La jaula

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por la emancipación de los pueblos
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vendredi 15 juin 2018

El dictador Uribe Vélez vuelve a tomar el poder en Colombia.



Reelegido por tercera vez bajo el alias de “Iván Duque”

Votemos por una Colombia humana, justa e incluyente. Que se alumbre de una vez por todas  una nueva era de paz y dignidad en nuestro país.  Aunque a estas alturas y-según las últimas encuestas- Gustavo Petro no llega al 40% de intención de voto mientras que Duque sobrepasa el 50%.  Petro necesita como mínimo 4. 500.000 de votos más de los obtenidos en primera vuelta si quiere ser el nuevo presidente de Colombia. Algo que por ahora y, a no ser de que se produzca un milagro, es prácticamente inalcanzable.

El Centro Democrático aprovecha el caso Santrich para demostrar que la paz firmada con la guerrilla de las FARC no es más que una mentira. “Sus disidencias siguen activas y encima se dedican al negocio del narcotráfico” “No han abandonado las armas y continúan delinquiendo” -denuncian repetidamente los portavoces uribistas. Este es el mejor reclamo para captar los votos de los ciudadanos vengativos dispuestos a fusilar en las urnas a los “comunistas bolivarianos”.  Desde luego que como ganadores del plebiscito van a reformar profundamente los acuerdos de paz pues prefieren promover la confrontación y el odio antes que la reconciliación y la fraternidad.

Acusan a la candidatura de Gustavo Petro de complicidad con el castrochavismo y de recibir ayuda económica de Maduro y de las FARC. “Timochenko le ha otorgado su confianza” Su pasado de exguerrillero del M19 es un estigma que lo marca a fuego candente y encima la propaganda que transmiten los medios de comunicación oficialistas lo denigran sin clemencia.

La más que probable victoria de Duque será el mejor aval para que las fuerzas armadas, el paramilitarismo, los narcotraficantes y todos aquellos criminales que tienen las manos untadas de sangre queden impunes. Se debe tomar como un voto de confianza a los políticos corruptos, al militarismo, la banca usurera, el empresariado explotador, al clero más reaccionario, a esos hacendados, latifundistas, y oligarcas que durante siglos han detentado el poder y que conducen a Colombia a la autodestrucción.

El fascismo paramilitar se dispone a coronar a Duque a la más alta magistratura, el sicario de Uribe Vélez se prepara a reeditar la política de seguridad democrática que tantos “éxitos” ha cosechado en el pasado más reciente.

Este domingo millones de electores ofrendarán su voto a las fuerzas tenebrosas y satánicas de “la mano firme y corazón grande”.  Es la victoria de la reacción, del neoliberalismo más radical, es la victoria del imperio norteamericano y sus secuaces de la OTAN, el FMI, el BID o la OEA.

Pero la memoria histórica no puede alterarse y siempre brillará la verdad: los  miles y miles de muertos,  millones de víctimas del desplazamiento forzado, más de 200.000 desaparecidos, destrucción y exterminio y expolio sin límites de los recursos naturales y las materias primas y, como si fuera poco, la aniquilación del mundo rural, del campesinado, las comunidades  indígenas y afrodescendientes.

Había que escoger entre esa Colombia Humana de los más pobres y  humildes o la inhumana de las clases más ricas y pudientes. Y el pueblo colombiano abducido y lobotizado ha decidido reelegir a Uribe Vélez, el patrón del mal.

Aunque cada día que pasa se va conociendo la verdadera dimensión del holocausto que se intenta ocultar:

Los magistrados del Tribunal de Justicia y Paz de Medellín resumieron el macabro paso de los paramilitares por seis departamentos. 

“La Fiscalía demostró en juicio de Justicia y Paz cinco patrones de macro criminalidad registrados entre 1997 y 2006, cometidos por el bloque Élmer Cárdenas en seis departamentos: Antioquia, ChocóBoyacáCórdobaCundinamarca y Santander”. 

El Bloque Elmer Cárdenas de las Autodefensas, al mando Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, fue responsable de homicidios, desplazamientos, reclutamiento ilícito de menores, abusos sexuales y desapariciones en al menos 1.708 hechos criminales ocurridos entre 1.997 y 2006. 

Aquí se detallan los testimonios de las víctimas y los responsables de los crímenes, desmovilizados que contaron los pormenores de la temporada de violencia premeditada y con conocimiento de las FF.AA. 

“Carlos Castaño nos cita a una reunión y nos comenta que empezáramos a desaparecer las personas o sacarlas de los pueblos para que no le dañáramos las estadísticas a los militares y policías o (sus) hojas de vida”, declararon algunos testigos. 
Fueron más de 6.000 las víctimas que la Fiscalía logró acreditar y que contaron en sendas declaraciones cómo fue su tragedia en cada municipio que los paramilitares adoptaron como centro de su activada criminal. 

“Mi hijo una mañana iba caminando por el pueblo y lo llamaron los paramilitares y lo metieron a una casa, ese era el punto de reunión donde mataban a la gente y la tiraban al rio. Él no salió más de allí, nunca encontramos el cuerpo, ni denunciamos porque no nos atrevíamos”. 

Carlos de Urabá 2018






samedi 26 mai 2018

¿Podrá alcanzar la izquierda por primera vez en su historia la presidencia de Colombia?



A pesar del triunfo de la ultraderecha uribista en la primera vuelta de las elecciones colombianas Gustavo Petro (Colombia Humana)  se proyecta como el favorito para ser investido presidente.

Enfrentando  la manipulación mediática más brutal y a pesar de todos los obstáculos y amenazas de fraude el candidato Gustavo Petro pasará con toda probabilidad a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales colombianas. 16 años de frente nacional Uribe-Santos ha dejado el país sumido en la más profunda crisis institucional a causa de la  corrupción, el latrocinio, el clientelismo y la impunidad. El caso Odebrecht es el mejor ejemplo de cómo se han vendido al mejor postor los burócratas y funcionarios de alto rango cometiendo una imperdonable traición a la patria.

Históricamente en todas las elecciones en Colombia siempre ha rondado el fantasma del fraude, la compra de votos, la inscripción irregular de cedulas y demás chanchullos. Se ha mezclado votos y balas  como el mejor método para amedrentar a la población para que elijan a quien ordenen los patrones.

La campaña electoral como de costumbre se ha convertido en una verdadera guerra sucia pues los candidatos se lanzan acusaciones a diestro y siniestro para intentar descreditar al contrincante. Especialmente la derecha conservadora temerosa de perder sus eternos privilegios utiliza los métodos más virulentos y depravados.

Jamás en la historia de Colombia ha existido un auténtico gobierno de izquierdas. Y estamos muy cerca de hacer realidad este sueño casi utópico. El sillón presidencial siempre lo ha ocupado un representante de la oligarquía, de la aristocracia o de los terratenientes (la flor y nata feudal) Y eso si bajo la bendición y amparo de las FF.AA o los carteles de narcotraficantes y paramilitares
La publicidad y la propaganda que se transmite a través de los medios de comunicación de masas (radio, prensa y televisión)  o las redes sociales (el 85% de los colombianos están inscritos en Facebook) es fundamental para inclinar la preferencia de voto por uno u otro candidato. Parece que solo esa perpetua alienación es la que asegura el éxito o el fracaso. Por lo tanto se invierten presupuestos astronómicos regularmente patrocinados por el narcotráfico, empresariado o multinacionales interesadas en las concesiones que les pudieran otorgar el partido ganador.

Quizás  la mayor presión sobre los electores se produce en los pueblos menores de 50.000 habitantes donde por el control social es más fácil realizar  sobornos y chantajes. Todo se arregla contentando al populacho con algunos sucios  billetitos, ropa,  almuerzos, trago y  fiestones.

No podemos olvidar que quien maneja la logística electoral es la Registraduría Nacional, un organismo descentralizado cuyo director es Juan Carlos Galindo (nombrado por el presidente Santos y que años atrás fue acusado de pasar el censo electoral a los promotores del referéndum reeleccionista de Uribe Vélez) La Registraduría Nacional es la responsable de controlar el censo, la inscripción de las cédulas, y posteriormente la contabilización de los votos (vía manual e informática) 

¿Quién se puede confiar en un sistema mafioso que siempre ha favorecido a los partidos de la oligarquía feudal?   El derecho a elegir y a ser elegido libremente en Colombia no existe

Así que la sombra del fraude siempre estará rondando los resultados a pesar  de los cientos de observadores internacionales invitados para verificar la legalidad de la contienda.  Aparte que muchos hackers y piratas han amenazado atacar las páginas webs de la Registraduría para que la votación no se salgan del guion prestablecido. “Si la chusma comunista va punteando en el escrutinio por el bien de la patria hay que actuar en consecuencia”. Las computadoras son muy caprichosas porque, por supuesto,  obedecen a la voluntad de inescrupulosos funcionarios prestos a beneficiar los carteles de los partidos tradicionales. Petro ha advertido que si se consuma el fraude el pueblo en su defecto saldrá a la calle a defender la democracia.

El candidato del Movimiento Progresistas (Colombia Humana)  Gustavo Petro -según todas las encuestas- se sitúa en un segundo lugar con el 24% de intención de voto. Mientras el Centro Democrático de Duque sin lugar a dudas ganará la primera vuelta con más o menos un 40% de los sufragios. Y lo peor de todo es que será un voto de confianza a favor de Uribe que es su verdadero mentor.

Aunque  el candidato de J.M Santos Vargas Lleras -CR (Mejor Vargas Lleras) también se ha metido en la lucha y le viene pisando los talones a Petro  y ya veremos si no hay una sorpresa de última hora.
Gustavo Petro ha tenido que luchar contra viento y marea  para defender su candidatura por la Colombia Humana; una Colombia ecológica, honrada, sin corrupción y sin violencia. La Colombia de la ciudadanía  en contraposición a la de las élites. Su éxito se basa en explotar la ola de rabia e indignación que ha levantado los casos de latrocinio y corrupción sin precedentes que permean  todos los estamentos de la sociedad.

Sus enemigos lo acusan de guerrillero, de narcoterrorista, de compinche del castro-chavismo, le acusan de malversación de caudales públicos durante su mandato como alcalde de Bogotá y rematan que su campaña está financiada por Cuba y Venezuela. La ultraderecha colombiana lo califica de “terrorista vestido de civil” pues en su época como guerrillero del M19 empuñó las armas para destruir el estado colombiano.

El candidato del Centro Democrático Iván Duque representa la reedición de la funesta política de seguridad democrática que consiste en matar, destruir y exterminar.  A él lo han escogido sus secuaces para que sea la cara amable del paramilitarismo y la corrupción. Como buen neoliberal apuesta por el mercado libre, por la explotación desaforada de los recursos naturales no renovables y la privatización de las empresas públicas. Su lema: Legalidad, emprendimiento y equidad. Porque la economía  colombiana se mueve en torno a la trilogía: cocaína, petróleo, y carbón. Todas las regalías que se recogen  es un dinero que fomenta la dictadura de corrupción. Duque  defiende una política represora para eliminar la delincuencia, aumentar el pie de fuerza policial y militar, más cárceles y más mano fuerte. Es decir, crimen y castigo. No existe ningún proyecto de prevención o reinserción social de un problema que se origina en unos focos bien precisos de miseria y marginación.

Si gana asegura que revisará o derogará  los acuerdos de paz con las FARC ya que ellos fueron los ganadores del plebiscito del 2016. “en la paz hay concesiones que generan impunidad” “la JEP debe ser eliminada” Los guerrilleros de las FARC tienen que someterse y cumplir las condenas por los crímenes cometidos. Hay que prohibirles ejercer cualquier cargo de representación política,  que ningún criminal de lesa humanidad ocupe un sillón en el congreso de la República.

Petro mientras era senador del Polo Democrático desarrolló la importante labor de desenmascarar al monstruo del paramilitarismo y su infiltración en las instituciones -acuñando el término de “parapolítica” –cuya cabeza visible es el expresidente Álvaro Uribe. Igualmente denunció el aberrante caso de los falsos positivos o ejecuciones extrajudiciales que practicaban los mandos de las FF.AA. Por su compromiso por desentrañar el terrorismo de estado, la infiltración de los carteles de cocaína en la cúpula del poder, los sobornos de las multinacionales a los altos funcionarios gubernamentales tiene que tomar estrictas medidas de seguridad pues se encuentra amenazado de muerte por la ultraderecha narco paramilitar. Actualmente  vive con su familia en una casa localizada en el Centro de Altos Estudios de la Policía.

Como candidato del PDA en las elecciones presidenciales del 2010 -que ganó J.M Santos- obtuvo el cuarto puesto con 1.300.300 votos.

Luego en el 2010 se retira del PDA tras el escándalo de corrupción de los hermanos Iván y Samuel Moreno Rojas. Y es entonces cuando funda el Movimiento Progresistas con el que alcanzó la alcaldía de Bogotá en el año 2011. En el 2013 es destituido como alcalde e inhabilitado por 15 años para ejercer cualquier cargo público por el procurador Ordoñez bajo la acusación de haber puesto en riesgo la salud del los bogotanos con la implementación de un esquema obsoleto de recolección de basuras. Más adelante fue restituido en el cargo por el propio presidente Juan Manuel Santos

Petro le dio un voto de confianza a  Juan Manuel Santos para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el 2014  en las que se impuso al candidato del Centro Democrático  Oscar Iván Zuloaga.

El candidato de la ultraderecha Duque repite una y otra vez que “Petro va a convertir a Colombia en una nueva Venezuela”. “Si llega al poder comenzará la expropiación de tierras,  propiedades o de empresas privadas igual a lo que hizo Chávez en Venezuela” “Es la miseria del socialismo del siglo XXI” Sembrar miedo es el mejor método para neutralizarlo. Pero él responde que si sale elegido no va a expropiar sino comprar la tierra de los terratenientes y oligarcas para entregárselas a los campesinos. Empezando por poner impuestos a los grandes capitales que apenas contribuyen a la solidaridad social. No habrá colectivización de la economía sino que se inclina por el capitalismo humano. El amor social, la solidaridad social,  la opción preferencial por los excluidos y los pobres. Estatizar la economía, democratizarla para enfrentar ese neoliberalismo criminal imperante. Porque existe un país clandestino abrumado por el desempleo y el trabajo informal. Por eso hay que decretar una justa y equitativa redistribución de las riquezas en uno de los países más desiguales del mundo. La solución para reactivar la economía productiva es un regreso al campo promoviendo la agroindustria y la biotecnología que es el alma de la soberanía alimentaria. Invertir el dinero público  principalmente en salud y educación y no para engrandecer el poderío de las fuerzas armadas. Se declara católico, animalista, feminista, anti patriarcal y defensor de los LGTB. Ideológicamente mantiene grandes discrepancias con las FARC porque el M19 no era comunista o marxista–leninista sino de tendencia más bien socialdemócrata y bolivariana. Confirma que  no aceptará adhesiones del partido político de las FARC.  El gobierno colombiano responsabiliza a las FARC de todos los males que ha sufrido el país en los últimos 50 años.  Y este discurso multiplicado hasta la enésima potencia  es un estigma  casi imposible de borrar.

Aunque fue torturado por las FFAA durante su militancia en el M 19 reconoce que hoy los ha perdonado, admira y respeta. Petro sabe que si quiere captar la mayor cantidad de votos posibles por estrategia electoral debe ser abierto y conciliador. Se le podría definir como un reformista burgués con ínfulas de revolucionario. Pero nombrar la palabra revolución en Colombia es un tabú pues se relaciona con revolución bolivariana e igualmente al marxismo, el comunismo o el socialismo. En una campaña a la presidencia tan polarizada ha preferido decantarse por el pragmatismo obviando el debate ideológico en un intento por superar el conflicto entre izquierda y derecha. Algo de lo que no se han referido los candidatos en profundidad es el asunto de la impagable deuda externa y la feroz dependencia al FMI.

En su programa se recalca que es necesario hacer urgentemente una reconversión energética para abandonar la dependencia total de los combustibles fósiles. La Colombia verde del futuro precisa de energías renovables y limpias (hídrica, solar y eólica) pues estamos entrando en la tercera revolución industrial.  Detener el calentamiento global será una de las prioridades de su mandato. Porque no se puede caer en el error de Venezuela que ha sido basar su economía en la mono exportación de hidrocarburos y renunciar a la agroindustria. Por el contrario los candidatos Duque y Vargas Lleras se inclinan por redoblar la explotación de los recursos naturales no renovables como el petróleo y el carbón que son actualmente la columna vertebral de las exportaciones colombianas y que en el último año han incrementado el PIB en un 2,6%. Duque para contrarrestar el discurso ecologista de Petro se ha inventado el sofisma de: “Producir conservando, conservar produciendo”

Colombia desde hace décadas estás en emergencia ambiental y su biodiversidad (una de las más ricas del planeta) corre serio riesgo sino se toman las medidas oportunas. La brutal contaminación  de los recursos hídricos, los cultivos de coca, los derrames de petróleo, la minería ilegal, la deforestación, la desertificación conducen el país al apocalipsis. (Una de las señales es la actual catástrofe de Hidroituango)

No estamos hablando de que Petro vaya a provocar un terremoto en las estructuras del estado. Eso es improbable porque los propios empresarios e inversionistas boicotearían su gobierno como sucede actualmente en Venezuela. Tampoco puede hacer un discurso radical antimperialista y se limita a denunciar que Colombia es un apéndice de los EE.UU. Tal y como lo recogió la Corte Constitucional en el 2010  dice que renunciará al tratado militar que ha permitido la instalación de las 7 bases militares yanquis. Pero eso no es nada más que un supuesto pues ya veremos si es capaz de enfrentarse cara a cara con Donald Trump. Al presidente de los EE.UU les exigirá desnarcotizar la agenda y renegociar el Tratado de Libre Comercio.

El asunto es muy delicado porque tiene que moderarse si quiere que los poderes fácticos  respeten las reglas del juego democrático. Su principal objetivo es el combate de la corrupción y la exclusión social. Que se acabe totalmente la guerra,  y la violencia, que se firme la paz con el ELN  y se inicie un desarme integral en Colombia. Además tendrá que afrontar la emergencia  migratoria procedente de Venezuela que amenaza con desestabilizar el país.  

La justicia social es la reproducción de la solidaridad social, es decir, la política del amor, construir paz, compromiso  vital para asentar la democracia en Colombia.  Colombia ha llegado a un punto de no retorno, no tiene más oportunidades, se ha agotado la paciencia de una ciudadanía que en un alto porcentaje se halla por debajo de los umbrales de pobreza. La nueva violencia no tiene ideología, sus mandos no son colombianos sino los carteles mexicanos que se han apoderado de la costa pacífica y que poco a poco van ganando terreno en el interior del país.  La guerra ahora es entre EE.UU y los carteles mexicanos.

Estamos en el país del postconflicto bélico y no se puede regresar a esa  era de genocidio y terror promovida por Uribe Vélez y Juan Manuel santos (premio Nobel de la Paz).

El Centro Democrático dispara su artillería pesada  contra el candidato Petro recalcando su pertenencia como guerrillero del M19 -los que tomaron el Palacio de Justicia- aliados de Pablo Escobar en la década de los ochenta. “El guerrillero Petro es un peligro para Colombia, es amigo de los narcotraficantes de las FARC, además se le considera un ardoroso simpatizante del comandante de la revolución bolivariana  Hugo Chávez -quien en su día lo nombró su asesor-“. El pasado no perdona”-Álvaro Uribe Vélez.  

Desgraciadamente la detención del líder guerrillero Jesús Santrich va a ser decisiva en la definición de la primera y segunda vuelta electoral pues la derecha lo aprovechará para demostrar el fracaso de los acuerdos de paz. El comandante Jesús Santrich ha caído en una trampa (o en un montaje) tendida por agentes de la DEA que se hicieron pasar como supuestos  enviados del cartel de Sinaloa para negociar la compra de un cargamento de 10 toneladas de cocaína. Y lo más grave del caso es que Marlon Marín,  sobrino de Iván Márquez, fungía también de intermediario con la mafia mexicana. Marlon Marín por temor a servir de cabeza de turco se acoge al programa de testigos protegidos y se compromete ante las autoridades judiciales de EE.UU a declarar contra Santrich e incluso hasta con su propio tío Iván Marqués.

El caso del líder guerrillero de las FARC Jesús Santrich va a favorecer indudablemente al candidato del Centro Democrático.  Duque exige la inmediata extradición de Santrich.  Algo que dinamitaría los acuerdos de paz con las FARC. Otro acontecimiento que también influirá en las elecciones  es el triunfo de Nicolás Maduro en Venezuela. El ex guerrillero Petro en la presidencia de Colombia sería visto como un aliado del socialismo del siglo XXI. Venezuela no puede ser un ejemplo para Colombia puesto que la crisis socioeconómica que actualmente padece lo tiene al borde de la bancarrota.  

Cunde el pánico entre  las filas uribista  y hasta el mismísimo ex vicepresidente Francisco Santos se ha atrevido a decir que si Petro pasa a la segunda vuelta va a ser muy difícil ganarle (legalmente)”

Carlos de Urabá 2018