La jaula

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mercredi 3 mai 2017

Egipto: el sanguinario dictador Al Sisi bendecido por la gracia papal.


La santa alianza del Papa Francisco, el Patriarca de Alejandría Tawadros II y el Imam de Al Azhar Ahmed el- Tayyib apoya incondicionalmente al régimen egipcio. La lucha contra el yihadismo es prioritaria.

Es algo inaudito que el santo padre, la cabeza visible de la iglesia, se haya atrevido visitar Egipto en un momento en que el régimen militar reprime con saña a los opositores.  Es poco menos que monstruoso bendecir de esta forma tan perversa al sanguinario dictador (democrático) Al Sisi. 

En octubre del 2011 los cristianos coptos ortodoxos convocaron una manifestación frente a la RTV pública egipcia a raíz de la ola de ataques (demolición y quema) contra las iglesias cristianas. Las fuerzas del orden violentamente los reprimieron lanzándoles primero gases lacrimógenos para luego embestirlos con tanquetas que pasaron por encima de muchos de los manifestantes que marchaban pacíficamente con cruces, banderas egipcias y fotos del baba Chenouda III. Una diabólica acción que dejó 28 manifestantes asesinados (entre ellos 23 cristianos coptos). La policía militar y la baltaguiya no contenta  persiguieron a garrotazos a aquellos que se resistían muchos de los cuales fueron arrojados por los puentes que dan al Nilo.

Como responsables de la masacre de Maspero se señala a la Junta Militar encabezada por el mariscal Tantawi y Al Sisi al mando de los servicios de seguridad. Los militares calificaron la protesta como una “insurrección terrorista” que pretendía desestabilizar el país.

La mayoría de las víctimas -según las autoridades egipcias fallecieron por “infarto”, aunque sus familiares pudieron comprobar claramente como sus cuerpos tenían signos de haber sido aplastados por las tanquetas o tiroteados a sangre fría. Como suele suceder en estos casos ningún militar ha rendido indagatoria ante los estamentos judiciales por tan bárbara matanza.  

En ese entonces el Vaticano emitió un tibio comunicado en el que expresó su pesar y tristeza por las muertes de sus bienamados hijos instando al gobierno militar a respetar y garantizar la seguridad de la minoría cristiana copta. El Papa Benedicto XVI conmovido por la noticia se retiró a rezar en la Capilla Sixtina para que el Dios misericordioso acoja en su seno las almas de los mártires. “Paz a los hombres de buena voluntad”.

El día 28 de abril de 2017 el Papa Francisco llega al Cairo para realizar una visita oficial a Egipto. Un viaje especialmente dedicado a “fortalecer el diálogo interreligioso”.-según el comunicado de prensa. El Vaticano hizo caso omiso a las voces de protesta de las ONG y los defensores de los derechos humanos que exigían suspender esta visita pues se interpretaría como un espaldarazo al sanguinario régimen militar.

Los jerarcas vaticanistas se justificaron diciendo que el sumo pontífice venía a Egipto a consolar la comunidad cristiana víctima de los atentados sufridos el 10 de abril (domingo de ramos) por parte del EI contra dos iglesias coptas en Alejandría y Tanta (que se saldaron con 44 muertos y numerosos heridos). “Esta es una visita de fraternidad y unidad cuyo fin es predicar la paz entre cristianos y musulmanes”, recalcaron los voceros papales.

Como era de esperarse en la agenda estaba programada la audiencia privada con el Mariscal Al Sisi, dictador de Egipto, en el palacio presidencial de Heliópolis. Al Sisi se ha autoproclamado uno de los máximos luchadores contra el terrorismo islámico y por esto espera el reconocimiento de las potencias occidentales.  El papa Francisco con su presencia premia su incansable misión de brindar mayor seguridad al mundo civilizado. El santo Padre diplomáticamente le exigió al Mariscal un mayor respeto con los derechos humanos. No por culpar  a su excelencia de algo –la duda ofende-sino porque necesitaba realizar un gesto de firmeza para contentar a la opinión pública internacional. De esta manera tan cínica y perversa el Vaticano legitima al régimen tiránico y corrupto de Al Sisi.

Posteriormente el Papa Francisco se dirigió a la mezquita Al Azhar (la institución teológica sunita más importante del mundo islámico) para reunirse con el Imam Ahmed el- Tayyib. Ambos jerarcas hablaron sobre la paz y la reconciliación entre cristianos y musulmanes. La mezquita de Al Azhar es bien conocida por su defensa incondicional al régimen militar. Cuando en el 2011 el pueblo egipcio salió a las calles pidiendo la renuncia del dictador Mubarak el Imam de Al Azhar exigió a los revolucionarios “en el nombre de Allah” deponer la actitud hostil y abandonar la Plaza del Tahrir.

El reaccionario Imam el-Tayyib le ha otorgado carta blanca a Al Sisi para que combata con todos los medios a su alcance el terrorismo yihadista. Incluso utilizando métodos “poco recomendables” como torturas y asesinatos extrajudiciales. “Todo sea por mantener la paz en Egipto”   

También el Papa Francisco sostuvo un encuentro con el patriarca Copto ortodoxo de Alejandría Tawadros II con el que habló sobre la estrategia para cimentar el diálogo interreligioso (el cristianismo y el islam) “Que reine la paz, la caridad, el amor y la fraternidad” “la sangre de los inocentes nos unen”

Los musulmanes más radicales (salafistas y wahabitas) desde siempre han tenido cierta aprehensión por los cristianos (que consideran kufares o herejes)  puesto que históricamente se han aliado al poder establecido. (Buscando su protección al ser una facción minoritaria)  Los cristianos coptos ortodoxos (11 millones y 300.000 católicos) son perseguidos y despreciados desde épocas inmemoriales. (Llevan marcado ese estigma de vivir de las basuras o de criar cerdos)

Los cristianos ortodoxos coptos es una comunidad muy retrograda y conservadora. Durante la revolución del Tahrir el baba Chenouda III juró apoyo incondicional al dictador Mubarak a pesar de la violenta represión desatada que dejó miles de muertos heridos, torturados, desaparecidos y encarcelados. Paradójicamente meses después los tanques aplastarían a sus propios fieles en la masacre de Maspero. Este acontecimiento tan siniestro y execrable no varió en nada su simpatía por la Junta Militar.

En todo caso si un día Juan Pablo II se atrevió a ir a Chile y darle de comulgar al dictador Pinochet ¿por qué el papa Francisco no puede hacerlo con Al Sisi?  El papa Francisco y el Vaticano han cometido un craso error al ponerse al lado de los opresores y despreciar a las víctimas. Ni siquiera han tenido la más mínima compasión por  uno de sus compatriotas el joven estudiante italiano Giulio Regeni quien fuera secuestrado, torturado y asesinado por miembros de los servicios secretos egipcios en el 2016 (bajo la acusación de espionaje)

El Papa Francisco ha ensuciado su imagen de papa bueno, el papa entregado a los pobres, a los que más sufren, a los afligidos, a los humillados; el Papa Francisco ha pisoteado el mensaje cristiano de amor por el prójimo al rendirle pleitesía al tirano Al Sisi. Y no solo rendirle pleitesía sino también bendecirlo en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo.  Este es un acto infame y repudiable solo comparable a lo acontecido cuando Juan Pablo II colmó de bendiciones al dictador Pinochet.

El Papa Francisco no se ha atrevido a levantar su voz a favor de las víctimas de la represión y reclamarle enérgicamente al dictador Al Sisi por los miles de muertos que tiene sobre sus espaldas. Tan solo se limitaron a hablar de asuntos más triviales alejados  del plano político. El Papa Francisco ha mantenido un prudente silencio para no incomodar a su excelencia el mariscal de campo Al Sisi, hoy presidente de Egipto. La familia de Giulio Regeni se ha declarado indignada por la actitud del Papa que irrespetó la memoria de su hijo estrechando la mano ensangrentada del dictador. Y no solamente por este caso tan mediático, sino por los miles de asesinados y desaparecidos anónimos que permanecen en el olvido. El Vaticano promueve la impunidad contradiciendo la doctrina cristiana de paz y justicia que predicaba Jesucristo.

Carlos de Urabá 2017

samedi 19 septembre 2015

Militares dementes egipcios aniquilan caravana de turistas mexicanos.





La artera matanza de los turistas mejicanos que se encontraban realizando un tour por Egipto es algo que nos llena de estupor e indignación. Y no sólo de estupor e indignación sino de asco y desprecio. Afirman las fuentes oficiales del gobierno egipcio que se trata de un “lamentable error” pues  los comandos de las fuerzas armadas los confundieron con un grupo terrorista.

Esto nos deja una lección importante que debemos resaltar y es que en la lucha contra el yihadismo internacional o contra el terrorismo islámico no hay ningún escrúpulo ni la más mínima compasión. Todo es válido y no existe la presunción de inocencia. Egipto ocupa un papel primordial en esta campaña y por algo EE.UU le entrega 1.500 millones de dólares anuales en ayuda militar.  Esos helicópteros Apaches y  los aviones F-16 que dispararon a la caravana hacen parte de esas remesas. Y no sólo eso sino que los pilotos han sido formados en las academias militares norteamericanas.

La orden emitida desde la Casa Blanca y el Pentágono al alto Estado Mayor egipcio es la de destruir, aniquilar, borrar de la faz de la tierra a los peligrosos terroristas que amenazan al paz y seguridad no sólo de Egipto sino del mundo. Los militares egipcios no tienen ninguna objeción y hacen lo que les viene en gana pues son inmunes ante la ley.  Este doloroso episodio debe enmarcarse en lo que los mandos militares llaman “daños colaterales”. Ha sido un accidente. Lo sentimos mucho. No volverá a repetirse.

El ejército egipcio está acostumbrado a reprimir con fiereza a quien se rebele o viole el estado de derecho.  Acuérdense de lo que sucedió en la intifada del Tahrir en el 2011 -que causó la caída de Mubarak- y posteriormente en el violento desalojo del campamento de los Hermanos Musulmanes en el 2013. Unas  acciones que dejaron miles de muertos, heridos, desaparecidos, torturados y encarcelados. El gobierno mexicano ante estos hechos no dijo nada y muy por el contrario los aplaudió, en consonancia con la política de su aliado norteamericano. 

El mariscal al Sissi llegó al poder gracias a un golpe de estado que luego maquilló con un burdo proceso democrático que pretendía legalizarlo a nivel internacional. Fueron unas elecciones sin garantías en las que se obligó al pueblo a votar por el  “salvador de la patria”.

Si los muertos en este ataque llevado a cabo en el idílico desierto de la región de Wahat hubieran sido todos egipcios inmediatamente el gobierno sin ningún reparo los habría calificado de terroristas. Además una noticia como esa jamás se publicaría en los medios de comunicación pues desde hace tiempo que en Egipto se aplica la ley mordaza.  En esta dictadura del terror la palabra de los militares es la que vale y ni nadie puede contradecirlos. No es posible ejercer la libertad de expresión pues está irremediablemente coartada.

Si alguien se atreviera a poner en duda la credibilidad del régimen al instante sería acusado de “cómplice de los terroristas”. La persecución es implacable y la violación de los derechos humanos es algo normal en la rutina diaria. Pero este caso ha salido a la luz puesto que han sido ciudadanos extranjeros las victimas de la masacre y no han tenido más remedio que reconocer los hechos. Pero reconocer los hechos no quiere decir que sean los culpables porque esa caravana turística, según los altos mandos del ejército, se encontraba en una zona prohibida. Algo que es falso pues la compañía de turismo Windows of Egipt enseñó a la prensa internacional los permisos firmados por la autoridad policial correspondiente. En todo caso tarde o temprano tendrán que retractarse y darle la razón al gobierno por la cuenta que les trae.

En Egipto todos estos tours o viajes organizados se mueven con escolta o acompañamiento policial pues el gobierno está muy preocupado por la seguridad de los turistas extranjeros. (Cuyas divisas son muy importante para relanzar la maltrecha economía) Tras la revoluciones árabes del 2011 la cifra de turistas decreció considerablemente y ahora intentan a que vuelvan a incrementarse.

Esta brutal masacre no admite ninguna disculpa y sin lugar a dudas debería ser llevada a los altos tribunales de justicia internacional.  Pero quizás lo peor de todo es que esto es algo que se viene repitiendo con asiduidad contra la población civil. O sea, no es un hecho aislado pues se han cometido otros ataques similares con efectos mucho más dramáticos y dantescos.  Todos esos casos se esconden bajo un tupido velo y jamás verán la luz en los noticieros o en los periódicos. La información está censurada por el gobierno y ningún medio de comunicación puede publicarla sin estar autorizado.  

Los familiares de los “caídos en combate“ tienen que callar y enterrar a sus muertos de la manera más anónima posible. Al fin y al cabo se les acusa de terroristas y esos es algo imperdonable. Muy a menudo si hay algún superviviente o testigo incomodo es eliminado de ipso facto para ocultar pruebas. Además La dictadura egipcia cuenta con el beneplácito y aval de la comunidad internacional: EE.UU. Unión Europea, Israel –  y como no también del gobierno mexicano que fue uno de los primeros en reconocer el triunfo del mariscal de campo Al Sissi en las elecciones presidenciales del 2014.

Este horroroso crimen de lesa humanidad nos tememos que vaya a quedar impune.  La policía  ya tiene a buen recaudo a los  supervivientes egipcios que se encuentran heridos y aislados en hospitales del Cairo.  No se les permite hablar con la prensa y ni siquiera con sus familiares. Podríamos decir sin exagerar que los mantienen secuestrados puesto que son los directos culpables de violar las normas que causaron la muerte a los turistas. Coaccionados por los servicios secretos ya les tienen dictado el guion que deben recitar ante los tribunales de justicia.

La compañía de turismo Windows Egipt, aunque tengan todos los permisos correspondientes en regla, deben asumir que la responsabilidad del caso. El gobierno hará lo imposible para que reconozcan su error pues nunca debieron parar en ese sitio donde se estaban llevando a cabo peligrosas operaciones antiterroristas. El gobierno mexicano ha exigido a los militares egipcios que aclaren las circunstancias de este siniestro ataque que dejó 8 de sus connacionales muertos y otros 6 heridos de consideración.  Egipto se ha limitado a pedir disculpas por tan “lamentable error” agregando que ya se han abierto las comisiones de investigación al más alto nivel  que tendrán como objetivo dilucidar la verdad y nada más que la verdad. Acostumbrados a las mentiras y las  falsas promesas con seguridad irán alargando proceso meses y tal vez años con tal de que prescriba. No hay pruebas suficientes para condenar a los militares pues todo no ha  sido más que un “terrible accidente”. Tal vez se llegue a algún acuerdo de compensación económica para los familiares de los fallecidos y los heridos y así intentar taparles la boca y calmar los ánimos exaltados. 

Eso si los muy cínicos hicieron llegar por intermedio de su embajador en México las más sentidas condolencias por lo sucedido añadiendo que los imanes de las mezquitas  están rezando día y noche por el eterno descanso de los difuntos. Solo les faltó añadir que gracias a su intermediación ya deben estar gozando del descanso eterno en el paraíso.

A Los familiares de las víctimas y los supervivientes no les queda otra que denunciar estos hechos ante la opinión pública mundial. Lo mejor que podrían hacer sería  planificar una campaña de boicot turístico a Egipto. Concienciar a la gente con mensajes lanzados a través de los medios de comunicación social para que condenen con firmeza a un régimen capaz de aniquilar a inocentes ciudadanos.

El gobierno egipcio para consolarlos dice que les ofrecerá a los heridos una compensación económica, o indemnización. Que les va a pagar sus gastos médicos  y poco más. A los familiares de los muertos también les costearán la estancia en el Cairo.  Seguro piensan que los mexicanos están acostumbrados a este tipo de matanzas por la violencia que impera en su país. “La lucha del narco es muy parecida a la lucha contra el terrorismo” así se expresó el primer ministro egipcio Shoukry en una nota enviada a la cancillería mexicana para justificar el “desagradable incidente”.  

Porque eso de sentar en el banquillo de los acusados a los mandos militares responsables de la matanza  es impensable y hasta absurdo. Ellos son unos héroes intocables que tienen la gloriosa misión de limpiar el mundo de peligrosos terroristas. Los militares egipcios actúan de una manera cínica y perversa y poco puede hacer un gobierno mexicano débil y dubitativo para contrarrestar su diabólico proceder.

Carlos de Urabá 2015