La jaula

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por la emancipación de los pueblos
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mercredi 30 novembre 2016

Juicio sumarísimo a Fidel Castro.


Llegué en el tren  nocturno que hace el trayecto de la Habana-Santiago de Cuba para asistir a los actos del día 26 de julio de 1998. En la ciudad reinaba un ambiente de jolgorio pues coincidía con los festejos del Carnaval. El 26 de julio de 1953 un grupo de insurgentes al mando de Fidel Castro trató de tomarse el Cuartel Moncada con el propósito de incautar las armas de los militares y acelerar la insurrección popular contra el dictador Fulgencio Batista. Pero la operación fracasó y de los 135 componentes del comando 69 resultaron muertos.  Un episodio que me narró con todo sus dramatismo un santiaguero testigo de los hechos. Yo recogí en la calle a varios de ellos que los habían cosido a puñaladas, algunos castrados, otros mutilados. Sufrieron en represalia horripilantes torturas.  Fidel logró escapar junto a Raúl y otros compañeros pero más tarde fueron detenidos; uno en San Luis y el otro  en las estribaciones de la Sierra Maestra. Los Castro iban a ser eliminados pero se salvaron gracias a la intervención del arzobispo de Santiago monseñor Pérez Serantes y del Ministro del Interior de Batista, Rafael Diaz-Balart (que era cuñado de Fidel). Luego un tribunal de justicia lo condenó-tras su alegato “la Historia me Absolverá”) a la pena de 15 años de prisión. En el año 1955 los amnistió Batista. Al quedar en libertad él y su hermano se exiliarían México donde comenzaron a planificar el desembarco del Granma. 

En la plaza Antonio Maceo o de la Revolución se había engalanado para la celebrar del 45 aniversario del asalto al Cuartel Moncada “año del 40 aniversario de las batallas decisivas de la guerra de liberación” los actos tenía previsto iniciarse a las 6 de la tarde- Como era verano había que esquivar la canícula. Filas interminables de invitados  poco a poco iban acomodándose en las cientos de sillas colocadas en la explanada. Todo el mundo sabía de antemano que el discurso de Fidel se alargaría una eternidad.   Algunos asistentes llevaban sombrillas (por si caía un chaparrón), fiambreras y cantimploras. Mejor dicho se vinieron de Picnic.  La temperatura no bajaba de los 33 grados con una humedad del 80%. En Oriente el calor es tremendo y ponen al cuerpo a sudar la gota gorda.  No se permitía la entrada al recinto a personas que no portaran la invitación correspondiente. Se tomaron estrictas medidas de seguridad pues  Fidel era un objetivo a batir por parte de los grupos anticastristas y la propia CIA.   Nos tuvimos que conformar con verlo allá a lo lejos detrás de una barrera policial que acordonaba el recinto.  También se hicieron presentes varios brigadistas italianos se pusieron a cantar “El pueblo unido jamás será vencido” mientras  agitaban una gran pancarta en la que se leía “Fidel, seguro, a los yanquis dale duro” Yo me dirijo a un alto mando del ejército revolucionario a ver si podemos pasar a la zona de los invitados.  Pero nos ordena guardar las distancias y nosotros obedecemos. Fidel sube al estrado entre vítores y aplausos. Suena de fondo la canción “Siempre es 26” de Carlos Puebla. Fidel, el comandante supremo, luce su uniforme verde oliva con su tradicional quepis.  Se le ve erguido y fortachón con esa  barba cana tan característica.  En el escenario han desplegado una enorme bandera cubana que llevaba impresa el rostro de Martí.  El pueblo grita consignas –“Comandante en jefe ¡ordene!” “¡socialismo o muerte!” “¡Viva Cuba Libre!” Fidel se instala en un atril colocado en una tarima y saca una resma de papeles.  Dice que tiene muchos papeles, pero que no se asusten. Risas entre el público. Fidel saluda al pueblo de Santiago, a las delegaciones invitadas, a los combatientes, a los familiares de los mártires de Cuba.  A continuación empieza a hacer un repaso histórico sobre lo que significa el día 26 de Julio, el embrión de la revolución cubana.  Se entretiene un rato contando anécdotas épicas sobre el ataque en el que cayeron muchos de sus más queridos compañeros. Haciendo gala de una memoria prodigiosa relató al pie de la letra los insucesos de aquel trágico día  –tal y como lo señalaran sus profesores en el colegio de los Jesuitas: con apenas leer el texto una sola vez le sobraba para aprendérselo de memoria-  Fidel ahora se sumerge en la guerra de independencia contra los españoles, la intervención americana a causa del hundimiento del Maine en 1898. Todo lo que supuso ese zarpazo traidor de los yanquis que les arrebató la independencia. Luego pasó a la dictadura de Batista, la revolución Cubana, Bahía Cochinos, la crisis de los misiles, la guerra fría.   De repente el alto mando que nos prohibió la entrada decide dejarnos pasar al recinto (no sin antes cachearnos y revisar nuestros pasaportes) Allí nos acomodamos con los demás camaradas para seguir la interminable alocución.  Cuando había transcurrido dos horas la gente empezó a sacar la merienda. Nos convidaron a ron y a yuca frita porque de alguna manera había que mantener el tipo hasta el final. (Fidel tiene el record Guinness con un discurso de 7 horas y cuarto) Por toda la ciudad retumbaba la voz de Fidel amplificada a través de la radio y la televisión (que por ley transmiten sus discursos en vivo y en directo a todo el país) El eco de sus palabras producía un efecto hipnótico e irreal que nos dejaba una extraña sensación de santidad. Ese apasionamiento y esa efervescencia es difícil de encontrarla en otro líder político contemporáneo. Se asemejaba a ese pasaje bíblico del “sermón de la montaña”; pero no era Jesucristo el profeta, sino Fidel Castro, el guerrillero, quien nos dirigía la palabra.

Apoyado en el atril y sin leer ningún papel con un gesto severo seguía enumerando uno a uno los logros de la revolución: en cultura,  educación, salud, agricultura, la pesca, la ganadería, etc. -La tierra y la reforma agraria fue lo prioritario -

Hasta yo tuve que empuñar un machete para cortar caña en la zafra. Por dignidad nacionalizamos las empresas e industrias porque los yanquis nos robaban nuestras materias primas impunemente. Nuestro pueblo oprimido, ignorante, embrutecido que agachaba el lomo para llevarle la carga al patrón por fin pudo levantar la cabeza. Por la plena independencia y libertad de Cuba tal y como lo pregonó en su momento José Martí. -Nosotros somos un pueblo hibrido, mestizo. Esas ínfulas de club de blancos, escuelas para blancos, playas para blancos…los cubanos la rechazamos. Ahora se dedica a desglosar las intervenciones yanquis en América Latina y la neo colonización. -La lucha armada es necesaria para combatir a los regímenes dictatoriales pro imperialistas y oligárquicos. Más vale tomar un arma en defensa propia antes que caer aplastados por la bota militar. La revolución cubana siempre ha estado en peligro, no hay más que ver ese monstruoso atentado cometido contra un avión de cubana en 1976 por el grupo terrorista liderado por Posada Carriles.  Enumeró uno a uno los ataques contra los intereses cubanos perpetrados por la CIA  y sus secuaces. EE.UU pretende sembrar el terror en Cuba colocando bombas en las áreas turísticas para quebrarnos.

-Porque después de la caída del bloque socialista Cuba se ha convertido en el único enemigo del imperio.  Durante el tiempo de la guerra fría la URSS nos ayudó a sostener la revolución pero tras su desintegración nuestro pueblo tuvo que asumir un titánico sacrificio. Nos abandonaron y nos vimos obligados al criminal  bloqueo de EE.UU que contó con la complicidad de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos. Pero nosotros supimos sobreponernos ¡Nuestro vino de plátano es amargo, pero es nuestro vino! Aplausos. La independencia y la unidad latinoamericana, la emancipación y la soberanía patria son principios inalienables. Ahora el imperialismo quiere construir una muralla de 3.000 kilómetros, un nuevo muro de Berlín para detener a los seres humanos mientras sus tratados de libre comercio le abre las puertas a las mercancías. Es el temor a los inmigrantes del Sur, por eso construyen ese famoso muro, pero los latinoamericanos siempre inventarán cosas para cruzarlo. EE.UU y Europa tienen miedo a la presión migratoria de los países del Tercer Mundo, están asustados, llenos de xenofobia, fascismo y racismo. Son migraciones económicas de individuos deslumbrados por la sociedad de consumo capitalista. Muchos cubanos se han aventurado a dar el salto. -y  enardecido añadió- muchos están allá creyendo que son libres pero son los más grandes esclavos. Aplausos.
Desde Miami el traidor Mas Canosa con la Fundación Nacional Cubano Americana creada por Ronald Reagan conspira contra Cuba. Esa es otra organización terrorista y mafiosa respaldada por los norteamericanos, el país que se supone es el más demócrata del mundo.  Toda mi vida me la he pasado corriendo riesgos. No sé cuántas veces me han querido matar pero aquí estoy vivito y coleando.  -Aplausos- En  EE.UU hay más de 800 grupos terroristas, muchos son fanáticos racistas de los cuales 400 están armados. El público vitoreaba al comandante mientras agitaban banderas cubanas y del movimiento 26 de Julio. Pero no fue hasta que sonaron las campanadas en el reloj de la plaza que Fidel se percató del entuerto. ¿Es que son las doce de la noche? Me queda muy poco. Es señal de que va a empezar el carnaval.-Aplausos  ¡Hombre el Carnaval! -lo dijo bien fuerte,  acto seguido  “ya vamos acabando”. Pero Todavía quedaba una ñapa de 45 minutos. (Eso no es nada después de 5 horas y pico) Las orquestas, los troveros, los rumberos, los soneros, los salseros todos estaban allí con los crespos hechos velando armas. Fidel reflexionaba sobre la amenaza nuclear a la que calificaba como el principal peligro que se ciñe sobre la especie humana. Aunque el desarme mundial parezca utópico es imprescindible pues nos jugamos la existencia.

Poniéndose la mano en el corazón dijo: los cubanos somos internacionalistas, luchamos por nuestro país y luchamos también por el mundo. Ese es el ejemplo del Che Guevara un verdadero revolucionario que lo entregó todo por un ideal. En América Latina varias generaciones han sido marcadas por la revolución cubana y su  memoria permanecerá inmutable. Tiene mérito que  una islita tan pequeña haya sido capaz de plantarle cara al imperio más grande del mundo. Aplausos. Seguía con las arengas: Porque adquirimos conciencia gracias a esa bella frase de Martí “Patria es humanidad” 

Los procesos de liberación, las luchas populares marcan la gran confrontación entre el norte y el sur. Alterado hizo un gesto rabioso apretando el puño-No se dejen engañar que la revolución jamás va a retroceder, que toda la dignidad y gloria que hemos adquirido no puedan destruirla nunca. Jamás vamos a renunciar al socialismo. Vítores y aplausos. Este es el juramento que hemos hecho por nuestros mártires gloriosos.  Por fin hizo una larga pausa y miro al horizonte, estrechó sus manos y levantándolas remató con un: ¡Viva Santiago de Cuba! ¡Viva la cuna de la revolución! ¡Socialismo o muerte! ¡Venceremos! todos los presentes gritaron a coro ¡venceremos! Entre aplausos y ovaciones se cerró el acto y a continuación empezaron sonar los bongos y los tambores. Los babalawos le hacían su homenaje al “Caballo” (sacerdote) protegido por Ochun, el homo ocha o el elegido.    La gran fiesta estalló con su poderosísimo frenesí Las multitudes bregaban por ocupar las plazas y alamedas donde las orquestas se lucían interpretando las piezas más célebres de la música cubana. En la madrugada santiaguera lúdica y bohemia el pueblo extasiado se dedicaba a bailar, beber chispa de tren, ron o cerveza de pipa. El embargo o el bloqueo les apretaban el gaznate y eso se notaba en el estado de ánimo. Aunque los abrumaba una situación de penuria extrema, de racionamiento y precariedad no habían perdido ese espíritu caribeño que convierte los dramas en celebraciones.

Ni tribunales, ni jueces, ni fiscales, sus enemigos siempre han querido llevarlo directamente al paredón. Fidel es culpable, es culpable de haber sublevado a las masas de campesinos, de obreros de marginados, esas masas sometidas al ancestral yugo explotador.  Tal como lo describió Paolo Freire en su famoso libro la “Pedagogía del Oprimido” Esa gesta emancipadora iniciada el 1 de enero de 1959, que ya hace parte de nuestro  inconsciente  colectivo, tenía el cometido de iluminar el camino a una América Latina ansiosa por lanzar su grito de liberación.

Carlos de Urabá 2016

vendredi 17 janvier 2014

Cómo matar a nuestros dioses


La otra tarde dieron la noticia por televisión: Fidel Castro ha caído enfermo y ha delegado el poder en su hermano Raúl. A punto de cumplir 80 años es la primera vez que toma una decisión tan drástica. ¿Es el final del castrismo? ¿podrá su hermano reemplazarlo? Sin duda alguna sobran las preguntas y faltan muchas respuestas sobre este asunto. Esta es una flagrante sucesión dinástica al mejor estilo monárquico. Una revolución no puede envejecer, cojear decrépita, perder el equilibrio y morder el polvo. Una revolución o se renueva o muere.

Ya lo decía alguien por ahí que un pueblo no es una persona por más carisma que tenga el mentado camaján.

Uno se deja arrastrar por ideales revolucionarios y tiene fe en que va a ganar algo que enaltezca a la patria y combates porque confías en una victoria para todos y no para uno o para una élite. El ideal colectivo está por encima del individual. Hay que creérselo con toda el alma de lo contrario a la revolución se convierte en una secta. Como en la escuela parece que necesitamos un tutor, un padre superior que nos guie y a los indisciplinados castigue en el reformatorio. Luego hablan de la emancipación de los pueblos. Pero yo ya estoy cansado de soportar a mi padre casi cincuenta años y me quiero ir de la casa y arreglármelas a mi aire. Las conciencias no necesitan ser administradas. Un pueblo no puede mantenerse en vilo por la indigestión de su líder.  Que no nos vengan con ese caramelito de menta que es imprescindible a los que nos forjamos en un ambiente anarquista y libertario. Ni la democracia burguesa ni la boca abierta ante el caudillo invicto que no suelta prenda.

Cuba es la isla más bella y altanera del Caribe, ese mar de los piratas y los galeones cargados de oro ha cambiado por el de los turistas y cruceros de placer. La perla más preciada, la isla del ensueño  donde hicieron fortuna los grandes de España se bambolea  la deriva. Hoy sus casas señoriales y palacios se van a pique dejándonos el recuerdo de una época inolvidable. El esplendor de Cuba es el pasado, la nostalgia.

Yo hago una cola larguísima con la esperanza de conseguir un poco de pan. Me encuentro en la calle San Rafael que la gente la ha tomado como su sala de estar y con ellos converso a mis anchas. El calor es casi mortal en este barrio de Centro Habana donde el hacinamiento es feroz y en las diminutas celdas o habitaciones los vecinos se atrincheran. -Es la revolución, mi hermano- me dice un camarada con un gesto irónico. Tío Fifo o Fidel continúa su eterno discurso en TV ante la Asamblea del Pueblo. El bloqueo, el bloqueo y el maldito bloqueo. Desde que nací siempre con la misma cantaleta. Estamos en periodo especial y a aguantar se dijo. ¿No hay nada  que nos ponga a guarachar, mi hermano ? un poco de licor o algo así. Chicho saca de una bolsa de plástico una botella de « chispa de tren »,  el ron popular de veinte pesos de las destilerías clandestinas. Una verdadera bomba atómica pero ante la escasez no queda otra, camarada. El neumático de la bicicleta del pescador  tiene como cincuenta parches y para repararla se las trae para encontrar el nuevo pinchazo. El hombre va descalzo y su figura es magra, se le marcan los huesos y guarda una línea envidiable para su mediana edad. Pero la paciencia cubana acaba todos los imposibles. ¡No es fácil! exclama un viejo en busca de comprensión. Ellos sabe que su seguridad social se llama Monsieur Leroy, Mr. Smith o el señor  Martínez. Y por eso extienden el brazo y abren la mano a ver si lo premian con algunas moneditas. Lo nunca visto.  Todo está remendado, desde las camisas, los pantalones o los zapatos, prendas que se heredan de padres a hijos, de abuelos a nietos. Ayer vi una señora que contaba los granos de arroz en el portal de su casa y se los repartía con una vecina. La mitad es realmente la mitad matemática. La Habana sigue ahí encallada en el mar caribe orgullosa de ser la capital mundial del orgasmo.

Me he convertido en otro cubano del montón, manejo el peso y no los « fulá » gringos; tengo mi cartilla de racionamiento  y como las papas ajadas del racionamiento, la leche de soya del racionamiento o los chícharos del racionamiento. Esta es mi dieta. Además debo  arreglármelas para conseguir agua para beber y lavarme. Ustedes no saben el olor a perro muerto que coge uno después de una semana sin bañarse Y sin un ventilador las noches son abrasadoras. El sudor parece gasoil y  es imposible dormir pues la respiración se dificulta y a pesar de estar en pelota cada diez minutos me levanto a pelearme con mi vecino por una bocanada de oxígeno. Como siempre estamos a dos velas.

Mientras los turistas se divierten en los hoteles de primera con climatización y acompañados por las jineteras que les exprimen la pinga y el billete.  Y yo aquí con la plebe compartiendo sus penas y alegrías porque he echado mi suerte con ellos siguiendo el consejo de Martí. Y es que es difícil saber lo que experimentan los demás sentados en una mesa repleta de viandas y manjares y, por supuesto, bebiendo ron Bacardí añejo y fumándote unos Cohibas. ¡Que bonito es pedirle al proletariado que entregue hasta la última gota de sangre!

A pesar de todo en este país de faquires se monta en cualquier momento una fiestota. No hay nada que celebrar pero el carácter del cubano es así y le importa un pito si mañana es su velatorio. El pueblo es simpático y extrovertido y habla con voz firme cuadrándote. Así que a mover el esqueleto en las calles y plazas con la música a todo volumen. La risa y el chiste son nuestras armas ante la adversidad. Al otro lado de la muralla en los clubes lujosos tocan las orquestas más famosas y los turistas y la nomenclatura del régimen disfrutan de la bohemia a sus anchas. ¿No quedamos en que esta era una revolución por la igualdad y por el poder popular, una revolución de campesinos y trabajadores, de guajiros y braceros?

Ni lucha  de clases ni nada de nada a bailar se dijo, maestro, hasta caer en la trampa del amor y el sexo.  Para eso se inventó esta isla, ¿no? La sensualidad se desborda en el malecón donde las mujeres más atractivas comienzan el desfile al atardecer. Los « yumas », cual expertos catadores, las van catalogando según sus tetas y nalgas, y ellas les guiñan el ojo a la espera de  ser coronadas. La tierra como la mujer es para quien la trabaja. Con buena platica, claro.

En el Tropicana el ambiente es bestial y de madrugada a tomarse unos mojitos como Dios manda en la Bodeguita del Medio. Los deseos son órdenes para los turistas. En mi próxima reencarnación tal vez me toque a mí. El mundo capitalista ha conquistado a la islita a punta de fajos de dólares y euros y encima comparten las ganancias con el estado que se salvó de la bancarrota gracias a la comprensión de los inversionistas extranjeros ¡Qué nadie lo sepa! Y todos tan contentos. Otra postal más en la colección de países exóticos. ¡Qué se vayan a la mierda!

Los libros de historia afirman que el 1 de enero de 1959 entraron los barbudos a la Habana y tomaron el poder instaurando un gobierno revolucionario socialista. Y en este instante Fidel está siendo operado del intestino ¿tal vez, una úlcera hemorrágica por el estrés acumulado en su arduo trabajo? ¿quién sabe ? Para mi es el mismo muchacho  que desembarcó del Granma junto a sus camaradas. No ha cambiado desde entonces y sigue siendo el número uno, « el caballo » del juego de la « bolita » al que todos dan como ganador. 

Para ser revolucionarios hay que tener muchos huevos y renunciar a todos los placeres terrenales. Y eso a un cubano es imposible pedírselo pues el hedonismo lo traiciona por completo. El Imperio Norteamericano y su maquinaria de propaganda y tentaciones materiales es demoledor en su estrategia. Nadie se escapa a la caricia de esos dólares tan verdecitos y sensuales. Porque se ama el poder y sin « fulás » eres una porquería.

Y siguiendo las consignas de Martí tenemos fe no en una figura, no en un caudillo, no en un gran timonel sino en todo un pueblo que resiste y se bate ante un enemigo que hoy está más que nunca en ellos mismos: el pesimismo. La revolución no es exclusiva del Che Guevara, ni Camilo, ni de Raúl, ni de Fidel, ni le pertenece a un partido. Son apenas figuras que pasarán a adornar las plazas  para que las palomas caguen felices sobre sus bustos de bronce. La revolución es de los cubanos o no es de nadie porque la soberanía reside en el pueblo, ¿no se acuerdan de esto?

Y repito que como la mayoría de los mortales al cubano le gusta el placer y el divertimento. Se levantan por la mañana y narran sus sueños « anoche soñé que me comía un lechón riquísimo” “yo me zampé una ropa vieja sabrosa y de postre un brazo de reina del carajo”. Se tocan la barriga y prosigue la anorexia. Y así sucesivamente. Sueñan con vestir trajes de marca, pasear por el extranjero y conseguir un nivel de vida tipo Miami. Es el instinto básico de la cultura occidental  Y tantas estrecheces lo desquician. Acaso no se habla de la globalización, ese embarazo de la tierra en el que todos estamos metidos compartiendo la felicidad y la abundancia, la libertad y el consumo. ¡Qué manipulación tan aberrante! ¿Es que estamos ciegos en Cuba? Si hasta he visto fabricar antenas parabólicas con sartenes de cocina y no hay nada mejor que comer sino telenovelas. Nadie aquí es tan ingenuo ni tan inocente ni se chupan el dedo, no son monjes trapenses ni lamas budistas, ni se quieren inmolar por nada ni por nadie. Desean alcanzar  el paraíso en la tierra, pero ahora, no mañana.  La dialéctica materialista está por encima de la espiritualidad y los ideales. Me lo confirmó un señor en Baracoa que recogía colillas del suelo para fumárselas " Sabe lo que somos nosotros: perros, sólo perros. No valemos nada. El cubano es un cero a la izquierda en su propia tierra. Miren como se la pasan los « yumas » jodiendo y gozando mientras nosotros no tenemos derecho a entrar ni en nuestras propias playas. Sin los dólares te jodiste, acere". Una pareja me invitó a su casa en la Calzada del Cerro. Parecía un chiste su casita de juguete construida con cartón. Se sonreían como dos muñecos de peluche. Sin comentarios. Pero cuando te bajas a la calle y tocas la puerta de una casa y sale un espectro y te da una bofetada las cosas cambian y no te puedes quedar indiferente o si no  callas como una mala puta. Vivimos todavía en los años cuarenta con todos esos carros que dan a la ciudad un aire romántico. Para las fotos de recuerdo, tal vez. Y todo el mundo en bicicleta como si estuvieran de paseo. Qué ambiente más ecologista. No lo hacen por devoción sino por obligación, querido.  Los del partido van en su papamóvil masturbándose con sus damiselas.

No soy un disidente, le advertí a Laito,  desde niño me crié con la revolución y seguiré con ella codo con codo pero siento la necesidad de gritar: a que no te gusta bajarte del trono y embárrate como un cerdo en la pocilga.

El Pescador me llevó a Miramar donde están las quintas más bellas de la capital. Es la zona de los privilegiados, los funcionarios, las embajadas y de la nomenclatura del partido. Todo está limpio, bien dispuesto y vigilado por el ejército. En sus grandes alamedas se respira a Chanel número cinco. El compadre me señaló la mansión que le regaló tío Fifo a García Márquez, ese Homero que narra la revolución como si se tratara de la odisea. -Es un come mierda- me aseguro el pescador, -tantas palabras bonitas, lírica y poesía pero cuando a su amigo de La Guardia lo iban a fusilar no movió ni las pestañas para pedir clemencia-

-Acá sobran candidatos para balseros, yo mismo tengo preparado mi barquito,- me confesó el pescador enseñándome uno fabricado con neumáticos de tractor. -Me quiero emancipar, acere, ya es hora de pensar en mí mismo, de ser un poco egoísta y ganar billete como lo han hecho tantos en Miami. ¡Viva el becerro de oro! Y es que desde la playa de Varadero se ve cerquitica cayo Hueso y eso es mucha tentación. -Hemos fracasado, mire mis manos. Tanto bregar por treinta pesos al día. No es fácil. Aquí no hay iniciativa que valga, trabajas para el estado y vives como un buey.

Basta ya de quejas, mi viejo. ¿Acaso no hay conciencia revolucionaria? porque les encanta  esos supermercados abarrotados y la abundancia sin límites. Como locos se les cae la baba por los EEUU, mi hermano. ¡Qué lamentable! Para que se hizo una revolución sino para ser más dignos « Nuestro vino de plátano es amargo, pero es nuestro vino » Es deprimente el entregarse, -los yumas europeos me reprochan y me aconsejan resistir,- matiza Chicho,----“resiste so gusano”- -Que se ponga en mis carnes ese cretino que maneja tarjeta de crédito, tiene su nómina y seguro de vida a todo riesgo. Y yo aquí en el limbo esperando  madurar con 55 años. Una quimera.- Y la negra Tomasa replica: A ver si enamoro a un yuma de esos para que me saque de este muladar.

Las generaciones futuras, las herederas de la revolución, esa juventud ha traicionado la causa. Poco sacrificio y mucho placer; les gusta vestir con marcas americanas, teléfonos móviles y escuchar esa tarada música tecno. La alienación es tenaz. Aman la libertad del estiércol y la Coca Cola. Su ágora es el shopping center. Y a inventar se dijo, a estafar al estado a ver si sacamos un sobresueldo. Sálvese quien pueda! -Tranquilo que a mi me llega el giro en dólares de los parientes en USA -Por nada, compadre. La sociedad dividida por los que manejan dólares y los que no, las clases sociales están aún más marcadas, el racismo crece pues las blancas odian a las negras que se roban a los blancos con su brujería vaginal. Y desde Miami los gusanos se frotan las manos a la espera de que caiga el « caballo », esos malditos ya quieren meterlo en el ataúd para comenzar la clonación imperial.

Las noticias no pueden ser más elocuentes en este verano  ha salido en todos los periódicos del mundo como una esquela: Fidel está enfermito, Fidel está a punto de entrar en el museo de la revolución. La gran burocracia del partido comunista tambalea de miedo, la jerarquía vitalicia ni se diga. Al caudillo hay que mantenerlo vivo tal y como ocurrió con Woytila en el Vaticano: aunque ya estaba momificado bendecía su fanaticada. Craso error. No podemos esperar que Fidel, su hermano o cualquiera del Buró político se enferme para decir que esa persona es imprescindible, que sin él no somos nada y el mundo se va a  acabar. Que por una hemorragia intestinal  las plañideras derramen lágrimas a diestra y siniestra justificando una mala digestión nos deja perplejos. Cumplió su papel en un momento determinado de la vida y la historia y muchas gracias viejito, pero ya estas chocheando, por los siglos de los siglos, camarada. Los veteranos a jubilarse y a escribir las memorias. Porque no hay nada más hermoso y revolucionario que entregar el testigo y que eche pa’lante el relevo. Pero aquí nadie abre el puño, están enrocados en sus castillos y palacios. Déjanos unas migajitas, por favor.

Los miembros del Comité Central del partido comunista son los más burgueses que he conocido en mi vida. ¡Qué lujos y excentricidades! Este es el  gran dilema y me duele criticar a nuestros mitos, a nuestra historia más pasional, a esa revolución cubana que nos llenó de euforia y que respetamos con orgullo. ¡Cómo madrear a esos dioses si los amo tanto! ¡ha llegado la hora de matar a nuestros dioses!

Es preocupante la situación porque se les dan argumentos al enemigo, al fascismo para que entre con todos sus matarifes y devore la isla sin contemplaciones.  - Oye ven aquí, cómprame un pomito de aceite, ven aquí.- Me llama una mulata y por vergüenza al verla cargada de  hijos le entrego un dólar de ayuda humanitaria. -Se nota que estás bien alimentado, que rozagante vienes.-me toca la barriga- No se puede disimular. En estos tiempos que corren es difícil convencer a la gente que debe resistir por un ideal pues eso ya pasó de moda, se le acabó la cuerda a ese verso y ya ni siquiera las canciones de Milanés o Silvio Rodríguez suenan en las calles. Mal síntoma.

Anoche como no tenía sitio donde dormir tuve que pedir permiso en la comisaría para acampar. Denegado. Al hotel a dejar los dólares en la cuenta corriente del partido. Resistimos contra el bloqueo. Respondí que como descendiente de mambises que lucharon por la independencia de la isla en la guerra contra España me niego a aceptar esa orden. ¿Cuántos murieron para acabar con los latifundios y gamonales para que me vengas a negar tres metros cuadrados?

Firme en el púlpito Fidel sigue con su verso florido repasando la historia del mundo desde la edad de piedra hasta la llegada del hombre a la luna, tras seis horas una mueca de  aburrimiento se dibuja en el rostro de los espectadores. Hoy es el 26 de julio y el gentío espera el final del discurso para comenzar los carnavales. Ni el volar de una mosca se escucha mientras tío Fifo habla. La isla de la dignidad la llamaron, adelante compañeros, no a la analfabetismo, no a la  explotación, sí a los domingos rojos y a la zafra de los cuatro millones, igualdad para todos, compañero, la reforma agraria va y los más dotados sementales a ganar medallas en las olimpiadas y demostrar que la ley de Darwin de que sólo los más fuertes sobreviven se cumple.

Al jíbaro le mandaron un papelito  ¡Qué vergüenza! quien combatió con las tropas cubanas en Angola y perdió una pierna debe presentarse en la comisaría « No puedes tener extraños en tu casa. Que mañana se vaya. Citado a las nueve” escribió el jefe del Comité de Defensa de la Revolución. El camarada me enseñó el papelito medio humillado. Y no era una casa, era una choza humilde pero digna y me brindó hospitalidad varios días y un soplón me denunció por envidia. La maldita envidia que corroe esta isla. -Dame el papel que yo  me presento en persona. Y en la comisaría el capitán ni me miro a los ojos cuando le hable de que « patria es humanidad » como dijo Martí. Rompió el papelito y se olvidó el asunto.

A los intelectuales de izquierda que viven en los barrios altos del primer mundo se empeñan en defender lo indefendible y se baten a diestra y siniestra divinizando al mito. Son los últimos románticos de una lucha que se extingue y nos deja huérfanos. Un cubata en la mano y que defiendan el bastión los compañeros porque hay que elevar la moral en estos tiempos de pragmatismo y eficacia.

Que una islita del caribe le haya plantado cara al imperialismo tiene mucho mérito. Y por eso es nuestra niña mimada y hay que consentirla. Se ganó la verdadera independencia y dejó de ser la colonia de EEUU y todos cerramos filas, es cierto.  Mira como mueren niños en la calle en ciudades como São Paulo o Lima, la salud privatizada y la educación privatizada, la muerte privatizada. En Cuba, fruto de la labor titánica de un pueblo y no de una figura, los que menos tienen han superado las carencias y este proceso debe continuar. Entretanto veo a Chicho en la playa con una botella en la mano en la que mete un papel; la tapa con un corcho y la tira al mar. ¡Vaya por Dios! Fidel Castro desde el pulpito con un dedo se levanta el quepis al escuchar las campanadas de media noche de la catedral y cae en cuenta: ¡el carnaval!  Entonces con el puño en alto finaliza su sermón con un “patria o muerte, ¡venceremos!”

Carlos de Urabá, 2006