La jaula

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por la emancipación de los pueblos
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vendredi 28 juillet 2017

El miliciano Vicent Almudéver cumple 100 años.



Combatiente del  Ejército Popular de la República y fiel defensor de la memoria histórica.

A estas alturas quedan pocos supervivientes de la guerra de España 1936-1939  -que los vencedores la han definido como una guerra civil cuando en realidad ha sido un golpe de estado que se alargó por tres años. Un acontecimiento que partió en dos la historia de España en el siglo XX y cuyas repercusiones se sienten hasta nuestros días. Nosotros tenemos el privilegio de estar sentados frente a Vicent Almudéver que es la historia viva, memoria y presente y no un archivo o una pieza de museo.

Vicent Almudéver fue uno de esos jóvenes que asumió el reto hace 81 años de sumarse al Ejército Popular de la República para hacer frente al golpe de estado fascista. Eran otros tiempos en que se imponía el idealismo y la utopía libertaria. Y no solo eso sino llegado el caso hasta ofrendar la vida. Ante una situación socio-política insostenible la derecha más reaccionaria se propuso derribar el gobierno del Frente Popular recién elegido. A pesar de todos los obstáculos la naciente a República comenzaba a forjar una sociedad más justa e igualitaria. Estaba en marcha un proceso revolucionario comprometido con erradicar el analfabetismo y la servidumbre feudal. Por fin se podía hablar de una democracia participativa después de siglos de oscurantismo y opresión. Ahora los obreros, trabajadores y campesinos comenzaban a ser los protagonistas de su propia historia.

Hoy hay fiesta y jolgorio en el pueblo mártir de Rimont, Ariège, Francia, quemado por los Nazis en su huida en 1944. Celebramos el onomástico de un hijo pródigo de la República española que tuvo que asilarse -como otros miles- en Francia tras la retirada. El miliciano Vicent Almudéver originario de Alcàsser en Valencia cumple 100 años y este es un motivo más que suficiente para celebrarlo por todo lo alto.  Las banderas republicanas adornan la sala de fiestas del ayuntamiento de Rimont que se ha vestido de gala para acoger cientos de invitados venidos desde distintos puntos de Francia y también del estado español.

En comunión fraterna se ha reunido su familia, su mujer, sus hijos, sus nietos, sobrinos hermanos -que le sobreviven- y los invitados para homenajearlo. Pletórico de alegría este noble miliciano se mantiene en guardia con los cinco sentidos sin perder una pizca de lucidez.

Vicente Almudéver no nació para ser soldado ni un guerrero, él se vio obligado a empuñar las armas en el verano de 1936 en defensa de su amada República y, por supuesto, en defensa de su propia familia y de su pueblo. En ese entonces el joven Vicent Almudéver junto a su hermano Josep sin dudarlo un instante decidieron enrolarse  en las filas de las Juventudes Socialistas Unificadas de Valencia. La sólida formación que les fue  inculcada por sus padres y la educación que recibieron en Francia- la escuela laica francesa forjó en ellos una conciencia revolucionaria de libertad, igualdad y fraternidad. Sin que existiera de por medio ninguna recompensa monetaria los movía ese apasionamiento y ese entusiasmo difícil de comprender en estos tiempos en que se impone el materialismo capitalista.

La vejez no ha rendido a este hijo de Alcàsser (Valencia) el paso de los años no ha hecho claudicar a este gran combatiente  sino muy por el contrario aún mantiene en sus ojos ese brillo adolescente que refleja lo implacable de sus convicciones. Abre una botella de vino y sirve sendos vasos a sus amigos. ¡Viva la república! No fue un traidor, no se vendió y sin dilaciones asumió la derrota con honor e hidalguía.  Asistimos estupefactos a esta ceremonia insólita de consagración, a una liturgia republicana en tierra extraña  con el puño en alto, la frente altiva y, sobre todo, con mucha dignidad.  Él dice que volvería a empuñar las armas si se encontrara en el mismo trance en defensa de los más humildes y miserables. No ha perdido la fe en que el comunismo ha sido el  sistema que mejor ha sabido reivindicar las aspiraciones de los obreros y campesinos. La Revolución de Octubre también cumple 100 años y esto es algo que no puede pasar desapercibido. Sus ojos se encharcan de lágrimas cuando le entregan una carta de felicitación llegada desde México remitida por la hija del Teniente Coronel Tagueña (fallecido en 1970) en la que le comunica la inmensa alegría que le inspira su onomástica: “Es un ejemplo al mundo el haberte mantenido fiel a tus ideales. Papá no puede celebrarlo contigo físicamente pero estoy segura que estaría encantado acompañarte en este homenaje de tus cien primeros años. Gracias por tu lucha y ejemplo”
Los nazi-franquistas a la muerte del dictador inmediatamente se disfrazaron de demócratas y juraron fidelidad al monarca Juan Carlos I. Por arte de magia se les consideran los padres de la “transición” (restauración borbónica), ellos fueron los que iluminaron la paz y la libertad, ellos fueron los que cimentaron la reconciliación entre los españoles.

Almudéver desde el exilio contemplaba como tras la muerte del dictador los fascistas iban disfrazándose de demócratas. Los lobos con piel de oveja para no perder sus privilegios, no solo políticos sino también en el ámbito económico, descaradamente se fueron acomodando a los nuevos tiempos. Decididos a consumar sus planes apelan a las urnas y en 1976 se aprueba el proyecto de ley para la reforma política. Al año siguiente se convocan elecciones generales para elegir al presidente en las que sale vencedor el destacado miembro de la Falange y ex ministro del antiguo régimen Adolfo Suarez.  Acto seguido el rey don Juan Carlos lo nombra su gran chambelán. El 6 de diciembre de 1978 la Constitución fue ratificada en un referéndum con el 91,8 % de votos afirmativos. A esos obreros, a los campesinos, a los sindicalistas, a los estudiantes, a los luchadores que soportaron 40 años de feroz dictadura no constan ni se les tiene en cuenta. La oposición interna y clandestina el Partido Comunista, el Partido Socialista, los anarquistas, los sindicatos, los maquis, los presos, los torturados, los fusilados, los desaparecidos, los miles y miles de exiliados son meros figurantes sin ningún protagonismo. Los héroes y padres de la patria son el rey Juan Carlos, Torcuato Fernández Miranda, Adolfo Suarez y hasta don Juan III, el padre traicionado por su hijo Juan Carlos I. El pueblo español pasó de una dictadura a la tutela de un monarca. Por ley ahora tienen que rendirle honores a la misma bandera franquista con la corona borbónica y ponerse firmes al escuchar la Marcha Real impuesta también por el mismísimo caudillo.

Juan Carlos I fue coronado rey de España sin haberse sometido al refrendo de las urnas. En un hipotético referéndum entre monarquía o república según los expertos en demoscopia ganaría la monarquía. “Los españoles han sido manipulados por la propaganda mediática” -añade compungido- su hermano Josep Almudéver, el brigadista internacional.

El general golpista Franco quien asesinó, torturó, encarceló y fusiló a miles y miles de españoles, quien causó el desplazamiento y el exilio de otros tantos miles o millones quizás  sigue cabalgando victorioso a la grupa de su caballo cuatralbo “zegri”.

Pero de nada valen las quejas, los gritos o las imprecaciones.   Democráticamente es inviable cambiar la actual Constitución y el sistema de gobierno. Los dos grandes partidos como el PP como el PSOE sustentan la monarquía y se han aliado para eternizarla.

Vicent Almudéver sigue diariamente los sucesos políticos que acontecen en España a través de la radio, la prensa y la televisión. Y eso le provoca mucha rabia y desconsuelo. En todo caso ha cumplido 100 años y no se va a doblar la cerviz a estas alturas de su vida. Por eso cumple a rajatabla la consigna de la Pasionaria y de Negrín de resistir y resistir.  Esta fiesta republicana parece más bien una  liturgia que consagra a los combatientes más veteranos. Arropado por su familia amigos y cientos de vecinos e invitados de distintas organizaciones políticas, asociaciones de antiguos combatientes, de guerrilleros españoles, de los antifascistas, de la resistencia francesa o los maquis, de los brigadistas internacionales.    La naturaleza le ha otorgado ese premio de dotarlo de una mente preclara y una salud de hierro. 100 años victoriosos en los que se ha comprometido de lleno con reivindicar la memoria histórica. Él sabe que su misión es la de trasmitir a las futuras generaciones el testimonio de la guerra de España 1936-1939. Nunca se ha cansado de reclamar el advenimiento de la III república y la recuperación total de los principios democráticos coartados por la “Transición”. Es quizás junto a su hermano Josep uno de los conferenciante más longevos de España pues es un asiduo invitado a los diferentes actos memorialistas de la Guerra de España 1936-1939.

El bando vencedor ha querido convertir el cruento golpe de estado en una guerra civil fratricida. Pero primero hay que aclarar quiénes fueron los agresores y quiénes los agredidos. Han sido muy astutos con denominar de Guerra Civil a lo que en realidad fue una vil asonada golpista perfectamente planificada por los poderes fácticos  (iglesia, terratenientes, cúpula militar, banqueros, aristocracia). El objetivo era  destruir a la Republica que pretendía devolverle la dignidad a un pueblo sometido desde tiempos inmemoriales. España tenía que seguir sumida en el oscurantismo medieval, resignados a la obediencia a unas jerarquías y la autoridad impuesta por derecho divino.  Oligarcas, aristócratas, señoritos, militares, el clero, los terratenientes, los  nobles, los  grandes de España, los banqueros y empresarios difícilmente iban a permitirse el lujo de perder sus privilegios ancestrales.

Los “malditos rojos” pretendían instalar la dictadura del proletariado y era necesario lanzar una cruzada para salvar España. Estaba en juego las raíces y las tradiciones más vernáculas, la religión, la familia y la historia imperial de los Reyes Católicosdon Pelayo, el Cid Campeador. Embriagados por la nostalgia de resucitar ese imperio donde jamás se ponía el sol estaban dispuestos al sacrificio supremo en aras de Dios y de la patria. España representaba el reino del Dios en la tierra y ese reino tenía que recuperar el esplendor de antaño.

La rutina del joven Vicent Almudéver en ese infortunado mes de julio de 1936 se limitaba a despertarse todos los días bien temprano para dirigirse junto a su hermano Josep a la plaza del pueblo de Alcàsser a buscar trabajo. Allí permanecían aguardando que algún amo los eligiera para llevarlos al tajo. Por un sueldo irrisorio se dedicaban a  recoger naranjas, patatas, segar arroz o limpiar los campos. El dinero que sacaban lo necesitaban imperiosamente para la manutención de la familia. Mucho antes del 18 de julio los pueblos de la comarca ya se estaban preparando para hacerles frente a los golpistas. Y es que con meses de antelación se presentía que algo diabólico tramaban. Los voluntarios se habían movilizado cortando carreteras y levantando barricadas. Vicente Almudéver (padre) era el comandante del comité revolucionario de Alcàsser y el encargado de impartir las órdenes para preservar el orden constitucional. La acción del sargento Fabra en Paterna fue decisiva para boicotear los planes de los sediciosos y entregarle las armas al pueblo. Dignamente Valencia que se mantuvo fiel a la República. La primera misión del joven Vicent Almudéver fue montar guardia con una escopeta de caza en el convento de las monjas. Cuando se estabiliza la situación Vicent junto a su hermano Josep (uno de los últimos brigadistas internacionales) se dirigen a la sede de las Juventudes Socialistas Unificadas de Valencia para enrolarse voluntariamente en sus filas. El pueblo tenía que armarse ante un eventual ataque fascista y por ese motivo asaltaron los cuarteles de la Guardia Civil o las guarniciones militares. Ambos hermanos eran conscientes que debían luchar por la Republica en defensa de los derechos alcanzados en educación, salud,  trabajo y bienestar social.

A Vicent en un principio lo envían con un grupo de voluntarios a hacer la instrucción a Aranjuez. Tras unas cuantas semanas de entrenamiento los integran en un batallón ambulante que es trasladado al frente de Sigüenza. Allí les entregan unas cuantas armas y municiones pero no para todo el mundo.   A pecho descubierto tuvo su bautizo de fuego.  ¿Quizás los estaban preparando para el martirio? Eran demasiado jóvenes para morir inútilmente de una manera tan suicida. No quedaba más remedio que algún compañero cayera para empuñar su fusil. Fusiles muchas veces deteriorados, viejos Mauser de 1896 y de 1916  que a veces ni siquiera disparaban con precisión o los cartuchos estallaban en la recamara. (Más de uno se quedó ciego o tuerto)  Cargados con peines de tan solo cinco balas que tenían que utilizar solo cuando tuvieran a corta distancia al enemigo. Estábamos allí  -repite 81 años después- por amor a la República, en su honor sacrificábamos nuestras vidas-. “hoy aunque sea con mi bastón me iría al frente”  De Guadalajara pasan al Escorial  y luego al Pardo donde los integran a la 31 brigada del comandante Dositeo y a las pocas semanas a la III división del teniente coronel Tagueña –con el que estuvo hasta el final de la contienda- Es entonces cuando les reparten las armas y uniformes reglamentarios. Vicent Almudéver participó en distintas batallas como la del Puente de Jarama, la Marañosa, la Granja, el Escorial, Guadarrama,  y por último fueron transferidos a cubrir la retirada de las tropas republicanas en el frente de Aragón.

La República se vio obligada a improvisar un ejército, estructurar los mandos y proveerse de armamento, munición  y pertrechos  (principalmente la Unión Soviética y México).  Los golpistas contaban con un ejército profesional bien organizado y mandos formados en escuelas militares -muchos de ellos curtidos en las guerras contra los nativos rebeldes del protectorado español de Marruecos. Además los nacionales recibieron armamento moderno, tanques, aviación, unidades navales, asesores y tropas por parte del fascismo italiano y el nazismo -sus incondicionales valedores.

El bando nacional contaba con unidades de élite como la Legión, el Tabor de los tiradores de Sidi Ifni, el IV Tabor de Larachelos regulares de Ceuta y Melilla -soldados indígenas marroquíes al mando de los españoles y obligados a intervenir en la santa cruzada contra los ateos y paganos comunistas que no solamente quemaban iglesias sino que también pretendían  destruir las mezquitas y mancillar el sagrado Corán (Según la versión de sus superiores)- Además la unidad de España  que estaba amenazada por los movimientos separatistas en Cataluña, el País Vasco, en Galicia y Andalucía. Y esta afrenta no se podía tolerar.

Franco como capitán general de Canarias voló en el Dragón Rapide desde las Palmas hasta Tetuán para ponerse al frente del “glorioso alzamiento nacional” –aunque si bien es cierto el Director era Mola y el jefe de la sublevación Sanjurjo-
La resistencia contra los golpistas se prolongó durante tres largos años siendo el boicot armamentístico del Comité de No Intervención clave para la derrota republicana. Por el contrario el nazi-franquismo siguió recibiendo la ayuda de necesaria de las fuerzas del eje para consolidar sus maquiavélicos planes. La República tenía que conformarse con adquirir armas de contrabando o las que le suministraba  Unión Soviética y México. La frontera francesa estaba cerrada a cal y canto en una clara actitud hostil.  La guerra española no era más que un campo de entrenamiento para lo que luego sería la Segunda Guerra Mundial.

En febrero de 1938 el ejército Nacional logra rechazar la ofensiva roja sobre Teruel y por lo tanto los republicanos tienen que abandonar el frente de Aragón. Un hecho que propició la caída de Vinaroz en manos de los Requetés Carlistas. La España republicana quedaba definitivamente cortada en dos.

La III división del ejército tienen que escapar por la carretera de Alcañiz y atravesar en desbandada el Ebro por el puente del ferrocarril semidestruido a la altura de Tortosa. En ese lugar se sucede una horrible tragedia pues cientos de sus compañeros son tiroteados por el enemigo al intentar desesperadamente alcanzar la otra orilla. La mayoría perecieron al ser heridos o perder el equilibrio y caer en las traicioneras aguas del Ebro donde murieron ahogados. En este juego de la ruleta rusa Vicent Almudéver salió una vez más indemne.

Es entonces cuando se inicia una nueva fase en la guerra pues el Estado Mayor de la República toma la decisión de organizar la Agrupación Autónoma del Ebro bajo el mando del teniente coronel Modesto. Más tarde será reestructurada bajo el nombre de Ejército del Ebro con el objetivo de lanzar una gran ofensiva que les permitiera recobrar la iniciativa y darle un golpe de gracia al fascismo. Era primordial cortar el avance del ejército Nacional que amenazaba Valencia y la costa del Mediterráneo. El plan elaborado el cuartel General de la Figuera por el general Rojo bajo la supervisión del teniente coronel Juan Modesto desde el teniente coronel Modesto dio la orden de atacar a las tropas nacionales -asesorado por los consejeros soviéticos Soroka y Lazarev.

Mientras tanto la Agrupación Autónoma del Ebro se dedicaba al entrenamiento de las unidades y la preparación de los puentes flotantes por parte de lo pontoneros, fabricando las embarcaciones. Una frenética actividad logística indispensable para garantizar el éxito de la gran ofensiva. Fueron semanas y semanas de concentrar la tropas, poner a punto los arsenales de armas, los víveres, los pertrechos, los vuelos de reconocimiento, la cartografía, la planimetría y con los mapas militares hacer un estudio a fondo del terreno (a lo largo de 60 kilómetros que van desde Mequinenza hasta Amposta) Una misión muy bien planificada en la que intervinieron los altos mandos y los consejeros soviéticos. El entusiasmo es desmedido y los soldados se muestran pletóricos interpretando canciones como: Bandiera Rossa, la Quince Brigada, No pasarán, la Internacional, si me quieres escribir o ¡ay, Carmela!

Por ese entonces el ejército del Ebro recibe la visita de Negrín, Companys y líderes hindúes Nehru y Menon quienes llegan arengar a las tropas confiados en una providencial victoria.

El vuelo de los aviones franquistas a lo largo del Ebro era continuo pues estaban atentos ante cualquier movimiento sospechoso del bando republicano. Por lo tanto todo debería prepararse en el más estricto secreto para aprovechar el factor sorpresa. Aunque de antemano sabían que habían infiltrados espías nacionales en las filas republicanas y se corría el riesgo de estropear los planes.

Se termina el almuerzo en la sala de fiestas del ayuntamiento de Rimont y llega la hora de soplar las velas de un gran pastel de cumpleaños adornado con el número 100. El miliciano Vicent Almudéver se levanta y ayudado por sus familiares apaga las velas. De inmediato estalla la algarabía y el homenajeado levanta las manos en señal de agradecimiento al tiempo que se escucha el coro que canta  el “cumpleaños feliz”

El miliciano Vicente Almudéver todavía tiene muy frescos los recuerdos del que sería que el epílogo de la guerra de España. Su relato es valiosísimo pues lo cuenta en primera persona.  Él estaba  presente el día en que el cuartel general de Tortosa se tomó la decisión de cruzar el Ebro -Siguiendo las directrices del teniente coronel Modesto.- En una reunión extraordinaria del estado mayor de la III división del teniente coronel Tagueña y Enrique Líster y Vega se planteaba el dilema de cruzar el Ebro o permanecer atrincherados a la espera de que la situación política internacional les fuera favorable.  El ejército republicano aparentemente no estaba en condiciones de enfrentar a la maquinaria fascista puesto que carecía de un arsenal armamentístico moderno y una fuerza aérea que pudiera plantarle cara a la Luftwaffen y a la Aviazione Legionaria Italiana (entre ambas sumaban 450 aparatos)  La República por el contrario tenía una fuerza aérea inferior con 150 aviones entre los que cabe resaltar los Policarpov, el I 15, I 16. Mosca y supermosca o Katiuskas (Tupolev) insuficientes para desafiar a un enemigo tan poderoso. Especialmente los bombarderos republicanos fallaron en el momento decisivo cuando debían apoyar a las tropas que avanzaban sobre Gandesa.

En esa reunión clave en la que se discutía entre cruzar el Ebro o atrincherarse y construir una línea defensiva en un momento dado tomó la palabra el veterano consejero jefe soviético Iván Maximof.  En una brillante alocución traducida por la interprete ucraniana Luda explicó los motivos (Referidos a la falta de material bélico para afrontar una ofensiva en una geografía tan complicada) por las que se oponía a que el ejército republicano cruzara el Ebro. Acto seguido le respondió el teniente coronel Tagueña, jefe de la III división, un joven universitario de 25 años vestido con pantalones cortos quien en tono enérgico le dijo que  respetaban su opinión pero que la última palabra la tenía el Estado Mayor. Y la última palabra tomada más con apasionamiento que con cabeza fría fue cruzar el Ebro para salvar a la República y darle un golpe mortal al fascismo. Vicent Almudéver presenció esta escena que todavía lleva grabada en su memoria. No dio su opinión porque carecía de voz y voto.  Pensaban que iban a escribir una gloriosa epopeya épica y se hizo caso omiso a las advertencias del consejero jefe soviético de cavar trincheras y resistir. Y es que en esos momentos se vivían una gran tensión en centroeuropa  pues el nazismo iniciaba su arrasadora fase expansionista. Si esto sucedía no le quedaba más remedio a Francia y Gran Bretaña que implicarse en la guerra de España.

El Ejército del Ebro se jugaba la última carta en su intento unir las dos zonas republicanas, enlazar con el Ejército de Levante y salvaguardar Valencia.  El General Rojo y Negrín diseñaron la ofensiva confiados en dar un golpe de efecto que les devolviera la iniciativa. Con sus casi mil kilómetros de extensión el  Ebro es uno de los ríos más grandes de la península ibérica.  La batalla se iba a desarrollar en el Baix Ebre ya muy cerca de su desembocadura.

Era prácticamente imposible que un ejército como el republicano que se le daba por derrotado hubiera podido realizar tal proeza en tan corto espacio de tiempo.

El Teniente Coronel Modesto es el primero en plantear un contraataque en el Ebro (en el sector de Fayón) bajo sus órdenes tenía la III división del XV cuerpo al mando del teniente coronel Tagueña y Líster en el V cuerpo del ejército con base en Llardecans y el XII cuerpo bajo el mando del teniente coronel Etelvino Vega y las brigadas Internacionales de Hans Kahle.

El cuartel general del ejército del Ebro se encontraba en la Figuera (el observatorio de la batalla del Ebro). Durante dos meses se prepara minuciosamente todo el engranaje logístico como construcción de embarcaciones, los puentes provisionales para habilitar el paso a miles de soldados, tanques, camiones, vehículos blindados, cañones, suministros, víveres y municiones.  Las Brigadas Internacionales constituyen la primera línea de fuego, es decir, en los que recae todo el peso de la ofensiva. Ante la emergencia y la falta de pie de fuerza la conocida como “quinta del biberón” debe incorporarse a filas y se les destina a la retaguardia pues su inexperiencia los hubiera convertido en carne de cañón. La aviación franquista siempre vigilante multiplica sus salidas intrigada por saber lo que tramaban los “rojos”.

Los nazis consumaron la anexión de Austria en marzo de 1938, luego Bohemia, Silesia y Sajonia (los Sudetes)-que conservaban desde hacía siglos el acervo cultural alemán- iba a ser anexionada por el III Reich el 1º de octubre de 1938 con el visto bueno de la comunidad internacional.  Con la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939 se daría comienzo a la Segunda Guerra Mundial. En Paris meses antes “la Pasionaria” pronunció unas palabras premonitorias “Si cae España estallará al II Guerra Mundial”  

A las 0:15 horas del 25 de julio aprovechando la luna nueva por 12 puntos distintos se lanza el ataque sorpresa. ¡Adelante hijos de Negrín! “los primeros en avanzar, los últimos en retroceder” Vicent Almudéver junto al XV cuerpo del ejército republicano al mando de Tagueña junto a la 3 división y 35 división cruzaron el Ebro por Flix. Rápidamente suben las pronunciadas cuestas de la carretera que conduce a la Fatarella y ocupan dicha población. El mítico Campesino -que tuvo un papel protagónico en la batalla de Guadalajara y que estaba al mando de la 43 división- fue destituido al  negarse a participar en la ofensiva. El único descalabro serio se produce en Amposta donde los brigadistas internacionales de la Comuna de Paris sufren un masacrante revés.

La  batalla del Ebro fue la más grande jamás librada en la península Ibérica (en la que participaron más de 200.000 combatientes) cuyo radio de acción comprendía entre Mequinenza (Aragón) y Amposta (Tarragona).  https://youtu.be/B7eFY9f2cAI

La operación del Ebro en un principio fue un éxito total para el ejército de la Republica ya que el 26 de julio habían ocupado casi todos los pueblos de la zona excepto Gandesa.

El frente se estabilizó en Gandesa donde se hicieron fuertes los Nacionales. En la comarca de Tierra Alta  (sierra de Cavalls y Pándols y Fontarella) preparaban una guerra de desgaste muy sanguinaria y destructiva. Hay que imaginar esta espectacular orografía  plagada de picos, collados, riscos, vertientes, laderas y cordilleras en la que se iba a desarrollar la titánica batalla. Una bucólica región poblada por laboriosos campesinos dedicados a los cultivos de viñedos, frutales, cereales, olivos y al pastoreo.   Como si se tratara de una partida de ajedrez ambos contendientes tenían que mover las fichas con inteligencia y aplicar un planteamiento  táctico y estratégico que les concediera ventajas.

Hasta el generalísimo Francisco Franco se hizo presente en Gandesa decidido a dirigir personalmente las operaciones en el puesto de mando del coll del Moro. Preocupado por como desarrollaban los acontecimientos el  contragolpe  se concentró en dos aspectos: el fuego de artillería y los  intensos bombardeos aéreos sobre los objetivos republicanos (que, por ejemplo, arrasaron el pueblo de Corbera)  A su servicio tenían la Legión Cóndor y la Aviazione Legionaria Italiana (Messerschmidt, Junkers, Stuka, Savoia, Marchetti, Fiat) Entre las principales prioridades de la aviación enemiga estaba el destruir los puentes provisionales levantados en el Ebro (para cortar el paso a los suministros)  Algo que no amilanó a los republicanos pues los ingenieros pontoneros apresuradamente los reconstruían al caer la noche. Para sublimar la valentía y espíritu de sacrificio los poetas populares se inspiran y componen canciones que quedarán eternizadas como “Si me quieres escribir” (en el frente de Gandesa, primera línea de fuego)

En un momento dado se hace un silencio en la fiesta y Vicente Almudéver toma la palabra para narrar su famosa anécdota de los “suspiros de España”: “porque en la vida hay que tener suerte y eso me sobraba a mí. En el Ebro estábamos con el Estado Mayor de la XV división en las trincheras y en un momento dado me subí a un risco donde estaba una casucha de piedra en compañía de Luda –la intérprete del consejero soviético-con mi gramófono y un montón de discos debajo del brazo. Quería poner música porque había que demostrar que no habíamos perdido la moral. En esos instantes en medio del fragor de los combates parecía una locura tal capricho. Era en un día de sol maravilloso y pongo el tema “Suspiros de España” que a mí me gustaba mucho. De repente aparece en el horizonte una escuadrilla de bombarderos nacionales y yo intuí que donde empiecen a lanzar bombas aquí nos caen y nos destrozan. Entonces entro y cojo a Luda del brazo y nos tiramos de cabeza a la trinchera y un poco después comienza un demoledor bombardeo. Cuando se van los aviones subo a la casucha a recuperar el gramófono y a éste le faltaba el puño de la aguja pues se lo cortó un trozo de metralla. Es decir, que si nos hubiésemos quedado los dos allí al lado de la mesa nos destripa”

Después de tres meses de duro batallar, faltos de unidades de refresco,  piezas de artillería, tanques y aviación el teniente coronel Modesto da la orden de retirada.  Hundidos física y anímicamente abandonan sus posiciones en Tierra Alta (entregando al enemigo los 800 kilómetros² recuperados) para replegarse al otro lado del Ebro. Tagueña tiene que encargarse de cubrir la retirada de Líster que a marchas forzadas atraviesa nuevamente el río por el puente Flix (él mismo da la orden de volarlo para impedir que lo utilizaran los Nacionales que venían en su persecución) en la madrugada del 16 de noviembre de 1938.

La ofensiva del Ebro había terminado en un inmenso desastre para los republicanos pues a pesar de su valentía y espíritu de sacrificio se impuso la superioridad tecnológica del enemigo (Aviación, artillería y carros de combate)

El balance final de la batalla es de 21.000 muertos, otros tantos miles de heridos, desaparecidos y prisioneros. En el campo de batalla yacen desperdigados cadáveres de combatientes, cañones, vehículos, carros de combate, bombas sin explotar, fusiles y ametralladoras inservibles, aviones derribados, mulas o caballos descuartizados, chatarra, chamusquina y desolación como mudos testigos de la horrorosa tragedia.

Ahora el general Franco tenía el camino expedito para el asalto definitivo a Cataluña. Para tal fin movilizó a 300.000 hombres entre los que se encontraban unidades de élite del Tercio de la Legión, Regulares, Requetés, El ejército del Norte, cuerpo del ejército del Maestrazgo, la Legión Cóndor y la Aviazione Legionaria  Italiana. En ese invierno del 38 a los 39 sin poder tomar la iniciativa los republicanos derrotados no les queda más remedio que retroceder y retroceder.
En la Granadella (Lérida) -donde estaba situada la base de la XI brigada internacional- va ser devastada por incesantes bombardeos de la Legión Cóndor que le van abriendo el camino a los nacionales. 

El general Yagüe al mando del cuerpo del ejército marroquí (banderas de la Legión, tabores, regulares -predominando los indígenas marroquíes-  junto a los requetés, los falangistas, las tanquetas italianas (con un total de 80.000 hombres) se apresta a someter Cataluña. Cae Viladecans en el Bajo Llobregat y a continuación avanza incontenible sobre Sant Boi, Cornellà, y Hospitalet. Yagüe va a aplicar la misma táctica bélica que utilizo en Andalucía y Extremadura, especialmente en la toma de Badajoz,  es decir, la guerra relámpago (que más tarde sería implementada con éxito por la Wehrmacht del III Reich en la Segunda Guerra mundial) El bajo Llobregat se convirtió en el último frente de guerra donde se pensaba que los republicanos iban a oponer una fuerte resistencia como sucediera en el Jarama o Manzanares donde en 1936  se lanzó la consigna del “No pasarán”. Pero no era más que una mera ilusión pues el 25 de enero los fascistas entran en Barcelona cuya población atemorizada iza banderas blancas. El general nacional Solchaga en los actos públicos que se llevaron a cabo para celebrar la victoria manifestó: “Cataluña, sépanlo aquí y fuera de aquí es uno de los preciados florones de la corona imperial de España”. Barcelona es exorcizada a base de misas y rosarios pues se le consideraba una ciudad “impía y pecadora”. El fascismo se va a imponer por medio de la más horrorosa represión, detenciones arbitrarias, torturas, fusilamientos, es decir, el terrorismo va a ser su política de estado. El miedo es el mejor método para mantener la paz y el orden.

Cumpliendo las órdenes del teniente coronel Modesto las tropas republicanas huyen en desbandada buscando la frontera francesa. El Estado Mayor ingenuamente creía que el gobierno francés le iba a permitir reagrupar las tropas para regresar otra vez a España a través la frontera aragonesa.

Suenan las guitarras en la sala de fiestas de Rimont momento que  aprovecha Almudéver para interpretar ¡ay, Carmela! (su canción favorita) Sus familiares y amigos levantan las copas en alto y brindan emocionados: ¡larga vida al miliciano! gritan al unísono. Al otro lado de los Pirineos está su patria de la que un día del mes de febrero del 1939 fue expulsado por la frontera de Portbou. Hasta allí llegó extenuado junto al grueso del XV cuerpo del ejército del teniente coronel Tagueña perseguidos por las tropas franquistas en la humillante retirada. Las autoridades francesas enseguida los recluyeron en el campo de concentración de Barcarès –más tarde es trasladado al campo de Gurs donde se encontraban los Brigadistas Internacionales ya que en sus papeles constaba que había nacido en Francia- El gobierno de Vichy necesitaba peones y trabajadores y decretó que todos los republicanos españoles tenían que cumplir servicio obligatorio en las compañías de trabajo. A él junto con cientos de refugiados españoles los mandaron a la línea Maginot pero al final los dejaron la zona del centro de Francia para emplearlos en la construcción de carreteras, vías férreas o picando piedra en las canteras (trabajo por el que les pagaban 10 francos diarios). Los nazis le exigieron a Pétain que les enviaran trabajadores para fortificar la costa de Bretaña y por esta razón la compañía de Almudéver es trasladada a Rennes.  Cuando los americanos liberaron Francia en 1945 fue detenido y enviado al campo de concentración de Rennes PGA donde mezclaron republicanos españoles, italianos antifascistas con prisioneros de guerra nazis y colaboracionistas franceses. Gracias a la ayuda del Partido Comunista francés son puestos en libertad y remitidos a la región de Midi Pyrénées donde finalmente Almudéver fija su residencia.  

81 años después seguimos discutiendo aquí en Rimont si se hubiera hecho esto o lo otro quizás se habría salvado la República. Pero al fin y al cabo son meras suposiciones e hipótesis pues la historia no es una película que se puede rebobinar para acomodarla a nuestros deseos. Aunque al insigne miliciano Almudéver aún le retumba en la cabeza las palabras del consejero soviético Maximof que insistía en resistir y resistir y aguardar antes que atacar. Si hubieran cavado trincheras a este lado del Ebro esperando que los acontecimientos que se estaban produciendo en Checoeslovaquia y Polonia les fueran favorables tal vez al menos Cataluña seguiría siendo republicana.

Su sentencia preferida es: “Hitler y Mussolini cayeron derrotados pero el nazi-franquismo salió victorioso”

Almudéver a través de la radio y la televisión se encuentra al tanto de los acontecimientos políticos que se desarrollan en España. Especialmente le intriga lo que sucede en Cataluña. (Que se encuentra a tan solo unos pocos kilómetros de aquí) A ciencia cierta es la única posibilidad de reinstaurar una República rompiendo el orden constitucional monárquico y dejar en evidencia su ilegitimidad. Aunque como comunista y valenciano parlante se muestra cauteloso y desconfiado pues prefiere una España federal.

Pasada la media noche la fiesta alcanza su apogeo. Vicente increíblemente se mantiene  incólume. Con una sonrisa en los labios se va despidiendo de todos los vecinos, invitados y amigos. Ya está bien de tantas emociones fuertes y ya es hora retirarse a sus aposentos.  Todavía tiene ganas de vivir y disfrutar ese futuro que se presenta apasionante ya que el próximo año se cumple el 80 aniversario de la batalla del Ebro y él es uno de los invitados de honor.

Carlos de Urabá 2017

vendredi 5 juin 2015

Miliciano Vicent Almudéver: “si Hitler obtuvo una victoria esa fue la Guerra Civil Española”



A punto de celebrar su 98 cumpleaños merece toda nuestra admiración y respeto quien arriesgó su vida por combatir el monstruo del fascismo.


Este veterano miliciano de la guerra civil española reside junto a su mujer en el pueblecito mártir de Rimont (Ariege-Francia) – incendiado por los nazis al final de la II Guerra Mundial-  A sus 97 años goza de una salud de hierro que le permite llevar una vida relativamente normal y sin dependencias.  Esto es algo asombroso porque no estamos ante el clásico caso de un  viejo decrépito al que le pesan los años y apenas se sostiene en pie. Es todo lo contrario. Se mantiene firme y con los cinco sentidos alerta. Dotado de una memoria portentosa que no deja escapar hasta el más mínimo detalle. El vigor y la energía de la que hace gala nos dejan estupefactos.



Junto a su hermano el brigadista Josep Almudéver forman una dupla excepcional que perdurará para siempre en nuestros corazones. Este miliciano de ideología comunista es un defensor a muerte de los principios republicanos por la  que luchó y juró fidelidad eterna.  Antimonárquico confeso no da su brazo a torcer y sigue apostando por la pronta instauración de la III república.  Militante revolucionario desde que tiene uso de razón deja bien claro que  la guerra civil aún no ha terminado porque en España gobiernan los herederos del nazi-fascismo bajo una oprobiosa tutela monárquica impuesta por el dictador Franco. El pertenece a esa raza ya casi extinta de españoles libertarios que se niegan a claudicar.


Vicent nació por casualidad en Narbona, Francia, en 1917 donde residían temporalmente sus padres originarios de Alcàsser, Valencia. (su padre trabajaba de albañil y su madre de trapecista en un circo) Desde muy niño asistió junto a sus hermanos a la escuela pública francesa en la que  recibió la educación laica basada en los principios de la libertad, igualdad y fraternidad.   Pero no sólo fue en la escuela donde forjó su carácter contestatario sino también en el hogar pues sus padres -ambos socialistas- eran unos admiradores de la revolución rusa y la lucha de clases marxista-leninista.

Cuando en 1929 al enfermar su madre tuvieron que regresar a España procedentes de Casablanca, en el protectorado francés de Marruecos,  el mundo se les vino encima.  Vicent sufrió un gran shock al contemplar la penosa situación social del pueblo de Alcàsser.- Y es que estamos hablando de una España rural, arcaica y primitiva donde reinaba por doquier el analfabetismo y la pobreza endémica. En Alcàsser, además,  imperaba el régimen feudal dominado por completo por la oligarquía, los terratenientes, la iglesia católica y la Guardia Civil  


Los hermanos Almudéver no tuvieron más remedio que ponerse a trabajar recogiendo naranjas, ajos, papas o cebollas en la huerta pues con lo que ganaba su padre de albañil apenas si podían sobrevivir. Desde la más tierna infancia debieron asumir la condición de trabajadores explotados. Aparte de la humillación que suponía el presentarse en la plaza del pueblo a esperar que los patrones se dignaran escogerlos para ir a faenar en sus parcelas. Si eran rechazados eso significaba más hambre y penurias.  En esa época se vivían los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera, el dictador de casco prusiano que a la cabeza del directorio militar - con el beneplácito del rey Alfonso XIII- gobernó despóticamente España hasta el año 1930.  


En Alcàsser no había luz eléctrica, ni acueducto ni alcantarillado.  Por obligación tenían que ir todos los días a recoger el agua de la fuente y de noche se alumbraban con candiles. Las calles del pueblo estaban destapadas y por ellas transitaban más burros, mulas y caballos que vehículos de tracción mecánica.  Que contraste tan exagerado con esa Francia próspera y civilizada. 

Por ese entonces en España corrían tiempos de grandes conflictos sociales causados por la depresión financiera mundial de 1929.  Aparte de que todavía estaban muy frescos los ecos del desastre de Annual y la guerra de Marruecos. Una guerra que había dejado grandes cicatrices pues los principales sacrificados fueron los hijos de las clases más desfavorecidas que cayeron a millares cumpliendo con el juramento de entregar sus vidas por Dios y por España. Por el contrario los hijos de la burguesía se libraban de ir a Marruecos comprando la libreta militar en la que se les calificaba de no aptos.  Todas estas infames injusticias multiplicaban aún más el descontento y fueron las directas causantes de la caída del dictador Primo de Rivera.  


El rey Alfonso XIII en un intento por desmovilizar las protestas ordenó a su jefe de gobierno el almirante Juan Bautista Aznar restaurar el orden constitucional y convocar elecciones.  El día 12 de abril de  1931 las fuerzas de la izquierda republicana obtienen un arrollador triunfo en las elecciones municipales. Un  hecho histórico que provoca la abdicación de El rey Alfonso XIII quien huye presuroso junto a la familia real rumbo a Francia.  Las Cortes Constituyentes lo encuentran culpable de alta traición a la patria y es degradado de todas sus dignidades, derechos y títulos.


El 14 de abril de 1931 se proclama solemnemente la II república. En el cargo de presidente es nombrado el jurista Niceto Alcalá Zamora. El gobierno con el respaldo mayoritario recibido en las urnas se compromete a asumir la titánica tarea de modernizar el país y democratizar las instituciones.  Para ello se redacta una nueva constitución y se promulgan nuevas leyes que restituyan a la clase trabajadora, los campesinos, los jornaleros, los obreros y los proletarios sus derechos por siglos pisoteados. ¡Justicia social! ¡Tierra y libertad!


En Alcàsser la noticia de la proclamación de la II república fue recibida con desbordantes muestras de júbilo y  alegría. Vicent Almudéver recuerda con satisfacción ese período de grandes cambios que se reflejaron con la aprobación de decretos tan trascendentales como: el voto femenino, el divorcio, la creación de los juzgados mixtos, educación universal,  los derechos sindicales, la ley de desahucio, la amnistía para los presos, la reforma agraria, la bolsa de trabajo para los desempleados y garantías para los campesinos y obreros de cobrar salarios más justos, la prohibición de sobrepasar las 8 horas de trabajo diarias. No era solamente un cambio de símbolos sino que se atacaba de raíz las estructuras de un sistema que sólo beneficiaba a la nobleza y la oligarquía.


Por ese entonces el medio de comunicación de masas por excelencia era la prensa. Sólo aquellos que sabían leer y escribir podían enterarse de los acontecimientos que se desarrollaban en el país y el resto del mundo. Lo lamentable es que en esa España de principios de los años treinta la tasa de analfabetismo se elevaba a cerca del 70% de la población (el 50% de la población activa en España trabajaba en el sector agrario)  Así que la mayor parte de las noticias se transmitían por el boca a boca. A causa de esto los jóvenes Josep y Vicent Almudéver fueron obligados por su padre a leerles en voz alta a los obreros y campesinos en los cafés y en las tabernas las noticias que se publicaban en los diarios para que fueran tomando conciencia.


En 1934 bullía la agitación social en buena parte del territorio español - con una mayor incidencia en Asturias (comuna obrera asturiana) y en Barcelona (a raíz de la proclamación del estado catalán por parte de la Generalitat) donde estallaron gran cantidad de huelgas y motines instigados por los socialistas, anarquistas y comunistas. Este período se conocería más adelante con el nombre de la “revolución de octubre” -  El gobierno central se vio obligado a tomar drásticas medidas con el fin de sofocar las revueltas. Las fuerzas del orden desataron una brutal represión que dejo miles de muertos, heridos y detenidos.


Entre tanto los partidarios de la derecha se dedicaban a conspirar exigiendo a los militares intervenir para neutralizar a los “bastardos traidores de la anti España, de la anti patria”.


En las elecciones del 16 y 23 de febrero de  1936  las candidaturas republicanas y de izquierda que se presentaron unidas en el Frente Popular, se impusieron a las fuerzas de la derecha contrarrevolucionaria (CEDA).  En consecuencia asume el cargo de presidente el socialista don Manuel Azaña quien promete continuar con las reformas; aprobar la nueva constitución,  culminar la reforma agraria y la reforma educativa. (la ignorancia más que una tara era una virtud para la derecha y la iglesia) Entre tanto la derecha se mantenía al margen intentando boicotear las instituciones y creando un clima de desconfianza favorable a sus intereses.


A partir del triunfo del Frente Popular la polarización de la vida política se fue incrementando dramáticamente. Los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos reclamaban del poder central un mayor autogobierno.  Los violentos choques entre las fuerzas paramilitares de la izquierda y la derecha eran constantes y los asesinatos políticos vinieron a caldear aún más el ambiente.  Todos estos acontecimientos hacían presagiar el peor de los escenarios. 


Ante tal estado de rebelión social los líderes de la derecha acusaron al gobierno de promover la revolución bolchevique.  Esa fue la excusa que esgrimieron los mandos más  reaccionarios y monárquicos de las fuerzas armadas para perpetrar el golpe de estado del 18 de julio de 1936.  Los militares sediciosos encabezados por Mola (el director) Sanjurjo, Franco, Fanjul, Goded y Queipo del Llano  se levantaron en armas contra el legítimo gobierno de la república para -según ellos- “salvar España del caos, el anarquismo y la desintegración”.  En el protectorado español de Marruecos el general Franco y el teniente coronel Yagüe movilizan las tropas regulares (Tabor), la legión, los tiradores de Sidi Ifni-Sahara.


Se inicia entonces la “gloriosa Cruzada Nacional”  (una especie de reconquista de España -igual a la que hiciera don Pelayo en su lucha contra los árabes en el siglo VIII) con el fin de “liberar a la patria del demonio bolchevique”. Desde un principio Hitler y Mussolini apoyaron incondicionalmente el levantamiento enviando unidades aéreas, navíos, armamento, asesores y pertrechos confiados en que los golpistas se unieran a las potencias del eje.


La reforma agraria está en el origen de la guerra y la saña con que los sediciosos actuaron en las zonas agrícolas es la prueba de ello. La cantidad de muertos en Badajoz, Sevilla, Córdoba o Málaga es muy superior al resto de territorios y desproporcionada en relación a su población.


Mientras tanto en Alcàsser ya desde los días 15 y 16 de julio los vecinos se organizan en comités cívicos levantando barricadas en la entrada de los pueblos pues presentían que se preparaba la asonada fascista.  Estaban en juego los derechos adquiridos por la clase obrera y trabajadora que tanto sufrimiento había costado y que no estaban dispuestos a renunciar. Vicent Almudéver y su hermano Josep no podían permanecer pasivos (sus otros dos hermanos eran menores de edad) y de inmediato se presentaron  en la sede del Partido Comunista para apuntarse como voluntarios en los batallones de resistencia. Desafortunadamente se encontraban desbordados así que los transfirieron a las Juventudes Socialistas Unificadas de Valencia -que junto a los anarquistas también reclutaban voluntarios- .  En ese momento tan crítico no les quedaba otra alternativa que empuñar las armas y jugarse la vida en favor de la causa republicana.


Vicent Almudéver y sus compañeros del batallón de la JSUV fueron embarcados en tren rumbo a Aranjuez donde se concentraron junto a infinidad de voluntarios de otras partes de España. Allí reciben la instrucción básica y les entregan algunas armas oxidadas de la primera guerra mundial y Mauser viejos del año 1896 que no alcanzaban para surtir más que a la mitad de los milicianos.


De Aranjuez son enviados al frente de Guadalajara (Sigüenza) donde tiene lugar su bautizo de fuego. Los mandos les advierten que deben afinar la puntería y no desperdiciar los peines de cinco balas que les han facilitado (muchos de ellos inservibles) Además a la mayoría de los reclutas les falta entrenamiento y no saben disparar con eficacia. Los que van desarmados esperan ansiosos que alguno de sus compañeros caiga herido o muerto en combate para empuñar su fusil.  Era un suicidio salir en esas condiciones al frente pero nadie protesta pues todos son conscientes de la precaria situación en que se encontraba el gobierno de la república. En el principio de la guerra aun no existía una estructura militar consolidada así que primaba más el corazón que la cabeza.


Al terminar la batalla de Guadalajara, donde apenas intervienen, los mandan a la Marañosa en el Jarama.  El mismo día que llegan un enlace le comunica al comandante que deben  retirarse lo más pronto posible pues el enemigo prepara una gran ofensiva en Arganda que pretende destruir el puente sobre el río Jarama.


El Alto Estado Mayor resuelve que no va a sacrificar a unos reclutas carentes de experiencia y los envían a la retaguardia en Madrid. De la capital son transferidos a un cuartel en el Escorial a la espera de que lleguen las armas y pertrechos procedentes de la Unión Soviética y México. No tenían otra fuente de suministros pues los franceses habían cerrado la frontera impidiendo el aprovisionamiento.


En el Escorial los integraron a la 31 brigada del comandante Dositeo y por fin les entregan las armas y  equipos en condiciones. A continuación son remitidos al frente de las Rosas donde  a las pocas semanas se suman a la 3 división del coronel Tagüeña. Vicent participa en la batalla de Majadahonda -en la carretera general Madrid-Coruña- donde se baten a duelo con el sanguinario cuerpo del ejército marroquí al mando del coronel Yagüe.  


Corre el año 1937 y Madrid se halla sitiada. Las cuatro columnas bajo el liderazgo del general Mola, aprovechando su superioridad armamentística proporcionada por Hitler y Mussolini, avanzan imparables.  La estrategia de los sublevados consistía en cortar la carretera Madrid-Valencia a la altura de Arganda que era la única ruta de entrada y salida a la capital puesto que el resto del territorio lo dominaba por completo el ejército franquista.


Vicent narra con gran emoción el momento en que vio desfilar por las calles de Madrid a las Brigadistas Internacionales exhibiendo armamento moderno (tanques, ametralladoras y artillería) mientras en el cielo sobrevolaba una escuadrilla de “chatos” soviéticos (aviones Polikarpov I-15) El pueblo madrileño eufórico aplaudía emocionado al comprobar que no estaban solos en ese angustioso trance. Esta fue una inyección de moral  que les elevó el ánimo cuando cundía por completo el pesimismo.


Es entonces cuando en Arganda interviene el batallón Garibaldi de las Brigadas Internacionales y corta el avance del ejército nacional. Su presencia fue definitiva para mantener a raya a las tropas franquistas que sufre un severo desgaste. De esta manera se salvó providencialmente la república.


Vicent también fue testigo del intento de golpe de estado cometido por la quinta columna  fascista. En Madrid  existían miles de simpatizantes del “movimiento nacional” que se mantenían ocultos a la espera de una señal para atacar. El enemigo interno era una temible amenaza  y por ello se tomaron duras medidas para neutralizarlos. Una de estas acciones fue el  traslado al extrarradio de Madrid de cientos de presos fascistas que, según los comisarios políticos,  podrían convertirse en sus propios verdugos si llegaban a escapar o ser liberados.  La rápida reacción del frente populista hace fracasar la tentativa contrarrevolucionaria. Los sospechosos son hechos prisioneros y tras un juicio sumarísimo son conducidos al paredón de fusilamiento.   


La guerra entra en una fase de afianzar posiciones y la 3 División a la que pertenece Vicent son trasladados a la sierra de Guadarrama.  En esa difícil orografía permanecen atrincherados por espacio de dos años en lo que se denominó el “frente dormido” (en la línea que divide Segovia con Madrid). El ejército republicano incapaz de pasar a la ofensiva debía contener las arremetidas del ejército franquista que no cejaba en el empeño de romper las líneas defensivas. Para tal fin se construyeron bunkers y fortificaciones para proteger las reservas de agua del pantano de Puentes Viejas que abastecían Madrid.  La Pasionaria en un enardecido discurso lanzó famosa consigna del “No Pasarán. Madrid será la tumba del fascismo” que se convertiría en el símbolo de la resistencia.



El Ejército Popular de la Republica requería traductores y Vicent al ser bilingüe tuvo que presentarse por orden de sus superiores al examen de francés. Junto a otros candidatos pasa una prueba en la que obtiene las mejores calificaciones.  Por lo tanto debe incorporarse a las oficinas del Estado Mayor Central en Madrid dirigidas por el coronel Vicente Rojo.  Pero Vicent no estaba de acuerdo con su nuevo destino pues él no se había alistado voluntario para sentarse en un escritorio, sino para combatir en primera línea de fuego. De ahí que le rogara encarecidamente al coronel Tagüeña que nombrara al siguiente en la lista en su reemplazo. Más adelante cuando se produjo el golpe del Coronel Casado él se entera que quien ocupó su puesto de traductor había sido fusilado. Desde luego que se sentía protegido por una buena estrella que le acompañó hasta el final de la contienda.


En junio de 1937 tras el fracaso de la batalla de la Granja  la tercera división del coronel Tagüeña recibe la orden de reforzar a las unidades del frente de Aragón que están muy debilitadas. Más concretamente se posicionan en la carretera de Alcañíz-Castellón de la Plana donde la situación se presenta demasiado comprometida. Es necesario detener el avance fascista que pretende llegar a Vinaroz y cortar la España republicana en dos. La presión del CTV italiano, los regulares marroquíes del recién ascendido coronel Yagüe, la legión Cóndor y la Aviazione Legionaria Italiana es tan brutal que no aguantan la acometida y deben retroceder hasta Tortosa. Se hallan en un callejón sin salida y el 12 de abril de 1938  se ven obligados a pasar al otro lado del Ebro. Este fue un episodio dramático y espantoso que ha dejado un profundo trauma en Vicent. 3.000 soldados del XV cuerpo del ejército tenían que cruzar uno por uno la estrecha pasarela de madera del puente ferroviario mientras los fascistas les disparaban con sus ametralladoras y morteros. Cunde el pánico entre la tropa republicana y decenas de soldados se tiran al río ansiosos por alcanzar la otra orilla. Pero los remolinos de las turbulentas aguas del Ebro los devoran y la mayoría perecen ahogados.  No había otra opción que pasar a rastras la pasarela arriesgándose a ser fusilados por el enemigo. Sus compañeros caían sin contemplaciones entre gritos de angustia e impotencia. Vicent tuvo la sangre fría de aguantar la macabra prueba y salir vivo de milagro. Al otro lado los supervivientes fueron recibidos con cánticos revolucionarios por parte de las unidades del V cuerpo del ejército al mando de Enrique Líster.   


A esas alturas de la guerra el ejército de la república se encuentra en una posición desventajosa. Podríamos afirmar que prácticamente derrotado. Pero  el alto estado mayor de la recién creada Agrupación Autónoma del Ebro al mando del teniente coronel “Modesto” junto con Vicente Rojo y Líster y la asesoría de los comisarios soviéticos deciden que hay que jugársela al todo o nada. Su estrategia era la de lanzar un contragolpe para recuperar las posiciones perdidas. Vicent participó como delegado de las JSUV en dichas deliberaciones.


El 24 de julio a las cuatro de la mañana se inicia la batalla del Ebro con una ofensiva en un frente de 50 kilómetros que va desde Mequinenza hasta Amposta. En ella intervienen 100.000 hombres del ejército republicano con el propósito de aliviar la presión que ejercía los nacionales sobre Valencia y volver a unificar las dos zonas republicanas. Con el apoyo de la aviación y la artillería cruzaron el Ebro en barcazas y en tiempo record tendieron puentes de campaña para facilitar el paso de los carros de combate. Una operación concienzudamente planificada que tomó por sorpresa a las huestes fascistas. Vicent Almudéver atraviesa el Ebro con el XV cuerpo del ejército por el sector de Flix  y  se posicionan en la zona de Fatarella.


Almudéver avanza en la vanguardia hasta que los nacionales reaccionan y los detienen en las colinas de Gandesa. En esa zona van a permanecer varios meses inmersos en una guerra de trincheras donde se suceden encarnizados combates cuerpo a cuerpo con bayoneta calada y granadas de mano. Nos referimos al marco geográfico circunscrito a la sierra de Cavalls y Pándols  donde continuamente el dominio de las cotas iba cambiando de bando. Torturados además por el  hambre y la sed y bajo los continuos bombardeos del Ejército Nacional que utilizaba la Legión Cóndor y la Aviazione Legionaria Italiana para abrirle el paso a la infantería.



En este incomparable escenario se iba a definir el destino de la guerra civil.  Tras unos primeros meses de exitosa ofensiva el contrataque fascista para recuperar el terreno perdido no se hizo esperar. El ejército republicano tuvo que replegarse abandonando sus posiciones conquistadas ante la falta de armas y suministros. El general Yagüe al comando del ejército de Marruecos, el tercio, la legión abren una brecha en Camposines que constituía en el punto clave de las comunicaciones. Tras esa sangrienta batalla que deja miles de víctimas -entre los que hay que resaltar cientos de reclutas de la famosa quinta del biberón- los republicanos rendidos y exhaustos deben recruzar nuevamente el Ebro. Ha terminado una de las batallas más espantosas que jamás se haya vivido en la historia de España.


Los nacionales se imponen gracias a los arsenales bélicos de última generación que les proporcionan los alemanes e italianos. Franco utilizó su superioridad aérea aplicando la táctica de la tierra quemada, el bombardeo en alfombra para causar el mayor terror entre el enemigo y la población civil. Algo que se constata perfectamente con la destrucción casi total del pueblo de Corbera del Ebro.  


La puntilla definitiva llegó con el acuerdo de Múnich firmado el 30 de septiembre de 1938 entre los jefes de gobierno de Francia, Inglaterra, Alemania a Italia para solucionar la crisis de los Sudetes -a cambio de la promesa de Hitler de no invadir ningún territorio europeo-. Para apaciguar los vientos de guerra ser le dio alas al fascismo. Un acuerdo que significo un espaldarazo a Franco y que condenaba definitivamente a la II república.  


Luego en el cumplimiento del Pacto de No Intervención y de Neutralidad en el mismo mes de septiembre se retiran las Brigadas Internacionales. Mientras que Franco sigue contando con la presencia de las fuerzas del eje.  Los países capitalistas prefirieron el monstruo del nazismo a la amenaza estalinista. Porque en ese entonces el comunismo y la dictadura del proletariado era el verdadero enemigo. España por ningún motivo podía caer en la órbita soviética porque si no  Francia y Portugal también caerían en el abismo.


Si el ejército republicano hubiera aguantado unos cuantos meses más es casi seguro que las potencias aliadas no habrían tenido más remedio que apoyarlo pues el 1 de septiembre de 1939, con la invasión alemana a Polonia, estalló la Segunda Guerra Mundial.  


Las fuerzas franquistas cruzan el Ebro el día 3 de enero de 1939 y avanzan con firmeza y determinación  ganando apresuradamente terreno mientras los republicanos se retiran desmoralizados. Poco puede hacer un ejército que ha sufrido durante varios meses un considerable desgaste que se traduce  en pérdidas materiales y  humanas irremplazables. El 26 de enero los nacionales se apoderan Barcelona sin que se presente el menor atisbo de resistencia. Todo está perdido y el gobierno en pleno, el ejército y miles de refugiados inician lo que se conocería luego en la historiografía como la “retirada”.  Con sus pertenencias a cuestas o a lomos de bestias una estampida humana de miles y miles de personas -ante el asedio de las tropas franquistas- se dirige apresurada rumbo a los Pirineos ansiosos de buscar asilo en Francia.  


Vicent se dirige con los miembros del  XV cuerpo del ejército hacía Port Bou con la intención de cruzar la frontera.  En Cerbere, el primer pueblo francés, las autoridades los detienen, desarman y envían  junto a otros tantos miles de refugiados a los campos de concentración de Barcarès y Gurs. Esa fue la peor de las humillaciones pues tuvieron que soportar una situación penosa y denigrante. Maltratados por la gendarmería y los guardias móviles  les faltaba agua, comida y medicinas a tal punto que mucha gente moría de hambre y enfermedades. Este fue el peor castigo que jamás pudieron imaginar. No bastaba con la derrota sino que ahora se convirtieron en unos delincuentes que merecían el máximo desprecio. Vicent tras pasar un examen de suficiencia profesional fue a parar a las Compañías de Trabajo que organizó el gobierno francés para ocupar la mano de obra de los refugiados en la  construcción de campamentos militares y la fortificación de las fronteras.   


En junio de 1940 con la invasión Nazi de Francia la situación empeoró considerablemente. Los alemanes le exigieron al general Pétain –nombrado primer ministro del régimen de Vichy- que le facilitara republicanos españoles para emplearlos en la industria o la construcción de infraestructuras bélicas. En un principio Vicent fue destinado a una fábrica de armas en París y luego a la construcción de la base de submarinos de Lorient en la Bretaña. En esas instalaciones trabajó desde 1941 a 1945. (Es decir, hasta la caída del Tercer Reich) en el mantenimiento y reparación de los submarinos de la  2 y 10 flotilla de U-Boot de la Kriegsmarine inscrita en la muralla del Atlántico.


El triunfo de los militares rebeldes encabezados por Franco (los “directores” Mola y Sanjurjo murieron en actos de servicio) tuvo consecuencias catastróficas para la clase proletaria y el campesinado español. Fue un retroceso desgarrador que los postró de rodillas ante los señores feudales y la oligarquía   


Por eso-como dice Vicent- es tan importante recuperar la Memoria Histórica y hacer pedagogía para que se imponga la verdad. Porque hay que recordarle a las futuras generaciones  lo que no sólo supuso la guerra civil sino también los 40 años de dictadura represiva y opresora.  Y quizás lo más lamentable es que tras la muerte del dictador los herederos del régimen se disfrazaron de demócratas erigiéndose en padres de la constitución y tutores de transición política. Incluso con todo el descaro autoproclamaron adalides de  la paz, la  libertad y los derechos humanos. Y para rematar sin ningún pudor mitificaron la figura del delfín de Franco don Juan Carlos I de Borbón y Borbón.



Vicent no ha cambiado ni un ápice su pensamiento. Sigue siendo el mismo muchacho que se apuntó voluntario en el batallón de la JSUV y que desarmado se fue al frente en temeraria actitud.  Un soldado republicano a carta cabal que mantiene intacto su compromiso de luchar por la revolución socialista. Es indispensable resaltar la dignidad de este hombre franco y sincero que nos devuelve la ilusión en una época tan marcada por el desencanto y la falta de utopías.  Y es que estamos hablando de uno de los últimos supervivientes de la batalla del Ebro, un personaje que va a cumplir nada menos ni nada más que 98 años ¡98 años! y parece que está como una lechuga ¿Tal vez habrá hecho algún pacto con el diablo? Se sirve un vaso de vino y brinda eufórico a la salud de la república. En su semblante risueño y relajado no hay una pizca de amargura, ni resentimiento alguno. Aunque el mismo añade que la verdadera felicidad no puede ser nunca individual sino colectiva ¡quiero ver a mi pueblo contento! Así que no es de extrañar que en cualquier instante se ponga a cantar corridos y rancheras mejicanas o se vaya a bailar tango en las fiestas populares.


Al terminar la Segunda Guerra mundial Vicent tenía una deuda que saldar y por eso se dirigió a Toulouse donde el partido Comunista preparaba la operación del Valle de Arán.  Se pretendía crear una cabeza de puente con la intención de reactivar la lucha antifranquista. En un principio cientos de guerrilleros lograron infiltrarse a través de los Pirineos pero no lograron consolidar sus objetivos pues los aliados se negaron a prestarle su ayuda. El traidor general de Gaulle -a pesar de existir un compromiso con los guerrilleros españoles que participaron en la liberación de Francia-los desarmó en un claro gesto de buena voluntad hacia el caudillo Francisco Franco.


Tras la frustrada aventura pirenaica a Vicent no le quedó más remedio que radicarse o, mejor dicho, exiliarse en Francia. Por lo tanto se reunió con sus hermanos en el pueblo de Pamiers (Midi Pyrénées) donde fijó su residencia y comenzó a laborar en una fábrica metalúrgica. Allí se casó, formó un hogar y echó raíces. Pero eso si jamás ha olvidado su querido pueblo de Alcàsser al que visita desde hace algunos años regularmente.


Vicent se siente orgulloso de su militancia comunista pues no en vano se jugó la vida en honor a los principios revolucionarios que desde niño aprendió junto a sus padres.


Durante décadas esa España desmemoriada y amnésica ignoró a estos héroes anónimos que simplemente cumplieron con el deber patriótico de hacer frente a un golpe militar nazi-fascista. Los hijos de la clase obrera  no podían dejarse pisotear impunemente  y se vieron obligados a empuñar las armas en defensa de la legalidad de la república. Un golpe de estado que contó con la complicidad de la iglesia, la banca, los terratenientes representados en el CEDA. Estos poderes fácticos fueron los responsables reales de la sangrienta conflagración que supuso una de las mayores tragedias en toda la historia de España.


Ahora justo cuando Vicent Almudéver está a punto de cumplir cien años recién comienzan a reconocerle su entrega y sacrificio. En todo caso “nunca es tarde si la dicha es buena” De ahí que en los numerosos actos que ha intervenido no se cansa de señalar que “si Hitler obtuvo una victoria esa fue la Guerra Civil Española”


Estamos ante alguien que se ofreció voluntario y lo arriesgó todo en defensa de los valores de libertad y justicia social que pregonaba la república. https://youtu.be/dHxfecNNoEs


Porque él asume el papel de portavoz de todos sus compañeros caídos en combate.


Amargo nos confiesa que le duele mucho contemplar a una España completamente entregada a los dictados de Bruselas y Berlín, una España que sin ningún reparo se pliega a los designios de la OTAN y el imperialismo norteamericano.


Vicente Almudéver desde su casa en Rimont (Ariege-Midi Pyréneés) situada muy cerca ya de la frontera con Cataluña, sigue leyendo en voz alta los periódicos como lo hiciera en aquel entonces en las tabernas a los obreros y campesinos analfabetos para explicarles las razones por las que habían sido condenados a la miseria y el abandono. Afirma que a pesar de su edad todavía tiene muchas cosas que aprender y por eso sigue soñando fiel a la consigna que lleva grabada en su mente: “quien se arrodilla ante el hecho consumado es incapaz de enfrentar el porvenir”   


Carlos de Urabá 2015