En las primarias del Pacto Histórico, Gustavo Petro ha
conseguido un arrollador triunfo sobre los otros candidatos de la coalición.
Nada de esto nos debe sorprender pues ya se sabía de antemano quien iba a ser
el ganador. Someter a escrutinio al gran favorito en las próximas elecciones
presidenciales era más bien un acto teatral o propagandístico.
Al final Petro obtuvo 4.485.022 votos, mientras en segundo término se situó su
camarada Francia Márquez, que sorpresivamente logró 782.904 votos. Ella se ha
ganado en franca lid el derecho de acompañar en el tarjetón a Gustavo Petro en
la primera vuelta de las elecciones presidenciales del próximo mes de mayo. Por
lo tanto, sería en la historia de Colombia la primera afrocolombiana que logra
tamaña hazaña.
Teóricamente la lideresa social del Cauca debería ser
por justicia la candidata a la vicepresidencia pues representa a las minorías étnicas,
a las poblaciones marginadas, a los desplazados y a todas las víctimas del
conflicto armado colombiano. Su pensamiento sin complejos ni ambigüedades es
claramente izquierdista y eso es lo que está en juego: o eternizar a la derecha
o que haya un cambio progresista. Pero
no está del todo decidida su elección porque hay voces en la coalición del Pacto
Histórico que no están de acuerdo y prefieren que Francia Márquez no acompañe
en el tarjetón a Gustavo Petro. Y es una cuestión más bien de táctica electoral
porque el color de su piel en vez de ser una virtud se convierte en un defecto.
Hay que tener en cuenta que el racismo funcional todavía está muy arraigado en el alma el
pueblo colombiano. Nadie lo va a admitir en público porque la hipocresía es la
norma de nuestro comportamiento social. En todo caso, el voto es secreto y no
lleva ninguna identificación que exponga al ciudadano en el muro de la vergüenza.
Muchos pensarán que como estamos en el
siglo XXI hemos superado todos esos prejuicios raciales. Pero se equivocan. Existen argumentos humanistas
como la elección del mulato Obama a la presidencia de EE.UU y hoy también el
que la mulata demócrata Kamala Harris ostente la vicepresidencia del país más
poderoso del mundo. ¿Acaso no es posible que los colombianos acepten que una
negra entre en el Palacio de Nariño y ocupe
tan alta dignidad gubernamental?
Pero sociológicamente todos sabemos que hay muchos
obstáculos, prejuicios de clase y étnicos. Es algo que hace parte de nuestra idiosincrasia
ligada a la herencia histórica colonial, conservadora y de carácter fundamentalista
católico. Quizás si fuera indígena hasta
podría pasar, pero una negra racializada
al estilo Malcolm X no está muy bien
vista pues representa a una clase social baja, víctima del retraso, la
ignorancia y la servidumbre. Al negro se le ha reservado en el inconsciente
colectivo un papel folclórico (artistas, cantantes o rumberos), algo exótico, que
además, se distinguen por su constitución física en buenos deportista y atletas.
Aunque jamás se le reconocerá sus valores en el campo cultural o intelectual.
Los planificadores, los estrategas de la campaña del Pacto Histórico
seguro que ya han hecho sus cálculos y saben que la afrocolombiana Francia Márquez restaría miles de votos ¿millones? a la
candidatura de Gustavo Petro. Y es que él ha prometido ganar las elecciones en primera vuelta, es decir, que debería
obtener la mitad más uno de los votos: casi 10.000.000 para ser presidente. Y
eso contando que una elevada participación ciudadana neutralice la tradicional abstención
y el voto en blanco, claro. Este es un inmenso reto muy difícil de
alcanzar porque la competencia está muy reñida y los otros partidos o coaliciones vienen pisando fuerte.
A Petro le faltaría recoger una cosecha de más de 5.500.000
de votos (para añadir a los 4.500.000 que ya sacó el pasado domingo 13 de marzo)
para hacer realidad su sueño. Y eso solo
lo lograría si hiciera un pacto con el Partido
Liberal dirigido por el “uribista” Cesar Gaviria, que seguramente exigiría como
cuota la vicepresidencia. De la derecha y el centro seguro saldrá un candidato muy
fuerte capaz de vencer a la izquierda entre Federico Gutiérrez, Sergio Fajardo,
Rodolfo Hernández, Ingrid Betancourt, y
quizás Vargas Lleras. Si hay una segunda vuelta el que obtenga la mejor votación
entre estos candidatos unirían sus fuerzas y así podrían batir a Petro y colocarse
la banda presidencial el 7 de agosto del 2022.
Pero ya se saben cómo son los aparatos partidistas y
algunos dirigentes en el Pacto Histórico opinan que Francia Márquez, el
fenómeno político del momento, va a ser
un lastre más que un flotador para lograr la victoria. Encima, la lideresa
social del Cauca maneja un discurso bastante radical, antisistema, anticapitalista,
antirracista y feminista. Todavía ni siquiera se sabe cuál es la fe que profesa.
Parece que se confiesa antirreligiosa y antipatriarcal.
Este es un asunto fundamental para darle la bendición. Petro al menos ya visitó
al Papa en el Vaticano y salió recitando el creo en Dios padre todopoderoso. Francia
Márquez es muy lanzada y ataca sin tapujos a los oligarcas, a los terratenientes,
a los políticos corruptos, a los paramilitares, a los parapolíticos o narcopolíticos.
Desde luego que no concita las mayores simpatías y será el blanco de los
ataques más sucios y rastreros.
Históricamente el pueblo negro ha sido esclavizado, marginado,
empobrecido, oprimido, desposeído y condenado al analfabetismo. La derecha
colombiana considera a Francia Márquez una vengadora rencorosa que personifica el odio de clases, la lucha de
clases. Mejor dicho, una guerrillera comunista en potencia. Y si lo que pretende el Pacto Histórico es sumar a los votantes más moderados, así no
lo van a lograr. Es imperioso convencer a un sector de la sociedad colombiana que
la compañera de fórmula de Gustavo Petro es una ciudadana respetable, honorable
y digna de representar a Colombia. Las mujeres
colombianas criollas o mestizas (la mayoría residentes en las grandes urbes) no
se identifican con una negra, los hombres menos; prefieren a una mujer blanca, rubia y de ojos
azules, preferiblemente de la alta sociedad, católica, apostólica y romana, con una carrera, que hable inglés y vista a la
moda de París.
Lo más seguro es que la dirigencia del Pacto Histórico
ya estará conversando con Francia Márquez acerca de estos “pequeños detalles” o,
más bien, “obstáculos” y le pedirán que
reflexione por el bien de la coalición y de la patria. Si renuncia hasta se le podría
ofrecer un ministerio, una embajada o suculentas dadivas. Algo que sería visto
como un perverso chantaje, y no solo eso, sino que se interpretaría como una decisión
xenófoba, racista y machista de apartarla de la vicepresidencia. Los colectivos
feministas, indigenistas y afrocolombianos estarían totalmente en desacuerdo
con excluirla del tarjetón, una traición imperdonable que castigaría a Petro en
las urnas.
Definitivamente la cúpula de la coalición Pacto Histórico tendrá que dilucidar este
dilema: poner a Francia Márquez o colocar en su defecto a otra candidata a la
vicepresidencia. (que tendrá que ser obligatoriamente una mujer, claro, como
establecen los estatutos de igualdad de género) Esta decisión los ha dejado
entre la espada y la pared. El no
brindarle la confianza a Francia Márquez y no inscribirla en la fórmula presidencial
del Pacto Histórico sería un error mayúsculo
que indudablemente le costaría la presidencia a Gustavo Petro.
Carlos de Urabá 2022
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire