La jaula

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por la emancipación de los pueblos
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jeudi 7 décembre 2017

¿Quién firmó la sentencia a muerte de Palestina?

No solamente fue la famosa declaración de Balfour la que decidió la suerte del pueblo palestino pues como se ha demostrado en las últimas horas el presidente de EE.UU Donald Trump acaba de pegarle el tiro de gracia reconociendo a Jerusalén como la capital única e indivisible de Israel.

La declaración de Balfour se denomina a la célebre carta enviada por el ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña lord Arthur Balfour -con la anuencia del Primer Ministro Británico David Lloyd George- al barón Rothschild, presidente de la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda como respuesta a la demanda de la creación de un hogar judío en Oriente Próximo (bajo su tutela). Pero no fue la primera ni la última pues los contactos y la correspondencia (oficial y secreta) de los sionistas con distintos líderes mundiales ha sido  muy copiosa a  lo largo de la historia (en el siglo XIX ya existía contactos primero con el sultán turco y posteriormente con Gran Bretaña)

En efecto la misiva era el epílogo de una vasta negociación llevada a cabo entre la corona británica y las organizaciones sionistas y en la que se da el visto bueno a sus “justas demandas”. “Dear Lord Rothschild” querido, amado o bienaventurado es el tratamiento que le dispensaba Sir Arthur Balfour demostrando de este modo sus estrechas relaciones de amistad. “tengo el placer de comunicarle en nombre de su majestad la siguiente declaración de apoyo y simpatía con las aspiraciones de los judíos sionistas que ha sido presentada y aprobada por el Gabinete. El gobierno de su Majestad ve muy positivo el que se establezca un Hogar Judío en Palestina. Con la advertencia de que no se debería perjudicar los derechos de las otras comunidades existentes (árabes, cristianos, beduinos o drusos). En este proceso también intervinieron personajes de gran relevancia como Allemby y Herbert Louis Samuel (el primer judío que hizo parte de un gabinete británico y el primer alto comisionado del Mandato Británico en Palestina, o sea,  el primer judío en gobernar Israel. Él personalmente nombró a Amín Al Hussein como el muftí y máximo representante de los árabes) y autor del memorando “The Future of Palestine” y Sykes el protagonista del tratado secreto de Sykes-Picot en el que Gran Bretaña y Francia se repartieron Oriente Medio.  Herbert Louis Samuel fue

Según los historiadores sionistas la declaración de Balfour no hace más que refrendar la voluntad de Yahveh. Lord Arthur Balfour como cristiano sabía que él era un instrumento de Dios para que se cumpliera su palabra y restituir así a los judíos (el pueblo elegido) la antigua patria de donde fueron expulsados. “Hay que obedecer la ley de Dios”. Según los rabinos esta profecía ya estaba escrita en los textos sagrados del Talmud, o el ocultismo de la Torá (la cábala). Mejor dicho, se trataba de un hecho sobrenatural que no tiene explicación humana sino divina. El regreso de los judíos a Tierra Santa anunciaba la próxima venida del mesías. Gran Bretaña si brindaba protección a los judíos iba a tener el privilegio de acoger la segunda venida de Cristo.

El dirigente sionista Weizmann de origen bielorruso nacionalizado británico era un eminente ingeniero químico descubridor del método de obtención de acetona mediante fermentación bacteriana para estimular la producción de cordita y así mejorar el poder destructivo de los proyectiles y obuses. Investigaciones que desarrolló mientras trabajaba como asesor científico del Ministerio de Municiones y que aplicó en la flota de la armada real inglesa. Weizmann pertenecía a la facción del sionismo sintético (moderado) y con gran visión  apostó por aliarse con el Imperio Británico confiado en que ganarían la guerra. Por el contrario muchos judíos orientales buscaron la protección del imperio alemán pensando lo mismo aunque fracasaron.  

El 3 de enero de 1919, dos semanas antes de que comenzara la conferencia de Paz de París, el emir del reino árabe de Hiyaz Faysal Ibn Husayn reconoce en un documento  ante Weizmann -representante del Movimiento Sionista  -con el que ya se habían reunido en Transjordania en 1918- el derecho de los judíos a materializar la Declaración de Balfour. De esta forma se daba luz verde a la emigración o aliyá con la condición de que los judíos apoyaran la  creación de un estado árabe a partir de los restos del antiguo Imperio Otomano (excluyendo a Sanjacado de Jerusalén o Palestina) Estamos hablando de una hipotética alianza entre sionistas y hachemíes para repartirse al región. El consejero de Faysal en ese entonces era Lawrence de Arabia que igualmente ejercía labores de espionaje a los órdenes del imperio británico.

En la Conferencia de Paz de Paris se iba a configurar el nuevo orden mundial y el destino de los países derrotados en la guerra (Alemania, Imperio Otomano, Bulgaria, Austria y Hungria) Los judíos aprovechando sus contactos diplomáticos exigieron el total control de Sanjacado de Jerusalén o Palestina (bajo la tutela británica) Ellos se creían los legítimos dueños de la “tierra prometida” ignorando que el 90% de la población era palestino. De alguna manera tenían que ganarse el favor de las potencias y explotar al máximo el victimismo de un pueblo perseguido, de un pueblo expulsado de su patria y condenado al exilio. El antisemitismo se había extendido por toda Europa considerándolos  como una raza maldita. Sin ir más lejos los pogromos llevados a cabo especialmente en la Rusia zarista y la soviética dejaron miles y miles de muertos, la destrucción de sus hogares, la violación en masa de mujeres, y 300.000 niños huérfanos. En fin, la ruina y la desolación.

La carta de Faysal a Félix Frankfurter, jefe de la Organización Sionista Americana en la Conferencia de Paris, hace una exaltación sobre la afinidad racial y antiguos vínculos entre ambos pueblos: " Sentimos que árabes y judíos son primos de raza y hemos sufrido una opresión semejante de manos de potencias más poderosas.Los árabes especialmente miramos el movimiento sionista con la más profunda simpatía...Daremos a los Judios una sentida bienvenida a casa...Gente menos informada y menos responsable que nuestros líderes y los vuestros, ignorando la necesidad de cooperación entre los árabes y sionistas, han intentado explotar las dificultades locales que necesariamente surgirán en Palestina en la fase temprana de nuestros movimientos"

En los despachos de las potencias imperiales se tomaban las decisiones sobre el destino  de las colonias. Con la total indiferencia hacia las poblaciones autóctonas a las que catalogaba como seres “primitivos, incapaces de discernir” y que precisaban de un “mandato”, o sea, de alguien que los tutelara y los civilizara siguiendo los patrones occidentales. Eso fue lo que sucedió con el pueblo palestino despreciado por su carácter tosco y arcaico.

Pero lo cierto es que la idea de dotar al pueblo judío de una patria empezó a forjarse a fines del siglo XVIII durante la campaña de conquista napoleónica en  Oriente Medio. Se tiene constancia que antes del asedio a San Juan de Acre en 1799 Napoleón redactó su “proclama a la nación judía”, en la que les prometió a los hebreos un estado judío independiente. “Tendréis derecho a una existencia política y a un trato de nación de naciones”. Incluso lanzó un llamado para que todos los judíos de la diáspora  regresaran a Palestina. De esta forma se convirtió en el primer dirigente occidental en simpatizar con la causa sionista.

Los británicos fueron muy astutos pues jugaron a dos cartas como lo indican las promesas hechas por los británicos a través de Mc Mahon (alto comisario británico en el Cairo)  al Jerife de la Meca Husayn Iban Al Hachemí  con unas cartas enviadas entre1915 y 1916 cuando la I Guerra Mundial estaba en plena ebullición buscando una alianza con las tribus árabes-(que desató la Gran Rebelión) a cambio de un Estado Árabe.

Los antecedentes de la trama sionista se remonta a mediados del siglo XIX con la publicación en el Colonial Times en 1841 por parte de lord Shaftesbury (importante político y filántropo de la época victoriana) del “memorando a los gobernantes protestantes de Europa” en el que defendía el regreso de los judíos a Palestina, en 1880 la Organización Sionista Mundial comenzó a promover la emigración a Palestina con el permiso del Imperio Otomano, en 1897 con el “Programa de Basilea” los judíos reclaman ante las potencias un hogar Judío en Palestina, en 1899 la Jewish Colonization Association lanza una exitosa aliyá de colonización rural bajo la anuencia del sultán otomano. Lord Henry Churchill oficial de la armada, cónsul británico en la Siria Otomana y promotor del primer plan político para la instalación del estado de Israel en la Palestina Otomana le escribe en 1841 a Moses Montefiore, líder de la Comunidad Judía Británica, dando el visto bueno a la emigración judía a Palestina. “A los judíos si se les permiten colonizar Siria y Palestina deberían estar bajo la protección de las  grandes potencias”. Tal y como lo aseveraba su Theodor Herzl (considerado el padre fundador del moderno estado de Israel) en carta al Kaiser Wilhelm II del 1 de marzo de 1899  “La idea que yo defiendo (la de un estado judío), ya fue intentada en este siglo por un gran monarca europeo, Napoleón I. La instauración del Gran Sanedrín en París no fue sino el muy débil reflejo de esa idea. (…) Es sobre este mismo signo que conviene situar la cuestión judía. Desde entonces, lo que no fue posible bajo Napoleón I, ¡que lo sea bajo Wilhelm II!” Había que incentivar la emigración judía hacia tierra santa y la compra de tierras a los propietarios árabes o turcos.

A principios del siglo XX ya existían 200 sociedades sionistas estadounidenses con una gran influencia a nivel político y económico. Tal es así que en 1944 Weizmann siendo presidente del Consejo Provisional de Israel es recibido con todos los honores en Washington por el presidente Harry S. Truman. Desde ese momento comienza entre ambos mandatarios un intercambio epistolar que va a desembocar en el reconocimiento en 1949 por parte del gobierno de EE.UU del nuevo estado de Israel.

Lo cierto es que desde la época de Theodor Herzl el Movimiento Sionista ejercía una gran influencia en las altas esferas del poder mundial. Posteriormente con Weizmann y el barón Rothschild el lobby judío explotó las buenas relaciones con el imperio británico para sacar los más altos réditos. Incluso tuvieron la osadía de enviar a Roma al periodista Sokolow para que presentara el “plan judío para Palestina” ante monseñor Eugenio Pacelli, secretario adjunto del Vaticano  (futuro Papa Pio XII) quien correspondiendo al deseo del Papa Benedicto XV de combatir el antisemitismo les colmó de atenciones y prebendas.

Los miembros del Movimiento Sionista participaban asiduamente en la vida social inglesa departiendo con la alta burguesía, los nobles y la aristocracia; asistían a fiestas, convites, banquetes, eran invitados de honor en los encuentros políticos, culturales, o financieras. Además gozaban de la amistad de la casa real británica y del mismísimo rey Eduardo VII.  Reunidos en los selectos restaurantes o los clubes privados alrededor de una mesa bebiendo whisky decidían el futuro de millones de  súbditos o siervos de las colonias o protectorados.

Los judíos demostraron una gran habilidad en el campo de las relaciones públicas,  sabían cómo moverse en estos ambientes refinados y exclusivos donde la lengua oficial por supuesto era el inglés–algo que o los árabes desconocían y  por lo tanto necesitaban de intérpretes-. Los “gentleman sionistas” no tenían nada que ver con esos exóticos beduinos  de apariencia salvaje, vestidos con túnicas de camelleros y que se comunicaban en una jeringonza incomprensible más propia de trogloditas.

El imperio británico necesitaba defender sus intereses geoestratégicos, su emporio colonial, la explotación de los recursos naturales, la extracción de materias primas,  las rutas comerciales con especial énfasis en del canal de Suez como vía de comunicación de vital importancia para mantener el dominio sobre la India, la joya más preciadas de la corona. De ahí que en la I Guerra Mundial se libraran en la zona de Oriente Medio batallas trascendentales que determinaron la caída del imperio turco. 

Aunque parezca delirante la carta enviada por lord Arthur Balfour al barón Rothschild  no solo cambió la historia de Oriente Medio sino también la de Occidente y la del mundo entero. Fue el propio barón Rothschild quien hizo pública la declaración de Balfour en los periódicos británicos el día 9 de noviembre de  1917, es decir, hace exactamente 100 años. Podríamos decir que la declaración de Balfour -que no es más que un simple texto mecanografiado- es la sentencia que da vía libre al despojo, la expulsión  y el genocidio del pueblo palestino.  Una condena al patíbulo sin mayores objeciones.

Los nativos palestinos bajo la tutela del imperio turco jamás se imaginaron lo que se estaba fraguando a miles de kilómetros de distancia en las cortes y despachos de las metrópolis europeas. El imperialismo aprovechándose de su poderío militar trazaba en los mapas las nuevas fronteras que demarcaban los territorios bajo su soberanía.

“La declaración de Balfour reconoce la tierra de Israel como la patria del pueblo judío” así lo afirmó Netanyahu en el Kenneset en la celebración del centenario de la declaración de Balfour. En el mismo sentido se pronunció en el  año 1917 Weizmann cuando se congratulaba ante la asamblea del Movimiento Sionista de las buenas nuevas que llegaban de Downing Street: “la declaración de Balfour es la carta magna de las libertades judías” “Este es el público reconocimiento de la poderosa conexión de los judíos con Palestina”.

El pueblo Palestino ha sido víctima de una diabólica confabulación urdida por el lobby sionista en complicidad con el imperio británico y el beneplácito de la dinastía traidora  Hachemita. Además han incidido tres factores determinantes para que se consume este alevoso crimen: la declaración de Balfour, los acuerdos secretos Sykes-Picot y la resolución de la Sociedad de Naciones que aprobó los Mandatos de Gran Bretaña y Francia. Como colofón el día 14 de mayo de 1948 se proclama en Tel Aviv el estado de Israel provocando el estallido de la guerra árabe-israelí cuyas catastróficas consecuencias se extienden hasta nuestros días.

Si hace cien años fue lord Arthur Balfour el que le remitió al Barón Rothschild la declaración de apoyo a la creación de un hogar judío en Palestina hoy la correspondencia ya no es con el extinto imperio británico sino con los EE.UU.  El actual presidente Donald Trump se ha reservado el papel de principal valedor de la causa sionista y para ello cuenta como su asesor personal para ¡la Paz en Oriente Medio! a Jared Kushner que es nada menos y nada más que su yerno y una de las figuras más relevantes del poderoso lobby judío americano. La decisión tomada el día de hoy miércoles 6 de diciembre del 2017 de trasladar la embajada de EE.UU de Tel Aviv a Jerusalén nos es más que el reconocimiento total y absoluto de Israel y sus políticas guerreristas y genocidas. Una decisión suicida e irresponsable teniendo en cuenta la situación de extrema gravedad (bloqueo, nuevos asentamientos, colonos, represión, militarización, estado de sitio, detenciones arbitrarias, robo de tierras, desempleo o ruina económica) en que se encuentran los Territorios Ocupados de Cisjordania y la franja de Gaza que prevé un recrudecimiento sin precedentes de las acciones de resistencia palestina que desembocará en una voraz y sangrienta espiral de violencia.


Carlos de Urabá 2017

samedi 12 novembre 2016

A mi hijo le pondré Donald.


Paradójicamente una gran cantidad de latinos votaron por Donald Trump.

Es muy común entre las clases bajas, entre los pobres de América Latina ponerles nombres extranjeros a sus hijos.- Especialmente americanos o yanquis-.  Proliferan los Johnny, Landon, Kinsley, Scarlett, Matthew, Samantha, Ryan, etc. Esta es una forma de que ese niño o niña suba en la escala social y ¡étnica! (si es indígena ya puede sentirse blanco) La gente cree que el nombre marca mágicamente al niño o la niña por el resto de su vida. En una sociedad tan racista (tanto en Latinoamérica como en EEUU) es una forma abrirse camino hacia un futuro exitoso. Y es que de alguna manera hay que exorcizar el maldito complejo de inferioridad. Por eso es necesario llevar un nombre que los revista de nobleza y de prestigio: Bryan Pataquiva, John Siachoque, Elisabeth Condori,  Stan Mamani, Daisy Quispe; entre los mestizos Franklin Pérez, la Wendy Castro, o el  Spencer Cruz; en la comunidad negra Steven Congo, Madison Carabalí, Dylan Perea, Jerry Mina, Lady Lucumí. Los nombre de los presidentes de EEUU son también muy populares: Edward en honor a Kennedy; Richard en recuerdo de Nixon; George por Bush o Bill por Clinton -Barak Hussein (Obama) es la excepción pues nadie va a colocare a un niño el nombre de un negro -ni siquiera los negros que lo que ansían es blanquearse. Y no sólo son los nombres sino que también se cambian los apellidos como bien lo retrató el genial cineasta boliviano Jorge Sanjinés en su película “la Nación Clandestina”.  Cuando los indígenas llegan a la Paz procedentes de las provincias no les queda más remedio que intentar disfrazarse para pasar desapercibidos. Se visten de paño, se ponen unos lentes de sol y los Mamani pasan a llamarse Maisman; y los Quispe se transforman en los Wisper, etc.
Y es que a los siervos les encantan rendirle homenajes a los amos blancos; es decir, a los ganadores, a los más famosos, a sus ídolos (ya sea en la política, en el cine, el deporte, o la televisión)  Donald ahora se va a convertir en un nombre de moda pues ha ganado la presidencia de los EEUU  y eso lo reviste de un halo de divinidad.  Seguro que a miles de recién nacidos en este preciso momento se les bautizará con el nombre de ese ogro racista y xenófobo.  Sobre todo, en nuestra América Latina: en México, en Guatemala, en el Salvador, en Panamá, en Chile, en Perú, en Paraguay, en Brasil, etc. - 

¿Cómo se va a llamar la guagua? –Donald, padrecito, a ver si nos saca de pobres, ¡carajo!
La propaganda que transmiten los medios de comunicación llámese televisión, radio, periódicos, revistas, Internet o teléfonos celulares ha cumplido al cien por ciento los objetivos del imperialismo. Estamos indudablemente ante una guerra de IV Generación en la que gracias a la tecnología (cibernética) nos están robando hasta el alma. Y ya ni siquiera vale protestar o levantarse en armas porque el enemigo es invisible. 

En EEUU los latinos cuentan con una organización llamada el Consejo Nacional de la Raza que es la que los protege y asesora jurídicamente (derechos civiles, derechos humanos,  racismo, la inmigración, el empleo, la salud o la cultura.  Obama durante sus dos mandatos se ha preocupado por patrocinar la CNR con un amplio presupuesto porque demográficamente son importantes y además son una buena cantera de votos (para el Partido Demócrata)  Todos deberían de haber apoyado a Hillary Clinton pero algo falló pues no se cumplieron las expectativas. Las estadísticas demoscópicas no mienten y así sabemos que el escrutinio en los distritos con mayor población latina o inmigrante en un buen porcentaje la balanza se inclinó del lado de Trump.

Es triste reconocerlo pero muchos inmigrantes de origen latinoamericano votaron por Trump o se abstuvieron. Y no solo es la élite, los pitucos, burgueses y aristócratas o más blanquiñosos que a ojos cerrados lo respaldaban, sino el pueblo raso; los trabajadores y obreros. -Y lo más desconsolador es que quizás esos votos le dieron el triunfo. ¡Trump te amo! –escribieron en unas pancartas algunas mujeres de origen mejicano en California; otros fanáticos cubanos “Latinos for Trump” en Miami lucían camisetas con un ¡viva Trump! (en español) Durante la campaña Trump ofendía, escupía a la comunidad latina o hispana a la que calificaba de “violadores y criminales”. Pero no importa son masoquistas, están acostumbrados a que les den  latigazos y sin ningún reparo le entregaron el voto a su querido ogro racista. A pesar de que sus rostros, sus facciones los delatan: morenos o de piel cobriza, aunque intenten mimetizarse blanqueándose la piel con cremas milagrosas o pintándose el pelo de rubio gritaban extasiados “¡the winner is Trump!” Son de origen indígena, mulatos o zambos, negros,  mestizos o criollos que sueñan con ser algún día ¡anglo-arios-caucásicos! Si Michael Jackson lo consiguió por qué ellos no.   Muchos son hijos de padres inmigrantes -tal vez, clandestinos o ilegales, espaldas mojadas que cruzaron un día el río Bravo- poseen un pasaporte norteamericano ya sea porque se han nacionalizado o por nacimiento. Ahora son los primeros en criticar a esos inmigrantes pobres, a esos delincuentes, traficantes y drogadictos que vienen a sembrar el caos en el corazón del mismísimo imperio. “A esos indocumentados hay que perseguirlos policial y militarmente pues nos quitan los puestos de trabajo” “ellos son los que  crean una mala imagen de la comunidad latina y por eso los gringos nos odian”

Los llamados latinos son los más grandes patriotas: hablan inglés, mascan chicle, empuñan orgullosos la bandera de barras y estrellas y se colocan la mano derecha en el pecho cada vez que suena el national anthem (himno americano). Y además son los primeros en enrolarse en las filas del ejército norteamericano dispuestos a entregar su vida por el Tío Sam.

¡Ya no hay sitio para más inmigrantes, regrésense! “Hay que meterlos todos en la cárcel o extraditarlos. No hay otra solución”  ¡Que se levante el muro para detener la invasión de esa chusma! Sus propios hermanos están dispuestos a construirlo (o terminarlo porque ya está bastante avanzado) siguiendo las consignas de tío Donald: “Los inmigrantes con papeles en regla pueden trabajar en la construcción del muro entre EEUU y México”-  

Es muy fácil convencerlos pues los inmigrantes, los latinoamericanos -mal llamados hispanos- necesitan un líder, un triunfador, un millonario que los conduzca por la senda de los killers (triunfadores) y no de los “losers” (fracasados).
Aunque sean de origen indígenas, negros o mestizos han jurado fidelidad a la bandera de las barras y estrellas, ya tienen papeles y pasaporte americano y son más gringos que los propios gringos.

Se han trasformado en los más fundamentalistas pues en sus casas solo hablan inglés, comen en el Mc Donalds, hacen sus compras en Walmart  y se han afiliado a alguna secta evangélica. Confiesan que han sufrido mucho para integrarse en la sociedad norteamericana -integrase es un decir porque siempre serán extranjeros- Fueron humillados y pisoteados por su condición de nacos, de cholos, de indios patisucios; racialmente inferiores -no anglos- indígenas, latinos, hispanos, escoria o mano de obra barata. Pero pasaron los años y a la fuerza se fueron integrando (integrándose en los guetos, claro) gracias a las duras jornadas de trabajo (explotados y esclavizados) que los redimió. Las remesas que envían a sus países de origen se cifran en 57.000 millones de dólares (Sin éstas no existiría la paz social en América Latina) Y ahora que ya gozan de cierta estabilidad y desahogo económico desprecian a sus hermanos, a su propia raza que también ambicionan hacer realidad el sueño americano. Pero no nos debe extrañar tal comportamiento cuando en sus países de origen votan por Uribe o Santos en Colombia,  Peña Nieto en México, Jimmy Morales en Guatemala, Juan Orlando Hernández en Honduras, Temer en Brasil o Macri en Argentina.

Con la victoria de Trump se confirma que el voto oculto surtió el efecto deseado. Estamos hablando de un voto de revancha o de rabia. Trump los convenció porque es un antisistema que va combatir la corrupción y devolverle al blanco su orgullo perdido. El magnate  prometió derrumbar los monopolios financieros, mejorar el poder adquisitivo, subir los salarios y, especialmente,  escarmentar al dúo mafioso integrado por Hillary-Bill Clinton S.A.


Carlos de Urabá 2016

dimanche 6 novembre 2016

¡Trump ya ganó, idiotas!

Astutamente el multimillonario republicano ha utilizado la candidatura a la presidencia de EE.UU para promocionarse no sólo a nivel nacional sino también mundial. Los diarios las televisiones, la radio, las redes sociales, Twitter, WhatsApp, la prensa, las revistas del mundo entero solo hablan de este un tipo de carácter bronco e irreverente que tiene contra las cuerdas al “establishment”.  

“Truhán, mentiroso e hipócrita” así le califican al magnate muchos de sus detractores mientras él se sonríe socarrón. Dios apuesta por Trump. Un revolucionario capitalista cuya fortuna se calcula en toneladas de millones de dólares.

Por su personalidad extrovertida y desquiciada se ha ganado la antipatía de millones pero también el respaldo de otros tantos millones.  La crisis económica ha dejado hondas heridas sociales tras ocho años de obamismo. El más grande charlatán,  megalómano y ególatra  encarna a la perfección su papel de encantador de serpientes. Con todo su poderío el majadero se alza altivo en el trono de oro en el que lo endiosan.

Trump es implacable con las razas inferiores: mexicanos, chicanos, hispanos, latinos  indios malolientes, árabes “terroristas” que se atreven  a poner en tela de juicio la supremacía  anglo-aria-caucásica. Hay que preservar la pureza racial de esos  seres rubios de ojos azules y metro noventa de estatura que ha conquistado y sometido los cinco continentes. Es intolerable que un mulato cuarterón como Obama sea el inquilino de la Casa Blanca.

"El ogro del Ku Klux Klan” está decidido a levantar un muro de separación en la frontera entre EE.UU y México para frenar la invasión de los Pieles Rojas que amenazan la soberanía patria. Que vuelva el Séptimo de Caballería para que haga el trabajo sucio –La población inmigrante es como una plaga de langostas que se reproducen desmesuradamente y pronto serán mayoritarios. La batalla demográfica está a punto de estallar.   Igual que en la época del far west es necesario domar esos forajidos, delincuentes,  narcotraficantes,  émulos del chapo Guzmán que vienen a (paradójicamente mano de obra barata también que ha sabido explotar en sus empresas para elevar la plusvalía) demoler los cimientos del imperio.

La propaganda multiplica por los medios de comunicación. ¡Trump, Trump, Trump! ¡Make America Great Again! hasta en la sopa. El verdadero objetivo de este magnate es elevar a la enésima potencia el nivel de ganancias de sus empresas. 

El máximo peligro para USA (y la humanidad) -según Trump- son los musulmanes. A estos habría  que expulsarlos en masa de la tierra prometida pues no se sabe en qué momento el alacrán te clava al aguijón.  De ahí que sea un admirador de la política de exterminio que aplica su amiguito Putin en  Siria– Putin le ha enviado mensajes de apoyo: “Súper Trump, ánimo muchacho que eres uno de los nuestros”

“La yihad pronto no solo será musulmana sino también latina, y hasta negra pues esas razas se van a aliar con el propósito de destruir a EE.UU”. Él sabe utilizar la estrategia del miedo, del terror que es la mejor táctica para recoger una inmensa cosecha de votos. Este gánster es el nuevo héroe de la clase media norteamericana. El as escondido debajo de la manga de la ultraderecha USA. Es un narcisista admirador de Mussolini y de Hitler. No se cansa de repetir  que si gana repartirá armas entre todos los ciudadanos para que se defiendan de la amenaza terrorista. Energúmeno y psicológicamente desequilibrado según los siquiatras. “No es un loco, es un verdadero patriota”- responden sus incondicionales.

Es común en Hollywood para explotar el sentimentalismo crear un protagonista de las películas pobre; un latino o un  negro. Pero ahora el argumento es totalmente inusual: se sublima al triunfador, el patrón capitalista.  Trump a pesar de su baja formación y casi nulo nivel cultural  con mucha caradura y arrogancia sabe que la mejor defensa es el ataque. Lo acusan de abusador y hasta de violar mujeres y él responde altanero sin inmutarse: “Ellas me aman. El culo, las tetas, la vaginas la ha hecho Dios para algo” “Las que me odian son las más cerdas, gordas y feas” El organizador de concurso de belleza Miss Universo ha afirmado sin ruborizarse: “Si pudiera yo saldría hasta con mi propia hija” Es increíble pero las mujeres aman los tipos duros -incluso las mismas latinas que ha humillado lo adoran y se postrarían de rodillas ante este iracundo vejestorio por un buen puñado de dólares.

“EE.UU está en decadencia por culpa de los negros, de los latinos (la mejor reserva de trabajadores domésticos) o de los árabes.  Se tiene que hacer una limpieza a fondo si se quiere iniciar un renacimiento”  

El reconocido y confeso racista se ha autoproclamado el redentor de la América blanca anglosajona y contra viento y marea sigue en la brega.  Incluso tras haber sido defenestrado por su propio partido republicano.  El muy soberbio no tiene ningún reparo en disparar a quemarropa improperios y groserías contra sus contrincantes. 

Su rival Hillary lleva marcado en su frente ese humillante estigma de cornuda y apaleada. Y todo por culpa  los devaneos sexuales de su marido el expresidente Bill Clinton.  Esto es algo que nos deja estupefactos. El Partido Demócrata presenta a una mujer sumisa y tolerante con el adulterio, una mujer que se deja pisotear por un macho. Algo que contradice los ideales feministas que ha defendido históricamente. ¿Dónde quedan los derechos de la mujer y su lucha por la emancipación? Al Parecer a Hillary poco le importa  compartir su cama con otras damiselas y barraganas. “Si Hillary no es capaz de satisfacer a Bill, que le hace pensar que pueda satisfacer a los americanos” –Trump le lanza un misil a bocajarro.

En esta campaña no existe ni la ética ni la moral ni mucho menos la honra pues lo único que interesa a los candidatos es alcanzar el poder. El uno por convertirse en el patrón más poderoso del universo; y la otra por convertirse en la primera presidenta de los EE.UU. Y harán lo imposible por conseguirlo aunque tengan que venderle el alma al diablo. Así es como funciona este decadente sistema que pisotea sin clemencia la dignidad humana. Jamás había caído tan bajo la clase política; esto es algo sucio, apestoso, que revuelve las tripas.  Trump es el becerro de oro ante el que adoran sus más fanáticos seguidores.  El misógino y machista se alza cual estrella fulgurante del firmamento. Ya ha ganado la partida aunque el veredicto de las urnas le otorgue la victoria a la cornuda de Hillary. 
Rusia, el principal rival del imperio yanqui, le está ganando la partida. En Ucrania ha  devorado la península de  Crimea donde ha instalado las baterías de misiles con cabezas nucleares que apuntan directamente a las bases de la OTAN.  En Siria la diplomacia norteamericana ha sido sigilosamente engatusada por la maquiavélico Rasputín ruso interesado en  expandir su poderío por Oriente Medio y el Mediterráneo Oriental. Y Barak Obama débil y timorato no ha sabido reaccionar a tiempo y ha caído en la trampa.   

Los gringos  necesitan un tipo fuerte y enérgico, es decir, un macho que dé un puñetazo encima de la mesa y diga basta. Es urgente la recuperación económica porque el poder adquisitivo de la clase media se ha ido a pique. La crisis social no admite atajos ni soluciones temporales.   La mayoría de los ciudadanos mantienen su poder adquisitivo gracias a los préstamos que piden a los bancos y cuyos intereses tendrán que pagar de por vida. En EE.UU todo el mundo está endeudado o empeñado pues prefieren pagar a crédito con tal de mantener su estatus incólume aunque tengan que esclavizarse y trabajar a destajo horas extras incluidas.  Esta es una sociedad de consumo complemente  macdonalizada dispuesta a devorar la basura que le echen. Pero ¿qué dirán esos 40 millones de miserables excluidos del gran banquete capitalista?

Los anglosajones se sienten agredidos e intimidados por la invasión de inmigrantes ilegales y clandestinos.   EE.UU ha perdido su esencia y su pureza racial.  Donald Trump es el sheriff bravucón que desenfunda los pistolones y viene a poner orden en el condado. Aunque sea un defraudador de impuestos, un acosador, un abusador de mujeres, aunque explote a sus empleados y obreros, él encarna ese espíritu de superación que es el ejemplo a seguir por todo aquel que quiera hacer realidad el sueño americano. Dios lo ha elegido y los pastores más reaccionarios están unidos en cadena de oración para que se cumplan las profecías de las Escrituras. Los esclavos del capitalismo aman al amo triunfador y no les importaría ser crucificados en su nombre.  Sus incondicionales son capaces de votarle aunque se convirtiera en un asesino en serie. En este sistema de la eterna competitividad neoliberal  hay que aplastar a los rivales con tal de alcanzar la gloria. Sin escrúpulos a los más débiles, a los fracasados sólo les espera una fosa común en el cementerio. Así son de crueles los  postulados filosóficos capitalistas. “No es un loco, es un patriota” “Si fuera pobre ya estaría en la cárcel, pero como es un ricachón ¡arriba Trump!”

En USA se desarrolla la campaña más ruin y degenerada de los últimos tiempos. Esto más bien  parece un burdel donde las prostitutas se tiran de los pelos y sacan a relucir las más denigrantes y cínicas blasfemias. Un demoniaco vudú con un alto nivel de perversión y obscenidad.  Hay que echar toda la leña al fuego: corrupción, amantes, adulterios, drogas, violaciones, prevaricación, espionaje, misas negras, escuchas telefónicas, WikiLeaks. Todo es válido con tal de desacreditar al rival.
Los correos electrónicos que enviaba Hillary mientras era Secretaria de Estado revelan  que ha puesto en peligro la seguridad de los EE.UU. El magnate le ha dicho en vivo y en directo que va a meterla en la cárcel por tan irresponsable proceder. Esos correos con información clasificada y confidencial  (en su cuenta personal) podrían ser usados por potencias enemigas.  Mientras tanto Rusia provoca ciberataques con el propósito de desestabilizar la justa electoral. Una extraña coincidencia que deja entrever una inquietante conspiración.

EE.UU necesita reactivar su industria, sus exportaciones y conseguir así un balance comercial favorable. “el calentamiento global fue creado por y para los chinos con el fin de que la producción de Estados Unidos no sea competitiva”  Hay que apretar el acelerador y poner en marcha  la  maquinaria industrial y tecnológica.  El  nivel de vida de los americanos debe mantenerse a costa de la pobreza y la miseria del resto del planeta. (La mano de obra barata interna también que ha sabido explotar para elevar la plusvalía) Que se acabe con la Reserva Federal, hay que  renegociar los Tratados de Libre Comercio y preparar a los soldados para una larga guerra.

“Hillary está enferma, se desmaya y no está capacitada para ocupar la presidencia”.  “Hillary es un títere de las petromonarquías árabes donde una mujer no vale un céntimo”.

Hay que elegir como heredero de tío Tom Obama entre el ogro racista del Ku Klux Klan  o la cornuda y apaleada de Hillary.  Este un enigma que no se va a resolver hasta que se contabilice la última papeleta de las urnas-según las encuestas publicadas existe un estremecedor empate técnico-. Las espadas están en alto. El voto oculto y la abstención decidirá quién será el próximo emperador (a) del imperio más grande del universo.


Carlos de Urabá 2016