La jaula

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por la emancipación de los pueblos
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lundi 9 novembre 2015

Picnic en Raqqa. Pan, hummus y sangre.




La capital del califato resiste con estoicismo los bombardeos de la Coalición Internacional, la aviación rusa y el asedio de las tropas sirias en alianza con Irán, Irak y Hezbollah.

Raqqa ha sido designada por el Estado Islámico como la capital del califato de Irak y Siria. Y no sólo es su capital sino también el cuartel general de sus huestes. Esta ciudad capital de la provincia homónima antes de ser conquistada tenía 220.000 habitantes. Aunque el censo ha quedado sensiblemente disminuido a raíz del éxodo de miles de pobladores temerosos de las represalias de los yihadistas. Raqqa está situada en la ruta entre Alepo y Bagdad y desde la más remota antigüedad (sumerios, asirios, babilonios e hititas) fue un enclave de importancia  del creciente fértil o Mesopotamia. En esa zona los historiadores sostienen que tuvo origen la actual civilización occidental. La provincia de Raqqa a pesar de ser semidesértica en la ribera del río Éufrates goza de una extraordinaria fertilidad.

Raqqa fue tomada por los yihadistas del estado islámico de Irak y Levante  el 6 de marzo de 2013. Ese mismo día los rebeldes derribaron la gigantesca estatua de Hafez al Assad que se encontraba en la plaza central. Una señal inequívoca del nuevo orden que iban a imperar en la ciudad. El Corán prohíbe las representaciones humanas y la adoración de ídolos.

A partir de entonces la ciudad se ha convertido en la Meca del yihadismo y por sus calles transitan cientos y miles de musulmanes extranjeros de la Umma islámica y de los cinco continentes-entre ellos un gran número de conversos- Los muyahidines o “santos guerreros” vinieron a hacer realidad el sueño del “reino de Allah en la tierra”

El gobierno de la ciudad y del califato recae en la Al-Shura o asamblea de notables y ulemas que han impuesto la Sharia como la ley fundamental. Son los principios de la revolución mística, una democracia celestial que procura velar por el bienestar del  “hombre nuevo de la yihad universal”.

En la capital supuestamente reside el califa Abu Bakr al Bagdadi al que sus súbditos deben sumisión y obediencia. El califa se encuentra en paradero desconocido pues la Coalición Internacional le ha puesto un alto precio a su cabeza. El temor de la cúpula dirigente a un ataque de cazabombarderos o drones hace que se escondan bajo tierra y no utilicen ningún aparato electrónico para ser ubicados. Algunos testigos afirman que sólo se mueven en la noche disfrazados de mujeres para no levantar sospechas. Su círculo de colaboradores es muy selecto pues saben que existen espías extranjeros infiltrados entre sus filas.

Las banderas negras de la shahada engalanan las calles y avenidas como señal de soberanía y orgullo patrio. Bien podríamos calificar esta actitud de nacionalismo islámico porque existe la firme intención de resucitar el califato y recuperar las raíces y tradiciones seculares. Para recobrar la identidad es necesario una vuelta al pasado glorioso y revivir la época del profeta Mohamed. Especialmente en rescatar la pureza del Din que se ha visto contaminada por la modernidad contraria por completo al espíritu de la sunna. Algunos calificarán esto de utopía romántica; otros de un nuevo renacimiento comparándolo con la expansión del islam en los siglos VII y VIII que llegó a los sitios más ignotos del planeta. Para los yihadistas el máximo enemigo de los musulmanes es el imperialismo tal como también lo advirtiera en los años sesenta del siglo pasado el rais egipcio Abdel Nasser fundador del movimiento panarabista laico. Posteriormente la revolución islámica del imam Jomeini dejó bien claro el camino hacia la yihad.


El Estado Islámico tiene un componente muy exaltado de nacionalismo, de pertenencia a un pueblo, a una raza, a una religión.   El Corán como fuente ideológica marca las líneas maestras del sistema de gobierno abarcando el ámbito socio-económico, administrativo y jurídico.  Si en el siglo XIX  en Europa se dio el fenómeno  de los estados nacionales no nos debe extrañar que algo similar suceda con el EI.  El  islam ha sido criminalizado y esta es una reacción o un acto de defensa propia en el rescate de sus valores, de su honor y orgullo. Occidente durante siglos ha utilizado el poderío tecnológico y militar para imponer sus principios y proteger sus intereses geopolíticos en la zona.  

Como es el caso de la actual globalización capitalista donde el materialismo, el individualismo y el pensamiento único  imperan sobre la fe y la espiritualidad. El Din de la profecía y el temor a Dios han sido mancillados por completo.    Por eso se habla que una nueva cruzada -en este caso judeo cristiana- asola Oriente Medio.

Ambos nacionalismos, tanto el europeo como el norteamericano, en realidad hacen parte del neoimperialismo- Un neoimperialismo opresor que expolia las riquezas y somete a los pueblos a su arbitrio. De alguna manera el yihadismo es una respuesta a esa perversa agresión.  

En el cuartel general de la Coalición Internacional (constituida por 60 países) situado en Kuwait, y que recibe apoyo  de la OTAN (bases en el sur de Turquía) se fijan los objetivos a batir gracias a las observaciones satelitales suministradas por la CIA. Además  la aviación rusa ya ha entrado en acción en auxilio de Bachar al Assad desde sus bases en Latakia y Tartús. La principal misión de los atacantes es  la aniquilación total del terrorismo yihadista. Es decir, el exterminio masivo sin tener en cuenta lo que acontezca con la población civil que en la mayoría de los casos es la que sufre las consecuencias de la brutal ofensiva militar. Ofensiva que se lleva a cabo sin un mandato efectivo del Consejo de Seguridad de la ONU. Las masacres de niños, mujeres, ancianos y jóvenes son un crimen de lesa humanidad que ética ni moralmente tiene justificación alguna. Hechos luctuosos que no hacen más que exacerbar los sentimientos de odio y de venganza. Al no existir un dialogo político no es de extrañar que se produzcan ataques terroristas como el reciente atentado contra un avión ruso en el Sinaí.

En las últimas semanas se ha recrudecido la actividad bélica en los frentes de combate y por lo tanto el número de refugiados aumenta imparable. (Según los organismos humanitarios son más de 150.000 los nuevos desplazados) Para rematar la aviación rusa va aplicando la táctica de tierra quemada lanzando bombas incendiarias, de racimo, de  uranio empobrecido o  bombas de cloro. Eso sin contar las pruebas que realizan con armamento de última generación cuya finalidad es perfeccionar su poder destructivo. Para disuadir a los atacantes de sus bombardeos aéreos el EI ha colocado en jaulas a prisioneros cristianos, yazidíes, alauitas o kurdos en cuarteles, polvorines y arsenales a modo de escudos humanos.

La Coalición Internacional invierte millones y millones de dólares en tropas, equipos y armamento  empeñados en salvaguardar sus intereses geopolíticos y estratégicos en la zona.  La población civil por el simple hecho de permanecer atrapada bajo el yugo yihadista también se le condena al patíbulo. Porque aquí no valen los derechos humanos ni la presunción de inocencia. Quien se atreva a denunciar este genocidio se expone a que igualmente le acusen de colaboración con los terroristas.
Raqqa es una ciudad atrincherada y al borde del colapso.  Por todas partes se construyen bunkers y fortificaciones ante el inminente asalto de la fuerzas el ejército sirio apoyadas por los milicianos de Hezbollah, Irak e Irán y la aviación rusa.    

En la capital del califato la vida transcurre bajo una gran tensión y paranoia. Los milicianos empuñando sus armas de riguroso luto y encapuchados desfilan por las calles listos a ocupar las posiciones de vanguardia. La consigna es ni un paso atrás; quien retroceda o se rinda es considerado un traidor y merece ser ajusticiado. No existe ni un minuto de descanso pues los bombardeos aéreos y el fuego de artillería son constantes y permanentes. La ofensiva pretende  cortar las comunicaciones con Alepo, la frontera turca y la ciudad de Mosul en Irak, que es de donde proceden sus fuentes de abastecimiento logístico y suministros bélicos.    El paisaje que impera en la ciudad es ruinoso y caótico, la circulación reducida pues en las calles y avenidas se acumula la basura, los cascotes de piedra y los hierros retorcidos. Por todas partes se respira un intenso olor acre y putrefacto. En medio de tanta desolación los perros, las  ratas, y los buitres se disputan cualquier pedazo de carroña. Son las leyes de la supervivencia que no solo atañen al ser humano sino también al reino animal.

Los ciudadanos forman larguísimas colas en las calles ansiosos por conseguir artículos de primera necesidad como harina, arroz, aceite, azúcar o gasolina o agua potable. Las centrales eléctricas han sido averiadas por los bombardeos y únicamente se obtiene energía gracias a los generadores eléctricos alimentados con diésel o gasoil. Faltan medicinas, enfermeras y médicos en los hospitales.  Las operaciones muchas veces se realizan sin anestesia. Los cadáveres se amontonan en la morgue cubiertos por enjambres de moscas ante la falta de refrigeradores.


Como es de suponer las mujeres están obligadas a vestir el nijab y no pueden usar cosméticos y perfumes con excepción del khol, el almizcle y henna. Todas deben exhibir en público un comportamiento modesto y púdico. La función de la mujer en una sociedad patriarcal se circunscribe a las labores del hogar y la crianza de los niños. Pero a raíz de la guerra reciben instrucción militar y es común verlas con el Kalashnikov en bandolera patrullando las calles. Desde luego que han ganado algunos derechos que jamás soñaron disfrutar.

Dado el alto número de defunciones se hace imprescindible elevar el índice de natalidad. De ahí que se fomente la poligamia y la unión con las esclavas sexuales kufares capturadas. El futuro del Califato depende del buen comportamiento de la curva demográfica.

Los hombres deben igualmente demostrar un comportamiento recto y pulcro.  Es aconsejable que usen prendas poco ceñidas al cuerpo y se dejen la barba poblada en homenaje al profeta Mohamed. Los colores chillones no son los más recomendables y es por esto que el blanco, el  negro y el verde -que es el color del islam y del Corán- dominan el ambiente.  Aunque se da la paradoja que el color rojo de la sangre es el que causa una mayor euforia y éxtasis. Queda terminantemente prohibida la música, los instrumentos musicales o los bailes.  Sólo está permitido el nasheed o la recitación del coro de voces masculinas que sublima del martirio y repite los versículos del Corán más revolucionarios. Estas alabanzas se  amplifican a todo volumen a través de los sound systems de sus jeeps  y automóviles o en los equipos de sonido de las tiendas y comercios.

El tabaco y el alcohol están severamente perseguidos pues son vicios propios de los kufares o herejes. Para disuadir a los posibles consumidores se hacen continuas  quemas de cartones de cigarrillos y destrucción de botellas de alcohol. Los reincidentes son castigados con latigazos o amputación de manos. La censura ha llegado a prohibir los canales de televisión extranjeros que se captan vía satélite pues incitan a los bajos instintos y el libertinaje. Incluso los partidos de fútbol o las películas de aventuras o telenovelas que tanto furor causa en Oriente Medio se consideran jaram. Según los irhabiyin  la televisión es el principal medio de corrupción de la sociedad musulmana. Algo en lo que coinciden con los más radicales wahabitas saudíes. Es por esto que los fieles deben reconocer sus pecados con la tawba o el arrepentimiento luego de haberse distanciado de la palabra de  Allah.

Los tribunales de justicia compuestos por los al qadis aplican severamente el takfir wal hijra que declara que quien no cumplan con todos los preceptos de al sunna son falsos musulmanes. Algo que puede provocar  la excomunión y por lo tanto el ser condenados a muerte. En sus plazas se llevan a cabo las ejecuciones públicas, crucifixiones, amputaciones y decapitaciones para que sirvan de escarmiento a todo a aquel que ose trasgredir las leyes divinas.


Se han abierto multitud de escuelas coránicas para que brinden auxilio espiritual a la población y los combatientes. Es imprescindible predicar las maravillas del  martirio y la recompensa suprema que recibirán los santos guerreros o muyahidines en del yenna o paraíso. El aprendizaje de las ciencias islámicas, la recitación del Corán y el estudio de los hadices son las materias más destacadas en la educación. También se han fundado escuelas de suicidas, tanto para hombres como para mujeres, donde los candidatos elegidos se preparan psicológicamente para inmolarse en las operaciones de martirio.  

Las iglesias cristianas han sido profanadas y sus imágenes destruidas. Las fachadas de las mismas se han pintado de negro con inscripciones alegóricas a la guerra santa.  La mayoría de los cristianos han tenido que huir hacia el Kurdistán o Turquía con excepción de los que han preferido convertirse al islam.  Los que deseen permanecer fieles a su fe deben pagar el impuesto yizia si quieren gozar de protección y respeto. 

Los restos arqueológicos pertenecientes la yahilia o la edad de la ignorancia (periodo anterior al islam) han sufrido el violento ataque de los censores fundamentalistas que con excavadoras o a punta de mazo y picos han dado buena cuenta de preciosas piezas del museo de arqueología de Raqqa. Como es el caso de los gigantescos leones asirios que adornaban el patio de entrada al mismo.

A la hora de la oración las mezquitas se hallan completamente abarrotadas y gran cantidad de fieles tienen que ocupar las calles y las plazas para cumplir con sus obligaciones espirituales. La policía religiosa o Hisbah siempre está vigilante para que se ejecuten a rajatabla las ordenanzas emanadas de la Al-Shura.

El tiempo de ocio la gente lo suele dedicar a asistir a la proyección de vídeos didácticos, montajes y documentales que exaltan el heroísmo de los muyahidines en el campo de batalla. Se hace especial énfasis en las operaciones suicidas y la postrer despedida de su  protagonistas para que sirvan de ejemplo a los futuros mártires. La máxima celebración en la ciudad no puede ser otra que el ramadán, el Lailat al Qadr,  el aid el Adha, el aid el Father y el cumpleaños del profeta Mohamed.  

El día del salat Yuma se reparten dulces y regalos entre los niños. La gente pasea por los parques, los jardines o a lo largo de la orilla del Éufrates. Los más beatos prefieren dedicarse en las mezquitas al aprendizaje del Corán o a recitar los suras en voz alta. Otra atracción es asistir a las pompas fúnebres que se llevan a cabo en el cementerio central en honor a los mártires caídos en la yihad. 

Pero quizás el entretenimiento favorito de muchos sea el contemplar  las ejecuciones públicas donde a los verdugos no les tiembla la mano a la hora de degollar a un apóstata o cortarle la cabeza con la espada a un kufar.   Las que despiertan mayor morbo son las lapidaciones de adulteras o el ajusticiamiento de homosexuales lanzados desde azoteas.  Existen además otros sitios para relajarse como son  los cafés y teterías en las que pueden conectarse a Internet –aunque la conexión es muy defectuosa al igual que la señal de la telefonía móvil. Las comunicaciones están intervenidas e interferidas a causa de la guerra electrónica que lleva a cabo la Coalición. Los servicios públicos como la electricidad y el agua potable son deficientes y permanecen racionados desde hace meses. Al caer la noche la ciudad se sume entre tinieblas temerosa de los bombardeos aéreos y el lanzamiento de misiles.


Desde muy temprano se abren los puestos del mercado donde los vendedores  exhiben una gran variedad de frutas, verduras, hortalizas frescas de producción local. Las pescaderías son las mejor abastecidas pues la captura de pescado en el río Éufrates es abundante.  En las bodegas se apilan los productos  procedentes del contrabando como  enlatados, galletas, bebidas refrescantes, leche en polvo, cacao, te, aceite o chocolate. Pero el consumo se ha visto mermado por la dramática situación económica que raya con la miseria.

Igual que en la mayor parte de los zocos que existen en Oriente Medio la mayoría de los productos y artículos de consumo son de origen chino. El made in china es muy popular por sus precios baratos y por ello existe una amplia oferta de aparatos electrónicos, vestidos, zapatos, cosméticos, jabones, detergentes, vajillas y objetos de plástico, herramientas o telas.

La Cámara Financiera Musulmana cobra cumplidamente a todos los comerciantes el impuesto de guerra tal y como lo estipula las normas de la Sharia. Próximamente entrarán en circulación  billetes y monedas denominadas dinares con las que se intentarán romper la dependencia del Dólar y el Euro. El islam por principio es anticapitalista y no permite la usura ni la especulación.

El drama de la guerra y la crisis social que desata hace que se estrechen aún más los lazos de solidaridad.  Por eso las comidas (ya sea al Subuh, al Dohr o al Magreb) se transforman en un gigantesco picnic al aire libre. Los comensales se sientan en el suelo con las piernas cruzadas,  no sin antes hacer las abluciones y oraciones como manda la sunna.  La comida es un ritual sagrado y de adoración que comienza con el típico bismillah;  en una bandeja de aluminio se colocan platos de plástico chino el humus, mutabel o falafel adornados con rodajas de tomate, pepino, cebolla y perejil. Luego cada quien con un pedazo de pan en la mano van pellizcando lo que más le apetezca.  Los alimentos tienen que ser  ingeridos con la mano derecha y  al terminar los mismos debe pronunciarse el clásico alhamdulillah para agradecer a Allah por los favores recibidos.  Sobra decir que  la comida es una seña de identidad muy importante  tal y como lo pregona un hadiz de Ibn Majah: “coman juntos y no separadamente porque las bendiciones de Allah vienen con la compañía”

A raíz de la ofensiva de la Coalición Internacional en Siria e Irak los países occidentales se hallan en estado de máxima alerta. Especialmente en EE.UU y Europa la amenaza de ataques suicidas y atentados yihadistas es altamente probable. Son las consecuencias de la globalización del terror y los organismos de seguridad deben permanecer alertas las 24 horas del día. Es el precio que hay que pagar en este macabro juego del “ojo por ojo, diente por diente”  En sus discursos el presidente de los EE.UU Barak Obama no se cansa de repetir  que  esta es una “guerra justa” en defensa de la paz y  la libertad.  ¿Qué será del futuro de la humanidad, de sus principios y valores si los bárbaros enemigos de la civilización llegan a triunfar? De igual manera se pronuncia el califa Abu Bakr al Bagdadi que exige a sus incondicionales el máximo sacrificio para derrotar a los cruzados en esta “guerra santa” que busca salvar al mundo que ha caído en las garras del shaitán (demonio) .  

Carlos de Urabá 2015.

Informante en Raqqa: Abdul Rahman Barazi.

mardi 22 septembre 2015

La coalición ruso–iraní al rescate del rais Bachar al Assad





Entramos en una nueva fase de la escalada bélica que promete ser diabólicamente delirante.
Bachar al Assad el pasado 25 de julio decretó una amnistía general para desertores e insumisos que se negaron a prestar el servicio militar obligatorio. Este es un síntoma claro de que el régimen necesita imperiosamente efectivos para continuar la guerra contra la insurgencia sunita.  El desgaste es notable, los reemplazos insuficientes y ya ni siquiera le vale el reclutamiento forzoso. Y para colmo muchos desertores se han pasado a las filas enemigas.

Los jóvenes piensan que es inútil entregar su vida en honor al rais Bachar Al Assad. Las imágenes que se difunden por televisión de los yihadistas torturando a los prisioneros de la manera más sanguinaria es argumento suficiente para desmovilizarlos. La propaganda de terror del EI ha surtido el efecto deseado y nadie quiere que lo crucifiquen o le corten la yugular de un tajo en plena plaza pública. El soldado sirio ha perdido la fe, le falta coraje, necesita motivación ¿económica? Al menos los soldados profesionales reciben un salario que les recompensa en parte su sacrificio.  Morir por Allah o por su rais Bachar al Assad -que  han convertido en un Dios- es algo que aprenden desde muy temprana edad en las escuelas. El martirio es algo inherente a la formación educativa. Pero ahora miles y miles de jóvenes han preferido desertar -como es el caso de nuestro informante de nombre Imad- que se internó en las montañas del Antilíbano donde estuvo escondido en la aldea de sus padres durante varios meses hasta que pudo cruzar la frontera y escapar a Beirut. Desde allí tomó un avión con destino a Alemania donde pidió asilo político. Actualmente vive en Berlín y  con el hemos tenido la oportunidad de hablar. Desde luego que su testimonio es fundamental para comprender lo que sucede en el seno de las fuerzas armadas. Según sus propias palabras “no vale la pena morir por Siria, esa no es nuestra patria pues le pertenece a Bachar Al Assad y su familia”, sentencia.

Bachar Al Assad ahora se muestra clemente y misericordioso con los desertores e insumisos esperando que regresen al seno de las gloriosas fuerzas armadas sirias. Pero no sólo son los reclutas sino que también los reservistas los que se esfumaron.  La mayoría pertenecen a la comunidad sunita que se niegan a matar  a sus propios hermanos; otros porque han comparado la cartilla militar y otros tantos porque son hijos de la alta burguesía tanto sunita, alauita, cristiana o drusa que han preferido partir al extranjero para evitar empuñar las armas.

Generales y oficiales sirios igualmente tienen sus familias en el exterior. Los más ricos -y que no están en las listas rojas- hace tiempo que se han ido a Europa o EE.UU pues saben que en cualquier momento cae el régimen y lo mejor es dejar a buen recaudo su patrimonio.
Al parecer el patriotismo es algo reservado a los más pobres que están obligados a poner el pecho en primera línea de fuego. 

Bachar necesita urgentemente consolidar las posiciones ya que tan sólo controla un 25%  del país. Concentrándose especialmente su dominio en Damasco, Hama, Homs, Alepo o Latakia.    

El ejército sirio antes de que estallaran las revueltas populares en 2011 contaba con 300.000 efectivos, entre los que  se incluían unidades especiales de gran preparación y dotadas de armamento sofisticado. Pero el desgaste de casi cinco años de guerra ha sido terrible. Según las estimaciones de los analistas las fuerzas de Bachar al Assad  han sufrido unas 80.000 bajas a las que hay que sumar los heridos, los desaparecidos y los desertores. Solamente le queda la cantera alauita, los cristianos y drusos pero demográficamente son minoritarios.

Por este motivo ha tenido que intervenir con urgencia el movimiento de resistencia islámico Hezbollah  -una milicia  dependiente de Siria- y que está muy bien fogueada en el combate cuerpo a cuerpo contra  el ejército israelí.  Hezbollah por su disciplina y obediencia ciega a sus comandantes y líderes espirituales han logrado detener el avance de los distintos grupos insurgentes, llámense el frente al Nusra, el ELS, el EI o el Ahrar al Sham. Los soldados más aguerridos de la yihad chiíta han evitado la prematura caída del régimen.

Pero no bastaba con la presencia de Hezbollah pues es muy difícil abarcar la totalidad de la extensa geografía de Siria y es por ello que la República Islámica de Irán ha salido en defensa de sus hermanos alauitas. Irán a inicios del verano envío 20.000 soldados al norte de Siria (Latakia) al mando del general de la guardia revolucionaria Suleimani para que organicen una contraofensiva junto a los soldados chiitas iraquíes y los milicianos de Hezbollah.  Este es un síntoma claro de la perdida de iniciativa del ejército de Bachar al Assad que debe encontrarse en una situación muy comprometida para echar mano de sus aliados.

Irán desde hace unos tres años aporta armas, pertrechos y soldados de operaciones especiales a Siria.  Aunque Teherán lo mantenía en secreto en las últimas semanas ha reconocido oficialmente  la llegada de un grueso número de asesores militares y tropas a Latakia. A la “internacional chiíta” también se vino a sumar las tropas iraquíes enviadas por el primer ministro en esa época Nuri al Maliki, muy solidario con la causa de Bachar al Assad.  Como si fuera poco Rusia desde el inicio de las hostilidades trasfiere con regularidad ayuda militar a Siria a través de su base naval de Tartus. Ultimadamente han llegado (según el servicio de inteligencia de la CIA y el Mossad): tanques, aviones helicópteros, lanzaderas de misiles, artillería pesada. Además de consejeros e instructores, pilotos y tanquistas para reemplazar a los sirios que han caído en combate o que desertaron. Esta es una información que el mismo Kremlin ha confirmado justificándola como una contribución a la lucha contra el terrorismo. Los rusos declaran abiertamente la guerra al EI.

Al Assad reconoció en un discurso (26-07-2015) pronunciado ante representantes de organismos económicos en Damasco y transmitido por la televisión nacional que “le hacen faltan recursos humanos” “estamos agotados”.  

Es por ello que el gobierno sirio ha lanzado una amplia campaña publicitaria por radio, prensa y televisión para animar a los desertores e insumisos a unirse al ejército. Sin que hasta ahora  haya surtido el más mínimo efecto. “¿Quién va a salvar a la patria de los terroristas, entonces?”

Para elevar la moral de sus incondicionales Bachar al Assad expresó en el mismo discurso televisado que “no nos derrumbamos. Estamos resueltos y alcanzaremos la victoria” “La palabra derrota no existe en el diccionario del ejercito árabe sirio” Habría que recordarle al “rais” lo sucedido en los altos del Golán cuando el glorioso ejército árabe sirio fue vapuleado en dos ocasiones por las sionistas en la guerra de los Seis Días en 1967  y en el Yom Kipur en 1973.

Bachar al Assad ha tenido la suerte de que meses después del inicio de las intifadas populares los grupos yihadistas sunitas invadieran la región noroeste de siria. Una circunstancia que le sirvió para asumir el papel de víctima del terrorismo islámico.

Es paradójico que aquel que utiliza el terrorismo de estado venga ahora a convertirse en el adalid del combate contra el terrorismo. Bachar Al Assad y su familia (su hermano Maher es el comandante de la Guardia Republicana y la policía secreta) han cometido bárbaras violaciones de los derechos humanos. Él es el responsable de masacrar a la población civil -terroristas según la terminología gubernamental- por el simple hecho de manifestarse exigiendo libertad y democracia. Se intentó inútilmente aplastar las protestas utilizando francotiradores, unidades de élite de la Shabiha, artillería pesada, bombardeos aéreos, tanques y armas químicas.  

Si el régimen de Bachar al Assad sobrevive aún es gracias a la intervención de Hezbollah, Irán, Rusia y China. (no solo aportan ayuda militar sino también económica) O si no ya estaríamos hablando del final de una dinastía fundada por su padre Hafez al Assad en los años setenta. El partido único Baaz ha impuesto un sistema de gobierno muy parecido a una monarquía hereditaria donde la familia Assad controla el poder político y económico del país. El culto a la personalidad es la verdadera ideología del régimen de ahí que  la figura del rais Bachar al Assad sea reverenciada con respeto por parte de sus “súbditos”.

La descomposición del régimen ha llegado hasta extremos inauditos como se refleja con claridad en el incidente protagonizado por Souleiman al Assad, pariente de Bachar, que hace unas semanas mató con una AK 47 al coronel de la fuerza aérea siria Hasan al Cheij porque su auto cometió la osadía de sobrepasarlo en una céntrica avenida de la ciudad de Latakia.  

Lo cierto es que en este momento las tropas de Bachar al Assad son incapaces de pasar a la ofensiva y se limitan a resistir y afianzar las posiciones.  Aunque hay que reconocer que cuenta a su favor con la fuerza aérea que le ha permitido asestar golpes contundentes contra sus enemigos y así ralentizar su progresión sobre el terreno.

En La guerra entre chiítas y sunitas cada bando cuenta con sus respectivos aliados o protectores. Por parte de los alauitas: Rusia, Irán, Hezbollah, China y los iraquíes chiítas;  y del lado de los rebeldes sunitas (ELS y otras facciones de la oposición “moderada”) se han posicionado EEUU, Arabia Saudita, Turquía, Qatar y la Unión Europea. Mientras que el tercero grupo en discordia lo representa el yihadismo integrado por Al Qaeda-al Nusra y el EI que es el objetivo a batir tanto de la coalición internacional encabezada por EE.UU como por la “santa alianza” liderada por Rusia. Rusia pretende recuperar la corona imperial de los zares y resucitar su esplendoroso pasado tal y como lo pronosticara en su libro “Imperio” el genial escritor Kapuscinski.

La guerra civil Siria ha condenado a toda una generación de niños y de jóvenes al patíbulo. 
Ya no tienen patria, ni raíces de las que aferrarse, ni libros ni escuelas a las que acudir.  La población civil se encuentra en una situación límite: faltan los artículos de primera necesidad y agobiados por el hambre y las enfermedades no les queda más remedio que partir al exilio.  ¿Qué se puede esperar de un país en la ruina y en la miseria con los medios de producción colapsados, sin fábricas, ni  industrias, y los campos sumidos en el abandono? Pero quizás lo más dramático sea la pérdida del capital humano, el déficit demográfico tan tremendo pues de los 23.000.000 millones que eran antes de empezar el conflicto se han quedado reducidos a la mitad. Ahora las millonadas de refugiados huyen despavoridas intentando encontrar en el extranjero un lugar seguro donde guarecerse del holocausto.

Según la revista “People with money” Bachar al Assad recibe unos honorarios de 58 millones de dólares anuales. Se afirma que él es el presidente mejor pagado del mundo. El baazismo y su mafia gubernamental se ha visto muy afectada por el bloqueo económico impuesto por las potencias occidentales. Es por ello que los bancos sirios tienen que realizar las transferencias y movimientos de capitales o divisas a través de bancos iraníes, chinos o rusos. Para este propósito se organizado una extensa red de testaferros con el fin de burlar tan férreos controles.

Washington y Riad exigen para iniciar cualquier tipo de negociación la renuncia de Bachar al Assad. En todo caso y para facilitar una pronta salida al conflicto tampoco les disgustaría un probable exilio dorado del rais y su familia y sus más estrechos colaboradores en Teherán o Moscú. 

Bachar Al Assad necesita la protección de sus aliados para escabullirse de la Corte Penal Internacional de la Haya que lo reclama por crímenes de guerra y genocidio. Expertos y defensores de los derechos humanos han preparado un amplio dossier con  más de 470.000 pruebas avaladas por Amnistía Internacional y las Naciones Unidas.  
Es por ello que desde el Ministerio de Información ha comenzado una campaña de lavado de imagen con tal de dotarlo de un aura de pacifista o paladín humanitario.

El vicecanciller iraní para asuntos árabes y africanos Housein Amir Abdolahian declaró que “al Assad forma parte de cualquier medida política que se tome en Siria. Es parte de la solución política para el futuro de Siria” Esto se lo comunicó a Staffan Mistura enviado especial de la ONU para Siria. Además que “Irán hace grandes esfuerzos por reestablecer la paz en Siria que lucha como es sabido contra el terrorismo sunita”
EE.UU, los países del Golfo o Arabia Saudita e Israel están muy preocupados con el expansionismo iraní en Oriente Medio. Irán despliega  su ejército y tiene bases estables en Irak, Siria y en Yemen. Junto a Hezbollah ha llegado a posicionarse hasta en los mismísimos altos del Golán. el ministro de Defensa de Israel  Moshé Yaalón  advirtió que: “ En el uso del legítimo derecho a la defensa no vamos a renunciar a los bombardeos selectivos de nuestra aviación ”   Y lo más dramático es que  el líder supremo el ayatola Jamenei en un discurso ofrecido en Teherán ante miles de ciudadanos de diferentes ciudades del país declaró que  “El régimen de Israel no existirá dentro de 25 años” El programa nuclear que venían desarrollando en secreto los persas de alguna manera tenía como objetivo “extirpar el cáncer llamado Israel” tal y como lo encomendó el ayatolá Jomeini en su testamento.

Por otro lado el ayatola Amoli Lariyani, Presidente del Poder Judicial de Irán, responsabiliza a occidente de la crisis migratoria que desestabiliza Europa: “El mundo está siendo testigo de que los mismos países que financiaron y apoyaron los grupos terroristas, ahora están paralizados y desesperados por la afluencia de miles de solicitantes de asilo. Todo eso viene como consecuencia de sus conspiraciones en la región”, puntualizó.

Los servicios secretos israelíes recientemente han detectado un inusual movimiento de tropas y material militar en la base rusa de Tartus. Al parecer han desembarcado tanques, aviones Mig 29 Yak 130, Mig 31 y helicópteros Mi- 24 y lanzaderas de misiles. Además de cientos de asesores militares ¿soldados de operaciones especiales? prestos a recomponer las maltrechas unidades del ejército baazista.
Mientras tanto en el puerto de Latakia Irán ha desplegado varios batallones de La guardia revolucionaria Quds y los Basij cuyo cuartel se ha instalado en Ghorin.  Igualmente los rusos están construyendo una nueva base en Jablah (Latakia) para acoger las brigadas marinas 810 y 336 de la armada rusa.  En Latakia se concentran desde hace algunas semanas las fuerzas ruso-iraní junto a los milicianos de  Hezbollah y los chiitas iraquíes tal vez con la intención de iniciar una ofensiva en la región de Idlib. La meta es la conquista total de Alepo, motor industrial del país. Aunque por ahora lo más importante es  la defensa de la histórica región alauita, el último bastión de Al Assad en el hipotético caso de que tuviera que evacuar Damasco.

A pesar de que EE.UU y la Unión Europea mantienen un pulso con Rusia a causa de la guerra civil que se desarrolla en el este de Ucrania -de la que se ha anexado la península de Crimea- se aprestan a actuar en conjunto para neutralizar al “terrorismo yihadista”. Seguramente se trata de un pacto secreto entre Putin y Obama con el fin de acabar de una vez por todas con la conflagración que arrasa Siria e Irak. Porque el éxodo de los refugiados que tratan desesperadamente alcanzar suelo europeo ha causado una crisis humanitaria insostenible. El presidente Iraní Rohani ha dicho que tras el acuerdo nuclear las relaciones con EE.UU empiezan a recomponerse y es muy probable que colaboren juntos en la ofensiva contra el EI.

Una de las condiciones impuestas por los países sunitas para comenzar las negociaciones es la retirada de Hezbollah e Irán del territorio Sirio. Algo impensable puesto que son los garantes  de la supervivencia del rais Bachar al Assad

El ayatolá Yavadi Amoli desde Teherán ha instado “a todos los líderes espirituales del mundo a comprometerse con la paz” añadiendo a continuación que “por desgracia todos los países de nuestro entorno se ha convertido en una base de EE.UU. Pero tranquilos que el sagrado gobierno islámico de Irán está protegido y preservado por la luz del Corán y de la progenie del santo profeta” “el territorio de Irak se convertirá en la tumba de todos los insurgentes del grupo Estado Islámico”

El Kremlin sostiene que “Bachar al Assad es la única persona capaz de luchar contra el terrorismo del  EI”. Él representa el gobierno sirio legítimo capaz de asegurar la unidad del país. La coalición internacional debe colaborar con Bachar Al Assad” “Tenemos que unirnos para eliminar al EI”  manifestó el canciller ruso Serguei Lavrov. Putin ha sido más sincero y realista y reconoce que “la situación es extremadamente grave pues las estructuras del estado están siendo demolidas”.  
Mientras tanto Netanyahu ha viajado hasta Moscú para hablar con Putin sobre la intervención rusa en Siria. Es necesario prevenir los posibles choques y malos entendidos con el ejército Israelí-Sobre todo, con sus cazabombarderos-. Pero lo primordial es garantizar la seguridad de los altos del Golán.  Como vemos Rusia guarda muy buenas relaciones diplomáticas con los dirigentes sionistas y desea estrechar aún más su lazos de colaboración. Pasa lo mismo con el Kurdistán iraquí al que Tel Aviv  define como “una entidad no hostil” que no tiene nada que  ver con los árabes y que por ende goza de su beneplácito. Lo más seguro es que por intermedio de terceros países los Kurdos esté exportando petróleo a Israel.  Al parecer ambas comunidades han forjado unas buenas relaciones desde los años 60. Ahora las fichas de este complejo tablero de ajedrez se mueven con destreza y cada cual asume el papel que más les conviene a sus intereses geoestratégicos.

Al final EE.UU y Rusia como cabezas visibles de las potencias en litigio van a tener que consensuar un acuerdo que ponga fin a la guerra en Siria -  sin olvidar las graves repercusiones que tienen en la región especialmente en Irak-  Para Bachar al Assad no hay dialogo posible, ni interlocutores válidos porque tanto la oposición política como los yihadistas sólo se merecen el exterminio.

Siria es hoy en día un país completamente fragmentado y dividido. Para que sanen las heridas entre las distintas comunidades van a tener que pasar varias generaciones. Durante décadas se  necesitará implementar un titánico plan de reconstrucción que deberá asumir la comunidad internacional, la ONU, la Liga Árabe,  y los organismos de ayuda humanitaria, la Media Luna Roja o las ONGs. Plan de reconstrucción que solo podrá llevarlo a cabo un nuevo gobierno de concertación- ¿un protectorado de la ONU tal vez?-  surgido tras unas hipotéticas negociaciones de paz. Algo que no es factible por el momento pues el califato islámico impide cualquier maniobra en este sentido.

Algunos países europeos como Francia prefieren  un gobierno de unidad nacional que incluya a elementos del régimen baazista sin delitos de sangre  y a la oposición moderada. Pero hasta que   Bachar al Assad y el EI desaparezcan del escenario no podemos hablar de paz.   Las fórmulas de pacificación no sólo pueden venir de fuera sino que también deben contar con el protagonismo de la sociedad siria o de lo contrario todos los esfuerzos estarían condenados al fracaso.  De ahí lo complicado  para encontrar una solución creíble y perdurable en el tiempo.

Carlos de Urabá 2015