La jaula

La jaula
por la emancipación de los pueblos

jeudi 10 mai 2018

El código del inquisidor Llarena: terror, palos y trena.


El miedo crea respeto, y el respeto perpetua el miedo.

Para mantener incólumes los principios fundamentales el reino borbónico es necesario pacificar la comunidad autónoma catalana donde los separatistas pretenden proclamar unilateralmente la independencia. Hay que actuar con contundencia para  prevenir que ese cáncer se propague por otros territorios del reino.

Para desmovilizar la justa lucha del pueblo catalán por su soberanía el gobierno del PP con el apoyo de sus socios de Cs y  PSOE  ha aplicado el artículo 155 de la Constitución. Que los jueces y fiscales se encarguen de resolver este problema de orden público. (Que en realidad es político) La Policía y la Guardia Civil o los Mossos d’Esquadra (intervenidos) deben reestablecer la legalidad constitucional y salvaguardar las instituciones monárquicas. Las órdenes llegan desde el mismísimo palacio de la Moncloa y el palacio de la Zarzuela exigiendo el estricto cumplimiento de la ley.  

La misión del Juez inquisidor Llarena (sala segunda del Tribunal Supremo), emulo de Torquemada,  es la de resolver el conflicto catalán a las buenas o a las malas. Este es un encargo prioritario del gobierno monárquico del PP lo que significa que  la separación de poderes es una farsa.

En el pasado el propósito del Tribunal de la Inquisición era el de perseguir las herejías, el paganismo y la brujería. En este caso los rebeldes catalanes tienen que arrepentirse y aceptar la soberanía de su majestad el rey que es el símbolo de la sagrada unidad de España. Deben jurar la Constitución y reconocer su derrota. La conversión es imprescindible para el obtener el perdón y su reinserción social.  Ni siquiera han presentado el más mínimo atisbo de resistencia o  desacato ante las presiones,  las amenazas y chantajes que los colocan en inferioridad de condiciones y se han rendido a la voluntad de sus carceleros.

Según la sentencia del Tribunal de la Inquisición los condenados perdían sus bienes y eran desposeídos de toda dignidad y cargo público. A los más resabiados el rey ordenaba marcarlos al rojo vivo para luego cocerlos en calderas.  Según el juez inquisidor Llarena  el procés catalán ha provocado un inusitado estallido de violencia, un atentado contra la paz pública en un claro afán  de desafiar al gobierno central y desestabilizar las instituciones realistas. Algo que el código penal califica de golpe de estado.

Es increíble que después de lo sucedido el día 1 de octubre de 2017 con el referéndum de independencia los partidos soberanistas no hayan aprovechado este hito histórico para sacar un mayor beneficio a su causa. Porque desde luego que el 1 de octubre con su extraordinaria demostración de civismo en defensa de la democracia y el derecho a decidir -a pesar  de la represión desatada por la Policía y la Guardia Civil-en un futuro no muy lejano se convertirá en el día nacional de la república Catalana. Definitivamente el 1 de octubre  también se le debe considerar el grito de independencia. Este triunfo de la soberanía popular no se ha valorado en su justa dimensión y más bien se mantiene en el olvido a causa de los autos de procesamiento incoados contra los políticos catalanes separatistas.

No hay duda que el pueblo catalán está por encima de sus representantes políticos como lo demostró el resultado del referéndum del 1 de octubre del 2017  donde se escrutaron 2.200.000 votos a favor de la independencia, y luego con las elecciones ilegales autonómicas convocadas por el gobierno central el día 21 de diciembre donde los partidos soberanistas obtuvieron 2.140.000 votos ( refrendando su mayoría absoluta)   Y si todavía no se ha formado un gobierno en Cataluña es porque los candidatos que han sido propuestos por la mayoría independentista fueron vetados por el gobierno español. Un Sí a la República Catalana en contra de una monarquía completamente antidemocrática entronizada por la Constitución de 1978.  El 10 de octubre el president Puigdemont cometió el craso error de no proclamar la República catalana temeroso de que se produjeran serios incidentes de orden público y a la espera de que el Partido Popular se dignara negociar una salida a la crisis. Pero todo fue en vano pues el reino de España no entiende de dialogo sino de terror, palos y trena. ¡Condenadlos a  las mazmorras, todos  a galeras!

Difícilmente con funcionarios y burócratas se va a conseguir una independencia real sino más bien virtual o cibernética. Nos tendremos que conformar con la República Catalana en las páginas webs de Internet, en Twitter, Telegram o los WhatsApp. Los dirigentes de la Generalitat son políticos grises y con poco atractivo que utilizan un lenguaje neutral  plagado de eufemismos  para no levantar mayores polémicas o herir susceptibilidades. Especialmente atentos a no salirse del guion impuesto por los jueces de la Audiencia Nacional que  los tienen en el punto de mira ya que cualquier declaración pude ser utilizada en su contra. 

Los políticos catalanes nacionalistas o independentistas en estos momentos viven bajo la censura del régimen monárquico;  no se pueden expresar libremente pues saben que el inquisidor juez Llarena estudia cada una de sus palabras, las analiza para ver si encuentra cualquier sospecha de reiteración en el delito. Por eso los discursos son vacíos y anodinos, no despiertan pasión pues utilizan un lenguaje neutro e insulso que no despierta mayores emociones. Se echan en falta  oradores enardecidos que al menos les levanten la moral a sus incondicionales en estos momentos tan aciagos. Pero prefieren dedicarse a las grandes batallas bélicas de las redes sociales vía Twitter o WhatsApp para lanzar las diatribas  y comunicados.  De su dialéctica han eliminado cualquier referencia a Republica, independencia, autodeterminación, ruptura con la constitución de 1978, ni mucho menos critican a la monarquía, la Guardia Civil o la Policía Nacional.

Cataluña es un país completamente infiltrado por los servicios secretos españoles (CNI) que actúan a sus anchas prestos a neutralizar cualquier amenaza separatista. La unidad de ciberdelincuencia de la Policía elimina impunemente las páginas web independentistas y combate las “noticias falsas” que intentan desacreditar y desestabilizar al reino de España. Porque estamos hablando de la guerra sucia que se libra en diversos campos tanto en el de la información, la cibernética,  las escuchas telefónicas, manipulación informativa,  y también infiltrados  y provocadores que justifiquen el uso de la fuerza. Todo es válido con tal de rendir sin condiciones a los enemigos de España. “El nacionalismo catalán tiene mucho de nacional socialismo hitleriano puesto que es supremacista”- sostiene el periodismo mercenario en nómina de la derecha monárquica.

El régimen monárquico papista (Felipe VI es majestad católica) ha elegido la estrategia de judicializar el procés, mejor dicho, escarmentar a los sediciosos y rebeldes que han declarado unilateralmente la independencia. Y no solo la independencia sino también ¡una República! Es necesario detener a los cabecillas, encarcelarlos o embargarlos para que no se vuelvan a delinquir. La clave es Infundir miedo y el terror entre la cúpula del poder catalanista  para que sepan que también pueden correr la misma suerte.  Medidas punitivas que desde luego surten el efecto deseado contra unos dirigentes burgueses incapaces de  asumir altos sacrificios. El juez inquisidor Llarena sabe que la clave es atacar el flanco más débil y el que más duele  que es el económico. Especialmente  centrarse  en los  embargos  acusando a los rebeldes de malversación de fondos públicos para patrocinar el procés. Claro, a los separatistas les falta coraje y valentía, no son guerrilleros, ni insurgentes decididos a inmolarse por la causa sino funcionarios y burócratas bien educados y cultos acostumbrados a los lujosos, la buena mesa, y a vestir trajes de diseño de los mejores sastres y modistos. Estos Intelectuales teóricos fueron arrastrados por el clamor popular y se vieron obligados a implicarse en el procés independentista.

El líder de ERC (que se define como un partido republicano de izquierdas) y vicepresidente de la Generalitat  Oriol Junqueras, recluido en la cárcel de Estremera, afirma que como buen cristiano se dedica a rezar para que pronto vuelva a reinar la paz en Cataluña. Que él es un abanderado de la no violencia y que desea sentarse a dialogar con Mariano Rajoy. Mientras el ex conseller de Interior Forn pide reunirse con los obispos catalanes para que lo auxilien espiritualmente. Al parecer su único consuelo lo encuentran al asistir a misa, confesarse y comulgar. Con estos ejemplos queda completamente descartada cualquier injerencia ultraizquierdista o comunista en el procés. ¿Cuál es entonces el espíritu revolucionario de estos burócratas pacifistas?

Hay que advertirles a los independentistas que su  lucha es estéril y que lo único que les espera es la cárcel y la ruina patrimonial.  La Audiencia Nacional (el tribunal de orden público) tiene que desmovilizar el procés independentista igual a lo que se hizo en el País Vasco con ETA. Que se aplique rigurosamente la ley antiterrorista y la ley mordaza porque delitos tan graves como los de rebelión y de sedición no pueden quedar impunes. Aparte del  desfalco de las arcas públicas y el desacato a la autoridad al organizar el referéndum “ilegal” de independencia del 1 de octubre. Un desafío intolerable a las instituciones democráticas y el estado de derecho. Atención que en el momento menos pensado se presenta la Guardia Civil en el domicilio para extraditarlos a la Audiencia Nacional en Madrid. Que se ordenen los allanamientos a la Generalitat, las organizaciones independentistas o los partidos políticos afines para recabar pruebas que los incriminen. El miedo crea respeto, y el respeto perpetua el miedo.

El propósito del reino de España es perseguir, coaccionar, castigar y crucificar a los culpables que pretenden romper la unidad del reino de España, herencia sacrosanta del caudillo Francisco Franco.

Las medidas que ha tomado el gobierno del PP son meramente represivas, no existe el menor atisbo de diálogo político. Lo único valido es que los dirigentes independentistas claudiquen, acepten sus culpas y reciban un ejemplar escarmiento. Los súbditos catalanes se han sublevado contra la Constitución Española, han injuriado la dignidad de su majestad el rey Felipe VI y son unos traidores a la Constitución de 1978.

El procés independentista catalán es un fenómeno atípico primero porque es pacífico, no es campesino ni obrero, (los trabajadores y obreros votan mayoritariamente opciones españolistas) es totalmente urbano y detrás del mismo está la clase media y hasta la alta sociedad. Y además es multiétnico porque participan varias nacionalidades de inmigrantes que se han asentado en los últimos 40 años en su territorio. No tiene nada de tercermundista pues se desarrolla en una sociedad del bienestar del primer mundo.  Su discurso no es populista pues es bastante racional  y metódico y le falta apasionamiento. Especialmente se dirige a una parte de la población que domina la lengua catalana o son bilingües. Del mismo están excluidos aquellos que no comprendan el catalán o por prejuicios o indiferencia  lo rechacen (como es el caso de los inmigrantes españoles llegados a partir de los años sesenta a raíz del boom del desarrollismo franquista). El procés catalán ha demostrado en las calles su enorme poderío en multitudinarias manifestaciones -la DIADA o en convocatorias independentistas puntuales- que han convocado los últimos cinco años. La ideología nacionalista catalana es un fenómeno que comenzó a tomar fuerza a  finales del siglo XIX entre los intelectuales y la pequeña burguesía. Estas reivindicaciones hacen parte de la memoria histórica que se remontan a la pérdida de los fueros en 1714 tras la victoria de los Borbones sobre los Austrias en la guerra de Sucesión. Participan en este frente unitario tanto partidos de derecha -como CIU (hoy PDCAT)  lastrado por escándalos de corrupción (Jordi Pujol y el 3%) como de izquierda e incluso los anarquistas o antisistema. El objetivo común es constituir una Republica Catalana independiente del reino de España.

Desde el Tribunal Supremo se han emitido las órdenes de detención internacional -vía Interpol- para pedir el arresto y la  extradición  a los consellers y políticos fugados o exiliados en Bélgica, Escocia, Alemania o Suiza. “No se puede hablar de presos políticos sino de políticos o delincuentes presos” -asevera el Ministro de Justicia español Rafael Catalá. Es necesario que respondan ante los tribunales españoles por sus graves delitos de rebelión, sedición, y malversación de fondos públicos.  
Los políticos catalanes no son más que funcionarios burgueses de fina estampa, bien vestidos y pulcros, no son guerreros épicos que levantan el puño en alto dispuestos a resistir al grito de ¡patria o muerte! A excepción de la CUP que abraza los ideales del anarquismo libertario radical y antisistema.  Aunque por estrategia han renunciado al enfrentamiento directo con las fuerzas de seguridad.

La prueba es que al ser detenidos inmediatamente se pusieron en manos de sus abogados para urdir la estrategia de defensa con la intención de negar cualquier implicación en los hechos que les imputan (promover un referéndum de autodeterminación ilegal, declaración unilateral de independencia, deslealtad con la corona, rebelión, sedición y malversación de fondos públicos) Según el código penal les pueden caer penas superiores a más de 20 años de cárcel.   Aparte las organizaciones  ANC y ÒMNIUM se ha comprometido a pagar las cuantiosas fianzas impuestas por los jueces  para conseguir la libertad condicional de los acusados. En general quieren salvar el pellejo, salir de prisión lo más rápidamente posible, regresar a sus casas junto a sus familiares y amigos, y continuar con sus ocupaciones particulares o volver a  sus escaños en el Parlament. Según confesaron ante el juez  todo  lo acontecido en el Procés se circunscribe al ámbito puramente simbólico. Todos los políticos presos han intentado desesperadamente alcanzar la libertad arrepintiéndose, reconociendo la Constitución y acatando el abominable artículo 155,  y otros renunciando a su escaño o alegando que están enfermos, o que les afecta psicológicamente el desarraigo y la ruptura familiar,  etc. etc. Argucias jurídicas que a pesar de la vehemencia de sus abogados no han surtido efecto alguno. No quieren ser unos mártires, No desean pasar a la historia como héroes sino como diputados del parlament que perciben aproximadamente 7.000 euros de asignación mensual. En prisión se sienten solos, psicológicamente abatidos,  humillados y desprotegidos. No pueden hablar catalán y los presidiarios en el patio o en el comedor se dedican a abuchearlos como traidores a la patria (España). Prefieren arrepentirse con todo lo que implica esta decisión pues quedarán desacreditados ante sus votantes que difícilmente volverán a confiar en ellos. Esta es su muerte política pues con qué cara se atreverán a salir a una tribuna a gritar ¡visca la República! ¡visca Catalunya lliure! No existe un Bobby Sands miembro del IRA provisional irlandés muerto durante una huelga  de hambre en la prisión de Maze (Irlanda del Norte) en mayo de 1981 o una Bernardet Devlin, fundadora del Partido Socialista Republicano Irlandés y protagonista del “domingo sangriento” en Derry 1972  donde se produjo la muerte de 14 manifestantes a manos del ejército británico. La  lucha por la liberación del pueblo Irlandés es el mejor ejemplo para comprender cuál es el precio que hay que pagar para alcanzar la verdadera independencia.

El objetivo de los jueces inquisidores es que los presos políticos acepten la Constitución y la autoridad de su majestad el rey de España. Ese es solo el principio porque luego vendrá el auto de procesamiento y tendrán que sentarse en el banquillo de los acusados para responder por sus  delitos.  No se han producido huelgas de hambre, ni motines o plantones ni ningún otro tipo de manifestaciones de resistencia activa o pasiva. No son presos comunes, no son sediciosos, ni rebeldes, sino presos políticos que están allí por defender unos ideales que cuentan con el aval de millones de votantes catalanes.

Lo paradójico del caso es que los enemigos de España ya no son Francia que la invadió en el siglo XIX,  Inglaterra que le arrebató Gibraltar o los EE.UU que lo derrotó en la guerra de 1898. El reino de España ha elegido como enemigo a Cataluña, algo que no es nuevo pues esto se remonta a tiempos pretéritos. Al catalán se le ha estigmatizado y demonizado  por su carácter laborioso y por haber creado un emporio económico e industrial (20% del PIB  español) El hecho diferencial del pueblo catalán es indiscutible; en su cultura, en su forma de ser, en su lengua, en su idiosincrasia. España necesita un enemigo interno para justificar su espíritu belicista y elevar el nivel de patrioterismo o de nacionalismo de sus súbditos. Ese imperio derrotado y en decadencia no se conforma con su destino y quiere resucitar de las cenizas.   Este es el  mejor pretexto para desviar la atención de otros problemas más serios  como es la corrupción del partido de gobierno que lo tiene entre la espada y la pared en los tribunales de justicia.

Los independentistas pensaban que el reino de España no iba a reaccionar, que actuaría con moderación y prudencia, que quizás se abriría un espacio de diálogo. Pero ocurrió todo lo contrario. No nos debe extrañar esta actitud tan vil pues cuando las colonias americanas querían independizarse el rey Fernando VII envió al criminal Capitán General Pablo Morillo, el pacificador, a que recuperara el control del territorio de la Nueva Granada o cuando Cánovas del Castillo (Reina María Cristina-regencia de Alfonso XIII) nombró capitán general de Cuba a Valeriano Weyler con el propósito de aplastar a los mambises independentistas. Se ha criminalizado a los catalanes presentándolos como el principal un peligro para España, para Europa y la humanidad. Son nacionalistas, separatistas, contrarios al estado de derecho y a la democracia. El reino de España aplica el garrote y mano dura: todos a Estremera, todos a la trena que es en resumen el código del inquisidor Llarena.

La monarquía borbónica cuenta con el apoyo incondicional de los partidos políticos mayoritarios PP, PSOE y Ciudadanos que guardan sus espaldas. Porque la figura del jefe de Estado Felipe VI es inviolable y no está sujeta a responsabilidad, mejor dicho,  es un ser pluscuamperfecto  que pertenece más al ámbito de lo divino que de lo humano. Sin olvidar que a la corona le rinde pleitesía el poder  judicial, la Conferencia Episcopal, la cúpula  militar, la banca, el empresariado, el Ibex 35, o los medios de comunicación oficialistas.

La propaganda españolista utiliza todas las armas a su alcance (prensa, radio y televisión,  Internet, redes sociales o telefonía móvil)  para aplastar y demoler el secesionismo catalán. En esta guerra hay que incluir la movilización de miles de súbditos de distintas regiones de España que participaron en las grandes manifestaciones del nacionalismo español en Barcelona. A los separatistas hay que neutralizarlos, aplicarles la ley antiterrorista igual a lo que se hizo en su momento en el País Vasco con el fin de derrotar a ETA. Esa es la razón  del pacto antiterrorista que firmaron el PP y el PSOE para desmovilizar la insurrección abertzale.  La persecución debe ser implacable, concentrándose especialmente en sus líderes o los cabecillas de las organizaciones afines al procés. Hasta los Comités de Defensa de la República son perseguidos y criminalizados cuando lo que han realizado son protestas no violentas, desobediencia civil, escarches, cortes de carreteras, bloqueos de trenes. Acciones que el gobierno y los jueces no han dudado en calificar de “terrorismo” como si se trataran de sangrientos atentados utilizando bombas o armas de fuego.

La Generalitat se encuentra intervenida y todas las instituciones catalanas dependen directamente del gobierno de Madrid. Por lo tanto el cargo de president de la Generalitat lo detenta la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Hay que apaciguar el clamor independentista, ahogarlos, asfixiarlos para que el rio vuelva a su cauce.

¿Cuál es el precio de la libertad de un pueblo? Pues evidentemente para independizarse de una potencia imperial  o colonialista no queda otra alternativa  que implicarse en la lucha armada como ha quedado reflejado en múltiples casos a través de la historia. Hablamos de una guerra de independencia  o de liberación en las que se han vistos envueltos los países del Tercer Mundo y también de Europa ( la guerra de los Balcanes trajo como consecuencia la desmembración de Yugoeslavia)  Mientras que en Cataluña ha prevalecido la civilidad y el pacifismo sin que ningún movimiento de resistencia armada haya intervenido (en contraposición con el IRA irlandés o  ETA en el País Vasco) Los catalanes han preferido realizar un Woodstock con grandes marchas y eventos culturales o artísticos denominado la revolución de las sonrisas, la revolución de los besos, de las flores y la poesía.  No ha existido ningún tipo de enfrentamiento que derivara  en muertes o heridos graves. Si ha existido violencia está la ha ejercido el reino de España.

“Esos traidores que han puesto en peligro la sagrada unidad de España deben ser castigados ejemplarmente” En esa frase se resume las ansias de venganza del españolismo.  Piensan los más fundamentalistas que es mejor aplicar un 155 con todas las de la ley para hacer una limpieza total y a fondo. Por ejemplo, cerrar la TV3, Catalunya Ràdio, el AVUI, ilegalizar las entidades independentistas, privilegiar la enseñanza del español, realizar una “desnasificacion” o “descatalanización” sin complejos si se quiere recuperar la libertad en Cataluña. Es imprescindible desplegar en Cataluña una campaña de formación del espíritu nacional para forjar buenos españoles respetuosos de los símbolos patrios y de su pasado glorioso.

La crisis catalana ha traído como consecuencia un increíble repunte del nacionalismo español y un renacer de la derecha neo franquista. Es tal el impacto que  al  PP se le acusa de tibieza al no aplicar con todo el rigor el artículo 155 de la Constitución. Ciudadanos es el que han sacado mayor provecho de este insólito desafío por su defensa a ultranza de la corona y la españolidad y según todas las encuestas se proyecta como el partido ganador en las próximas elecciones generales.

Carlos de Urabá 2018

mercredi 9 mai 2018

Tumba del genocida nazi franquista Queipo de Llano en la basílica de la Macarena de Sevilla.



El teniente General don Gonzalo Queipo de Llano, descansa en la eterna gloria de satanás en la Basílica de la Macarena en Sevilla (Capilla del Cristo de la Salvación). Este sanguinario asesino y genocida, encabezó el golpe de estado contra la República Española en 1936 autoproclamándose el virrey de Andalucía. En su extenso prontuario delincuencial se cuentan miles de muertos, torturados, heridos, encarcelados, refugiados o exiliados. Este criminal de guerra es el culpable de lanzar una campaña de exterminio que sembró la tragedia, el dolor y la destrucción a lo largo y ancho de Andalucía. Por su cobarde accionar  recibió como premio el más alto homenaje y reconocimiento del caudillo Francisco Franco al nombrarlo teniente general y condecorarlo con la Laureada de San Fernando. Quien fuera uno de los más desalmados terroristas de la “cruzada nacional” yace enterrado en la basílica de la virgen de la Macarena bajo el título de hermano mayor honorifico (tras haber sido borrada de su lápida las referencias a su rango militar y al día del alzamiento el 18 de julio de 1936) Así queda demostrado que las huestes nazi franquistas han recibido y reciben la protección incondicional de la santa madre iglesia católica y los partidos  de extrema derecha defensores de la España una, grande y libre.

Desde los micrófonos de Unión Radio Sevilla se encargó personalmente de amenazar a todos aquellos defensores de la Republica y simpatizantes de partidos de izquierda que se opusieran al golpe militar fascista de 1936.


"Serán pasadas por las armas, sin formación de causa, las directivas de las organizaciones marxistas o comunistas que en el pueblo existan y en el caso de no darse con tales directivas, serán ejecutados un número igual de afiliados, arbitrariamente elegidos".
"¿Qué haré? Pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré".

Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen. (...) Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad".

Desde las asociaciones de memoria histórica de Andalucía se exige la inmediata retirada de los restos mortales de este abominable monstruo que simboliza la más  descarada  y abyecta apología al golpe de estado de 1936.
Lamentablemente se oponen a esta medida el Arzobispado, la hermandad de la Macarena y en el ayuntamiento de Sevilla el PP con la abstención de Cs. La nueva ley de Memoria Democrática aprobada por el Parlamento Andaluz considera este enterramiento ilegal pues representa una ofensa a las víctimas y sus descendientes. El artículo 32.4 de la norma dice: “Cuando los elementos contrarios a la memoria democrática estén colocados en edificios de carácter privado con proyección a un espacio o uso público, las personas propietarias de los mismos deberán retirarlos o eliminarlos”. 

Carlos de Urabá 2018



mardi 10 avril 2018

El circo del Divino Niño. Bogotá idolatria y paganismo.



“La Jerusalén de oro”  del barrio 20 de Julio de Bogotá  


No seamos ingenuos exigimos imposibles cuando sabemos de antemano que solo un milagro podrá cambiar nuestro destino. A los parias, a los desheredados, a los huérfanos y menesterosos no les queda más remedio que arrodillarse en los altares y encender velitas a los cristos, vírgenes o santitos a ver si escuchan nuestras suplicas.

La religiosidad obnubila a los devotos con su parafernalia de misas, procesiones, y coros celestiales; que si el padrecito vestido con su blanca casulla y estola dorada con el hisopo en la mano asperjando agua bendita sobre el redil o elevando al cielo el copón bendito antes de consagrar la hostia santa.  -Bienaventurados los llamados a esta cena, hermanos- y las fieles presas de un ataque de misticismo cierran los ojos esperando que caiga sobre sus cabezas las lenguas de fuego del espíritu santo.

Un buen jinete sabe domar a conciencia un potro salvaje y eso fue lo que hicieron los frailes doctrineros con los herejes indígenas.  No fue por amor que aceptaron a ese Dios blanco todopoderoso sino por el terror que les inspiraba los castigos y los escarmientos a que eran sometidos. A la fuerza tuvieron  que rendirse de rodillas en los altares y adorar al Cristo crucificado que resucitó al tercer día según las escrituras.

Los conquistadores españoles a ese territorio ignoto situado en pleno corazón del continente americano lo bautizaron con el nombre Nuevo Reino de Granada. Realmente se trataba  de la Cundinamarca de los Chibchas, “el país de los cóndores”. Los invasores se proclamaron los dueños y amos de las tierras conquistadas reclamando directamente al rey los títulos de propiedad y los blasones de nobleza.

La principal misión del imperio católico hispano era evangelizar esas razas inferiores incapaces de discernir, seres carentes de uso de razón que había que redimir del pecado original en la pila bautismal. Tales fueron los castigos impuestos por los frailes doctrineros que los conversos chibchas o muiscas se volvieron más fanáticos y radicales que los propios inquisidores. Con la espada y la cruz había que extirpar las idolatrías y exterminar a los bárbaros hijos de Satanás. Por pura supervivencia aceptaron ser bautizados, renegaron de sus nombres, de sus creencias, de sus dioses, de su lengua materna hasta asumir la condición de siervos y esclavos.  

Allí a 2.600 metros de altura en medio de la cordillera de los Andes se fundó en 1538 la muy noble y muy leal villa de Santafé, capital del Virreinato de la Nueva Granada. La Santafé de los redimidos, la Santafé de los conversos, la Santafé de los mojigatos y penitentes construida al pie de los cerros tutelares (donde reina el buziraco o el demonio según los frailes doctrineros) que dominan la inmensa sabana (Muequetá) del cacique Bacatá, la tierra más fértil y generosa que ojos humanos hayan conocido (así la describían los cronistas de Indias) Una ciudad completamente aislada del mundo, una tierra inhóspita a la que llegaron los conquistadores y aventureros atraídos por la leyenda del mítico dorado. La increíble historia de ese cacique que cubierto en polvo de oro se bañaba en las frías aguas de la laguna Guatavita para ofrendarles su mágico tributo a los dioses. El único punto de contacto con el exterior se encontraba en Cartagena de Indias, en el mar de los Caribes, a más de 1.000 kilómetros de distancia. Para entrar o salir de Santafé (nombre que le puso el conquistador andaluz Jiménez de Quesada en recuerdo de Santafé-Granada) había que aventurarse a navegar por las el río de la Magdalena que surcaba regiones selváticas dominadas por tribus hostiles y muy feroces. De ahí que en la sabana cundiboyacense se engendrara la versión más puritana y fundamentalista  del catolicismo hispano. Así lo revela la cantidad de iglesias, basílicas y catedrales construidas en honor al Dios blanco Todopoderoso, su hijo Jesucristo y la virgen santa. A sangre y fuego tenía que brillar el faro civilizador y a fe que cumplieron con su palabra.

En la historia más reciente de la conquista espiritual del Nuevo Mundo tenemos que reseñar el increíble caso del sacerdote Juan de Rizzo. Este cura italiano llega a Colombia en 1935 empeñado en continuar la misión evangelizadora de nuestro señor Jesucristo y sus apóstoles: “Id por el mundo proclamad la Buena Nueva a toda creación”

El padre de Rizzo estaba obsesionado con la salvación de los gentiles y de ahí que eligiera un país exótico tropical donde sobran los pobres y miserables fáciles de embaucar con espejitos y collares de cuentas de vidrio. Es decir, el sitio perfecto para predicar la palabra de Dios.

El reverendo padre después de ejercer su misión por distintas regiones de Colombia fue destinado por sus superiores a la congregación que los Salesianos regentaban en el colegio León XIII Don Bosco en la localidad de San Cristóbal, en el sur de Bogotá.

Cuenta la leyenda que un día mientras el padre se dedicaba a leer la biblia en el oratorio juvenil del Salesiano aconteció un hecho sobrenatural. Por la intersección del supremo hacedor se le apareció nuestro señor Jesucristo quien le dijo que a él le gustaría que se le reverenciara como a un niño inocente. Porque de los niños es el reino de los cielos. Entonces, el hijo único de Dios en tono imperativo le ordenó al cura construir un santuario en su honor en esa barriada marginal para consuelo y misericordia de los menesterosos.

El padre de Rizzo decía que hablaba con Dios, que escuchaba voces del más allá proclamando la segunda venida de Jesucristo. Estas graves alteraciones psicológicas en otras circunstancias se hubieran tomado como un ataque de esquizofrenia y con toda seguridad lo habrían recluido en un manicomio (diagnostico: deterioro funcional del córtex prefrontal) Pero como se trataba de un sacerdote de reconocido prestigio y encima italiano esto lo revestía con un cierto halo de beatitud. No se trataba de un loco sino de un médium entre la divinidad y los mortales.

Al padre la aparición de nuestro señor Jesucristo lo dejó cautivado. Desde luego que se sentía elegido para una misión universal. Da la casualidad que él también le profesaba una gran devoción al niño Jesús de Praga o el Divino Principito y de inmediato inició el culto en el oratorio los domingos y fiestas de guardar.

Pero le faltaba algo más concreto y palpable, una imagen ante el cual se postraran de rodillas los feligreses a hacerle rogativas y ofrendarle suculentas dádivas. Presuroso se dirigió a las tiendas de antigüedades del centro de Bogotá en busca de una talla impactante que cubriera sus expectativas. Ninguna de las imágenes que encontró le satisfizo así que encargó a un artista de la tienda litúrgica “Vaticano” la realización de una nueva escultura del divino principito, un fetiche mágico con el cual llevar a cabo este maquiavélico vudú colectivo.  

Debía ser una figura alegórica de la infancia de Cristo, una hermosa imagen que representara todo el poder y la gloria del Mesías. Una obra de diseño primoroso y pluscuamperfecto que con ayuda del escultor supo materializar: el Divino Niño descalzo y vestido con un traje árabe que levantaba los brazos al cielo como queriendo abrazar al padre eterno. Inscrito en su peana un lema soberbio “Yo Reinaré” Un niño Dios de porcelana con un rostro bellísimo, un niño Dios blanquísimo, de mejillas sonrosadas y de ojitos azules tan lindo y el pelito mono angelical -porque ante todo había que preservar impoluto el rancio abolengo de Adán-. El padre de Rizzo estaba confiado en que ese idolillo que acababa de parir obraría prodigios y le proporcionaría extraordinarios dividendos. Aunque tenía un pequeño defecto: apenas medía 50 centímetros. Debería haber sido un coloso pero por falta de presupuesto o quién sabe si por pura tacañería quedó reducido a un enanito de porcelana.   

El 20 de Julio es un populoso barrio del sur de Bogotá en el que buscaron refugio miles y miles de parias esperanzados en encontrar la redención a sus cuitas.  En la ladera de los cerros en un ambiente lluvioso y frío se hacinan las víctimas de la violencia que generó la guerra entre liberales y conservadores en los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo XX. Un éxodo de campesinos hambrientos, despojados de sus tierras que llegaron hasta allí arrastrando su numerosa prole y todas sus pertenecías.  Como hormiguitas construyeron sus tugurios de madera y cartón que con el paso de los años se transformaron en precarias viviendas de ladrillo, cemento y techos de zinc dibujando el caótico paisaje de la marginalidad. Pertenecientes a las clases más bajas de la sociedad: mestizos, indígenas, negros, mulatos o zambos, es decir, los líchigos o guaches -como los suelen calificar despectivamente la burguesía criolla- Brutalizados por la ignorancia su destino no es otro que el de surtir de mano de obra barata las industrias, fábricas, el sector de la construcción o de los servicios, las obras públicas o las filas de la policía y las fuerzas armadas. Mientras las mujeres -por intermedio de las parroquias- son impunemente explotadas como coimas, mucamas y sirvientas en las residencias y mansiones del norte de Bogotá. Según las leyes del apartheid las cualidades de los seres humanos no se determinan por sus conocimientos o su valía personal sino por el color de su piel y sus rasgos étnicos. Entre más blancos; más bellos e  inteligentes.

El padre de Rizzo era una persona de poco atractivo físico; con cara de sepulturero y mirada de inquisidor, de carácter gruñón siempre andaba malhumorado recriminando a sus colaboradores más cercanos su falta de compromiso y entrega. ¡Dadlo todo por el Divino Niño! Un ser inaguantable que solo inspiraba recelos y por eso los feligreses preferían guardar silencio y agachar sumisos la cabeza. Porque se debe primar la disciplina, el trabajo, la oración y la obediencia debida a las jerarquía.

Desde el púlpito el curita se transfiguraba en un apologeta que con su verborrea mística hipnotizaba a los creyentes. Al fin y al cabo venía de Italia, la tierra del sumo pontífice y esa era una carta de presentación suficiente que lo convertía en un apóstol santo.

El padre empezó repartiendo pan, chocolate y aguaepanela con queso para atraer esas masas de pobres y afligidos, los famélicos comideritos, los pordioseros, los chinos huérfanos, los gamincitos, que se desmayaban de hambre durante la misa. Y es que de veras que a punta de hostias y padrenuestros difícilmente  les iban a llenar el buche.  El padre de Rizzo sabía que la clave estaba en capturarlos por el estómago para luego entrarle al campo metafísico sin mayores contratiempos. “Darle de comer al hambriento y darle de beber al sediento” como bien reza el evangelio de San Mateo. Porque allí donde existe precariedad y sufrimiento las órdenes religiosas se hincan como garrapatas para aprovecharse del drama social.

Entre los miserables las carencias se multiplican; el costo de la vida sube imparable y los salarios no alcanzan ni siquiera para cubrir las necesidades más perentorias. Siempre falta plata para pagar el arriendo mensual, la canasta familiar, el colegio de los chinos, el uniforme de los guambitos, la electricidad, el agua, el transporte. Y ni hablemos si se trata de familias numerosas donde el drama es aún  más desgarrador.  En medio de tantas estrecheces no les queda otra que vivir de prestado, la angustia se apodera de su existencia y solo papá Dios puede brindarles un consuelo efectivo.

Con cara de santurrones los fieles se arrodillan en el altar confiados en que el supremo hacedor escuche sus plegarias. Los pordioseros, los afligidos llegan a pedirle al Divino Niño consuelo para afrontar la travesía por este valle de lágrimas. Ellos saben que solo la justicia divina podrá reivindicarlos pues han perdido la fe en unos gobernantes avariciosos y egoístas que siempre los han estafado. En silencio y con los ojos llorosos repiten las mismas idénticas oraciones de los últimos 480 años: “Vengo ante ti, mi señor, reconociendo mi culpa. Con la fe puesta en tu amor, que tú me das como a un hijo. Te abro mi corazón y te ofrezco mi miseria…”

Si ese pequeño idolillo de porcelana quería ganarse la fama de milagrero había que revestirlo de un aura de santidad. Sin esa excepcional cualidad el negocio no iba a funcionar pues la clientela necesita meter el dedo en la llaga.  No se sabe muy bien por qué o si fue un mero bulo inventado por el padre pero el Divino Niño dizque comenzó a hacer  milagritos. Por obra y gracia del espíritu santo los ciegos recuperaban la vista, las mujeres estériles quedaban embarazadas, los enfermos de cáncer sanaban, los cesantes conseguía trabajo, los más arrastrados triunfaban en los negocios, los don nadie adquirían casa, carro, los estudiantes  aprobaban los exámenes, los solterones se echaban novia, y a los más salados le tocaba la lotería. Ante tal  éxito se instituyeron los nueve domingos con el niño Jesús donde se le ofrecían misas para bendecir y proteger las casas, las familias o los negocios, igualmente se ofertaban confesiones, comuniones, bautizos, matrimonios, y hasta velatorios y entierros. A los incondicionales se les exigía que entregaran en la parroquia suculentas donaciones en dinero o especies.  Un monopolio otorgado por Dios nuestro señor a la comunidad de los Salesianos, únicos dueños de la marca registrada heredera del padre de Rizzo.

Da la casualidad que las monjas Carmelitas, orden fundada por santa Teresa de Jesús, desde tiempos pretéritos le rendían culto al Divino Principito. Siguiendo las tradiciones más vernáculas veneraban en el altar mayor del convento una fina talla del Divino Niño vestido lujosamente con traje de seda y ceñida en su frente una corona de oro y piedras preciosas. Las Carmelitas eran las auténticas discípulas de la venerable madre Margarita del Santísimo Sacramento (Carmelita del convento de Beaune en Francia) quien ejerció de confidente del Divino Niño y propagadora de su devoción. Desde luego que se sentían agraviadas porque inesperadamente les había surgido un competidor desleal. Ahora las donaciones iban mermando considerablemente y las monjitas indignadas reclamaron ante la curía para que el obispo hiciera prevalecer sus derechos exclusivos.

La alta sociedad cachaca colmaba al Divino Niño de las Carmelitas con generosas  limosnas y magníficos regalos por los favores recibidos.  Aunque pronto llegó a sus oídos los milagros que obraba el nuevo Divino Niño allá en el 20 de Julio, el barrio de los líchigos. Era una afrenta intolerable que las familias de alta alcurnia quedaran excluidas de los más preciados parabienes celestiales.   


El gobierno colombiano por su carácter conservador y reaccionario aprobaba (y aprueba) sin objeciones toda esta parafernalia de cristos, vírgenes y santitos que mantiene al pueblo en la inopia. Tales supercherías las aprovecha para desviar la atención de otros problemas más trascendentales como la corrupción, los chanchullos, el desempleo o el alto costo de la vida. El feudalismo colonial imperante tenía y tiene que preservar sus privilegios incólumes y  es mejor que la plebe se dedique a rezar salmos responsoriales en los altares antes de que tomen conciencia y se echen al monte con un arma en la mano. “Que firmen con el pulgar los carajos y que acaten al pie de la letra los santos mandamientos de la ley de Dios. Han nacido para recibir órdenes y deben asumir su destino” “No hay más que recordar lo ocurrido aquel pavoroso  9 de abril de 1948, el día del Bogotazo, cuando las chusma de ateos comunistas se lanzaron a las calles a quemar iglesias”  “Esos liberales malparidos fanáticos de Jorge Eliecer Gaitán son los culpables de  la violencia y todas las desgracias que sufre Colombia”

El negocio del padre de Rizzo iba viento en popa; desde luego que había descubierto las minas del rey Salomón, como el rey Midas todo lo que tocaba se convertía en oro, frotaba la lámpara maravillosa de Aladino y se cumplían todos sus deseos: miles de ofrendas y cuantiosas limosnas, donaciones de todo tipo, en pesos, dólares y letras de cambio cheques, joyas, oro, plata, piedras preciosas, etc.

La misión del padre de Rizzo se iba materializando a pasos agigantados. Por algo Cristo lo había escogido para propagar la devoción del Divino Niño y limpiar los pecados del mundo. Desde el púlpito no se cansaba condenar a los que viven en la impureza; a los borrachos, a las prostitutas, a los drogadictos, a los vagabundos y atracadores, ¡Escoria humana! que el altísimo se apiade de vuestras almas. “Sed fieles en el matrimonio, ¡hijos míos! que los fornicadores serán condenados al fuego eterno”. “El premio a vuestros sacrificios será la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén”.

Era el momento de acometer el proyecto de la erección de un templo digno de albergar la nueva Jerusalén de oro,  un templo majestuoso para gloria de Jesucristo nuestro señor y de la santa madre iglesia. Y lo más fantástico es que no había necesidad de contratar personal para construir la magnánima obra pues un ejército de obreros, albañiles, peones, soldadores, carpinteros, plomeros se ofrecieron voluntariamente a cumplir los deseos de nuestro señor Jesucristo.  ¡Que Dios se los pague y que los tenga en su eterna gloria!

El solemne acto de consagración del santuario del Divino Niño tuvo lugar el día 27 de julio de 1942 presidido por monseñor Juan Manuel Arbeláez. La homilía congregó una multitudinaria romería llegada desde distintas regiones del país en buses, camiones, carros, recuas de mulas o a pie. La presencia de las autoridades políticas, militares y religiosas era la más clara señal del triunfo de Cristo Rey.  Sonaron las pomposas notas del himno nacional y se izó victorioso el tricolor patrio  amarillo, azul y rojo. ¡Presente armas al generalísimo de los ejércitos!

El padre de Rizzo adoctrinaba a las mansas ovejitas del redil sobre los prodigios que obraba el Divino Niño, haciendo especial énfasis en que si queremos algo con todas las fuerzas de nuestra alma primero deberíamos recompensarlo monetariamente. Solo así podrían verse cumplidas con mayor diligencia nuestras súplicas y peticiones. De ahí el inmenso valor que tenían las limosnas que se depositaba en las urnas estratégicamente colocadas en el templo. No solo se aceptaba dinero contante y sonante sino también en especies: joyas, oro, plata, esmeraldas, televisores, neveras, lavadoras, propiedades, incluso últimas voluntades testamentarias. ¡Y todo lo recaudado libre de impuestos!  Se aconseja que la limosna  sea costosa y digna del Divino Principito pues Dios les devolverá el ciento por uno.

“Si no se llenan a rebosar las cajas fuertes que hay en la entrada del santuario el Divino Niño se pone emberracado” –solía reprender el padre de Rizzo al populacho en previsión de cualquier gesto de tacañería. -¡Hijos míos, obras son amores y no buenas razones!  Dar el diezmo es una obligación sagrada de todo buen cristiano -sermoneaba.

El padre de Rizzo inesperadamente entraba en trance y sufría violentos ataques de histeria: ¡hijos míos, arrepentíos que el demonio acecha! -Gritaba como un poseso invocando el santo nombre de Jesucristo. Para enfrentar estos tiempos de tribulación es necesario sacrificarse por una causa justa. Incluso dicen algunos que lo conocieron en vida que le salían estigmas en las manos. Pruebas irrefutables de su santidad.


Aunque la iglesia hipócritamente proclame que “de los pobres es el reino de los cielos” su prioridad, sin lugar a dudas, es salvar el alma de los ricos. Los ricos son los amos y poseen el capital y este es un argumento suficiente para rendirse a sus pies. Los cachacos bogotanos de apellidos rimbombantes, los doctores, sus  eminencias, sus ilustrísimas de sangre azul se colocan la máscara de piadosos dispuestos a lavar sus conciencias, los fariseos vienen a ejercer la caridad cristiana y a pagar misas para que el  Divino Niño los ampare y los favorezca; que sigan multiplicando sus ganancias, prosperidad en los negocios y protejan sus propiedades. El padre de Rizzo para premiar a los más entusiastas benefactores expedía indulgencias plenarias con firma y sello papal. -Bienvenido, excelentísimo señor, bienvenido mi doctor, aquí les tengo el pasaporte a la eternidad para toda la familia. Los oligarcas encopetados de traje de paño, chaleco y corbata, zapatos de charol y sombrero de copa, junto a sus señoronas que lucían pretenciosas la  última moda de Paris depositaban un cheque en blanco en la inocente mano de su reverencia.   Los cuervos ensotanados se frotaban las manos pues el maná bendito caía del cielo a raudales.


En una sociedad tan injusta como es la colombiana el único consuelo que les queda a los pobres es la religión (llámese católica, de las sectas o la brujería). Algo que se puede comprobar cada domingo y fiestas de guardar cuando se arremolinan desde bien temprano en el parque del 20 de julio una jauría de menesteroso, pordioseros, huérfanos, ancianos desamparados, paralíticos, tísicos, sidosos,  locos, cojos, mancos, ciegos, tuertos, enanos, patulecos, mongólicos, enfermos terminales en sus camillas, tísicos, leprosos, campesinos desplazados,  ¡caridad! ¡Compasión! los más astutos llevan campanitas amarradas en sus muñecas qué hacen sonar como reclamo. Ruegan para que se les ablanden el corazón a los feligreses: una monedita, un billetico, un pancito, su merced, Dios se los pague, por amor a Dios, Dios me lo bendiga, una limosnita por amor a Dios, repiten balbuceantes el mantra postrados de rodillas dándose golpes en el pecho. Hay que tener fe en el poder celestial y rogar al altísimo que se apiade de sus almas.  Dios padre todopoderoso es el único capaz de brindarles alivio y consuelo. ¿Quién sino él va a sacarlos de ese trance? Un verdadero auto de fe en el que participa la más baja ralea de patipelados, el lumpen proletariado: obreros, peones, cesantes, tombos, coimas, celadores, mandaderos, emboladores, chóferes de buses, taxistas, camioneros, de todo hay en la viña del señor; prostitutas, atracadores, ex presidiarios, travestis, zorreros, contrabandistas, traquetos, sicarios, dealers. Si Dios nos ha creado a su imagen y semejanza todos somos hijos de Dios y Dios los ama y acoge en su seno “todo lo que pidas, por los méritos de mi infancia, te lo daré”


Con el tiempo en el parque del 20 de julio se fue creado un auténtico mercado persa invadido de vendedores ambulantes que en medio de una atronadora algarabía  vocean los más variados productos: estampitas, relicarios, almanaques, crucifijos, rosarios, camándulas, novenas, escapularios, postales, afiches, cuadernos, calcomanías,  lápices, pañales, calzoncillos, matarratas, purgantes, mertiolate, esparadrapo, cuchillas de afeitar, etc…en los alrededores del templo se improvisan tenderetes donde hacen su agosto  las comadres y las marchantas preparando fritanga, morcilla, chicharrón, lechona, empanadas, la almojábana, la arepa y para entonar a la clientela trago corto y trago largo; canastadas de  cerveza, aguardiente, chicha y guarapo. Y todo el bazar amenizado con música  chucu chucu, arrabalera, corridos y rancheras mejicanas, tangos y vallenatos, salsa, cumbia. Los más malditos y apestados mariguaneros, bazuqueros, ñeros, pirobos, jíbaros, recicladores, vagabundos, drogadictos y alcohólicos también vienen a recoger las migajas que caen del banquete.

Dios, todo se justifica con Dios, Dios, por Dios, se repite la palabra sin descanso como si se tratara de un extraño sortilegio a ver si se obra algún prodigio: Dios se lo pague, Dios mediante, si Dios quiere, porque los pobres se sientes protegidos por el Todopoderoso y por eso en su lenguaje cotidiano no pueden dejar de nombrarlo. Una dependencia afectiva como consecuencia de la baja autoestima e inseguridad.

Colombia desde su fundación se ha caracterizado por ser un país católico, apostólico y romano. Uno de los componentes fundamentales de su identidad es la religiosidad.Todas las fiestas de guardar están relacionados con las fechas más memorables del santoral. No olvidemos que nuestro país ha sido consagrado bajo la advocación del Sagrado Corazón de Jesús. Este culto, que se inició en Bogotá en 1891, reconoce el origen divino de la autoridad y la soberanía social de Nuestro Señor Jesucristo. Porque iglesia, estado y militares son un solo corazón. Su lema: tradición, propiedad privada y catolicismo. Colombia, tal como lo enunciara el padre Félix Restrepo, es el mítico reino de Cristilandia donde sus habitantes se dedican a rezar los 365 días del año por la salvación de la humanidad. De ahí ese lema tan pretencioso que identifica al Divino Niño: “Yo reinaré”

Pero hoy el catolicismo en Latinoamérica vive una época de crisis a causa de la invasión de las sectas cristianas.  En este juego capitalista de la oferta y la demanda millones de católicos han decidido abjurar y pasarse a las filas de los protestantes, los bautistas, los evangélicos, los adventistas, los Testigos de Jehová, los Mormones, Iglesia Universal del reino de Dios y una larga lista imposible de transcribir por su extensión. La bonanza millonaria en recaudaciones ha disminuido considerablemente y esto es algo que alarma de sobremanera a la Conferencia Episcopal. La misión de las sectas cristianas es la de dividir la sociedad para intentar contrarrestar el mensaje de opción por los pobres que pregona la Teología de la Liberación. Que se predique la resignación cristiana y la promesa del paraíso para quienes sigan el camino recto antes que ofrecer una respuesta desestabilizadora.

La fiesta mayor del Divino Principito se celebra el primer domingo de septiembre y congrega más de un millón de fieles llegados desde todas las regiones del país y del extranjero (Venezuela, Ecuador, Perú o Panamá). Los peregrinos se movilizan en aviones, buses, camiones, carros, zorras, en bicicleta o a pie a rendirle tributo al rey de reyes.  Con el tañer de campanas de todas las iglesias del sur se inicia la procesión de penitentes -muchos descalzos- que recorren largos tramos del camino que conduce al santuario; otros tantos de rodillas, otros flagelándose con cadenas y hasta mortificando su cuerpo con fierros, pinchos. Cualquier sacrificio es poco en honor al nazareno que padeció una horrible agonía en la cruz. Porque el dolor es bueno a los ojos de Dios. Un interminable viacrucis en el que sobresalen los liberales, los conservadores,  burgueses, terratenientes y ricachones que pugnaban por llevar en andas la imagen del Divino Niño. Porque aquí no se hace distinción de clases sociales ni ideologías. Toda una puesta en escena muy bien teatralizada en la que las estrellas son los clérigos opusimos,  monjitas, novicias, seminaristas, diáconos, monaguillos, beatas y beatos enlutados, es decir,  el ejército invicto de la gloriosa cruzada nacional. La santa misa es un acto sublime que se amplifica por altoparlantes para que la escuchen todos los fieles que ante la imposibilidad de entrar en el templo se arremolinan en el parque del 20 de Julio. El lleno es apoteósico, la solemne homilía supera cualquier evento deportivo ya sean clásicos de fútbol  o conciertos de cantantes famosos. Un acontecimiento retransmitido por los principales canales y emisoras de radio y televisión.

Los peregrinos enruanados, calzando cotizas y con sus sombreros de ala ancha ceñidos en la cabeza lanzan jaculatorias y alabanzas ¡hosanna! ¡hosanna! ¡aleluya! Los pecadores irredentos se rasgan las vestiduras ¡Por mi culpa por mi culpa por mi gran culpa…! mientras manosean sus rosarios chinos de plástico, todo un gran auto de fe, multitudes con la cruz a cuestas ansiosas por postrarse de rodillas ante la imagen del Divino Niño y entregarle sus óbolos y ofrendas.  Divino niño, divino niño. “¡Oh, Divino niño Jesús! yo recurro a ti y te ruego por la intersección de tu santa madre, me asistas en esta necesidad porque creo firmemente que tu divinidad me puede socorrer”  El recuerdo de los milagros se anuncian con toda pompa grabados en mármol: “Gracias Divino Niño por los favores recibidos.  Familia Álzate”;  “mi abuelito se sano del cáncer, Gracias Divino Niño. Familia Pereira”, “mi papacito recobró la vista, Familia Nieto”…  Papa lindo, te ofrezco estos pesitos, divino niño un milloncito por los favores recibidos, Divino Niño,  mamita querida, resucitar como Lázaro en Betania “pedid, y se os dará” Los números del chance, su merced, el premio mayor de la lotería, ramos de flores, velas, cirios pascuales, incienso y mirra. Y para completar la hazaña: las 42 misas diarias que superan con creces a las celebraciones más suntuosas del mismísimo Vaticano.

Los nueve primeros domingos de cada mes hasta terminar en septiembre con la fiesta mayor se llevan a cabo grandes homilías haciendo hincapié en la conversión, el sacramento de la confesión y expiar los pecados, la comunión y la solidaridad con los desamparados demostrada a través de las limosnas. Ante las grandes catástrofes naturales, sequías, tempestades, terremotos es el momento de hacer rogativas y peticiones de auxilio al padre eterno. Escoltados por los caballeros del Niño Jesús recitando el ¡te alabamos señor! mientras miles de fieles elevan plegarias al cielo. Son memorables igualmente las procesiones de semana santa, la pasión del viacrucis, el Corpus Cristi, el rosario por las intenciones del Papa y la fiesta del 20 de julio coincidiendo con el grito de independencia de Colombia.

El poder de convocatoria del circo del Divino Niño es arrollador y el éxito de público apoteósico y con todas las entradas vendidas.  Vengan a disfrutar del espectáculo más grande del mundo: la mujer barbuda, los payasos, los trapecistas, equilibristas, llamas del Perú, leones del África, el hombre araña, la mujer maravilla, superman, magos, prestigiadores, nigromantes y como estrella invitada: el Divino principito milagroso.

Aquellos que visitan por primera vez el santuario del Divino Niño se llevan una gran decepción pues en vez de una descomunal estatua se encuentran con un enanito de porcelana encerrado en una urna de cristal (antibala) Y encima custodiado por guachimanes que velan por su seguridad noche y día. Pobrecito, tan poquita cosa, parece mentira que ese muñequito haya provocado tan inusitada revolución cristera. Pero la grandeza del Divino Niño no se mide por la estatura sino por los incalculables beneficios que aporta económicamente a la santa madre iglesia.

Las oraciones mueven montañas, la fe es un arma secreta como se demostró cuando el presidente Marroquín, advertido por su ministro plenipotenciario de que varios buques de guerra yanquis pretendían invadir el istmo de Panamá, se le ocurrió la genial idea  de celebrar con urgencia en la catedral primada un gran tedeum solemne por la salvación de la patria. El muy iluso creyó que iba a derrotar a los yanquis a punta de padrenuestros y ave marías. Al final Panamá se independizó de Colombia y la zona del canal pasó a manos norteamericanas.

Colombia es un país de camanduleros, de brujos, de yerbateros y milagreros, un pueblo supersticioso por naturaleza. Algo que hace parte de ese sincretismo religioso  resultado de ese crisol de razas: blancos,  indígenas, negros. Entre el populacho es muy habitual las supercherías y el esoterismo, las ciencias ocultas, las cartas del tarot, las predicciones de las pitonisas, el fetichismo y amuletos, las patas de cabra, los dientes de caimán, las pócimas del indio amazónico, los menjurjes del indio Guaicaipuro o las rogativas al ekeko, el dios de la abundancia incaico. 

El Divino Niño se ha convertido en el ídolo predilecto de los colombianos, a tal punto que le rinden pleitesía desde el presidente de la república, ministros, senadores y representantes, alcaldes y gobernadores, el cuerpo diplomático en pleno, la conferencia episcopal, el nuncio del papa, reinas de belleza, cantantes, ciclistas,  futbolistas, gremios, sindicatos, partidos políticos, empresarios, la cúpula militar,  banqueros, artistas famosos, patrones, capos, narcotraficantes, esmeralderos. Todos le juran y perjuran fidelidad hasta las últimas consecuencias.

Ya no hay cóndores en el país de los cóndores sino bandadas de gallinazos que revolotean en los cerros en busca de carroña. Las ruedas de la historia no se detiene pero las injusticias y la iniquidad permanecen. En los últimos 50 años a causa del terror guerrerista promovida por el propio gobierno ha obligado a millones de campesinos a buscar refugio en los suburbios de las grandes ciudades colombianas. Bogotá se ha convertido en una megalópolis de casi 10.000.000 de habitantes donde los problemas sociales en vez de remitir se multiplican pues la crisis económica no da tregua. Esto significa más pobres que redimir y salvar, más adeptos (clientela en la jerga capitalista) para los cristos, santos, vírgenes o pastores de las sectas. La dictadura teocrática y patriarcal amancebada con el régimen cívico-militar afianza su dominio sobre todos los estamentos de la Republica de Colombia. Tal y como solía repetir una y otra vez el padre de Rizzo profetizando la perpetuidad del mensaje del Divino Principito: “Cielo y tierra pasarán, mas tu palabra no pasará”

Carlos de Urabá 2018