La jaula

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por la emancipación de los pueblos
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jeudi 7 décembre 2017

¿Quién firmó la sentencia a muerte de Palestina?

No solamente fue la famosa declaración de Balfour la que decidió la suerte del pueblo palestino pues como se ha demostrado en las últimas horas el presidente de EE.UU Donald Trump acaba de pegarle el tiro de gracia reconociendo a Jerusalén como la capital única e indivisible de Israel.

La declaración de Balfour se denomina a la célebre carta enviada por el ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña lord Arthur Balfour -con la anuencia del Primer Ministro Británico David Lloyd George- al barón Rothschild, presidente de la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda como respuesta a la demanda de la creación de un hogar judío en Oriente Próximo (bajo su tutela). Pero no fue la primera ni la última pues los contactos y la correspondencia (oficial y secreta) de los sionistas con distintos líderes mundiales ha sido  muy copiosa a  lo largo de la historia (en el siglo XIX ya existía contactos primero con el sultán turco y posteriormente con Gran Bretaña)

En efecto la misiva era el epílogo de una vasta negociación llevada a cabo entre la corona británica y las organizaciones sionistas y en la que se da el visto bueno a sus “justas demandas”. “Dear Lord Rothschild” querido, amado o bienaventurado es el tratamiento que le dispensaba Sir Arthur Balfour demostrando de este modo sus estrechas relaciones de amistad. “tengo el placer de comunicarle en nombre de su majestad la siguiente declaración de apoyo y simpatía con las aspiraciones de los judíos sionistas que ha sido presentada y aprobada por el Gabinete. El gobierno de su Majestad ve muy positivo el que se establezca un Hogar Judío en Palestina. Con la advertencia de que no se debería perjudicar los derechos de las otras comunidades existentes (árabes, cristianos, beduinos o drusos). En este proceso también intervinieron personajes de gran relevancia como Allemby y Herbert Louis Samuel (el primer judío que hizo parte de un gabinete británico y el primer alto comisionado del Mandato Británico en Palestina, o sea,  el primer judío en gobernar Israel. Él personalmente nombró a Amín Al Hussein como el muftí y máximo representante de los árabes) y autor del memorando “The Future of Palestine” y Sykes el protagonista del tratado secreto de Sykes-Picot en el que Gran Bretaña y Francia se repartieron Oriente Medio.  Herbert Louis Samuel fue

Según los historiadores sionistas la declaración de Balfour no hace más que refrendar la voluntad de Yahveh. Lord Arthur Balfour como cristiano sabía que él era un instrumento de Dios para que se cumpliera su palabra y restituir así a los judíos (el pueblo elegido) la antigua patria de donde fueron expulsados. “Hay que obedecer la ley de Dios”. Según los rabinos esta profecía ya estaba escrita en los textos sagrados del Talmud, o el ocultismo de la Torá (la cábala). Mejor dicho, se trataba de un hecho sobrenatural que no tiene explicación humana sino divina. El regreso de los judíos a Tierra Santa anunciaba la próxima venida del mesías. Gran Bretaña si brindaba protección a los judíos iba a tener el privilegio de acoger la segunda venida de Cristo.

El dirigente sionista Weizmann de origen bielorruso nacionalizado británico era un eminente ingeniero químico descubridor del método de obtención de acetona mediante fermentación bacteriana para estimular la producción de cordita y así mejorar el poder destructivo de los proyectiles y obuses. Investigaciones que desarrolló mientras trabajaba como asesor científico del Ministerio de Municiones y que aplicó en la flota de la armada real inglesa. Weizmann pertenecía a la facción del sionismo sintético (moderado) y con gran visión  apostó por aliarse con el Imperio Británico confiado en que ganarían la guerra. Por el contrario muchos judíos orientales buscaron la protección del imperio alemán pensando lo mismo aunque fracasaron.  

El 3 de enero de 1919, dos semanas antes de que comenzara la conferencia de Paz de París, el emir del reino árabe de Hiyaz Faysal Ibn Husayn reconoce en un documento  ante Weizmann -representante del Movimiento Sionista  -con el que ya se habían reunido en Transjordania en 1918- el derecho de los judíos a materializar la Declaración de Balfour. De esta forma se daba luz verde a la emigración o aliyá con la condición de que los judíos apoyaran la  creación de un estado árabe a partir de los restos del antiguo Imperio Otomano (excluyendo a Sanjacado de Jerusalén o Palestina) Estamos hablando de una hipotética alianza entre sionistas y hachemíes para repartirse al región. El consejero de Faysal en ese entonces era Lawrence de Arabia que igualmente ejercía labores de espionaje a los órdenes del imperio británico.

En la Conferencia de Paz de Paris se iba a configurar el nuevo orden mundial y el destino de los países derrotados en la guerra (Alemania, Imperio Otomano, Bulgaria, Austria y Hungria) Los judíos aprovechando sus contactos diplomáticos exigieron el total control de Sanjacado de Jerusalén o Palestina (bajo la tutela británica) Ellos se creían los legítimos dueños de la “tierra prometida” ignorando que el 90% de la población era palestino. De alguna manera tenían que ganarse el favor de las potencias y explotar al máximo el victimismo de un pueblo perseguido, de un pueblo expulsado de su patria y condenado al exilio. El antisemitismo se había extendido por toda Europa considerándolos  como una raza maldita. Sin ir más lejos los pogromos llevados a cabo especialmente en la Rusia zarista y la soviética dejaron miles y miles de muertos, la destrucción de sus hogares, la violación en masa de mujeres, y 300.000 niños huérfanos. En fin, la ruina y la desolación.

La carta de Faysal a Félix Frankfurter, jefe de la Organización Sionista Americana en la Conferencia de Paris, hace una exaltación sobre la afinidad racial y antiguos vínculos entre ambos pueblos: " Sentimos que árabes y judíos son primos de raza y hemos sufrido una opresión semejante de manos de potencias más poderosas.Los árabes especialmente miramos el movimiento sionista con la más profunda simpatía...Daremos a los Judios una sentida bienvenida a casa...Gente menos informada y menos responsable que nuestros líderes y los vuestros, ignorando la necesidad de cooperación entre los árabes y sionistas, han intentado explotar las dificultades locales que necesariamente surgirán en Palestina en la fase temprana de nuestros movimientos"

En los despachos de las potencias imperiales se tomaban las decisiones sobre el destino  de las colonias. Con la total indiferencia hacia las poblaciones autóctonas a las que catalogaba como seres “primitivos, incapaces de discernir” y que precisaban de un “mandato”, o sea, de alguien que los tutelara y los civilizara siguiendo los patrones occidentales. Eso fue lo que sucedió con el pueblo palestino despreciado por su carácter tosco y arcaico.

Pero lo cierto es que la idea de dotar al pueblo judío de una patria empezó a forjarse a fines del siglo XVIII durante la campaña de conquista napoleónica en  Oriente Medio. Se tiene constancia que antes del asedio a San Juan de Acre en 1799 Napoleón redactó su “proclama a la nación judía”, en la que les prometió a los hebreos un estado judío independiente. “Tendréis derecho a una existencia política y a un trato de nación de naciones”. Incluso lanzó un llamado para que todos los judíos de la diáspora  regresaran a Palestina. De esta forma se convirtió en el primer dirigente occidental en simpatizar con la causa sionista.

Los británicos fueron muy astutos pues jugaron a dos cartas como lo indican las promesas hechas por los británicos a través de Mc Mahon (alto comisario británico en el Cairo)  al Jerife de la Meca Husayn Iban Al Hachemí  con unas cartas enviadas entre1915 y 1916 cuando la I Guerra Mundial estaba en plena ebullición buscando una alianza con las tribus árabes-(que desató la Gran Rebelión) a cambio de un Estado Árabe.

Los antecedentes de la trama sionista se remonta a mediados del siglo XIX con la publicación en el Colonial Times en 1841 por parte de lord Shaftesbury (importante político y filántropo de la época victoriana) del “memorando a los gobernantes protestantes de Europa” en el que defendía el regreso de los judíos a Palestina, en 1880 la Organización Sionista Mundial comenzó a promover la emigración a Palestina con el permiso del Imperio Otomano, en 1897 con el “Programa de Basilea” los judíos reclaman ante las potencias un hogar Judío en Palestina, en 1899 la Jewish Colonization Association lanza una exitosa aliyá de colonización rural bajo la anuencia del sultán otomano. Lord Henry Churchill oficial de la armada, cónsul británico en la Siria Otomana y promotor del primer plan político para la instalación del estado de Israel en la Palestina Otomana le escribe en 1841 a Moses Montefiore, líder de la Comunidad Judía Británica, dando el visto bueno a la emigración judía a Palestina. “A los judíos si se les permiten colonizar Siria y Palestina deberían estar bajo la protección de las  grandes potencias”. Tal y como lo aseveraba su Theodor Herzl (considerado el padre fundador del moderno estado de Israel) en carta al Kaiser Wilhelm II del 1 de marzo de 1899  “La idea que yo defiendo (la de un estado judío), ya fue intentada en este siglo por un gran monarca europeo, Napoleón I. La instauración del Gran Sanedrín en París no fue sino el muy débil reflejo de esa idea. (…) Es sobre este mismo signo que conviene situar la cuestión judía. Desde entonces, lo que no fue posible bajo Napoleón I, ¡que lo sea bajo Wilhelm II!” Había que incentivar la emigración judía hacia tierra santa y la compra de tierras a los propietarios árabes o turcos.

A principios del siglo XX ya existían 200 sociedades sionistas estadounidenses con una gran influencia a nivel político y económico. Tal es así que en 1944 Weizmann siendo presidente del Consejo Provisional de Israel es recibido con todos los honores en Washington por el presidente Harry S. Truman. Desde ese momento comienza entre ambos mandatarios un intercambio epistolar que va a desembocar en el reconocimiento en 1949 por parte del gobierno de EE.UU del nuevo estado de Israel.

Lo cierto es que desde la época de Theodor Herzl el Movimiento Sionista ejercía una gran influencia en las altas esferas del poder mundial. Posteriormente con Weizmann y el barón Rothschild el lobby judío explotó las buenas relaciones con el imperio británico para sacar los más altos réditos. Incluso tuvieron la osadía de enviar a Roma al periodista Sokolow para que presentara el “plan judío para Palestina” ante monseñor Eugenio Pacelli, secretario adjunto del Vaticano  (futuro Papa Pio XII) quien correspondiendo al deseo del Papa Benedicto XV de combatir el antisemitismo les colmó de atenciones y prebendas.

Los miembros del Movimiento Sionista participaban asiduamente en la vida social inglesa departiendo con la alta burguesía, los nobles y la aristocracia; asistían a fiestas, convites, banquetes, eran invitados de honor en los encuentros políticos, culturales, o financieras. Además gozaban de la amistad de la casa real británica y del mismísimo rey Eduardo VII.  Reunidos en los selectos restaurantes o los clubes privados alrededor de una mesa bebiendo whisky decidían el futuro de millones de  súbditos o siervos de las colonias o protectorados.

Los judíos demostraron una gran habilidad en el campo de las relaciones públicas,  sabían cómo moverse en estos ambientes refinados y exclusivos donde la lengua oficial por supuesto era el inglés–algo que o los árabes desconocían y  por lo tanto necesitaban de intérpretes-. Los “gentleman sionistas” no tenían nada que ver con esos exóticos beduinos  de apariencia salvaje, vestidos con túnicas de camelleros y que se comunicaban en una jeringonza incomprensible más propia de trogloditas.

El imperio británico necesitaba defender sus intereses geoestratégicos, su emporio colonial, la explotación de los recursos naturales, la extracción de materias primas,  las rutas comerciales con especial énfasis en del canal de Suez como vía de comunicación de vital importancia para mantener el dominio sobre la India, la joya más preciadas de la corona. De ahí que en la I Guerra Mundial se libraran en la zona de Oriente Medio batallas trascendentales que determinaron la caída del imperio turco. 

Aunque parezca delirante la carta enviada por lord Arthur Balfour al barón Rothschild  no solo cambió la historia de Oriente Medio sino también la de Occidente y la del mundo entero. Fue el propio barón Rothschild quien hizo pública la declaración de Balfour en los periódicos británicos el día 9 de noviembre de  1917, es decir, hace exactamente 100 años. Podríamos decir que la declaración de Balfour -que no es más que un simple texto mecanografiado- es la sentencia que da vía libre al despojo, la expulsión  y el genocidio del pueblo palestino.  Una condena al patíbulo sin mayores objeciones.

Los nativos palestinos bajo la tutela del imperio turco jamás se imaginaron lo que se estaba fraguando a miles de kilómetros de distancia en las cortes y despachos de las metrópolis europeas. El imperialismo aprovechándose de su poderío militar trazaba en los mapas las nuevas fronteras que demarcaban los territorios bajo su soberanía.

“La declaración de Balfour reconoce la tierra de Israel como la patria del pueblo judío” así lo afirmó Netanyahu en el Kenneset en la celebración del centenario de la declaración de Balfour. En el mismo sentido se pronunció en el  año 1917 Weizmann cuando se congratulaba ante la asamblea del Movimiento Sionista de las buenas nuevas que llegaban de Downing Street: “la declaración de Balfour es la carta magna de las libertades judías” “Este es el público reconocimiento de la poderosa conexión de los judíos con Palestina”.

El pueblo Palestino ha sido víctima de una diabólica confabulación urdida por el lobby sionista en complicidad con el imperio británico y el beneplácito de la dinastía traidora  Hachemita. Además han incidido tres factores determinantes para que se consume este alevoso crimen: la declaración de Balfour, los acuerdos secretos Sykes-Picot y la resolución de la Sociedad de Naciones que aprobó los Mandatos de Gran Bretaña y Francia. Como colofón el día 14 de mayo de 1948 se proclama en Tel Aviv el estado de Israel provocando el estallido de la guerra árabe-israelí cuyas catastróficas consecuencias se extienden hasta nuestros días.

Si hace cien años fue lord Arthur Balfour el que le remitió al Barón Rothschild la declaración de apoyo a la creación de un hogar judío en Palestina hoy la correspondencia ya no es con el extinto imperio británico sino con los EE.UU.  El actual presidente Donald Trump se ha reservado el papel de principal valedor de la causa sionista y para ello cuenta como su asesor personal para ¡la Paz en Oriente Medio! a Jared Kushner que es nada menos y nada más que su yerno y una de las figuras más relevantes del poderoso lobby judío americano. La decisión tomada el día de hoy miércoles 6 de diciembre del 2017 de trasladar la embajada de EE.UU de Tel Aviv a Jerusalén nos es más que el reconocimiento total y absoluto de Israel y sus políticas guerreristas y genocidas. Una decisión suicida e irresponsable teniendo en cuenta la situación de extrema gravedad (bloqueo, nuevos asentamientos, colonos, represión, militarización, estado de sitio, detenciones arbitrarias, robo de tierras, desempleo o ruina económica) en que se encuentran los Territorios Ocupados de Cisjordania y la franja de Gaza que prevé un recrudecimiento sin precedentes de las acciones de resistencia palestina que desembocará en una voraz y sangrienta espiral de violencia.


Carlos de Urabá 2017

mercredi 25 janvier 2017

Donald Trump ungido emperador por el rabino Marvin Hier.


En la pomposa ceremonia de la toma de posesión de Donald Trump tuvo un especial protagonismo el rabino sionista Marvin Hier a quien le cupo el honor de dirigirse en primer término en el oficio religioso (en el que además intervinieron también otros cinco predicadores cristianos fundamentalistas)-  El Rabino Marvin Hier (director del Centro Simón Wiesenthal de los Ángeles) estaba allí para ungir a Donald Trump como  redentor de la América blanca aria y anglosajona. Yahvé lo ha elegido como el emperador del imperio más grande del mundo- sustentador  de Eretz Israel-
La estrella de David iluminará su alma para que sea justo y ecuánime.

El “ogro del Ku Klux Klan” ante sus miles de incondicionales pronunció desde el púlpito del capitolio una egocéntrica y antológica homilía.  Con tono autoritario levantando el dedo índice advirtió: primero América, después América y siempre América.  Un lema muy utilizado en los años 20 y 30 del siglo pasado por el partido Nazi-Americano. Y el verbo se hizo carne, el Golem, el sello de la bestia, el que habita en la pirámide de Keops donde fue hecho prisionero Lucifer  - símbolo grabado en los dólares- ha tomado posesión del codiciado cetro. En el presente se desarrolla la batalla bíblica entre las fuerzas del Bien -representado por Norte América-  y el Mal encarnado en  las razas inferiores que habitan en el Tercer Mundo– ¡América vencerá! ¡Aleluya!

Trump en uno de los apartes de su discurso afirmó enrabietado que iba a exterminar de la faz de la tierra a todo los terroristas islámicos (aquí entran desde Hezbollah, Hamas, OLP, ISIS, Al Qaeda, Irán (Ayatolás del Marg Bar Amricka- o muerte a América)  y hasta Venezuela -porque Donald nos sabe a ciencia cierta dónde situarla en el mapa) que sin clemencia serán perseguidos y eliminados. Aquellos que por su pensamiento no-único, su extraña forma de vestir, por su color de piel, lenguaje o el credo que profesen  sospechosos de conspirar contra EE.UU. El nuevo presidente racista y xenófobo  ha dado la orden de incrementar los ataques en todos los frentes a su ejército imperial –especialmente en Siria e Irak-  El stock de bombas y misiles tendrá que reponerlo en tiempo record.

“La Torá nos dice cuan bueno y placentero es cuando los hijos de Yahvé viven juntos y en armonía” Este es el famoso salmo 133 del rey David que inspiró parte de su discurso ultra fundamentalista y ultra nacionalista de Donald Trump.

Donald utilizó una cita extraída de la Torá que también es una famosa canción hebrea: “Hine mah tov umanayim” Algo que demuestra la enorme influencia que ejerce sobre él su yerno y asesor Jared Kushner. El lobby sionista se instala a sus anchas en el despacho oval.

Las palabras del rabino Marvin Hier son más que elocuentes: Yahvé eterno, bendice al presidente Donald J Trump y a EE.UU, nuestra gran nación. Ayúdanos para que no olvidemos nunca las sagradas escrituras: “¿Quién morará en tu santo monte? El que camina íntegro y hace justicia, y habla de la verdad…el que sabe…cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás…quien con lágrimas siembra, solo regocijo cosecha” “¡Porque las libertades que disfrutamos no se conceden a perpetuidad, sino que deben ser reclamadas por cada generación!”

“Así como nuestros antepasados han plantado para nosotros, nosotros debemos plantar para otros. Mientras que no es para nosotros para completar la tarea, tampoco podemos desistir de ellas” (ética de Nuestros Padres). “Defended al débil y al huérfano”, porque no tienen a nadie más que a sus conciudadanos, ¡y porque la riqueza de una nación se mide por sus valores y no por el contenido de sus arcas! Bendice a todos nuestros aliados alrededor del mundo que comparten nuestras creencias. 

“Por los ríos de Babilonia lloramos cuando recordábamos a Sión… Si me olvidase de ti, ¡Oh, Jerusalén!, deja que mi mano derecha pierda su fortaleza” (Salmo 137) “El hacedor de todas estas cosas nunca faltará” Que pronto lleguen los días cuando “habitará el juicio en el desierto, y en el campo labrado se asentará la justicia. Y la obra de la justicia será Paz…tranquilidad y confianza para siempre”. (Isaías)

Amén.

Esta bendición es una auténtica declaración de guerra. Para mantener la paz y el orden en el mundo es necesario destruir a los enemigos de América (y por añadidura de Israel). Nada nuevo bajo el sol. ¡God protected us!  Uno de los máximos consejeros de Donald en asuntos de Oriente Medio es nada menos y nada más que su yerno el judío Ortodoxo Jared Kushner  (esposo de su hija Nivanka -también convertida al judaísmo por la gracia de Yahvé) Kushner tiene un trato muy íntimo con el presidente, es la voz de su conciencia y  el principal interesado en que se traslade la embajada de EE.UU a Jerusalén. Idea que ha asumido Trump sin medir las graves repercusiones que esto puede acarrear. Si se materializara significaría la voladura del proceso de paz árabe-israelí (actualmente congelado) Definitivamente Cisjordania o los territorios ocupados tendrán que resignarse a sobrevivir  bajo un régimen colonial. Y no sabemos a ciencia cierta cuántos años les resta de condena. Algo que traerá graves consecuencia como el recrudecimiento de las acciones armadas por parte de la resistencia palestina. Una novísima Intifada que sembrará de terror la “tierra prometida”. Ya no hay esperanza alguna de encontrar una solución pacífica y ante tantas mentiras y falsedades es preferible elegir el martirio. Sobran las palabras. El Knesset acaba de aprobar la construcción de 2.500 viviendas en Cisjordania. 

Y encima Trump le ha extendido una cordial invitación a Netanyahu para que lo visite en la Casa Blanca (¿quizás para refrendar la Santa Alianza?)  El Primer ministro de Israel será uno de los primeros jefes de estado en hacerlo. Bajo su administración (que puede durar 8 años si lo reeligen) los palestinos serán considerados “non gratos” pues ellos están incluidos en la yihad  terroristas que ponen en peligro la seguridad de Eretz Israel y, por ende, del planeta tierra.  Así que los refugiados palestinos deben perder toda esperanza de regresar a su amada patria. Son casi 70 años de paciente espera sin que se haya llegado a ningún acuerdo de Paz firme y duradero.  Ya pueden dedicarse a orar en las mezquitas implorando la misericordia de Allah pues el Golem Donald se encargará de echarles las últimas paladas de tierra sobre sus sepulturas.

Lo primordial para la administración Trump-como para todas las administraciones USA-  es garantizar la seguridad de Israel. El Lobby sionista tiene una gran influencia en todos los ámbitos de la sociedad estadounidense y sus deseos son órdenes. Ahora el ejército de ocupación sionista podrá actuar con mayor impunidad pues el veto que ejerce en el  Consejo de Seguridad de la ONU los EE.UU les otorga carta blanca para hacer y deshacer a su antojo.  Los enclaves palestinos van camino de convertirse en guetos jaulas o reservas de mano de obra barata (obreros de la construcción, agricultura, industria o sector servicios) Con este propósito se construyó el muro del apartheid. Es imprescindible el control total de la “población intrusa”, la segregación y el sometimiento o doma de los colonizados. (Para los judíos “bestias que pacen en una inmenso establo”). En otras palabras su rendición. Una titánica obra que Donald quiere imitar como el mejor método para consolidar la “paz y la libertad” en la frontera de EE.UU con México -que es por donde penetrado y penetran millones de clandestinos latinoamericanos- 

El Golem Trump cumple a la perfección su papel de pirómano y  echa aún más gasolina al devastador incendio que consume Oriente Próximo. A los pueblos oprimidos, condenados de antemano a muerte por el imperialismo no les queda más remedio que armarse y resistir. Estamos hablando del conflicto árabe-israelí, de la guerra en Siria o Irak o de la ocupación de Afganistán y las futuras intervenciones que se planifican. Washington envía un mensaje guerrerista que se traduce en más dolor y sufrimiento, más muertes y destrucción. El mundo cada día que pase  será un lugar más inseguro e inhabitable. El odio y la venganza se encargarán de escribir la historia, una historia que se resume simplemente a la sentencia bíblica del “Ojo por ojo diente por diente”

Desde el púlpito del Capitolio el Golem Trump, el diabólico ángel rubio, el sello de la bestia con descarnada severidad  anuncia que desatará el Armagedón contra el terrorismo islámico. “Hay que borrarlos de la faz de la tierra”. La ley del karma nos dice que una acción desencadena una reacción proporcional a la fuerza que se ejerce. La orden es matar, aplastar, eliminar todo lo que se mueva, no importa que sea población civil; niños, mujeres o ancianos (todos son culpables. Ya en el cielo Yahvé decidirá quienes son los bueno y quienes son los malos) Este es el castigo que se merecen los enemigos de EE.UU y la civilización occidental hoy más que nunca judeo-cristiana.



Carlos de Urabá 2017 

mercredi 21 décembre 2016

Campo de refugiados palestinos de Jerash-(Jordania) 68 años de resistencia.


En este campo de “reclusión” permanecen bajo el estricto control del gobierno jordano 24.000 refugiados palestinos que fueron expulsados de la Franja de Gaza en 1968. La mayoría de ellos -originarios de la región de Asqalon, Isdod y Jaffa- tuvieron que huir con dirección a Gaza en la Nakba de 1948. Posteriormente con la derrota de las tropas árabes en la guerra de los Seis Días al cabo de unos meses fueron desterrados a Jordania en cumplimiento de los planes de limpieza étnica sionista.  

El campo de Jerash o campo de Gaza -como también se le conoce- está controlado por las autoridades del reino Hachemita de Jordania que no permiten a ningún extranjero visitarlo, hacer fotos o filmar (si no se pide previamente la debida autorización en la Oficina de Asuntos Palestinos en Amman) los miembros el Muhabarat (servicios secretos) ejercen una  ferra vigilancia en todo su perímetro.  Se han tomado estrictas medidas de seguridad porque el gobierno Jordano considera a los palestinos como “intrusos” o  “invitados non gratos”. Y es que es tal la cantidad de refugiados palestinos (y sus descendientes) que poco a poco han ido superando demográficamente a los propios nacionales. Este es un asunto muy peligroso pues podría desestabilizar al reino Hachemita. No hay que olvidar lo que aconteció en los años setentas con el tristemente célebre “Septiembre Negro” en el que fueron masacrados miles de Fedayines por las tropas del rey Hussein. 

Por paradójico e increíble que parezca los principales enemigos de los jordanos no son los israelíes sino los palestinos, es decir, sus propios hermanos. 

Los refugiados del campo de Jerash casi que van a cumplir 50 años de confinamiento,  50 años hacinados en esta apestosa favela de menos de un kilómetro cuadrado. El cruel destino solo los conduce al más allá. Nada más hay que observar como el cementerio del campo de refugiados no da más abasto y los muertos tienen que compartir las tumbas.

Ningún palestino quiere echar raíces en esta tierra hostil y de ahí que todo sea improvisado y efímero; las casas construidas con materiales de reciclaje, calles sin asfaltar llenas de basura y surcadas por fétidas acequias. Y encima el desempleo golpea al 65% de la población. Las familias carecen de ingresos efectivos y la mayoría ganan de media dos dólares diarios. En una economía en crisis permanente no existe una perspectiva de cambio ni a corto, mediano o largo plazo.  El trabajo es informal y se limita a los comercios, el zoco y a los vendedores ambulantes. Los que tienen mejor suerte son empleados los que laboran  con  la ONU o las ONGs.

Estamos hablando de una población depauperada que sobrevive gracias a la ayuda humanitaria que les proporciona la UNRWA, las ONGs y otros organismos internacionales. Esta humillante dependencia (en alimentación, educación o servicios médicos) es quizás los más doloroso pues no les queda más remedio que extender las manos cual mendigos. Las autoridades Jordanas –que actúan como carceleros- constantemente violan los derechos humanos, la libertad de expresión y el libre tránsito. Los desterrados no quieren echar raíces en este erial pues saben que están aquí de paso, no sienten ni tienen ningún  arraigo o apego por Jordania y lo que desean es regresar a sus hogares. Los más viejos ilusionados aún guardan la esperanza de que pronto entre en vigor  la resolución 194 de la ONU emitida en 1948 que dice: “se resuelve que los refugiados palestinos que deseen volver a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, se les debe permitir hacerlo en el menor tiempo posible”

Del desamparo y la marginalización no es solo culpable el sionismo (en connivencia con el reino Hachemita) sino también la comunidad internacional. Y lo peor es que tampoco vislumbra en el horizonte un rayo de luz que ponga fin a esta injusta agonía.  Lo cierto es que con la elección del nuevo presidente de EE.UU Donald Trump las perspectivas no pueden ser más desalentadoras. Trump es un defensor confeso de la causa sionista y entre las primeras medidas que se dispone a aplicar es el traslado de la embajada de EE.UU a Jerusalén. Con tan absurda actitud se entierra cualquier acuerdo de paz entre árabes e israelíes

Se han cumplido 68 años de la Nakba y 49  años de la Naksa y los refugiados resisten estoicos el paso inexorable del tiempo. No se dan por vencidos. Con firmeza tienen que enfrentar a dos enemigos; por un lado los judíos y por el otro los jordanos. Porque el reino hachemita es un socio de Israel tal y como consta en el tratado de paz que firmaron en el año 1994.

En Jordania los judíos son recibidos con venias y sonrisas  ¡welcome to Jordan!  Las autoridades se desvelan para que disfruten de las maravillas turísticas como  Petra o Wadi Rum y descansen tranquilos en los resort y hoteles. Hay que contribuir a la paz y el buen entendimiento entre los socios. Mientras tanto los refugiados palestinos permanecen allí pudriéndose en esos campamentos elevando sus oraciones a Allah para que se termine de una vez por todas su martirio. En silencio mascullan el odio y la venganza -que se trasmite de padres a hijos- para que un día este crimen tan abyecto no quede impune.

Carlos de Urabá 2016

vendredi 9 décembre 2016

Ofensiva sionista por elevar el índice de natalidad.



Elevar el índice de natalidad es un asunto de vital importancia para el estado de Israel. La guerra no es solo con armas sino también con vientres.  Sí, los vientres de las abnegadas madres dispuestas a engendrar los guerreros que en un futuro defenderán la soberanía de la patria.

Pero no hay que conformarse con engendrar un solo hijo o quizás la pareja, sino como mínimo cinco o seis. Aquí lo que valen son las familias numerosas y por eso se realizan grandes campañas para que los ciudadanos sean conscientes de que la natalidad es un asunto trascendental porque los palestinos crecen a un ritmo desaforado.

Ciencia y religión se dan la mano para salvaguardar al pueblo elegido por Yahvé.  Los científicos y especialistas en genética y reproducción se dedican de tiempo completo a investigar nuevos tratamientos para incrementar la fertilidad. Especialmente a inducir partos múltiples entre las patrióticas madres que voluntariamente se prestan a estos experimentos. Porque para Yahvé no hay imposibles.

Y no es que estemos hablando de mujeres estériles o con problemas de fertilidad, sino que se trata de mujeres sanas (maduras incluidas) que desean partos múltiples. Es decir, son vientres al servicio de Eretz Israel decididos a participar en la batalla de la natalidad. O se eleva la curva demográfica o se pone en entredicho su supervivencia.

Entre los fármacos empleados “cual munición de guerra” se encuentran el Clomid, Bromocriptine, GnRH, Tamoxifen/Nolvadex, y Gonadotropins. Otros como el HCG, HmG, Progesterone, Recombinat FSH, Urofollitropin y Hepari se recetan con el fin de que los ovarios produzcan óvulos maduros. 

Israel fomenta el Baby Boom con el implante de óvulos, técnicas de fecundación in vitro, folículos estimulados y la transferencia de embriones múltiples para elevar la tasa de embarazo. Con estos tratamientos se pueden conseguir mellizos, trillizos o cuatrillizos (Israel es el país que tiene el record del mundo en estos casos) La experimentación con  bebes probetas es otro de los grandes logros científicos. El presupuesto que el gobierno israelí  dedica a la salud pública (especialmente a la reproducción asistida y la fertilidad) es uno de los más altos (después del de Defensa y Seguridad) Israel fue el pionero en fertilización artificial con la investigación y desarrollo de las hormonas (gonadotropinas) que permiten estimular la ovulación. Tampoco se puede descartar que se estén violando las leyes de la Bioética y se manipulen los embriones para obtener ejemplares que cumplan la norma racial judía. Ciñéndose estrictamente a los patrones de la eugenesia que solo admite concebir los más fuertes y mejor dotados (hijos de David) ¿Un atisbo de limpieza étnica genocida, quizás? Y para demostrarlo solo hay que analizar el caso de esterilización de las mujeres judías etíopes. Cientos de médicos y científicos y ginecólogos trabajan en el Departamento de Ciencias de la Vida en Bar-Ilan en Netanya y otros 25 centros de fertilidad.  Israel es considerado una superpotencia mundial en este campo. 

Está escrito en la Biblia que una familia sin hijos no es una familia.  La maternidad hace parte de una milenaria tradición judeo-cristiana y la mujer que no conciba se le considera maldita. Narra la historia sagrada que Abraham tuvo que desposarse con su esclava Agar puesto que Sara (que era estéril) no podía darle hijos. Fruto de esa relación nació Ismael (patriarca de los árabes). Aunque Yahvé compadecido del drama de  Sara hizo el milagro de que esta se quedara embarazada a la edad de 90 años. Entonces dio a luz a Isaac (considerado el patriarca de los judíos). Para las mujeres judías Sara es el mejor ejemplo a seguir. 

En la Halaja desde la más remota antigüedad están condensados los principios éticos y  morales por los cuales debe regirse el pueblo elegido. La Halaja es el cuerpo normativo de la vida judía (tanto espiritual como material) tal y como está expuesto en el Talmud. Los textos sagrados judaicos se oponen radicalmente a cualquier manipulación de los órganos reproductivos tanto de la mujer como del hombre. Porque el hombre y la mujer fueron creados por Yahvé y su obra no puede ser profanada.   Los rabinos valiéndose de mil y una argucias teosóficas y filosóficas se han visto obligados a contradecir las leyes de la Halaja para impedir que sus más encarnizados enemigos (árabes) los sobrepasen demográficamente.  El pueblo de Israel no hace más que cumplir el mandato divino de creced y multiplicaos; poblad la tierra.

Cualquiera que camine por los barrios ortodoxos y ultra ortodoxos (haredim) de las ciudades israelíes se sorprenderá por el número de cochecitos de bebé que se ven aparcados en la entrada de los complejos habitacionales. Muchos de los cuales están diseñados para transportar mellizos, trillizos y hasta cuatrillizos. También en los asentamientos o colonias de Cisjordania el incremento del número de guarderías infantiles delata que la natalidad se dispara. Sin duda alguna que el sionismo pretende judaizar totalmente Cisjordania con la anuencia de la comunidad internacional  que tolera todas sus veleidades.

El gobierno Israel se ha propuesto por ley incrementar al máximo la tasa de natalidad. Para ello ofrece a las parejas asignaciones por hijo (entre 2.000 y 3.000 dólares), enseñanza gratuita desde los tres años, financiación hasta de cuatro tratamientos de fecundidad in vitro al año. La seguridad social cubre todos los gastos médicos. Los expertos aseguran que en Israel están naciendo trillizos  400 veces más de lo usual. Buena culpa de esto la tienen el uso de medicamentos para la fertilidad como el Clomid o Nefimol y los tratamientos mediante la inducción de óvulos liberados o la fecundación  in vitro  para obtener gemelos o partos múltiples (embarazos programados de mellizos, de trillizos, quintillizos y sextillizos)

El vientre de las mujeres también es un arma tal y como lo afirmara en su día Arafat. Los demógrafos judíos saben que hay que combatir como sea el envejecimiento de la población (los mayores de 65 años será el 17% en el 2050) El 60 % de la población palestina tiene menos de 25 años. En Gaza  el promedio de edad es 17 años (uno de los más bajos del mundo) La natalidad es parte del instinto de supervivencia como pueblo. La reproducción es una de las pocas libertades que se pueden permitir los palestinos  (cómo en el caso de Gaza). La meta de la ANP o del gobierno de Hamas en Gaza también es la de aumentar la natalidad (está crecerá a un 23% al terminar la década). La franja de Gaza es el que tienen el record mundial de densidad con 4742 personas por kilómetros cuadrado. Los Palestinos son 7.5 millones repartidos entre Gaza, territorios ocupados y la palestina histórica anterior a 1948 (hoy llamada Israel) Israel controla el 85 % del estado Palestino original.
El crecimiento de población judía se da en mayor medida en el estrato de la población más religioso y menos productivo. Entre los cuales las tasas de empleo son más bajas y encima se niegan a hacer el servicio militar. De este modo el pago de las pensiones y  el sostenimiento del estado del bienestar es inviable. 

El gobierno israelí promueve la llegada de inmigrantes judíos (aquellos que desean retornar a la tierra prometida) o de extranjeros conversos. Lo importante es que sean jóvenes, especialmente matrimonios con hijos. La oleada de inmigrantes (Aliyá) es una fuente importante para aumentar la demografía. En la década de los noventas llegaron más un millón procedentes de los países de la antigua Unión Soviética, Etiopía y el resto del mundo. Esta es una ventaja adicional para los judíos puesto que a los palestinos refugiados en el extranjero (5.000.000) les está prohibido retornar a su patria.

Según la Oficina Central de Estadística de Israel durante 2015 las mujeres judías y palestinas han dado a luz un promedio de 3,13 hijos (en el año 2000 era de 4.3 entre las árabes  y 2.6 entre las judías) La pirámide poblacional se mantiene igualada porque se han tomado medidas de choque alarmados quizás por el dato de que en el 2020 la población palestina superará a la hebrea.
Las ciudades israelíes con más alto promedio de nacimientos son Beith Shemesh, Bnei Brak (todas con población ultra ortodoxa muy numerosa)

Para el 2025 se estima que la población hebrea se duplicará alcanzando los 16 millones de habitantes.  Tal incremento de la población va a generar problemas de espacio vital en una superficie tan reducida (20.700 kilometros²)  y una geografía agreste (cuya soberanía alimentaria la domina Israel) carente de  recursos estratégicos tales como el petróleo, el gas o el agua. A Tamaño desafío habría que sumarle la inclaudicable lucha del pueblo palestino por proclamar un estado propio que si no se materializa en un corto espacio de tiempo provocará nuevas intifadas y levantamientos populares.


Carlos de Urabá 2016

jeudi 15 octobre 2015

Palestina, la espada, el puñal y la daga.





¿Estamos entrando en una tercera intifada?  Lo hechos sangrientos de las últimas semanas así lo confirman. Desde luego que la guerra de baja intensidad con la que el sionismo somete al pueblo palestino ha sido el detonante de la sublevación popular.   Una  violencia que surge como una respuesta lógica de un pueblo que ejerce su legítimo derecho a la resistencia. Demasiados años de aguantar  el bloqueo y represión,  demasiadas masacres y bombardeos, demasiados abusos e inconcebibles humillaciones.  Palestina ha sido devorada lentamente por la codicia del invasor sionista.  

De nada han valido las conversaciones de paz o la intervención de los  mediadores internacionales para detener la colonización ni la construcción de los asentamientos.   Lo único que se ha conseguido es que la potencia ocupante se fortalezca y que la agonía del pueblo palestino sea aún más dramática. Los hechos consumados son los que prevalecen: ese muro infame que los mantienen encerrados en una jaula, los controles de seguridad, las garitas, los perros guardianes.  La impotencia y el desconsuelo los ha llevado a convertirse en mártires. La amenaza que se cierne sobre el Domo de la Roca y la mezquita de Al Aqsa - el tercer lugar más sagrado del Islam- con la intempestiva invasión de judios ortodoxos y rabinos es una razón suficiente para se exasperen los ánimos.

La sangre mana a borbotones en esa tierra santa y no hay nada ni  nadie que pueda detener esta espiral de violencia. Porque  la ley del Talión es la que prevalece.  Palestina ocupada a largo de décadas con cientos miles de muertos, heridos, torturados, presos, exiliados a cuestas. Entonces no importa nada  el  desenfundar el puñal el cuchillo o la daga con tal de mitigar la sed de odio y venganza.

El sionismo ultra ortodoxo aplica una política de exterminio, de limpieza étnica como quien fumiga una plaga de cucarachas  ¿a  alguien le extraña que estalle una nueva intifada? Es algo casi comprensible si analizamos la historia de despojo y aniquilación del pueblo palestino. Después de la “intifada de las piedras” en 1987, de la  “intifada de al Aqsa” en el 2000 la última fase se llama  la “Intifada de los cuchillos” en el 2015.

Cómo presionar al ocupante israelí en esta guerra desigual cuando no existe el futuro ni esperanzas. Desde luego que es preferible inmolarse por amor a la madre tierra palestina, patria usurpada. Cualquier sacrificio es poco.  Aquí y la espiral de violencia se va eternizar hasta que no se haga justicia. Ya pasen 10, 20, 50 o 100 años no van a rendirse.

Al pueblo palestino no le gusta al muerte, ni la guerra ni el emplear la violencia, han sido obligado a ejercerla.   Empujados a ir en contra de su propia naturaleza una vez más se  agotó la paciencia.  Los cementerios ya no dan abasto, los niños, los jóvenes amortajados, una y otra vez se repiten las mismas imágenes.  La libertad tiene un precio, un alto precio que hay que pagar en una lucha desigual: piedra contra ametralladoras, bombas molotov contra tanques, cuchillos contra misiles.

“Estoy orgulloso” decía el padre de Ahmad Jamal Salah en el entierro de su hijo de 20 años celebrado este sábado en  el campo de refugiados de Shufat “ha luchado hasta el último suspiro por su pueblo 
¡viva Palestina libre!

Carlos de Urabá 2015