mínima preocupación entre las autoridades o los ciudadanos. Sucede algo muy parecido cuando Nerón tocaba la lira mientras ardía Roma.  Las parejas no quieren engendrar hijos, no les da la gana procrear pues coarta su libertad. Y la libertad es el máximo valor que defienden las leyes y constituciones. Estamos en una sociedad hedonista donde un hijo es un yugo más que una bendición. La mujer lucha  por tener  los mismos derechos que los hombres. Si hay generales en los ejércitos también debe haber generalas que ordenen aniquilar a los enemigos.


La mujer moderna se ha emancipado de esas ataduras feudales que la relegaban a ser una esclava. Ahora la que manda es ella y si quieren abortar, aborta sin tener que rendirle cuentas a nadie ¡Qué más da! Un hijo es una carga y más carga cuando son hijos no deseados y encima en el paro. Aunque a estas alturas lo que realmente necesitamos es un milagroso baby boom que nos redima.   La mujer europea  es una mujer aburguesada que  tiene bien claro cuáles son sus prioridades: estudiar, trabajar, tener una casa, un piso y, sobre todo, una buena cuenta corriente que la respalde. La independencia económica es la clave para despojarse de los grilletes de la tutela heteropatriarcal. Porque el macho es su principal rival. La mujer occidental del siglo XXI prefiere las relaciones libres ya sean heterosexuales, bisexuales, lésbicas o polígamas. De nada vale la moral católica puesto que por milenios han sido las víctimas propiciatorias de un Dios misógino que las ha culpabilizado de las tentaciones y los pecados.

La figura del macho alfa se encuentra en franca decadencia, ha perdido su poder ancestral,  y está completamente estigmatizado. Por tal motivo la homosexualidad se ha disparado hasta cotas jamás vistas. Y encima el pánico social que provocan las cifras de terrorismo doméstico o las agresiones contra el género femenino - muchas relacionadas con los celos y la perdida autoridad masculina- ponen aún las cosas más tensas y dramáticas- El hombre es el único culpable y sin clemencia debe ser crucificado en el Gólgota. El macho acosador, el macho blasfemo es un violador en potencia que hay que cazar y castrar -según las más fanáticas feministas-

Las mujeres españolas pertenecen hoy mayoritariamente más al ámbito urbano que al mundo rural – Hace 60 años era completamente la contrario dedicándose a las labores propias de la agricultura, la pesca o ganadería- Esas mujeres antiguas embrutecidas por el analfabetismo, de una fortaleza sinigual y que cargadas de hijos tenían que cumplir el doble sacrificio de cuidar un hogar y trabajar en el campo, se han extinguido por completo.

Si en España existen más de 60.000.000 de teléfonos móviles, las mujeres poseen aproximadamente el 55% de éstos -muchas tienen dos o tres aparatos a su servicio- España es un país líder en el número de usuarios de móvil con 88%. Las mujeres son más susceptibles a utilizar las nuevas tecnologías,  cautivadas por completo por la era cibernética y la informática. España es el país con más Smartphone por habitante en el mundo. Las mujeres -según los estudios de las encuestadoras- son las que más fácilmente se enganchan  a las redes sociales como Facebook, Twitter, WhatsApp, etc., es decir, han caído presas de la propaganda que emite la vil alienación capitalista. El consumismo es mucho más femenino que masculino, según los más connotados sociólogos.

En este año 2018 los muertos van superan a los nacimientos. Pero nadie quiere asumir el reto de plantarle cara a este drama que convierte un país sin niños en un país sin futuro. España de aquí a unas cuantas décadas no será más que un geriátrico desconsolado y decrépito, un erial estéril donde solo brotarán flores marchitas. La natalidad cero precede al apocalipsis.  La mujer es la principal responsable de este asunto porque ella es la que procrea los hijos; se embaraza, pare y los cría. Ese es el papel que le ha reservado la naturaleza para garantizar el relevo generacional. Pero han apostado por la anti naturaleza donde los seres humanos se parecen cada vez más a los robots y las máquinas. En todo caso el hombre -gracias a los avances de la ciencia- también puede “parir”. La maternidad subrogada (vientres de alquiler) es una opción para los que tienen una buena cuenta corriente. Una pareja de homosexuales por arte de magia se convierten en padres compitiendo de tú a tú con las féminas.

Es un hecho inobjetable que la mujer moderna emancipada prefiere vivir sola y sin ataduras. Prefiere elegir a quien le apetezca y mantiene relaciones esporádicas sin compromiso alguno. Otras más fundamentalistas deciden adoptar mascotas; un perrito, un gatito o un canario antes que aguantar a un macho cabrío. Se impone el individualismo más atroz propio de una era cibernética que han divinizado. Todos tenemos derecho a la felicidad y esos artilugios electrónicos de última generación son tan sensuales y atractivos que producen una adicción irrefrenable. El Smartphone es el mejor confidente y  amante, un objeto que contiene toda nuestra información, que contiene nuestra identidad y hasta nuestra alma. Por eso los consumidores se pasan una media de más de 10 horas diarias masturbando esos falos digitales que les produce un placer cercano al orgasmo.

La mujer se ha hecho insumisa y se  niega a obedecer las órdenes del patriarca, a ese macho que la ha sometido y oprimido por los siglos de los siglos. Se acabaron esas imposiciones serviles  de cocinar, limpiar, planchar, complacer, embarazarse, parir y criar hijos. Las mujeres españolas ostentan el triste record de la más baja tasa de natalidad del mundo. Hasta el mismísimo Vaticano las supera. Porque la maternidad es una tortura que tan solo trae desvelos,  dolores de cabeza,  insomnio, deterioro físico y una y  mil fatigas –además del coste económico que esto supone. No tiene  tiempo para cambiar pañales o calentar el biberón, solo les queda tiempo para contestar los mensajes del Twitter, el WhatsApp o  chatear. Si viene algún hijo que sea lo más tarde posible, es decir, cuando parezcan más abuelas que madres. Porque su prioridad es mantenerse eternamente jóvenes y bellas, cuidar la figura, lucir un físico deslumbrante. O sea, Dedicarse más al  placer que a la procreación, dedicarse más a la bohemia que a entregar su amor maternal. Hacerse un selfie narcisista antes que asumir un compromiso transformador y revolucionario.

Carlos de Urabá 2018  


jeudi 1 mars 2018

Disney-islam.“Sólo El Amor Puede Vencer El Terrorismo”

En la entrada del London Central Mosque en el Regent Park un cartel anuncia que estamos en un centro cultural y religioso dedicado a la paz y la convivencia interreligiosa. Uno de los profesores se llama Dr. Abdulaziz  y es de origen Saudita quien viene ataviado con el típico thawb de color blanco tocado con una ghutrah o hattah beduina blanquirroja. Amablemente me invita a visitar las dependencias y no tiene ningún problema en responder las preguntas que le plantee acerca del Islam en Gran Bretaña. De antemano sabemos que es un tema polémico y comprometido por el clima enrarecido que se vive a causa de los múltiples atentados yihadistas que  han sembrado la muerte y el terror en distintas capitales europeas- entre los que hay que contar Londres y Manchester. El yihadismo mantiene en jaque a las fuerzas del orden y aunque se intente disimular esto es algo que se palpa en el ambiente. Por tal motivo el reino de Arabia Saudita ha contratado a las cuatro mejores agencias de relaciones públicas de Francia para limpiar la imagen del Islam en occidente.


Esta mezquita con madrasa y biblioteca con capacidad para 5.000 fieles fue construida a mediado de los años setentas sobre un solar donado a la comunidad musulmana en 1944 por el rey Jorge VI en agradecimiento al rey Faruk de Egipto y al gobierno de Sudán por permitir la erección de una catedral anglicana en sus respectivos países. Aunque fue el reino de Arabia Saudita en el nombre del rey Faisal Bin Abdul Aziz Al Saud junto al sultán Nahyan de Abu Dhabi y Sheikh Zayed de Emiratos Árabes Unidos quienes aportaron más de 6.000.000 de libras esterlinas para hacer realidad este magnánimo proyecto. Actualmente recibe generosas ayudas de Arabia Saudita, Omán, Qatar, Kuwait, y la Liga Árabe. Además, Yusuf Islam, el famoso cantante Cat Strevens, ha sido uno de los máximos promotores.

Arabia Saudita dedica un presupuesto anual de 8.000 millones de euros con el fin de difundir el Islam por todo el mundo (30 veces más del presupuesto del Vaticano) Cualquiera se rinde de rodillas ante el descomunal poder de los petrodólares capaz de comprar gobiernos e instituciones.

Por  la prisión de Guantánamo han pasado 35 yihadistas que han tenido relaciones o se han formado en la London Central Mosque. Algo que prefieren mantener en el más absoluto secreto.

Realmente el Wahabismo está ávido por expandir la fe islámica a nivel universal. Los Saud y los Al ash-sheij (descendientes de Abd el Wahaab) los primeros se encargan de los asuntos administrativos, económicos y militares y los segundos de los asuntos religiosos y educacionales) La construcción de mezquitas, madrasas o centros culturales en un proceso de unificación de pensamiento no solo está destinada para que los inmigrantes o residentes islámicos mantengan su fe incólume sino también para captar nuevos adeptos o conversos.  Así es como funciona el da’wah o la misión de difundir el mensaje de Allah a la humanidad. El Dr. Abdulaziz  me hace pasar al café halal donde me invita a un delicioso té de menta. Alzando sus manos emocionado  me habla  del increíble  renacimiento del Islam en el Reino Unido en los últimos años donde los fieles han aumentado un 30%- Porque no solo son los inmigrantes o los hijos de los inmigrantes de religión islámica los que asisten al centro sino también los conversos ingleses que sorpresivamente se multiplican a pesar de los prejuicios sociales, culturales y religiosos. Desde luego que en la actualidad no es políticamente correcto que un cristiano reniegue de su fe y se haga musulmán pero esta es una libre elección que defiende el estado de derecho y la constitución. En el caso contrario el musulmán que se convierta al cristianismo se le considera un apóstata y por lo tanto corre un alto riesgo de ser condenado a la pena capital.

Se escucha la llamada a la oración que anuncia el salat al magreb y el muftí me ruega que lo disculpe pues debe retirarse a cumplir con sus obligaciones espirituales. Yo le digo que sí puedo acompañarlo y el Dr.Abdulaziz duda y se queda pensativo pues no soy musulmán y sería inaceptable que haga las oraciones pertinentes junto a los fieles (elegidos).  Pero yo le advierto que en una iglesia cristiana cualquiera puede entrar a rezar sin ningún problema. -Si Allah es clemente y misericordioso sabrá aceptarme-.  Ante tan demoledor argumento Musa toma muy en cuenta mis palabras y me invita a pasar a  la sala de oraciones.

Me sitúan en un rincón bastante discreto para que comparta con ellos el salat al magreb. Tras realizar el ritual del wudu o las abluciones los miembros de la comunidad entre los que sobresalen varios ingleses rubios y de ojos azules se alinean frente a la Quibla que marca la dirección a la Meca Al-Mukarrama. Bajo la dirección del imam Musa rezan las tres rakhas (series de oraciones) preceptivas -aunque la sunna  recomienda hacer dos rakhas antes de empezar el salat- las dos primeras son recitadas en voz alta y la tercera es más intimista y personal-  El salat es una obligación continua y eterna instituida por el profeta Mohamed en los albores del Islam y que tiene la virtud de limpiar los pecados (siempre que no sean pecados mortales). La sunna indica que los “esclavos de Allah”  deben cumplir las 5 oraciones diarias que son marcadas con precisión matemática en los horarios del Waqat que se rige por la posición del sol en el cielo. “Mi descanso y placer se encuentra en el salat” Al Dr. Abdulaziz se le nota bastante tolerante y dotado un carisma muy especial, un don de gentes imprescindible para moverse en una ciudad como Londres tan liberal y cosmopolita. De nada vale ser celoso o rigorista cuando se está ejerciendo el da’wah pues su misión es la de captar la mayor cantidad de candidatos susceptibles de abrazar la fe islámica.

¿Cómo hacer atractivo el islam para unos occidentales cada vez más descreídos y ateos?  Para conseguirlo es fundamental infundir miedo a la muerte para que cobre valor la resurrección en el yenna o paraíso celestial donde podrán disfrutar de toda clase de parabienes. Pero si quieren conseguir dicho premio deben cambiarse de nombre y realizar el ritual de la shahada o testificar la profesión de fe islámica. El Islam marca el camino recto, no hay pecado heredado y los devotos hablan sin intermediarios con Allah. Tampoco existe una jerarquía  como  en la iglesia católica y el fiel más humilde puede ejercer el papel de sacerdote en el salat. Se predica que Allah es un Dios bueno y comprensivo que se desvela por limpiar el alma del ser humano (occidental) sucia por la inmoralidad y el pecado. El nuevo lema instituido es: el Islam es la religión de la paz y del amor.

La doctrina Wahabita es muy puritana y en Arabia Saudita cuenta con el Comité para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio (Haia) que vela por el estricto cumplimiento de la ley Sharia. Pero en Occidente hay que utilizar una táctica más dulce y amable si se quieren atraer devotos. Por eso la cabeza visible de esta campaña propagandística -en la que se invierten miles de  millones de dólares- es el famoso cantante Cat Stevens convertido en 1977 a la religión musulmana bajo el nombre de Yusuf Islam. Él es el mejor embajador y representante del Islam moderno, pacífico y tolerante que se aprovecha del éxito de sus canciones tiernas y refinadas. Es vital sublimar  la civilización islámica que aportó al mundo importantes avances en el campo de las ciencias, la literatura, la astronomía, las matemáticas, la filosofía, etc. Yusuf Islam es también el promotor de una fundación llamada Small Kidness que cumple una importante labor humanitaria en los países musulmanes más pobres. Es tal la importancia de la comunidad musulmana que un grupo de conversos británicos crearon  en 1989 el Islamic Party of Great Britain en defensa de la cultura y las tradiciones islámicas amenazadas por la mayoría anglicana.

Tras el salat al Magreb el Dr. Abdulaziz me conduce hasta una librería donde se exponen gran cantidad de obras concernientes a la literatura islámica. De repente con un gesto reverencial me entrega como presente un libro titulado “Sólo El Amor Puede Vencer El Terrorismo” del autor turco Harun Yahya (un gurú multimillonario).  Un libro escrito con posterioridad a los atentados del 11 de septiembre del 2001 en New York y Washington. Esta obra es una contribución de la editorial Global Publishing (que ha vendido 18.000.000 de sus libros) para contrarrestar la propaganda de los medios de comunicación occidentales que califican el islam como el “máximo enemigo de la civilización y la democracia”. La carátula del libro ya denota un insuperable estilo Disney World con un gran parecido a los pasquines que reparten los Testigos de Jehová. El diseño es atractivo con  vivos colores, florecitas, pajaritos en un intento por hacer más fácil su lectura. “Only Love Can Defeat Terrorism” “Sólo El Amor Puede Vencer El Terrorismo” está plagado fotos de paisajes paradisiacos de una naturaleza virgen habitada por unos seres eternamente felices protegidos por las bendiciones de Allah. Es el momento de lanzar una contraofensiva que dignifique al Islam y lo defienda de la ola de ataques inmisericordes en su contra. El principal objetivo del Wahabismo es eliminar el estigma del terrorismo, violencia, e intransigencia que señala al Islam como una religión dogmática anclada en la edad media y cuyo talón de Aquiles es el férreo sometimiento del género femenino.

A simple vista cualquiera puede darse cuenta que son argumentos cargados de buenas intenciones pero que se caen por su propio peso. Primero porque en el fondo ninguna escuela teológica islámica va a admitir la más mínima variación del texto sagrado, pues cualquier manipulación sería considerada una herejía y sus impulsores condenados a la pena capital. El Corán se recita única y exclusivamente en árabe y no admite traducción alguna. Pero en la librería de la Central Mosque of London abundan las traducciones a varios idiomas. Existe una corriente liberal heterodoxa que desde occidente intenta  acomodar a los tiempos modernos el Islam. Pero el Corán al Karim es un libro sagrado y por  lo tanto intocable, es decir, no se puede cambiar ni una coma del texto primitivo. Solo admiten interpretaciones los hadices o comentarios de los compañeros del Profeta y que usan los jurisdiscultos cadí, la fiqh, muftis, imanes o ayatolas para emitir fatuas acerca de temas trascendentales que afecten a la Umma (comunidad de creyentes) Allah es al calik -el creador de todas las cosas visibles e invisibles y al bari -el evolucionista- y no hay separación entre ciencia y religión

El Dr. Abdulaziz se justifica con vehemencia: “está escrito en el Corán que el que mata a una persona es como si matara a toda la humanidad”. El Corán contiene la palabra revelada transmitida por el arcángel Gabriel al profeta Mohamed (el último mensajero) a partir de una copia que se conserva en el cielo. Esta es la guía para que la humanidad camine segura por un mundo hostil plagado de tentaciones y pecados. El Islam es el único pasaporte válido para entrar en el paraíso.

Teológicamente no se admite una interpretación contextualizada del Corán al espacio y tiempo presente. Está terminantemente prohibido revisarlo, actualizarlo, ni mover una sola coma. Así ha permanecido intocable durante 1.438 años -en lo que muchos críticos lo califican de un “arcaísmo tribal fosilizado”. No es posible modernizarlo puesto que la modernidad es la negación de la religión. El ateísmo se impone gracias al avance de la ciencia y la tecnología y el ateísmo -según Harun Yahya- es el causante del terrorismo. Los más conservadores o fundamentalistas sostienen que deben ser preservadas las tradiciones y costumbres ancestrales o de lo contrario la contaminación con el mundo occidental supondría un regreso a la época de la yahiliya (edad de la ignorancia y el paganismo)

Londres es una ciudad de 13.000.000 de habitantes donde residen más de 1.000.000 de musulmanes -lo que representa es el 12,5% de la población-. Es tal la relevancia y su influencia en todos los ámbitos de la sociedad que su actual alcalde es un musulmán de origen paquistaní llamado Sadiq Khan. Londres es una de las más importantes capitales del mundo en el ámbito financiero y comercial y es difícil imaginar que la espiritualidad florezca en una ciudad súper capitalista donde el materialismo es el primer mandamiento.

El Dr. Abdulaziz se va a cumplir sus funciones administrativas - es uno de los miles de funcionarios religiosos en nómina del Ministerio de Asuntos Islámicos Fideicomisos y Difusión del Reino de Arabia Saudita- El Wahabismo ha reclutado un ejército de burócratas repartidos por medio mundo cuya función es la yihad espiritual o el Ribath.

“Only Love Can Defeat Terrorism” explica por qué el islam es una religión de paz, de amor y respeto a la humanidad. Todos somos hijos de un Dios monoteísta y por lo tanto debe reinar el respeto entre las religiones del Libro. Sostiene que los atentados yihadistas han sido cometidos por apóstatas y herejes enviados por el xaitan (diablo) para sembrar el odio entre la humanidad.  De alguna manera hay que quitarse el complejo de culpa que llevan encima y que se ha acrecentado en el mundo occidental en los últimos años a causa de la revolución yihadista en el Medio Oriente.

Ahora el Wahabismo patrocina con miles y miles de millones de dólares a todos aquellos creadores, escritores, artistas, productores, cineastas que promuevan una imagen amable del Islam. Aunque igualmente se les acusa de financiar al Estado Islámico que pretendía instalar un califato en Siria e Irak

Tanto en el Corán como la Biblia o la Torá se hallan extensos capítulos que revelan la imagen de un Dios castigador y vengador que no tiene compasión de sus enemigos (no creyentes). Definitivamente Allah, Yahvé o Jehová son dioses muy crueles que en base a las guerras y la destrucción imponen sus principios. Así queda plasmado con claridad en el Antiguo Testamento que maliciosamente tiende ocultarse tras un tupido velo. Solamente se hace referencia a capítulos, versículos o los pasajes más humanos y ejemplares de un Dios clemente y misericordioso que protege a sus hijos.

En el mundo Occidental triunfa el ateísmo y el paganismo puesto que la ciencia ha aniquilado las creencias religiosas relegándolas a simples supersticiones. Sobre todo el tema del darwinismo o el evolucionismo que es una teoría contraria al creacionismo teológico. La teoría de la evolución es la fuente de todos los males de la historia (comunismo, fascismo o el terrorismo) según Harun Yahya.

Antes de despedirme el Dr. Abdulaziz me remarca que ellos están dedicados exclusivamente a la redención de un mundo sucio y vicioso en el que prima la pornografía, la propaganda obscena, la homosexualidad, la violación, la pedofilia, la prostitución, la crisis de la familia, el divorcio, el aborto, las relaciones prematrimoniales, el amor libre o la fornicación, las drogas, el alcohol, la manipulación genética, la maternidad subrogada o los niños probeta. La corrupta sociedad de consumo nos conduce al sendero oscuro del placer y el hedonismo y por eso es urgente fundar el califato universal del amor y la espiritualidad que libere al ser humano de la esclavitud del pecado.


Carlos de Urabá 2018 


jeudi 8 février 2018

La puta del Tío Sam.

Latinoamérica no es el patio trasero de los norteamericanos sino el prostíbulo de los norteamericanos. 


En 1823 con la declaración de la doctrina Monroe “de América para los americanos” el imperialismo se erigió en el protector de las recién independizadas colonias españolas. Principalmente porque las potencias europeas también ambicionaban participar en el expolio de los inmensos recursos naturales y el dominio de las rutas comerciales. La invasión de las tropas norteamericanas a México en 1848 iba a inaugurar la era del intervencionismo que aún sigue vigente en el recién comenzado siglo XXI. Tras la firma del humillante tratado Guadalupe Hidalgo México perdió algo más de 2.000.000 de kilómetros cuadrados de su territorio.

En 1898 como consecuencia del hundimiento del acorazado Maine en el puerto de la Habana, EE.UU le declara la guerra a España.  En esos instantes los rebeldes mambises llevaban a cabo una encarnizada guerra de independencia contra los colonialistas españoles que se vio abortada con la intervención norteamericana. España pierde la guerra y Puerto Rico, Guam Filipinas y Hawái pasan a manos de los EE.UU. A partir de entonces el imperio yanqui comienza su expansión a nivel planetario.

La siguiente fase en esta fulgurante escalada fue la intervención en Panamá que la describe perfectamente la célebre frase “I Took Panamá” pronunciada por el presidente Roosevelt. Este vil acto de piratería no tenía otra finalidad que apoderarse de la ruta interoceánica más importante del mundo.

En 1903 se firmó en Washington el tratado Herrán-Hay en el que  Colombia cedía las ciudades de Panamá y Colón a EE.UU a cambio de una jugosa indemnización económica. Además le otorgaba en propiedad la futura zona del canal (según la constitución colombiana cualquier colombiano que contribuyera a la enajenación de parte de su territorio se convertía en un traidor y por ende condenado a muerte)

La verdad es que el presidente Marroquín mediante un pacto secreto entregó el canal a los EE.UU. Theodoro Roosevelt además le advirtió a los “indeseables indígenas” colombianos que de no someterse a sus pretensiones la respuesta sería “muy dolorosa”. En todo caso la invasión militar se materializó con la presencia de las cañoneras yanquis que bloquearon los principales puertos en apoyo a los separatistas panameños.

Pronto el imperialismo se dio cuenta que lo más práctico no era invadir países sino sobornar a los líderes políticos o la clase dirigente. Cada individuo tiene su precio y hay  que saber seducirlo con un buen botín en dólares, lingotes de oro, joyas, propiedades, etc. Y quien se niegue a colaborar se les ablanda con métodos más convincentes como el chantaje, la coacción o las extorsiones.

La independencia de las colonias americanas fue materializada por la oligarquía criolla, las castas de sangre azul, aristócratas y terratenientes y los militares esclavistas. Con la bendición del clero más reaccionario asumieron el papel de padres fundadores de las nuevas repúblicas. Honorables y excelentísimos señores, una pléyade de apellidos ilustres y de rancio abolengo entre los que cabe destacar los Herrán, los Marroquín, los Zea, los Sanclemente, los de Brigad, los Urrutia, los Holguín los Mallarino, los Ospina, los  Caballero, los López Michelsen, los Reyes, los Concha, los Valencia, los Pastrana, los Lleras, los Uribe, Los Samper, los Santos…

Igual a lo que sucede en las monarquías absolutistas en Colombia se transmite el poder de padres a hijos configurando así unas zagas, castas o dinastías hereditarias. Los señores feudales elegidos por la voluntad divina impusieron una perversa dictadura cívico-militar para someter a esos millones de siervos empobrecidos y miserables. Siempre primaron sus intereses personales y de clase robando a manos llenas el patrimonio nacional para luego ponerlo a buen recaudo en bancos extranjeros o paraísos fiscales.

Los “padres de la patria” subastaron tierras, las materias primas o los recursos naturales a las potencias extranjeras, llámense Gran Bretaña, Francia Inglaterra o EE.UU.  El mejor ejemplo de esta actitud rastrera y entreguista fue la tristemente recordada “masacre de las bananeras” acaecida en el año 1928. En ese entonces el presidente Miguel Abadía Méndez para congraciarse con los patrones de la United Fruit ordenó reprimir a sangre y fuego la huelga que llevaban a cabo los trabajadores que reclamaban mejores salarios y condiciones laborales dignas. Para reestablecer el orden y la ley el ejército colombiano masacró a cientos de obreros y  jornaleros (la chusma comunista)  pues ante la falta de mano de obra la compañía americana reportaba cuantiosas pérdidas económicas.

Para la burguesía, la alta sociedad y la aristocracia colombiana es más importante una visa norteamericana que el propio pasaporte nacional. Los vendepatrias se rinden sin condiciones en los brazos de Tío Sam; lo idolatran,  besan,  abrazan la bandera de barras y estrellas y aprenden a la perfección inglés con el mejor acento de Wisconsin o Texas. Su apasionamiento es tal que muchos renuncian a la nacionalidad colombiana ansiosos por pertenecer a la nación más poderosa de la tierra. 

Y no solo pertenecer sino también participar y enrolarse en la US Army decididos a  entregar sus vidas en honor a  la omnipresencia y la omnipotencia del Tío Sam. No importa que el actual presidente de los EE.UU Donald Trump los insulte, los llame de escoria, ratas o razas inferiores, no importan todas las humillaciones que sufran: ¡colombian fucking!  ¡colombian cocainoman! ¡colombian thief!  pues siempre estarán dispuestos a rendirse de rodillas ante el altar de ese Dios gringo blanco, rubio y de ojos azules.

En el año 2015 un tal Andrés Blackburn, hijo de una prestigiosa familia bogotana, no pudo soportar que su empresa de extracción de hidrocarburos cayera en la bancarrota -a raíz de la bajada de los precios del petróleo- y decidió suicidarse.  Le pareció poco honroso morir en Colombia  así que  tomó un vuelo a Miami para luego trasladarse  a un lujoso hotel en Savannah (Georgia) donde se ahorcó en el cuarto de baño. Antes que una sucia muerte en Colombia, una muerte gloriosa en EE.UU.  Que hermoso es morir en EE.UU donde las pompas fúnebres son tan exquisitas y se maquillan tan bien los cadáveres que hasta parece que estuvieran dormidos y a punto de despertarse.

De la manera más ruin se ha pisoteado la soberanía colombiana. Es de sobra conocido que los que realmente mueven los hilos del poder son el Pentágono, la CIA y la Casa Blanca. Para mantener este estatus colonial EE.UU  ha invertido miles de millones de dólares en ayuda militar (plan Colombia, Plan Patriota) cuyo principal objetivo es afianzar su dominio en una zona geoestratégica de primer orden. Estamos en pleno corazón del continente americano y el imperialismo sabe que desde aquí puede ejercer un férreo control político, económico y militar sobre Centro y Sudamérica. Es necesario e imprescindible aniquilar los últimos rezagos de las guerrillas comunistas, desmovilizar las luchas sociales, aplastar la revolución bolivariana y su influencia desestabilizadora, erradicar los cultivos ilícitos,  neutralizar el tráfico de estupefacientes o las rutas de inmigración ilegal.  

La puta del Tío Sam reside en el mismísimo Palacio de Nariño, en ese nido de ponzoñosas alimañas concierta sus citas secretas la reina más complaciente y más apetecida del lupanar. En nuestra memoria histórica siempre permanecerá grabado ese día en el año 2009 en el que se celebró una de las orgías y bacanales jamás conocidas. Por ese entonces el presidente Uribe Vélez le cedió al Tío Sam nada menos y nada más que siete bases militares: Malambo, Palanquero, Apiai, Cartagena, Bahía de Málaga, Tolemaida y Larandia. El Tío Sam jamás había recibido un regalo tan apoteósico de una de sus amantes. De este modo se selló un diabólico pacto de sangre eterno e imperecedero para que el imperialismo siga sembrando el terror y la muerte sobre los pueblos de Latinoamérica.

Carlos de Urabá 2018