La jaula

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por la emancipación de los pueblos
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lundi 6 juin 2016

La yihad católica peregrina a Lourdes.


En el año 1934 el fuhrer Adolf Hitler y su ministro de propaganda Goebbels  encargaron a la cineasta Leni Riefenstahl la realización de un documental con motivo del VI congreso del partido nacional-socialista en Núremberg. Los nazis necesitaban imperiosamente exhibir el glorioso esplendor de una Alemania renacida tras la derrota en la I Guerra Mundial

Con una impresionante movilización de medios técnicos y logísticos “El Triunfo de la Voluntad” se destaca por su extraordinaria puesta en escena y teatralidad donde intervienen miles de militares empeñados en eternizar la memoria del III Reich.  El aparato propagandístico Nazi pretendía encandilar a las masas con  un mensaje mesiánico y triunfalista. La disciplina y el trabajo son los ejes centrales de un guion insuperable y muy bien estudiado.

Los realizadores utilizaron varias cámaras para darle una mayor versatilidad al film haciendo especial énfasis en las tomas panorámicas y las vistas aéreas. Desde luego el método ideal para describir tan majestuosa megalomanía. Igualmente los primeros planos buscaban acentuar la superioridad de la raza aria llamada a dominar el mundo.  Sin olvidar la luminotecnia y los claroscuros que imprimen a la trama  un carácter mítico y  épico.
Psicológicamente había que elevar la moral de un pueblo alemán que coronaba a Hitler como su redentor.

“El Triunfo de la Voluntad” es considerado por los expertos una obra maestra en la historia del cine documental.

Sin pretender hacer ningún tipo de comparaciones la 58 peregrinación militar internacional al santuario de Lourdes (Francia)  -que se desarrolló entre el 20 al 22 de mayo del 2016 (con la participación de 44 países y 12.000 militares) no se queda atrás en boato y pomposidad. Vídeo: https://youtu.be/FoQlYJy_kmA

En esta peregrinación no se sublima la figura de un líder supremo o caudillo sino que se reverencia la imagen de la santísima virgen de Lourdes. La madre de Dios se convierte en la protagonista de esta apoteósico cónclave clerical-castrense que se intenta enmascarar bajo la apariencia de un “encuentro humanistas y espiritual”. Una ocasión perfecta para que los brillantes cerebros de la Santa Sede se luzcan en el diseño de una obra melodramática capaz de competir perfectamente con las mejores procesiones de semana santa. (Un espectáculo que se transmiten en vivo y en directo a través de  innumerables cadenas de televisión cristianas)

El encuentro militar se desarrolla -según sus organizadores- en un ambiente festivo y fraternal movidos por la fe y el amor a María, la Madre de Dios. “La puerta de Dios siempre está abierta” “seamos los promotores de la paz. Que cada uno ore por su patria y ore por todas las patrias”.

Los jerarcas de la santa madre iglesia saben la importancia estratégica del “parque temático” de Lourdes en una época en la que el paganismo materialista domina la sociedad occidental.
En Lourdes nos produce vértigo el contemplar esa mezcla de clérigos, frailes, monjas, prelados, vicarios, nuncios papales, obispos, soldados, sargentos, capitanes, generales y almirantes que nos retrotrae a épocas nefastas marcadas por el fascismo o el nacional-catolicismo.

Con marcialidad la casta clerical-castrense marca el paso al ritmo de los clarines y tambores; un dos, un dos, ¡ave María purísima! sin pecado concebida… La espada y la cruz desde siempre han simbolizado la Santa Alianza entre estos dos estamentos para gloria del padre, del hijo y del espíritu santo.

Tantas contradicciones son difíciles de asimilar de ahí que los teólogos y eruditos se esfuercen al máximo por justificar que un avión cargado de misiles no es otra cosa que una inocente paloma de la paz.  Mientras los santos guerreros luchan a brazo partido en el frente de batalla los clérigos se dedican a la oración para que afinen la puntería y no yerren en el blanco.

Occidente culpa al islam del clima bélico que reina en el mundo. El Islam se ha criminalizado y es el enemigo a batir. Si antes fue el comunismo pagano y ateo (como estaba escrito en las profecías de Fátima) ahora los musulmanes son la bestia negra.
El expresidente George Bush siempre hizo gala de un discurso religioso cristiano fundamentalista:  “Estados Unidos es un país engendrado por la concepción inmaculada”  “Venceremos en la operación “Justicia Infinita” que hace parte de la lucha colosal entre el bien y el mal”  “si Dios está contra el terrorismo, tiene que estar al lado de la cruzada antiterrorista” “nuestra nación ha sido bendecida para crear un mundo mejor” “yo tengo una tarea que realizar con las rodillas doblada, y con las rodillas dobladas pido al buen Señor que me ayude a cumplirla con sabiduría”

El mismísimo presidente Obama, jefe del ejército imperial más poderoso de la tierra y premio Nobel de la paz, asistía (y asiste) de manera regular al Trinity United Church of Christ de Chicago (protestante). Él reconoce que la biblia es su libro de cabecera y que reza todos los días. Si tiene que tomar decisiones primero la consulta con Dios.  De ahí que buena parte de su discurso también este imbuido de tintes religiosos cristianos:   “América es el pueblo elegido por Dios” “Jesucristo murió por mis pecados y ahora yo los estoy redimiendo a través de él”. “EEUU es la fuerza impulsora del bien y la libertad”  “esta época nos recuerda que Dios está siempre con nosotros en el sufrimiento y en la celebración” “Dios nos dará la victoria porque Dios está con el bien y el bien lo representa un país como EE.UU (los guardianes de la democracia y la libertad del planeta)”  

Mientras tanto Donald Trump, ¿el futuro candidato republicano?, es aún más radical y se muestra abiertamente favorable a promover una cruzada cristiana que pacifique de una vez por todas Oriente Medio.

Occidente se niega a reconocer la existencia del “yihadismo” católico o el “salafismo” cristiano. Estos calificativos no encajan en su filosofía fraterna y humanista.  Pero tan sólo hay que remitirnos a hechos históricos irrefutables para demostrarlo.  El Vaticano desde la antigüedad lanzó bulas y proclamas favorables a la cruzada contra los infieles y herejes (especialmente en la conquista de “tierra santa”). Aunque ahora la situación es aún más grave con el advenimiento de las sectas cristianas evangélicas (en EE.UU) en las que sobran los predicadores del odio y la venganza.    

Muchos creían que a estas alturas del siglo XXI  el factor religioso quedaría relegado al  mito o la leyenda. Vivimos inmersos en un mundo dominado por la ciencia y la tecnología donde la fe se deriva al campo de las supersticiones. Pero lo cierto es que la influencia de la religión prevalece y mantiene una gran preponderancia en el ámbito político, económico y militar. ( como sucede especialmente en EE.UU)

Aunque el catolicismo se halle en franca decadencia Lourdes después de Roma es el segundo destino en importancia con 6 millones de visitantes anuales. Esta mina de oro espiritual reporta incalculables ganancias económicas que se reparten equitativamente los clérigos y los mercaderes. Se da la paradoja que buena parte de los propietarios de estos negocios (tiendas, hoteles y restaurantes) son de origen judío.

Los capellanes castrenses han cumplido con éxito el  adoctrinamiento de la tropa a la que preparan para  cumplir su “misión universal”. “Misiones humanitarias” planificadas por el Pentágono, la OTAN o la CIA.  

Los cristianos también aspirar al máximo sacrificio siguiendo el ejemplo del mártir más famoso de la humanidad: Jesucristo, el hijo unigénito de Dios. “El martirio es una gracia especial”. El mártir se sumerge en la muerte de Cristo para resurgir con él a la vida nueva.  Es un orgullo y un honor para un soldado alcanzar la palma del martirio. “Compartamos pues con el todopoderoso la vida eterna en el paraíso”. “Que la virgen santa nos ampare y nos favorezca”

Uno de los rituales más conmovedores de la peregrinación internacional es el “homenaje a los caídos”. Como no dirigido por la plana mayor de los capellanes castrenses que se desviven en  letanías implorando al Dios todopoderoso que acoja en su seno el alma de los difuntos (mártires). La madre de Cristo que ha sufrido en carne propia la pérdida de su hijo es la única capaz de comprender tan aciago dolor. Estos son los momentos más emocionantes y desgarradores  pues se rinde homenaje póstumo a aquellos soldados que dieron su vida en nombre de la paz y la libertad del mundo  Suena el cornetín del llamado a la oración y los soldados cariacontecidos guardan un minuto de silencio en honor de los santos mártires. “A la espera de la resurrección de los muertos, la vida del mundo futuro. Amén”

Pero el momento cumbre de la peregrinación es sin duda alguna  la “procesión mariana de las antorchas”.  Por su magnificencia y majestuosidad esta gran parada militar es la que goza de mayor fama y renombre. Los mandos y la tropa luciendo sus mejores galas desfilan por las calles de Lourdes portando velas, cirios y antorchas que los trasmuta en  ángeles del Señor. La virgen inmaculada sale en procesión a hombros la Guardia Suiza mientras las unidades especiales conformadas por sus hijos más valerosos cargan la cruz del nazareno. 

Estas escenas nos recuerdan a algunos pasajes del documental “el Sueño de la Voluntad” de Leni Riefenstahl. El fuego fatuo ilumina la oscuridad de la noche  y los continuos cantos de adoración a la virgen María se repiten en un eterno mantra: ¡ave, ave, ave María…!  

Un himno celestial que retumba por toda la ciudad provocando un sobrecogedor éxtasis místico.

La liturgia cristiana no está exenta de loas a la grandeza de Dios, la virgen, los apóstoles o los santos. Si ¡Allah Ukbar! gritan los musulmanes igualmente con brío y apasionamiento los cristianos repiten alto y fuerte: ¡Dios es Grande! o ¡viva la madre del rey del universo! ¡Ave María purísima sin pecado concebida! ¡Salve nuestra señora!

Los cristianos representan el bien o los ángeles del cielo; mientras los musulmanes representan el mal o los demonios que nos acechan. Este apocalíptico enfrentamiento entre ángeles y demonios hace parte de la mitología cristiana que ha pervivido durante siglos y se proyecta hasta el presente.

La virgen inmaculada se apareció en la gruta de Massabielle (1858) a una humilde pastorcita llamada Bernardette. Por intermedio de ella la madre de Dios envió un mensaje a los creyentes: “yo mando que en este lugar se construya un santuario dedicado a la oración y la penitencia”  “reza por los pecadores”  “carga la cruz de Cristo”. “yo te prometo que te haré feliz no en este mundo sino en el otro”

Hasta esta cueva de Massabielle se acercan por turnos las delegaciones militares que desean fervientemente rendirle pleitesía a la inmaculada concepcion. Es el momento de rezar el santo rosario y pedir por la paz mundial.  La guardia Suiza preside la ceremonia para dejar constancia que el Vaticano ejerce la soberanía sobre este santo lugar.

Es increíble que la república francesa -aparentemente un estado laico y aconfesional- promueva y patrocine este tipo de encuentros donde se hace una exaltación del militarismo imperialista.

Mientras en Lourdes desfilan altivos los santos guerreros de la yihad católica el mismísimo Papa Francisco, representante directo de Dios en la tierra, guía de la fe (ayatola), y perpetuo vicario de Cristo predica la no violencia, el desarme y la paz

El domingo, el día del señor, se celebra la santa misa internacional con la presencia de los altos mandos, las delegaciones militares, la jerarquía eclesiástica, las autoridades civiles y el cuerpo diplomático (católico) Desde luego que los poderes fácticos están más unidos que nunca.  La basílica de san Pio XII (de 12.000 metros cuadrados y  capacidad para 25.000 almas) se convierte literalmente en un cuartel que acoge a miles de soldados de los 44 países que enarbolan los estandartes y banderas invictas. Muchos de ellos lucen elegantes trajes de gala en los que no faltan sus medallas y condecoraciones ganadas en franca lid en el campo de batalla. Tal es el descaro que algunas representaciones castrenses que sin consideración alguna desfilan con los uniformes mimetizados y botas de campaña. Desde luego que este es el signo de los tiempos. “Jesucristo regresará liderando un poderoso ejército” Cristo ya lo dijo: “no he venido a traer la paz sino a traer la espada” “todo el mundo debe adquirir un rifle AR-15 porque eso es lo que Jesús habría hecho” -sabias palabras del teniente general de los comandos de operaciones especiales USA. William Boykin.

En Lourdes se reúnen las facciones más conservadoras y fundamentalistas del catolicismo: el Opus Dei, los guerrilleros de Cristo Rey,  la Legión de María, los Warriors of Lourdes - adscritos al ejército USA- los Knights of Colombus,  Our Lady of Lourdes, los Caballeros de la Virgen, la Hermandad de Nuestra Señora de los Ejércitos.

Todos han venido aquí a orar por la paz y la sanación del mundo ¿“sanación”? Sí. Aunque parezca estúpido hoy realizan una campaña de “sanación” movilizando miles de soldados, aviones, helicópteros, cazabombarderos, navíos y submarinos con el propósito de exterminar a los fanáticos yihadistas del califato EI.

Aquellos responsables de apretar el gatillo humildemente vienen a implorar el perdón de sus pecados y la protección de la santísima virgen de Lourdes. Deben primar los valores eternos de la misericordia, la caridad, la solidaridad como está escrito en las sagradas escrituras.

Tal vez lo más asombroso sea la presencia de cientos de veteranos de guerra muchos de ellos  heridos, lisiados, mutilados que en sus sillas de ruedas o en camillas ocupan un lugar preponderante frente al altar mayor.  Movidos por su  fe  albergan la postrer esperanza de que la virgen obre un milagro igual al que realizó su hijo Jesucristo en Betania cuando le dijo a Lázaro: “levántate y anda”.

El reino de España envió  una delegación de 150 militares  (tierra, mar y aire) compuesta por los capellanes castrenses (arzobispado castrense), los funcionarios del  Ministerio de Defensa, cónsules y agregados militares, la Guardia Real (Casa de su majestad el Rey), la Guardia Civil y la UME.  Una variopinta y folclórica “armada invencible” cuyo viaje y estancia (hoteles y restaurantes de primera categoría)  se carga  a la cuenta de los presupuestos generales del reino (fondos reservados) Ellos han venido hasta Lourdes con la gloriosa  misión de rezar por la paz del mundo y rogar la misericordia de Dios en esta época de tribulación.

El capellán militar mayor y obispo castrense del ejército francés Luc Ravel (al que le gusta exhibirse en traje de camuflaje en sus múltiples visitas a los cuarteles)  concelebró una multitudinaria  homilía el domingo 22 de mayo a las 10 de la mañana  en la basílica San Pio X.  Con motivo de la fiesta de la Santísima Trinidad, pronunció un emocionante sermón del que vamos a destacar algunos apartes:  “recuperemos la misericordia de Dios en estos tiempos de guerra y la bondad de Dios en el campo de batalla”  “Dios le da a todo cristiano la fuerza y el coraje que jamás le faltarán”  “hay demasiada violencia en el mundo y nosotros no podemos dejar que gane la muerte ” “el cristiano con certitud y serenidad sabe que jamás le faltará Dios ni antes, ni durante, ni después de la guerra” “en el campo de la muerte Dios siembra su gran amor”  “es el aliento de libertad que nos entrega el Espíritu Santo y esta libertad del Espíritu Santo es más que nunca necesaria en esta Tercera Guerra Mundial combatida a plazos -como ha dicho el papa Francisco-” “la misericordia de Dios es la única que nos salva de la locura de la guerra” “En tiempos de guerra el amor se convierte en perdón” “Dios hace el soldado de un amor inoxidable” “nosotros no vamos a pasar fácilmente esta página del terrorismo hace falta comprometerse”.

El obispo castrense Luc Ravel tras consagrar la hostia santa invita a los presentes a recibir el sacramento de la comunión. Tras el perdón de los pecados ahora sin remordimientos pueden seguir aniquilando enemigos en el campo de batalla. “Dios nos atiende cuando nosotros le demandamos la victoria” Ego te absolvo a peccatis tuis.

Los sangrientos atentados de París y Bruselas han desencadenado una ola de indignación incontenible.  La virgen de Lourdes llora entristecida la pérdida de sus hijos más queridos y  es necesario aplicar un castigo ejemplar a los culpables. El poderío militar francés se despliega en Siria e Irak para cumplir las profecías del apocalipsis.

El ejército y la policía francesa se encuentran en estado de alerta permanente pues es muy probable que se produzcan nuevos ataques terroristas. Lourdes no es una excepción y por lo tanto los gendarmes con sus metralletas en ristre patrullan las calles mientras los agentes secretos disfrazados de turistas vigilan el más mínimo movimiento sospechoso. 

Definitivamente la guerra que se desarrolla en Oriente Medio se ha trasladado a Europa y nadie puede bajar la guardia. “el precio de la civilización, como el de la libertad, es la eterna vigilancia para mantener la seguridad”

Se ha creado el mito de la guerra buena y justa, una guerra buena y justa  en la que Occidente interviene por motivos “humanitarios y altruistas”. Los soldados buenos y justos se merecen todas las bendiciones.  Tras los retiros espirituales es la hora de sentarse  en las terrazas y restaurantes a deleitar de la gastronomía nativa y brindar con el mejor champagne para que Dios les  otorgue la victoria en esta guerra buena y justa.


Carlos de Urabá 2016

samedi 19 septembre 2015

Militares dementes egipcios aniquilan caravana de turistas mexicanos.





La artera matanza de los turistas mejicanos que se encontraban realizando un tour por Egipto es algo que nos llena de estupor e indignación. Y no sólo de estupor e indignación sino de asco y desprecio. Afirman las fuentes oficiales del gobierno egipcio que se trata de un “lamentable error” pues  los comandos de las fuerzas armadas los confundieron con un grupo terrorista.

Esto nos deja una lección importante que debemos resaltar y es que en la lucha contra el yihadismo internacional o contra el terrorismo islámico no hay ningún escrúpulo ni la más mínima compasión. Todo es válido y no existe la presunción de inocencia. Egipto ocupa un papel primordial en esta campaña y por algo EE.UU le entrega 1.500 millones de dólares anuales en ayuda militar.  Esos helicópteros Apaches y  los aviones F-16 que dispararon a la caravana hacen parte de esas remesas. Y no sólo eso sino que los pilotos han sido formados en las academias militares norteamericanas.

La orden emitida desde la Casa Blanca y el Pentágono al alto Estado Mayor egipcio es la de destruir, aniquilar, borrar de la faz de la tierra a los peligrosos terroristas que amenazan al paz y seguridad no sólo de Egipto sino del mundo. Los militares egipcios no tienen ninguna objeción y hacen lo que les viene en gana pues son inmunes ante la ley.  Este doloroso episodio debe enmarcarse en lo que los mandos militares llaman “daños colaterales”. Ha sido un accidente. Lo sentimos mucho. No volverá a repetirse.

El ejército egipcio está acostumbrado a reprimir con fiereza a quien se rebele o viole el estado de derecho.  Acuérdense de lo que sucedió en la intifada del Tahrir en el 2011 -que causó la caída de Mubarak- y posteriormente en el violento desalojo del campamento de los Hermanos Musulmanes en el 2013. Unas  acciones que dejaron miles de muertos, heridos, desaparecidos, torturados y encarcelados. El gobierno mexicano ante estos hechos no dijo nada y muy por el contrario los aplaudió, en consonancia con la política de su aliado norteamericano. 

El mariscal al Sissi llegó al poder gracias a un golpe de estado que luego maquilló con un burdo proceso democrático que pretendía legalizarlo a nivel internacional. Fueron unas elecciones sin garantías en las que se obligó al pueblo a votar por el  “salvador de la patria”.

Si los muertos en este ataque llevado a cabo en el idílico desierto de la región de Wahat hubieran sido todos egipcios inmediatamente el gobierno sin ningún reparo los habría calificado de terroristas. Además una noticia como esa jamás se publicaría en los medios de comunicación pues desde hace tiempo que en Egipto se aplica la ley mordaza.  En esta dictadura del terror la palabra de los militares es la que vale y ni nadie puede contradecirlos. No es posible ejercer la libertad de expresión pues está irremediablemente coartada.

Si alguien se atreviera a poner en duda la credibilidad del régimen al instante sería acusado de “cómplice de los terroristas”. La persecución es implacable y la violación de los derechos humanos es algo normal en la rutina diaria. Pero este caso ha salido a la luz puesto que han sido ciudadanos extranjeros las victimas de la masacre y no han tenido más remedio que reconocer los hechos. Pero reconocer los hechos no quiere decir que sean los culpables porque esa caravana turística, según los altos mandos del ejército, se encontraba en una zona prohibida. Algo que es falso pues la compañía de turismo Windows of Egipt enseñó a la prensa internacional los permisos firmados por la autoridad policial correspondiente. En todo caso tarde o temprano tendrán que retractarse y darle la razón al gobierno por la cuenta que les trae.

En Egipto todos estos tours o viajes organizados se mueven con escolta o acompañamiento policial pues el gobierno está muy preocupado por la seguridad de los turistas extranjeros. (Cuyas divisas son muy importante para relanzar la maltrecha economía) Tras la revoluciones árabes del 2011 la cifra de turistas decreció considerablemente y ahora intentan a que vuelvan a incrementarse.

Esta brutal masacre no admite ninguna disculpa y sin lugar a dudas debería ser llevada a los altos tribunales de justicia internacional.  Pero quizás lo peor de todo es que esto es algo que se viene repitiendo con asiduidad contra la población civil. O sea, no es un hecho aislado pues se han cometido otros ataques similares con efectos mucho más dramáticos y dantescos.  Todos esos casos se esconden bajo un tupido velo y jamás verán la luz en los noticieros o en los periódicos. La información está censurada por el gobierno y ningún medio de comunicación puede publicarla sin estar autorizado.  

Los familiares de los “caídos en combate“ tienen que callar y enterrar a sus muertos de la manera más anónima posible. Al fin y al cabo se les acusa de terroristas y esos es algo imperdonable. Muy a menudo si hay algún superviviente o testigo incomodo es eliminado de ipso facto para ocultar pruebas. Además La dictadura egipcia cuenta con el beneplácito y aval de la comunidad internacional: EE.UU. Unión Europea, Israel –  y como no también del gobierno mexicano que fue uno de los primeros en reconocer el triunfo del mariscal de campo Al Sissi en las elecciones presidenciales del 2014.

Este horroroso crimen de lesa humanidad nos tememos que vaya a quedar impune.  La policía  ya tiene a buen recaudo a los  supervivientes egipcios que se encuentran heridos y aislados en hospitales del Cairo.  No se les permite hablar con la prensa y ni siquiera con sus familiares. Podríamos decir sin exagerar que los mantienen secuestrados puesto que son los directos culpables de violar las normas que causaron la muerte a los turistas. Coaccionados por los servicios secretos ya les tienen dictado el guion que deben recitar ante los tribunales de justicia.

La compañía de turismo Windows Egipt, aunque tengan todos los permisos correspondientes en regla, deben asumir que la responsabilidad del caso. El gobierno hará lo imposible para que reconozcan su error pues nunca debieron parar en ese sitio donde se estaban llevando a cabo peligrosas operaciones antiterroristas. El gobierno mexicano ha exigido a los militares egipcios que aclaren las circunstancias de este siniestro ataque que dejó 8 de sus connacionales muertos y otros 6 heridos de consideración.  Egipto se ha limitado a pedir disculpas por tan “lamentable error” agregando que ya se han abierto las comisiones de investigación al más alto nivel  que tendrán como objetivo dilucidar la verdad y nada más que la verdad. Acostumbrados a las mentiras y las  falsas promesas con seguridad irán alargando proceso meses y tal vez años con tal de que prescriba. No hay pruebas suficientes para condenar a los militares pues todo no ha  sido más que un “terrible accidente”. Tal vez se llegue a algún acuerdo de compensación económica para los familiares de los fallecidos y los heridos y así intentar taparles la boca y calmar los ánimos exaltados. 

Eso si los muy cínicos hicieron llegar por intermedio de su embajador en México las más sentidas condolencias por lo sucedido añadiendo que los imanes de las mezquitas  están rezando día y noche por el eterno descanso de los difuntos. Solo les faltó añadir que gracias a su intermediación ya deben estar gozando del descanso eterno en el paraíso.

A Los familiares de las víctimas y los supervivientes no les queda otra que denunciar estos hechos ante la opinión pública mundial. Lo mejor que podrían hacer sería  planificar una campaña de boicot turístico a Egipto. Concienciar a la gente con mensajes lanzados a través de los medios de comunicación social para que condenen con firmeza a un régimen capaz de aniquilar a inocentes ciudadanos.

El gobierno egipcio para consolarlos dice que les ofrecerá a los heridos una compensación económica, o indemnización. Que les va a pagar sus gastos médicos  y poco más. A los familiares de los muertos también les costearán la estancia en el Cairo.  Seguro piensan que los mexicanos están acostumbrados a este tipo de matanzas por la violencia que impera en su país. “La lucha del narco es muy parecida a la lucha contra el terrorismo” así se expresó el primer ministro egipcio Shoukry en una nota enviada a la cancillería mexicana para justificar el “desagradable incidente”.  

Porque eso de sentar en el banquillo de los acusados a los mandos militares responsables de la matanza  es impensable y hasta absurdo. Ellos son unos héroes intocables que tienen la gloriosa misión de limpiar el mundo de peligrosos terroristas. Los militares egipcios actúan de una manera cínica y perversa y poco puede hacer un gobierno mexicano débil y dubitativo para contrarrestar su diabólico proceder.

Carlos de Urabá 2015

vendredi 7 novembre 2014

La Dra. Swee Chai Ang, el ángel guardián de los palestinos.





El día en que Israel comenzó la operación Margen Protector con un diluvio de bombas y misiles la Dra. Swee Chai Ang se encontraba en el East London Hospital ejerciendo sus funciones de cirujano ortopédico. Ella de inmediato supo que esa criminal ofensiva contra una población civil indefensa con toda seguridad dejaría infinidad de muertos y heridos.  Pasaron un par de semanas y las noticias no podían ser más preocupantes pues los ataques se recrudecieron e incluso los  hospitales y centros de salud resultaron demolidos por los misiles.  Así que ante tan dramática emergencia la Dra. Swee haciendo gala de su férreo carácter y sin perder un minuto compró un pasaje de avión  Londres –Tel Aviv  y se dirigió al aeropuerto de Heathrow para embarcarse en el vuelo BAO 167 de British Airways impaciente por arribar lo antes posible a su destino.  Como especialista en el área de cirugía ortopédica y consciente de las carencias de los hospitales de Gaza para atender a las innumerables víctimas, sabía que su presencia era imprescindible. A pesar del bloqueo impuesto por la campaña militar sionista no cabía otra posibilidad que arriesgarse a entrar en Gaza por el paso de Heretz controlado por Israel,  pues el de Rafah, en Egipto, se encuentra cerrado por orden del gobierno de Al Sisi.

Al pasar por el control aduanero en el aeropuerto Ben Gurión  fue retenida  por los funcionarios judíos que de inmediato la condujeron a una sala de espera mientras investigaban su pasaporte. Desde allí un agente de policía la trasladó a un sombrío calabozo donde estuvo aislada unas cuantas horas hasta que le comunicaron que ella estaba en la lista de los activistas extranjeros amigos de Palestina. Una auxiliadora de los “terroristas de Hamas”  no era bienvenida en Israel y por lo tanto sería deportada en el próximo avión que saliera con destino a Gran Bretaña.


Existen personajes que se han entregado de cuerpo y alma a la causa del pueblo palestino, personajes completamente ajenos al conflicto árabe-israelí pero que han demostrado con creces un compromiso solidario inquebrantable.  Este es el increíble y novelesco  caso de la Dra. Swee Chai Ang nacida en Singapur, aunque de origen chino, que se ha convertido en el “ángel guardián de los palestinos”. Más conocida en el ámbito anglosajón puesto que reside y trabaja en Londres y de ahí que pase prácticamente desapercibida en España o América Latina. Pero es injusto que se mantenga en el anonimato una figura de tan  notable relevancia.

La Dra. Swee fue educada en una comunidad cristiana que profesaba gran admiración al Israel bíblico. Los descendientes del rey David y el rey Salomón merecían las mayores  alabanzas y oraciones pues no por casualidad Dios eligió a Moisés para conducir a su pueblo a la tierra prometida. Algo del todo incomprensible pues los judíos fueron quienes condenaron a Jesucristo a morir en la cruz al considerarlo un falso mesías.

En el verano de 1982 iba a suceder un hecho trascendental que cambiaría completamente la vida de aquella joven doctora que estudió medicina y se especializo en cirugía ortopédica en el Royal Victoria Infirmary. De repente los noticieros de televisión empezaron a transmitir la noticia de que Israel había invadido el Líbano en la tristemente famosa operación Paz para Galilea. Una ofensiva que provocó una catástrofe humanitaria sin precedentes   La Dra. Swee al contemplar las imágenes de muerte y destrucción causadas por los bombardeos de la aviación israelí y el fuego de su artillería quedó muy impactada.  Las víctimas se multiplicaban por doquier y, sobre todo, el sufrimiento de los niños o de los ancianos le rompió el corazón.  La prensa internacional le echaba la culpa de la tragedia  a la OLP,  un grupo “terrorista palestino”  que ponían bombas y secuestraban aviones. Como los guerrilleros fedayines se infiltraban por el norte de Israel cometiendo numerosos atentados, el ejército sionista se vio obligado a defender la soberanía patria -argumentaban los analistas.


Ante el llamado urgente emitido por la organización Christian Aid en busca de médicos para hacer frente a la emergencia humanitaria en el Líbano, la Dra. Swee no lo dudó dos veces y renunció a su puesto de cirujana en el St. Thomas Hospital de Londres para sumarse a la lista de voluntarios. En menos de una semana se arreglaron sus papeles- pues carecía de pasaporte al ser una refugiada política- y viajó a Beirut dispuesta a integrar el equipo de médicos extranjeros. Su misión no sería otra que la de atender a las víctimas de la guerra- especialmente a los pobladores de los campamentos de refugiados que eran los más vulnerables.

Y de esta forma se encontró por vez primera con el pueblo palestino cuya existencia ignoraba por completo. Y lo cierto es que le impresionó la calidez y cariñosa hospitalidad con que fue recibida por aquellos supuestos “terroristas”.

En principio la enviaron al hospital de Akka en las inmediaciones de Sabra y, luego, por orden de la Media Luna Roja palestina, es trasladada al hospital de Gaza en Chatila  para que dirigiera la sección de ortopedia.

Tras semanas de brutal ofensiva por parte del ejército israelí el 70% del sector de  Beirut Oeste quedó arrasado por completo. La prensa local afirmaba que el Tzahal venía a limpiar la mala hierba de los “terroristas de la OLP” que tanto daño causaba al gobierno libanés.   La gente perdió sus hogares y se vio obligada a sobrevivir como indigentes tirados en las calles; les faltaba la comida y el agua o las  medicinas y los muertos se contaban por millares.
La condición que exigía Israel para detener los bombardeos era que la OLP abandonara inmediatamente Beirut. Gracias a la intervención de EE.UU (el gobierno de Ronald Reagan)  se logró un acuerdo mediante el cual la OLP sería evacuada por vía marítima hacia Túnez y otros países árabes.  15.000 de sus mejores hombres, milicianos, los políticos, los médicos, los profesores tuvieron que partir al exilio dejando atrás a sus familias y hogares.  Para garantizar la seguridad de la población civil las potencias occidentales enviaron una Fuerza Multinacional de Interposición que al cabo de algunas semanas se retiraron dejándolos completamente desprotegidos.


El 14 de septiembre de 1982 se produjo un atentado que mató al recién elegido presidente  el falangista Bachir Gemayel junto a 40 de sus correligionarios. Una acción que desató la ira de la comunidad cristiana maronita que juró vengar su memoria.  Las tropas hebreas que se habían mantenido a la expectativa penetraron en Beirut Oeste para imponer la ley el orden y perseguir a los miles de fedayines que -según los organismos de inteligencia- todavía permanecían escondidos en los campamentos de refugiados.

La misión de eliminar a los “peligrosos terroristas”  le fue designada a los Hadad y los cristianos falangistas Kataeb. Ambos grupos se encargarían del trabajo sucio mientras Israel los apoyaría en la retaguardia facilitándoles armas y pertrechos.  De esta manera del día 16 al 18 de septiembre de 1982 se llevó a cabo la cruel operación de exterminio conocida como la matanza de Sabra y Chatila. La Dra. Swee que se encontraba atendiendo a los refugiados en el hospital Gaza fue testigo excepcional de la misma.  A pesar de que su vida estaba en peligro permaneció valerosamente en guardia en la sala de cirugía operando a los innumerables heridos que llegaban en gravísimo estado, muchos de ellos agonizantes  o  muertos por disparos, estallido de  granadas o torturados con armas blancas. Durante 24 horas seguidas pasaron por el quirófano desde niños, mujeres, ancianos o jóvenes que se resistieron al asalto. Aunque muchos de ellos por la falta de medicinas y los medios suficientes irremediablemente murieron y muy pronto la morgue no daba abasto para acumular tantos cadáveres. Los médicos impotentes tan sólo les quedaba orar para que se acabara de una vez por todas el demencial martirio.


Los Hadad y Kataeb, falangistas cristianos aliados de Israel cometieron este bárbaro genocidio que dejó más de 3.000 muertos. Todavía hoy la Dra. Swee  mantiene muy fresco en su memoria todo lo acontecido en esos trágicos días del mes de septiembre de 1982. Porque ella tuvo el coraje de recorrer el campamento de refugiados y ver los cuerpos amontonados en hileras con claros signos de haber sido torturados pudriéndose al sol.  El hedor que producían los cadáveres era insoportable y las nubes de moscas casi que le impedía hasta caminar. Esos horribles muecas de espanto que se marcaban en los rostros de los cadáveres todavía le persiguen en sus pesadillas.

La matanza de Sabra y Chatila supuso para la Dra. Swee un demoledor golpe que la dejó en un estado de shock del que todavía no se ha repuesto. Con tan sólo recordar esos luctuosos acontecimientos se le vienen las lágrimas.  A partir de entonces la Dra. Swee  juró comprometerse el resto de su  vida  a la causa del pueblo palestino.  Una cristiana como ella no comprendía el por qué otros cristianos cometieron ese acto tan despreciable. El pueblo palestino estaba por encima de los asuntos confesionales y no admitía ninguna discusión teológica. Los derechos humanos no podían ser pisoteados de una manera tan humillante.


Arriesgó su vida por ayudar a los demás pues en cualquier momento ella también hubiera podido caer bajo las balas o los machetes y hachas utilizados por los asesinos o quizás ejecutada y desaparecida en cualquier fosa común para borrar su rastro. A fin y al cabo era una extranjera que se dedicaba a curar a “peligrosos terroristas”. Pero armada de valor y con sangre fría se mantuvo firme las 24 horas en la sala de operaciones cumpliendo con su deber sin que le temblara el pulso.

Y cuando el gobierno de Israel puso en marcha las investigaciones sobre la matanza de Sabra y Chatila tras las multitudinarias protestas de los ciudadanos judíos que exigieron que se juzgara el comportamiento del Tzahal en la guerra del Libano, la Dra. Swee se ofreció sin dilaciones para dar su versión de los hechos. Entonces fue trasladada junto a otros testigos ante un tribunal de Jerusalén para presentar su testimonio ante la comisión Kahan.  En voz alta valientemente señaló a los culpables: los militares israelíes, los falangistas cristianos, los Hadad y en especial  a Ariel Sharon que prefirió ausentarse de la sala.  Al final los mandos del ejército israelí y su Ministro de Defensa fueron encontrados culpables de negligencia y responsabilidad indirecta en el genocidio.

Desde entonces se ha dedicado apasionadamente a la defensa a ultranza del pueblo palestino.  La Dra. Swee ha sido adoptada como una hija, como una hermana, o como una madre más por una sociedad que no es la suya pero que la ama inmensidades. Y a pesar que no domina la lengua árabe siempre hay alguien que ejerce de intérprete para que pueda comunicarse con su “nueva familia”.

En el año de 1984 la doctora junto con otros médicos británicos fundan la organización Medical Aid for Palestinians con el objetivo de recolectar fondos para mantener los proyectos en marcha. En estos 32 años han sido incontables sus viajes a Líbano, Cisjordania, Gaza y Jordania siempre preocupada por prestar sus servicios a los más humildes: refugiados, huérfanos, mutilados. Lo que más le asombra del pueblo palestino es su capacidad para renacer de las cenizas; el optimismo con que reconstruyen sus casas, la vitalidad con que vuelven a florecer las flores en los jardines y en especial como surge invicta entre la metralla la sonrisa de los niños imponiéndose ante cualquier resquicio de fatalidad. Aunque les caigan encima un millón de bombas siempre se levantarán de sus tumbas.


Hay esperanza para Palestina y una prueba de ello es el infinito coraje de un pueblo decidido a resistir hasta las últimas consecuencias. Un sentimiento que se refleja en una foto que ella tomó entre los restos de una casa destruida por los bombardeos donde se observan a varios niños huérfanos con las manos en alto haciendo la v de la victoria.

Y para que todos estos hechos históricos de los que ha sido testigo  no se pierda en el olvido la Dra. Swee, en el año 1989, publica con la editorial Grafton Books un libro intitulado From Beirut to Jerusalem (una mujer cirujano con los palestinos) en el que narra sus experiencias durante aquellos duros años en el que cumplió sus funciones como médico voluntario en el Líbano. Ahora está obra se ha vuelto a reeditar en 2011 añadiendo un capítulo especial dedicado a Gaza.

Entre los años 1985 y 1988 la Dra. Swee siguió realizando su trabajo humanitario en los campamentos de  Sabra y Chatila, Burj-el Barajneh y Rashiddyeh que sufrieron violentos ataques por parte de la milicia Amal (un grupo chiita de Al Sadr)  los falangistas cristianos y el prosirio Frente de Salvación Nacional Palestino. Los fedayines palestinos contaron con el apoyo de los Drusos, los musulmanes sunitas y Hezbollah en la mejor conocida como “guerra de los campamentos” en el que dirimía sus diferencias el régimen de Damasco y Yasir Arafat y que se saldó con más de 2.500 muertos. Y en ese entonces nuestra protagonista se encontraba en primera línea de fuego acometiendo heroicamente su labor de médico cirujano en la sala de operaciones.


En el año 1987 la Dra. Swee es enviada por los refugiados palestinos del Líbano originarios de Gaza para que visite a sus familiares en la franja. Aprovechando  oportunidad fue acogida como médico voluntario en el Al Ahli Arab Hospital. Lamentablemente en el mes de diciembre estalló la Primera Intifada o la “guerra de las piedras” y el ejército israelí bombardeo la franja por tierra, mar y aire mientras los soldados del Tzahal iniciaban la invasión con sus carros de combate. La sangrienta devastación dejó su huella indeleble y la cirujana una vez más se puso manos a la obra para atender  a cientos de heridos, mutilados que llegaban apresuradamente al hospital a la bordo de la ambulancias y vehículos particulares. Al finalizar el conflicto en el año 1993 se contabilizaron 1.150 muertos, miles de heridos, 120.000 prisioneros y daños materiales valorados en miles de millones de dólares.

La Dra. Swee a pesar de su corta estatura se ha transformado en un titán con corazón de oro. Su incansable tenacidad la hace merecedora de los mayores elogios que siempre serán pocos para pagar su enorme y desinteresado sacrificio. Ella es una defensora a ultranza del derecho a la existencia del pueblo palestino y no ahorra esfuerzos a la hora de denunciar los crímenes cometidos por el sionismo. Y de ahí que además de su ardua labor hospitalaria también se dedica a dictar conferencias para explicar en Gran Bretaña y Europa la cruda realidad que muchos medios de comunicación intentan manipular.  A la  pregunta de si el pueblo palestino se extinguirá como ha sucedido con tantos otros pueblos a lo largo de la historia de la humanidad ella responde con contundencia que no. No porque estamos en otra época donde la movilización ciudadana y la solidaridad internacionalista de ningún modo lo permitirán.  Si bien es cierto que muchas tribus indígenas norteamericanas, africanas, o los aborígenes australianos han desaparecido los palestinos con la ayuda de millones de personas en el mundo sobrevivirán a este dramático trance.


Cuando el mes de julio Israel inicia la ofensiva bélica llamada Margen Protector la Dra. Swee al contemplar por televisión ese brutal ataque sionista sobre Gaza lo primero que hizo fue comprar un billete de avión Londres -Tel Aviv para ir lo más rápidamente posible  a socorrer a sus hijos desvalidos. Porque ella sabía de antemano que faltaban cirujanos para atender los miles de heridos, la mitad de los cuales eran mujeres y niños, de una nueva operación de exterminio del Tzahal. Pero –como ya lo habíamos comentado anteriormente- nuestro ángel guardián fue detenido por los aduaneros de la muerte en el aeropuerto Ben Gurión  y tras un humillante interrogatorio deportada bajo la acusación de ser auxiliadora de los “terroristas de Hamas”. Ahora igual que sucede con los millones de palestinos que han sido expulsados de su patria ella tampoco podrá regresar a Cisjordania ni a Gaza pues su nombre ha quedado inscrito en la lista negra del gobierno judío.  El carcelero sionista le impide la entrada de por vida y desde ahora se considera una refugiada palestina más.

Carlos de Urabá 2014