La jaula

La jaula
por la emancipación de los pueblos
Affichage des articles dont le libellé est Guerra Santa. Afficher tous les articles
Affichage des articles dont le libellé est Guerra Santa. Afficher tous les articles

lundi 6 juin 2016

La yihad católica peregrina a Lourdes.


En el año 1934 el fuhrer Adolf Hitler y su ministro de propaganda Goebbels  encargaron a la cineasta Leni Riefenstahl la realización de un documental con motivo del VI congreso del partido nacional-socialista en Núremberg. Los nazis necesitaban imperiosamente exhibir el glorioso esplendor de una Alemania renacida tras la derrota en la I Guerra Mundial

Con una impresionante movilización de medios técnicos y logísticos “El Triunfo de la Voluntad” se destaca por su extraordinaria puesta en escena y teatralidad donde intervienen miles de militares empeñados en eternizar la memoria del III Reich.  El aparato propagandístico Nazi pretendía encandilar a las masas con  un mensaje mesiánico y triunfalista. La disciplina y el trabajo son los ejes centrales de un guion insuperable y muy bien estudiado.

Los realizadores utilizaron varias cámaras para darle una mayor versatilidad al film haciendo especial énfasis en las tomas panorámicas y las vistas aéreas. Desde luego el método ideal para describir tan majestuosa megalomanía. Igualmente los primeros planos buscaban acentuar la superioridad de la raza aria llamada a dominar el mundo.  Sin olvidar la luminotecnia y los claroscuros que imprimen a la trama  un carácter mítico y  épico.
Psicológicamente había que elevar la moral de un pueblo alemán que coronaba a Hitler como su redentor.

“El Triunfo de la Voluntad” es considerado por los expertos una obra maestra en la historia del cine documental.

Sin pretender hacer ningún tipo de comparaciones la 58 peregrinación militar internacional al santuario de Lourdes (Francia)  -que se desarrolló entre el 20 al 22 de mayo del 2016 (con la participación de 44 países y 12.000 militares) no se queda atrás en boato y pomposidad. Vídeo: https://youtu.be/FoQlYJy_kmA

En esta peregrinación no se sublima la figura de un líder supremo o caudillo sino que se reverencia la imagen de la santísima virgen de Lourdes. La madre de Dios se convierte en la protagonista de esta apoteósico cónclave clerical-castrense que se intenta enmascarar bajo la apariencia de un “encuentro humanistas y espiritual”. Una ocasión perfecta para que los brillantes cerebros de la Santa Sede se luzcan en el diseño de una obra melodramática capaz de competir perfectamente con las mejores procesiones de semana santa. (Un espectáculo que se transmiten en vivo y en directo a través de  innumerables cadenas de televisión cristianas)

El encuentro militar se desarrolla -según sus organizadores- en un ambiente festivo y fraternal movidos por la fe y el amor a María, la Madre de Dios. “La puerta de Dios siempre está abierta” “seamos los promotores de la paz. Que cada uno ore por su patria y ore por todas las patrias”.

Los jerarcas de la santa madre iglesia saben la importancia estratégica del “parque temático” de Lourdes en una época en la que el paganismo materialista domina la sociedad occidental.
En Lourdes nos produce vértigo el contemplar esa mezcla de clérigos, frailes, monjas, prelados, vicarios, nuncios papales, obispos, soldados, sargentos, capitanes, generales y almirantes que nos retrotrae a épocas nefastas marcadas por el fascismo o el nacional-catolicismo.

Con marcialidad la casta clerical-castrense marca el paso al ritmo de los clarines y tambores; un dos, un dos, ¡ave María purísima! sin pecado concebida… La espada y la cruz desde siempre han simbolizado la Santa Alianza entre estos dos estamentos para gloria del padre, del hijo y del espíritu santo.

Tantas contradicciones son difíciles de asimilar de ahí que los teólogos y eruditos se esfuercen al máximo por justificar que un avión cargado de misiles no es otra cosa que una inocente paloma de la paz.  Mientras los santos guerreros luchan a brazo partido en el frente de batalla los clérigos se dedican a la oración para que afinen la puntería y no yerren en el blanco.

Occidente culpa al islam del clima bélico que reina en el mundo. El Islam se ha criminalizado y es el enemigo a batir. Si antes fue el comunismo pagano y ateo (como estaba escrito en las profecías de Fátima) ahora los musulmanes son la bestia negra.
El expresidente George Bush siempre hizo gala de un discurso religioso cristiano fundamentalista:  “Estados Unidos es un país engendrado por la concepción inmaculada”  “Venceremos en la operación “Justicia Infinita” que hace parte de la lucha colosal entre el bien y el mal”  “si Dios está contra el terrorismo, tiene que estar al lado de la cruzada antiterrorista” “nuestra nación ha sido bendecida para crear un mundo mejor” “yo tengo una tarea que realizar con las rodillas doblada, y con las rodillas dobladas pido al buen Señor que me ayude a cumplirla con sabiduría”

El mismísimo presidente Obama, jefe del ejército imperial más poderoso de la tierra y premio Nobel de la paz, asistía (y asiste) de manera regular al Trinity United Church of Christ de Chicago (protestante). Él reconoce que la biblia es su libro de cabecera y que reza todos los días. Si tiene que tomar decisiones primero la consulta con Dios.  De ahí que buena parte de su discurso también este imbuido de tintes religiosos cristianos:   “América es el pueblo elegido por Dios” “Jesucristo murió por mis pecados y ahora yo los estoy redimiendo a través de él”. “EEUU es la fuerza impulsora del bien y la libertad”  “esta época nos recuerda que Dios está siempre con nosotros en el sufrimiento y en la celebración” “Dios nos dará la victoria porque Dios está con el bien y el bien lo representa un país como EE.UU (los guardianes de la democracia y la libertad del planeta)”  

Mientras tanto Donald Trump, ¿el futuro candidato republicano?, es aún más radical y se muestra abiertamente favorable a promover una cruzada cristiana que pacifique de una vez por todas Oriente Medio.

Occidente se niega a reconocer la existencia del “yihadismo” católico o el “salafismo” cristiano. Estos calificativos no encajan en su filosofía fraterna y humanista.  Pero tan sólo hay que remitirnos a hechos históricos irrefutables para demostrarlo.  El Vaticano desde la antigüedad lanzó bulas y proclamas favorables a la cruzada contra los infieles y herejes (especialmente en la conquista de “tierra santa”). Aunque ahora la situación es aún más grave con el advenimiento de las sectas cristianas evangélicas (en EE.UU) en las que sobran los predicadores del odio y la venganza.    

Muchos creían que a estas alturas del siglo XXI  el factor religioso quedaría relegado al  mito o la leyenda. Vivimos inmersos en un mundo dominado por la ciencia y la tecnología donde la fe se deriva al campo de las supersticiones. Pero lo cierto es que la influencia de la religión prevalece y mantiene una gran preponderancia en el ámbito político, económico y militar. ( como sucede especialmente en EE.UU)

Aunque el catolicismo se halle en franca decadencia Lourdes después de Roma es el segundo destino en importancia con 6 millones de visitantes anuales. Esta mina de oro espiritual reporta incalculables ganancias económicas que se reparten equitativamente los clérigos y los mercaderes. Se da la paradoja que buena parte de los propietarios de estos negocios (tiendas, hoteles y restaurantes) son de origen judío.

Los capellanes castrenses han cumplido con éxito el  adoctrinamiento de la tropa a la que preparan para  cumplir su “misión universal”. “Misiones humanitarias” planificadas por el Pentágono, la OTAN o la CIA.  

Los cristianos también aspirar al máximo sacrificio siguiendo el ejemplo del mártir más famoso de la humanidad: Jesucristo, el hijo unigénito de Dios. “El martirio es una gracia especial”. El mártir se sumerge en la muerte de Cristo para resurgir con él a la vida nueva.  Es un orgullo y un honor para un soldado alcanzar la palma del martirio. “Compartamos pues con el todopoderoso la vida eterna en el paraíso”. “Que la virgen santa nos ampare y nos favorezca”

Uno de los rituales más conmovedores de la peregrinación internacional es el “homenaje a los caídos”. Como no dirigido por la plana mayor de los capellanes castrenses que se desviven en  letanías implorando al Dios todopoderoso que acoja en su seno el alma de los difuntos (mártires). La madre de Cristo que ha sufrido en carne propia la pérdida de su hijo es la única capaz de comprender tan aciago dolor. Estos son los momentos más emocionantes y desgarradores  pues se rinde homenaje póstumo a aquellos soldados que dieron su vida en nombre de la paz y la libertad del mundo  Suena el cornetín del llamado a la oración y los soldados cariacontecidos guardan un minuto de silencio en honor de los santos mártires. “A la espera de la resurrección de los muertos, la vida del mundo futuro. Amén”

Pero el momento cumbre de la peregrinación es sin duda alguna  la “procesión mariana de las antorchas”.  Por su magnificencia y majestuosidad esta gran parada militar es la que goza de mayor fama y renombre. Los mandos y la tropa luciendo sus mejores galas desfilan por las calles de Lourdes portando velas, cirios y antorchas que los trasmuta en  ángeles del Señor. La virgen inmaculada sale en procesión a hombros la Guardia Suiza mientras las unidades especiales conformadas por sus hijos más valerosos cargan la cruz del nazareno. 

Estas escenas nos recuerdan a algunos pasajes del documental “el Sueño de la Voluntad” de Leni Riefenstahl. El fuego fatuo ilumina la oscuridad de la noche  y los continuos cantos de adoración a la virgen María se repiten en un eterno mantra: ¡ave, ave, ave María…!  

Un himno celestial que retumba por toda la ciudad provocando un sobrecogedor éxtasis místico.

La liturgia cristiana no está exenta de loas a la grandeza de Dios, la virgen, los apóstoles o los santos. Si ¡Allah Ukbar! gritan los musulmanes igualmente con brío y apasionamiento los cristianos repiten alto y fuerte: ¡Dios es Grande! o ¡viva la madre del rey del universo! ¡Ave María purísima sin pecado concebida! ¡Salve nuestra señora!

Los cristianos representan el bien o los ángeles del cielo; mientras los musulmanes representan el mal o los demonios que nos acechan. Este apocalíptico enfrentamiento entre ángeles y demonios hace parte de la mitología cristiana que ha pervivido durante siglos y se proyecta hasta el presente.

La virgen inmaculada se apareció en la gruta de Massabielle (1858) a una humilde pastorcita llamada Bernardette. Por intermedio de ella la madre de Dios envió un mensaje a los creyentes: “yo mando que en este lugar se construya un santuario dedicado a la oración y la penitencia”  “reza por los pecadores”  “carga la cruz de Cristo”. “yo te prometo que te haré feliz no en este mundo sino en el otro”

Hasta esta cueva de Massabielle se acercan por turnos las delegaciones militares que desean fervientemente rendirle pleitesía a la inmaculada concepcion. Es el momento de rezar el santo rosario y pedir por la paz mundial.  La guardia Suiza preside la ceremonia para dejar constancia que el Vaticano ejerce la soberanía sobre este santo lugar.

Es increíble que la república francesa -aparentemente un estado laico y aconfesional- promueva y patrocine este tipo de encuentros donde se hace una exaltación del militarismo imperialista.

Mientras en Lourdes desfilan altivos los santos guerreros de la yihad católica el mismísimo Papa Francisco, representante directo de Dios en la tierra, guía de la fe (ayatola), y perpetuo vicario de Cristo predica la no violencia, el desarme y la paz

El domingo, el día del señor, se celebra la santa misa internacional con la presencia de los altos mandos, las delegaciones militares, la jerarquía eclesiástica, las autoridades civiles y el cuerpo diplomático (católico) Desde luego que los poderes fácticos están más unidos que nunca.  La basílica de san Pio XII (de 12.000 metros cuadrados y  capacidad para 25.000 almas) se convierte literalmente en un cuartel que acoge a miles de soldados de los 44 países que enarbolan los estandartes y banderas invictas. Muchos de ellos lucen elegantes trajes de gala en los que no faltan sus medallas y condecoraciones ganadas en franca lid en el campo de batalla. Tal es el descaro que algunas representaciones castrenses que sin consideración alguna desfilan con los uniformes mimetizados y botas de campaña. Desde luego que este es el signo de los tiempos. “Jesucristo regresará liderando un poderoso ejército” Cristo ya lo dijo: “no he venido a traer la paz sino a traer la espada” “todo el mundo debe adquirir un rifle AR-15 porque eso es lo que Jesús habría hecho” -sabias palabras del teniente general de los comandos de operaciones especiales USA. William Boykin.

En Lourdes se reúnen las facciones más conservadoras y fundamentalistas del catolicismo: el Opus Dei, los guerrilleros de Cristo Rey,  la Legión de María, los Warriors of Lourdes - adscritos al ejército USA- los Knights of Colombus,  Our Lady of Lourdes, los Caballeros de la Virgen, la Hermandad de Nuestra Señora de los Ejércitos.

Todos han venido aquí a orar por la paz y la sanación del mundo ¿“sanación”? Sí. Aunque parezca estúpido hoy realizan una campaña de “sanación” movilizando miles de soldados, aviones, helicópteros, cazabombarderos, navíos y submarinos con el propósito de exterminar a los fanáticos yihadistas del califato EI.

Aquellos responsables de apretar el gatillo humildemente vienen a implorar el perdón de sus pecados y la protección de la santísima virgen de Lourdes. Deben primar los valores eternos de la misericordia, la caridad, la solidaridad como está escrito en las sagradas escrituras.

Tal vez lo más asombroso sea la presencia de cientos de veteranos de guerra muchos de ellos  heridos, lisiados, mutilados que en sus sillas de ruedas o en camillas ocupan un lugar preponderante frente al altar mayor.  Movidos por su  fe  albergan la postrer esperanza de que la virgen obre un milagro igual al que realizó su hijo Jesucristo en Betania cuando le dijo a Lázaro: “levántate y anda”.

El reino de España envió  una delegación de 150 militares  (tierra, mar y aire) compuesta por los capellanes castrenses (arzobispado castrense), los funcionarios del  Ministerio de Defensa, cónsules y agregados militares, la Guardia Real (Casa de su majestad el Rey), la Guardia Civil y la UME.  Una variopinta y folclórica “armada invencible” cuyo viaje y estancia (hoteles y restaurantes de primera categoría)  se carga  a la cuenta de los presupuestos generales del reino (fondos reservados) Ellos han venido hasta Lourdes con la gloriosa  misión de rezar por la paz del mundo y rogar la misericordia de Dios en esta época de tribulación.

El capellán militar mayor y obispo castrense del ejército francés Luc Ravel (al que le gusta exhibirse en traje de camuflaje en sus múltiples visitas a los cuarteles)  concelebró una multitudinaria  homilía el domingo 22 de mayo a las 10 de la mañana  en la basílica San Pio X.  Con motivo de la fiesta de la Santísima Trinidad, pronunció un emocionante sermón del que vamos a destacar algunos apartes:  “recuperemos la misericordia de Dios en estos tiempos de guerra y la bondad de Dios en el campo de batalla”  “Dios le da a todo cristiano la fuerza y el coraje que jamás le faltarán”  “hay demasiada violencia en el mundo y nosotros no podemos dejar que gane la muerte ” “el cristiano con certitud y serenidad sabe que jamás le faltará Dios ni antes, ni durante, ni después de la guerra” “en el campo de la muerte Dios siembra su gran amor”  “es el aliento de libertad que nos entrega el Espíritu Santo y esta libertad del Espíritu Santo es más que nunca necesaria en esta Tercera Guerra Mundial combatida a plazos -como ha dicho el papa Francisco-” “la misericordia de Dios es la única que nos salva de la locura de la guerra” “En tiempos de guerra el amor se convierte en perdón” “Dios hace el soldado de un amor inoxidable” “nosotros no vamos a pasar fácilmente esta página del terrorismo hace falta comprometerse”.

El obispo castrense Luc Ravel tras consagrar la hostia santa invita a los presentes a recibir el sacramento de la comunión. Tras el perdón de los pecados ahora sin remordimientos pueden seguir aniquilando enemigos en el campo de batalla. “Dios nos atiende cuando nosotros le demandamos la victoria” Ego te absolvo a peccatis tuis.

Los sangrientos atentados de París y Bruselas han desencadenado una ola de indignación incontenible.  La virgen de Lourdes llora entristecida la pérdida de sus hijos más queridos y  es necesario aplicar un castigo ejemplar a los culpables. El poderío militar francés se despliega en Siria e Irak para cumplir las profecías del apocalipsis.

El ejército y la policía francesa se encuentran en estado de alerta permanente pues es muy probable que se produzcan nuevos ataques terroristas. Lourdes no es una excepción y por lo tanto los gendarmes con sus metralletas en ristre patrullan las calles mientras los agentes secretos disfrazados de turistas vigilan el más mínimo movimiento sospechoso. 

Definitivamente la guerra que se desarrolla en Oriente Medio se ha trasladado a Europa y nadie puede bajar la guardia. “el precio de la civilización, como el de la libertad, es la eterna vigilancia para mantener la seguridad”

Se ha creado el mito de la guerra buena y justa, una guerra buena y justa  en la que Occidente interviene por motivos “humanitarios y altruistas”. Los soldados buenos y justos se merecen todas las bendiciones.  Tras los retiros espirituales es la hora de sentarse  en las terrazas y restaurantes a deleitar de la gastronomía nativa y brindar con el mejor champagne para que Dios les  otorgue la victoria en esta guerra buena y justa.


Carlos de Urabá 2016

vendredi 26 juin 2015

La hégira del Estado Islámico



La propaganda del califato reclama combatientes dispuestos a entregar sus vidas por el  martirio profético de la yihad universal.


En un pasaje del libro “el corazón de las tinieblas” Joseph Conrad narra cómo mientras navegaba por la costa del Congo fue testigo del ataque de un barco de guerra francés contra un poblado de indómitos aborígenes. Los marinos franceses sin remordimiento alguno cañoneaban a esos forajidos que se resistían a aceptar la “luz de la civilización”.  Al final del siglo XIX el colonialismo europeo cometió en África uno de los más bárbaros genocidios que recuerde la historia de la humanidad. Se calcula que más de 10.000.000 nativos fueron exterminados a sangre y fuego.



De otro lado el psicólogo Frantz Fanon en su libro Piel Negra Máscara Blanca nos habla sobre la psicología de la colonización. Especialmente analiza el complejo de dependencia y de inferioridad. Por ejemplo, en Sudáfrica el indígena era considerado un bárbaro salvaje que inspiraba repugnancia y desprecio. Por esta razón los blancos invasores instituyeron el apartheid para no mezclarse con las razas inferiores. Además de confinarlos en los bastuntanes o reservas para ejercer sobre ellos un mejor control policial y explotar su mano de obra barata. Si por algún motivo los “cafres” se sublevaban eran reprimidos sin piedad aplicándoles la ley antiterrorista.


En Oriente Medio sucedió algo muy parecido.  Esos salvajes de los desiertos incapaces de gobernarse por sí mismos necesitaban de un institutor que los redimiera. De ahí que al término de la Primera Guerra Mundial se crearan los mandatos coloniales. Potencias como Inglaterra y Francia se repartieron equitativamente las inmensas reservas petrolíferas vitales para mantener el crecimiento de la civilización capitalista.

La historia es cíclica y si ayer fueron los cruzados hoy es el presidente de EE.UU  Barak Obama quien tomó la decisión de lanzar junto a sus aliados  una campaña militar en Siria e Irak para frenar la amenaza del “terrorismo yihadista”


Actualmente 60 países del mundo entero participan la ofensiva que persigue la completa aniquilación de esas “sanguinarias bestias”. Con todos los avales y  sin ninguna objeción se disponen a extirpar el mal bendecidos por el Papa, presidentes, reyes, reinas, primeros ministros, emires, califas (musulmanes, pero buenos, es decir, moderados)  Porque los valores más nobles de la democracia y la libertad deben ser defendidos hasta las últimas consecuencias.


Se enfrentan los buenos contra los malos igual a lo que sucede en los cuentos infantiles o las películas de Hollywood.  El malo es feo, moreno, barbudo; el bueno hermoso, blanco y gentil. Sus símbolos la estatua de la libertad, el tío Sam y Columbia; el de los otros la media luna, el sable y el burka.  El bien y el mal; el héroe y villano, o sea, la clásica dicotomía esquizoide que rige nuestra conciencia colectiva y que se ha forjado a través del cine, la literatura, la radio, la televisión o la prensa. El bien es occidente: su civilización industrializada, los adelantos tecnológicos y el mal, por el contrario,  es el retraso de los países pobres del Tercer Mundo, sus habitantes perezosos que permanecen cegados por las supersticiones y absurdos arcaísmos. Se impone la superioridad del blanco laborioso e inteligente sobre el musulmán  necio, retrasado y primitivo. Occidente es la lógica, la razón, la ilustración, o sea, la luz que alumbra la oscuridad o el corazón de las tinieblas.  


La orden es eliminar la estirpe maldita del Estado Islámico sin importar lo que le suceda a la población civil; mujeres, ancianos, niños pues, por añadidura, también son culpables. Sobre todo, los niños que serán los futuros terroristas. Las escuadrillas de aviones surcan los cielos llevando en sus panzas la carga letal que lanzan sobre los objetivos con una precisión matemática. Heroicos actos de servicio que merecen ser premiados con trofeos y medallas.


Occidente afirma que la ofensiva no es contra los musulmanes sino contra los malos musulmanes. Porque, claro, existen musulmanes buenos y malos; los buenos son los colaboracionistas, sumisos, respetuosos que se han asimilado; hablan inglés, beben alcohol, van a discotecas, no hacen el ramadán y visten a la manera occidental. En resumen las élites gobernantes, los regímenes dictatoriales,  la monarquías absolutas son una garantía para la paz y estabilidad de la región. La democracia es incompatible con esos pueblos que por su naturaleza necesitan mano dura. Por ejemplo, el pasado mes de abril el general  golpista egipcio  Abdel Fatah Al Sisi viajó de visita oficial a Madrid donde fue recibido por el rey de España quien los felicitó por su exitosa campaña contra el terrorismo islámico. A pesar de que el pueblo egipcio vive una situación de penuria extrema España le ofreció ventajoso contrato de venta de armamento. 


Por ahora nadie se opone a la lucha contra el terrorismo ¿quién se puede oponer a la lucha contra el terrorismo?  En la guerra entre el islam y occidente, mejor dicho, entre el islam y los cristianos o el judeo-cristianismo (porque ahora son aliados) todas las medidas que haya que tomar, por más dolorosas que sean,  contarán con la aprobación unánime de nuestros dirigentes y la opinión pública. Ni siquiera los pacifistas se han manifestado en contra. Al fin y al cabo como dice el vulgo “a esas ratas hay que aplastarlas sin remordimiento alguno” Lo cierto es que vivimos en estado de emergencia permanente y bajo un estricto control policial que vulnera los más mínimos derechos ciudadanos y de libertad de expresión. Porque la guerra no sólo se libra en Oriente Medio sino a nivel global y eso significa que nos la podemos encontrar a la vuelta de la esquina.


Primero habría que analizar los antecedentes que han desencadenado la hecatombe.  El caso de Abu Bakr Al-Baghdadi es bastante revelador. El autoproclamado califa del Estado Islámico ha elegido el alias de Abu Bakr en honor al suegro de Mohamed, el primer califa del Islam.  Lo que ya nos da una pista sobre sus pretensiones.

Nacido en Samarra, Irak, en 1971 en el seno de una familia religiosa de origen sunita  estudió ciencias islámicas en la universidad de Bagdad. En el 2003  la invasión de EEUU a Irak supuso para él un golpe durísimo que cambió por completo el rumbo de su vida.


En el 2004 Ibrahim al-Badri (Abu Bakr Al-Baghdadi) es detenido por las fuerzas estadounidenses acusado de pertenecer  -según los organismos de inteligencia-  al grupo islámico sunita Jeish al Sunnah al Jamaah en Samarra. El futuro califa  pasa casi un año en la cárcel de Camp Bucca cerca de Basora. Una prisión donde trataban de rehabilitar a los reos más peligrosos por medio de torturas, coacciones y atroces castigos. Métodos aplicados por militares y agentes de la CIA en connivencia con las fuerzas de seguridad locales. Despreciables violaciones de los derechos humanos que contaron con el beneplácito del vicepresidente Dick Cheney y el secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Ambos funcionarios, por supuesto, obedecían las consignas del presidente de los EE.UU George Bush.


En la prisión de camp Bucca – que llegó a albergar  a más de 30.000 detenidos- Abu Bakr y sus correligionarios estrecharon lazos de amistad con los antiguos mandos del ejército de Sadam Hussein pertenecientes al partido laico y panarabista Baaz. De este modo Camp Bucca se transformó en la mejor escuela de yihadismo y germen fundacional del Estado Islámico.


La ocupación norteamericana que pretendía devolver la paz y la libertad al pueblo iraquí tras el derrocamiento de Sadam Hussein -acusado por EE.UU de poseer armas de destrucción masiva- surtió el efecto contrario. George Bush nombró al diplomático Paul Bremer  para que se hiciera cargo del Ministerio para la Reconstrucción y la Ayuda Humanitaria siguiendo el clásico guion de “cañones y mantequilla”. “el virrey” Bremer, por sarcástico que parezca, estaba decidido a implantar una democracia al estilo americano en Irak. Para empezar prohibió el partido Baaz persiguiendo a todos los responsables del antiguo régimen. La Autoridad Provisional de la Coalición fundó el Consejo Gubernamental compuesto por trece chiíes, cinco sunníes, cinco kurdos (sunníes), un turcomano, un asirio (cristiano). Es a partir de ese momento  que comienzan a desencadenarse  las tensiones entre sunitas y chiítas. Acordémonos que antes del 2003 no se habían producido tales enfrentamientos.  En la guerra entre Irán e Irak gran cantidad de soldados de origen chiíta lucharon en el ejército de Sadam Hussein -de extracción sunita- Los sunitas iraquíes quedaron excluidos por completo en la toma de decisiones lo que los llevó a abrazar ideas integristas. Esa marginación se fue acrecentando durante el gobierno del primer ministro chiíta Nouri al Maliki que asumió una alianza estratégica con Irán y el régimen Alawita de Bashar Al Assad en Siria. La guerra sectaria entre ambas comunidades deja hasta el momento más de 30.000 muertos.


Los presos iraquíes sistemáticamente fueron torturados para sacarles información sobre el modus operandi de sus células clandestinas, la identidad de los cabecillas y los golpes que planificaban.  Sometidos a brutales interrogatorios y vejámenes de todo tipo: golpizas, ahogamiento por inmersión, choques eléctricos, latigazos,  los ataban como perros con un bozal, los violaban con palos, los bañaban en fósforo, los cubrían de mierda, desnudos los escupían.  Y no era solamente en camp Bucca sino también  en Abu Ghraib o Camp Redention, o las cárceles secretas como Muthanna o  Al Tayi, o cárcel de mujeres de Tasfirat.  


En un principio la resistencia armada iraquí se adhiere a la estructura de al Qaeda que dirige el  jeque Osama Ben Laden. El mando de Al Qaeda Mesopotamia recae sobre el jordano  al- Zarqawi formado en los campos de entrenamiento de Afganistán y que aplica al pie de la letra las tácticas del ideólogo sirio Setmarian expresadas en su libro: “Llamada a la Resistencia Islámica Global”.  Él será el encargado de organizar los golpes de mano, atentados suicidas, secuestros y  las ejecuciones de extranjeros. Al- Zarqawi, antes de caer abatido por un F16 americano en las afueras de Bakouba, profetizó: “las armadas de los cruzados serán quemadas en Daquib” -tal y como lo trasmite el Hadiz-  


La evolución estratégica de al Qaeda se llama EI.  A diferencia de Al Qaeda que es una organización clandestina que se oculta en el desierto o las montañas  y cuyas bases están dispersas por distintos enclaves de Asia, Oriente Medio o el norte de África el EI ha conquistado un extenso territorio en Irak y Siria. Casi cien años después de la caída del imperio Otomano el 29 de junio del 2014 Abu Bakr Al-Baghdadi es proclamado califa de los musulmanes. Se le otorga el título de jerife o descendiente de la familia del profeta  (tribu de Quarich y el clan de banu Hashim). El califa o esclavo de Allah  designa el consejo de la Shura y nombra gobernadores o walis instaurado la Sharia, la ley terrenal y divina. Se decreta  la  yizia el  impuesto que deben pagar los no musulmanes – Hoy se les exige su total conversión- mejor dicho, abrazar el Islam o padecer su espada.  El deber de todo buen musulmán es jurar obediencia y lealtad  al califa y reconocer la bandera negra de la shahada “la ilaha illa Allah”.


El EI aplica el takfir de al Qutb según el cual el musulmán que no siga los preceptos del Corán al pie de la letra no es musulmán. Y si no se arrepiente debe ser excomulgado. Lo que puede significar su condena a muerte. Estas medidas son necesarias para no dejarse contaminar por las influencias de la democracia, el nacionalismo o el laicismo.  

El califa Abu Bakr Al-Baghdadi lanza un llamado a la hégira o la migración igual a lo que aconteciera con el año 622 de la era cristiana cuando el profeta Mohamed huyó de Meca a Medina. Hoy el adhan del mohecín tiene una amplitud jamás soñada pues los minaretes se convierten en antenas que trasmiten la señal divina a los cuatro puntos cardinales del globo terráqueo. “¡Venid hijos de Allah que el nuevo califato os espera con los brazos abiertos!” “¡Somos el pueblo elegido!” “¡aquí es donde se vive el verdadero predicamento del profeta Mohamed!”


La propaganda del califato reclama combatientes dispuestos a entregar sus vidas por el martirio profético de la yihad universal. Es la hora de volver a la época del gran esplendor, del renacimiento Omeya de Damasco y la expansión islámica que alcanzó a extenderse desde la India hasta al Andalus. Porque para ser fuertes y respetados es necesario recuperar el orgullo y la dignidad.


“Es un placer morir en la yihad con un arma en la mano o cargados explosivos”  La muerte es atractiva, sensual,  enamoradiza. Es tal la cantidad de voluntarios dispuestos a inmolarse en nombre de Allah que hasta existe una lista de espera. 

El EI ha demolido las fronteras trazadas caprichosamente por los imperios y ahora surge una nueva cartografía completamente anárquica dominada por grupos y facciones de diverso signo que luchan por sus parcelas de poder.   Siria se desintegra, Irak se desintegra, Libia se desintegra, el Yemen se desintegra. Definitivamente estamos ante la irrupción de un nuevo orden que va a marcar un antes y un después en la historia contemporánea.


El islam debe volver a su esencia, a su rigor y los valores ancestrales. Es el momento de reafirmarse en la fe, en el din y el mensaje primigenio del Corán. Por eso hay que cumplir la palabra revelada en las 114 suras sin variar ni una coma. El Corán no se puede modernizar, ni  alterarse en lo más mínimo.  El profeta Mohamed es el jataman nabiyin o sello de los profetas; autenticidad, perfección y validez del último enviado de Allah.  Los dogmas de fe son inmutables.


El Corán no es moderado, como tampoco lo es la Biblia o la Torá. Occidente exige que su mensaje se transforme en una balada dulce que pregone la fraternidad universal. Es decir, acomodarlo a los tiempos que corren. Según los críticos las interpretaciones erradas del libro sagrado contribuyen a fomentar tensiones y enfrentamientos.   Los creyentes deben limitarse a la adoración de Allah desentendiéndose por completo del mundo terrenal. El verdadero peligro es mezclar la espiritualidad con las demandas políticas.


En todo caso la mayoría de los imanes de las mezquitas, especialmente en Europa y EE.UU, están controlados por las autoridades que se reservan el derecho a censurar cualquier mensaje que se exceda de los límites en la Khutba o predica de los viernes. En aplicación de las leyes antiterroristas el imam  puede ser detenido y encarcelado si sus palabras incitan al odio. En cambio hay muchos sacerdotes cristianos que desde el púlpito reclaman la opción preferencial por los pobres inspirados en la Teología de la Liberación sin mayores sobresaltos.


Las disposiciones legales del EI obligan a ceñirse al puritanismo o wahabismo e imitar al profeta y a los grandes sabios, ulemas, muftis.   Recitar de memoria los suras y hadices,  caminar rezando con el misbah en la mano.  Se considera sunna -costumbre del profeta-  maquillarse los ojos con el Khol, perfumarse con misk (almizcle), lavarse los dientes con el palillo meswak, dejarse las barbas largas y acudir puntualmente a cumplir las cinco oraciones diarias en la mezquita.  


La sharia o la ley sagrada del Islam marca el camino recto que debe regir la vida social económica y política. Como parte inherente a la dictadura mística prima el sistema punitivo. A pesar de que Allah es clemente y misericordioso se ha de castigar ejemplarmente a los pecadores, a los infieles o apóstatas con la amputación de manos, degollamientos, decapitaciones, cremaciones, crucifixiones, lapidaciones con el propósito de aterrorizar a la población y sembrar el pánico. La estrategia del terror es la mejor arma para abrir el camino a sus nuevas conquistas. Especialmente se ha de perseguir a los herejes chiítas,  a los kufares cristianos, a los kurdos,  y a los musulmanes sunitas apóstatas o cualquiera que cometa un crimen hadd (la tradición de los hadices).


“La sangre de los infieles debe correr para purificar la tierra de los pecados, una tierra sagrada que exige el holocausto ritual, los sacrificios humanos para deshacerse así de los seres corrompidos”


El EI considera pecado todo arte o arquitectura preislámica pues pertenece a la época de la ignorancia o yahilia  La iconoclastia es una manera de extirpar la idolatría y el politeísmo. El propio profeta Mohamed actuó de una manera violenta destruyendo los ídolos que se hallaban en el interior de la Kaaba, en Meca, para restaurar la antigua fe de Abraham. Occidente se indigna ante este flagrante atentado contra el patrimonio cultural de la humanidad. Aparentemente le da más importancia a la destrucción de unas piedras milenarias que al sanguinario genocidio que padece la población civil en Siria e Irak.


El Estado Islámico cuenta en sus filas -según fuentes extraoficiales- con más de 50.000 combatientes, de los cuales 25.000 son voluntarios extranjeros originarios de 100 países. La mayoría captados a través de la propaganda transmitida por Internet o los teléfonos móviles.  El califa Abu Bakr Al-Baghdadi publicó una fatwa que obliga a los musulmanes de cualquier parte del mundo a tomar las armas y unirse a la Guerra Santa. Sobre todo se necesitan mujeres, novias, huríes terrenales para elevar la curva demográfica del califato. Los guerreros que capturen mujeres paganas (chiítas, yazidies, mandeas, caldeas, shabak, kakais o kurdas) en el campo de batalla están autorizados a hacerlas sus esclavas o sabayas. 


El autoproclamado califa Abu Bakr Al-Baghdadi aspirar a construir una sociedad donde reine superhombre islámico. Con unos rasgos característicos especiales en los que se mezclen las raíces del pasado con las del mundo moderno. Puesto que una de las armas más poderosas del Califato es el Internet, los teléfonos móviles, las revistas, los diarios, o la televisión.


Se calcula que el EI posee en sus arcas más de 3.000 millones de dólares procedentes del asalto a los bancos, la venta de petróleo, de gas, la extorsión, el secuestro, los impuestos, y el contrabando de objetos de arte.


El dawa o adoctrinamiento de los no creyentes ha surtido efecto deseado. Hoy  miles de conversos occidentales hartos de la crisis económica, la crisis de valores, el ateísmo y el  sin sentido de la sociedad de consumo han abrazado la fe islámica. Las mezquitas y madrasas se multiplican por Europa, América, Asia, África u Oceanía en este magno proyecto de la islamización global. La misión del Islam, según el Corán, es dominar el mundo y limpiarlo de pecadores y paganos. Es licito la práctica de la “taqiyya” o el disimulo tan necesario no sólo para preservar la fe islámica sino que también para infiltrarse y preparar el terreno a la “colonización mística”


El Corán y los hadices de la profecía nos previenen sobre el fin de los tiempos: el rio Éufrates se seca y en su lecho brota una montaña de oro, se anuncian desastres naturales, inundaciones, cataclismos, el fuego de Hiyaz, el humo que envolverá a los hombres, el signo de la bestia y la venida del falso mesías (el tuerto), -como lo  revela la fitnah Ad Dayyal- seguido de  70.000 judíos de Isfahán,  cuando el sol salga por el oeste y los astros se desprendan del firmamento. Entonces sonará la trompeta de Israfil y los cruzados y sus 80 estandartes atacarán en la batalla de malahim o el Armagedón donde los muyahidines se alzarán con la victoria. Estas señales nos advierten que se aproxima el Yaum al-quiyamah, el día del juicio, en el que resucitarán los muertos y se destruirá el mundo. Por tal motivo hay que cumplir a rajatabla  con los 5 mandamientos del islam: solo hay un Dios y ese es Allah, el ramadán, la peregrinación a la Meca, las cinco oraciones diarias, la limosna solidaria del sakat.  Los kufir o infieles, incrédulos e hipócritas deben arrepentirse o de lo contrario se quemarán en el nar (fuego eterno). Como reflejan las escrituras esta vida no es más que una prueba para lo que nos espera en el más allá.  La recompensa la hallaremos en el jardín divino del yenna donde alcanzaremos la felicidad eterna.  


Según los ulemas y los sabios estudiosos de la metodología profética del Corán estamos entrando en el tiempo mesiánico. Todo hace presagiar la venida del mahdi (el guía o el que allana el terreno) ¿Abu Bakar? que se colocará al frente de los ejércitos místicos que anunciarán la segunda venida de Jesús, hijo de María. Porque Cristo o Isa no murió en la cruz sino que subió a los cielos y está sentado a la derecha de Allah.  Isa es inmortal y jamás fue crucificado y según los hadices matará al falso profeta e instaurará la sociedad islámica perfecta. Verdad, justicia y redención.


El EI combate contra ese mundo occidental donde gobierna el shaitán (demonio), una sociedad degenerada y corrupta que con su maléfico poder  ha poseído a los musulmanes. Occidente ha causado la división de las familias, la división de la umma. Esclavos del vicio, el alcohol, el libertinaje y la lujuria y el placer, la prostitución,  amantes del dinero y el lujo. Seres que renegaron del din cambiado su forma de vestir, de comer a imitación de los cruzados cristianos o de los judíos.  


Así lo denuncia la última sura del Corán, la surat An- Nas que los yihadistas  interpretan señalando que el shaitan o el demonio no es otro que occidente. “El shaitan  devora el corazón de los musulmanes y los conduce a la perdición. ¿Quién los va a proteger entonces? Solo en Allah encontraremos refugio ante el más perverso de nuestros enemigos”


El haber sido capaces de enfrentar a occidente es una gran prueba de fortaleza que les ha hecho ganar fama y admiración entre los musulmanes sunitas de la Umma y del mundo entero. Algo que repercute en el desproporcionado aumento del número de voluntarios que se suman a sus filas.


Los Hadices profetizan que en Daqib, una ciudad de Siria situada muy cerca de Alepo -que cayó en manos del EI el año pasado-  se librará la gran batalla apocalíptica entre los muyahidines y los cruzados (los romanos) y judíos.  Una batalla entre el bien y el mal que anuncia la destrucción del universo. 


El mal está representado por un mundo occidental decadente que promueve los vicios: la droga, la prostitución, la homosexualidad, la lujuria, la inmoralidad, la mentira. La opresión tecnológica y los medios de comunicación ensucian el alma con tentaciones prohibidas: la pornografía, el juego,  el culto al dinero,  la usura, el adulterio, la fornicación.   El pecado provoca luchas y guerras por posesiones materiales. El EI es antiimperialista, anti modernista, y  no admite quien piense diferente.  O te conviertes o te mato. Las demás religiones son falsas y deben ser extirpadas. De ahí a que la limpieza étnica sea una de las primeras medidas que se toman en los territorios ocupados.


En Raqqa capital del califato se ven paseando por las calles a extranjeros de rasgos asiáticos, negros, morenos, otros blancos, rubios de ojos azules, atraídos por la ilusión  de vivir bajo la ley islámica.  Quien abandone Raqqa sabe que sus propiedades pasarán a manos de un yihadista internacional.  En todo el califato está  prohibido el consumo de  tabaco y narguilé, igualmente los libros apóstatas, la televisión occidental y los partidos de fútbol.  Es un delito  afeitarse la barba o utilizar vestimentas occidentales indecentes. Las mujeres están obligadas a comportarse con discreción, llevar el niqab y a salir acompañadas de un hombre. La policía de la moral hisbah y la jansa, agentes femeninas, patrullan las calles noche y día para que se cumplan las ordenanzas. A los infractores les espera como castigo latigazos y flagelaciones en plena plaza pública para que sirva de escarmiento.


El EI está obligado a exhibir firmeza, actuar con rigor y autoridad contra aquellos que han transigido las leyes divinas. Fieles a sublimar esa teología sangrienta cuyo único propósito es santificar el terror.


Desde hace 9 meses que la coalición internacional bombardea las posiciones del EI en Siria e Irak empeñada en extirpar el cáncer del yihadismo. Al parecer – según el subsecretario de Estado Antony Blinken- ya han causado más de 10.000 bajas en sus filas. O sea, 10.000 mártires que gozan de la gloria de Allah.  El gasto total de la campaña se eleva a los 24.000.000 euros. Una cifra desmesurada aunque indispensable para que prevalezca la paz y el amor en el mundo. Porque esta es una guerra justa y humanitaria en la que intervienen ejércitos humanitarios, soldados humanitarios y dirigida por el premio Nobel de la Paz, Barak Obama.

Los miembros más radicales de la coalición exigen que se dé luz verde  a la “solución final”. Es decir, el bombardeo continuo -tipo guerra de Vietnam- las 24 horas del día y los siete días de la semana.


Que no quede piedra sobre piedra.  


La guerra civil en Siria a estas alturas ya ha causado más de 250.000 muertos,  5 millones de refugiados y 4 millones de desplazados internos; la guerra en Irak deja aproximadamente 50.000 muertos y 3.500.000 refugiados y 1.000.000 de desplazados internos. Todo esto sin contar los heridos, los desaparecidos, los huérfanos, las viudas, la destrucción de  pueblos y ciudades, el colapso de las infraestructuras, la producción industrial y agrícola. Estamos ante la crisis humanitaria más grande después de la Segunda Guerra Mundial. Millones de personas se han quedado sin hogar, sin trabajo y sin tierra. Y para colmo sino fuera por  la ayuda humanitaria que les suministra  la ONU, la Unión Europea o EE.UU ya habrían muerto de inanición. Parece que estas cifras y datos ya no escandalizan a la opinión pública que se muestra cada vez más indiferente y hastiada.


En esta inconmensurable tragedia hay unos perdedores -que no son otros que la población civil- y también unos ganadores que como no puede ser de otra manera son la industria armamentística y los traficantes de armas.  

A raíz de las revoluciones árabes del 2011 y a la violenta represión desatada por los regímenes dictatoriales el yihadismo se ha disparado espectacularmente. Desde Libia, Siria, Irak, Líbano, Somalia, Egipto, Yemen, Mali, Kenia, Nigeria, Paquistán, Afganistán, Filipinas, Indonesia, el Sahel o el Cáucaso se multiplican las células,  grupos y batallones – muchos pertenecientes a la estructura de al Qaeda-  que juran lealtad o baya al califa Abu Bakr Al-Baghdadi.  


El islam ha sido criminalizado a nivel planetario y se le señala como el enemigo público número uno. Un estigma se traduce en un considerable aumento del racismo y la xenofobia.   

En Oriente Medio la situación sobre el terreno se complica cada día más y más. El ejército Bachar Al Assad ha logrado  mantenerse en el poder gracias a la ayuda de Irán, Irak, Hezbollah, Rusia y China. A pesar de todo las distintas facciones rebeldes sunitas llámense Al Qaeda, el Estado Islámico, El Ejército Sirio Libre, los Peshmergas kurdos  han logrado arrebatarle al gobierno más de la mitad del país.  La presencia en el campo de batalla de la Coalición Internacional liderada por EE.UU y la OTAN abre una nueva variante que hace prever una intervención terrestre en la zona.  Arabia Saudita y los países del Golfo Pérsico se muestran preocupados por el expansionismo iraní que ha tomado las posiciones de vanguardia en Irak,  Siria y el Yemen. Un hecho que supone elevar aún más la tensión entre chiítas y sunitas.   Rusia como imperio emergente no está dispuesta a perder la base naval de Tartus en Siria que le brinda una posición privilegiada en el  Mediterráneo Oriental. Algo fundamental para consolidar su poderío y lanzar un mensaje a occidente para que se desentienda del conflicto ucraniano. Estos nuevos bloques en litigio reactivan el fantasma de la Guerra Fría.


No hay duda que el mayor interés de occidente es mantener su dominio geoestratégico en la zona. Sobre todo el control de las reservas de hidrocarburos y las rutas comerciales que le suministran las materias primas.


Otra de las preocupaciones es la seguridad de su fiel aliado Israel. Los sionistas, que son el máximo foco desestabilizador en la zona, se limitan a contemplar cómo sus más enconados rivales se despedazan entre sí. Además han conseguido congelar el proceso de paz con los palestinos y sin mayores obstáculos continúan con sus planes de colonización de Cisjordania y las matanzas en Gaza.


¿Se podrá hablar algún día de paz o de reconciliación? Porque esta guerra no puede ser interminable y algún  día tendrán que callar las armas y sentarse a dialogar. En todo caso hay que tener en cuenta que las Cruzadas se extendieron por más de 200 años. Habrá que ir pensando en diseñar un gigantesco plan de reconstrucción para la zona -al estilo del plan Marshall- que permita devolverles la esperanza a una población civil completamente exhausta y devastada. El problema será el conjurar los sentimientos de odio y  venganza ciega después de esta voraz orgía de sangre.


“Los leones del islam” siguen velando armas en Daquib convencidos de que allí se librará la gran batalla contra el ejército de la coalición internacional (para que se cumpla la profecía faltan 20 estandartes). Ansiosos porque comience la invasión terrestre de los cruzados a órdenes del “perro romano” Obama y blandiendo la espada justiciera del islam consumar su derrota.


Carlos de Urabá 2015