La jaula

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por la emancipación de los pueblos
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jeudi 14 janvier 2016

Israel ama el holocausto.





Si analizamos con detenimiento los antecedentes de la proclamación del estado de Israel en 1948 nos daremos cuenta que están directamente relacionados con los juicios de Núremberg. Estos juicios tuvieron lugar en la ciudad homónima del 20 de noviembre de 1945 al 1 de octubre de 1946 con la finalidad de sentar en el banquillo a la cúpula nazi responsable de crímenes de lesa humanidad, exterminio y genocidio cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque en el  holocausto también había victimas de más de 30 nacionalidades (entre gitanos, homosexuales, comunistas, cristianos, etc.) los judíos son los que se han robado el protagonismo.

El veredicto de los jueces fue implacable condenado a muerte a la mayoría de los acusados. Siendo este el primer caso de justicia transnacional en el mundo. Los juicios de Núremberg contaba con el auspicio de las fuerzas aliadas vencedoras de la contienda y tuvieron por ese entonces un  gran impacto mediático entre la opinión pública.

Da la casualidad que dos años más tarde la Asamblea General de la ONU aprobó la creación del estado de Israel.

De esta manera se legalizó el despojo y el destierro del pueblo palestino. Un pueblo completamente ajeno a los crímenes cometidos en Europa contra los judíos por los regímenes fascistas y sus cómplices.

Si bien es cierto que el gobierno de Israel acusó al muftí de Jerusalén Amín Al-Husseini de aliarse con  Hitler y aconsejarle la eliminación sistemática de los judíos en los hornos crematorios. 

El pueblo judío buscaba imperiosamente una tierra de asilo puesto que ya no podía regresar a sus países de origen donde habían sido delatados por sus propios vecinos.  Públicamente fueron humillados, confinados en guetos y marcados con las estrellas de David. Además de cargar con el estigma de raza maldita: los nazis los acusaban de usureros y de ser los culpables de su derrota en el Primera Guerra mundial; los cristianos, igualmente,  de haber vendido a Cristo a los romanos y sentenciarlo a morir en la cruz.

No había otra alternativa que sacrificar al pueblo palestino para asegurar su propia existencia. Los hebreos buscaban una víctima propiciatoria y la encontraron. Poco importaban esos indígenas retrasados y arcaicos que “ocupaban” la palestina histórica -bajo el mandato británico- que según las sagradas escrituras les pertenecía por derecho divino. Millones de refugiados necesitaban reconstruir sus vidas y fundar una nación donde vivir en paz y seguridad. Así lo demandaba vehementemente el Congreso Mundial judío, el lobby Israelí en los Estados Unidos, y dirigentes como Weizmann y Ben Gurion.   Propuesta  que contó con el respaldo incondicional de EE.UU, Inglaterra, Francia, o la Unión Soviética. 


Los refugiados reclamaban una tierra donde fundar una nación exclusivamente judía con una constitución basada en la Tora y en el Talmud. Una sociedad donde se aplicara la utopía sionista dictada por su padre Theodor Herzl. O sea una nación moderna y próspera que  defendiera su identidad,  costumbres y tradiciones ancestrales. No podían tolerar mezclarse con otras razas o confesiones porque ellos eran los portadores de la luz y la verdad.

Los aliados eligieron para el cargo de canciller alemán a Konrad Adenauer (1949- 1963) que asumió la titánica tarea de reconstruir el país y aplicar las políticas de desnazificación. Adenauer pertenecía a una familia judía yiddish y fue miembro del movimiento sionista. Por lo tanto era el personaje idóneo para integrar a Alemania en el  modelo capitalista y de libre mercado.

Los judíos supieron explotar el victimismo lanzando una demoledora campaña propagandística a través de la prensa, la radio, la televisión, el cine o la literatura. Era imprescindible crear esa imagen de pueblo perseguido, un pueblo martirizado con el fin de despertar sentimientos de compasión.

Se repetían una y mil veces el mismo discurso restregando en la cara de los espectadores las imágenes dantescas de los campos de exterminio donde esos seres espectrales y esqueléticos caminaban a la deriva esperando el turno para entrar en las cámaras de gas.

De alguna manera había que compensar el dolor causado a los judíos durante la Segunda Guerra mundial.

En 1947 la ONU decidió dividir Palestina -bajo el mandato británico-  siguiendo las recomendaciones del Comité Especial para Palestina UNSCOP que copió al pie de la letra las líneas maestras trazadas por el informe Peel.  Ese plan de partición se hizo realidad gracias a la infatigable labor “diplomática” de los dirigentes sionistas, banqueros y empresarios que presionaron a los países implicados para que emitieran un fallo favorable. 

La Asamblea a General de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947 autorizó la partición de Palestina  (resolución 181)  con el voto favorable de 33 países, 13 países en contra y 10 abstenciones  Una votación donde la tragedia del holocausto influyó radicalmente. Además del chantaje ejercido por Estados Unidos sobre los países que  recibían su ayuda económica o tenían acuerdos comerciales.  El lobby judío actuó con astucia llevando a cabo conversaciones secretas con distintos líderes mundiales como el presidente Truman, Stalin, Robert Schuman, Churchill o Jorge VI con el fin de amañar el resultado. El descarado tráfico de influencias se extendió también por el Congreso norteamericano y la ONU.  Incluso la Unión Soviética le brindó apoyo irrestricto a los sionistas esperanzados en que iban a instauraran un régimen afín a sus intereses.


Desde luego que supieron sacar buenos réditos del sentimentalismo melodramático que despertaban aquellos judíos que en masa abordaban los barcos rumbo a la tierra prometida. Pero después de tantas penurias y privaciones las autoridades británicas les prohibían desembarcar en Palestina al calificarlos de inmigrantes clandestinos. Un nuevo éxodo bíblico al estilo de Moisés en el desierto.

La declaración de independencia de Israel se llevó a cabo en el Museo de Arte de Tel Aviv  el día 14 de mayo de 1948. “Israel es la cuna del pueblo judío cuyo deseo es vivir en paz y seguridad”.  Se cantó la Hatikva y entre la algarabía de los asistentes se izó la bandera de listones azules  y  fondo blanco con la flamante estrella de David. Para celebrarlo los rabinos entonaron himnos y oraciones talmúdicas de alabanza a Adonai.  Simplemente ejercían el derecho histórico a existir en la tierra que los vio nacer. De inmediato el nuevo estado fue reconocido por las grandes potencias (EE.UU y la Unión Soviética) que se congratulaban y lo bendecían.

Pero quizás la pieza clave de todo este entramado sea el líder sionista Chaim Weizmann. Weizmann, de origen bielorruso, fue uno de los pioneros del movimiento sionista y fiel discípulo de Theodor Herzl. Se distinguió por ser el principal promotor del hogar judío en Palestina  e hizo lo imposible para materializar tales anhelos. Weizmann graduado de ingeniero químico en Suiza emigró a Inglaterra donde finalmente desarrolló importantes descubrimientos en el campo de los explosivos. Se había destacado en sus trabajos sobre la acetona y cordita lo que le permitió crear una nueva línea de proyectiles y obuses con mayor capacidad de fuego.  Churchill, lord del almirantazgo, estuvo muy interesado en sus innovaciones para aplicarlas a las naves de guerra de la armada británica. Por lo tanto gozaba de reconocido prestigio y en especial la familia real británica le guardaba un gran aprecio. 

Además trabajó junto a lord Balfour  con el que le unía una entrañable amistad. De ahí que influyera decididamente en la declaración que lleva su nombre y por medio de la cual el imperio británico les cedía a los judíos un hogar en Palestina. Cuenta la leyenda que Weizmann por sus servicios prestado a la corona británica con todo el respeto le solicitó al rey Jorge VI una patria para el  pueblo judío en el territorio otomano de Palestina, provincia de la gran Siria -que tras la Primera Guerra Mundial había pasado a manos británicas- 

Weizmann como presidente de la Organización Mundial Sionista por su predicamento y carisma tenía acceso a las altas esferas del poder.  Así pudo relacionarse con  presidentes,  primeros ministros, reyes o embajadores.   Son notorios sus encuentros con el rey Jorge VI de Inglaterra y con Harry S Truman, presidente de los EE.UU. También con  Faisal, emir de la Meca de la dinastía Hachemita que incluso le dio carta blanca para que fomentara la emigración judía a Palestina. “deseamos a los judíos la más cordial bienvenida”

En la Conferencia de Paz en París 1919 los judíos apoyaron el mandato británico sobre palestina. Por el contrario el rey Faisal esperaba que los ingleses cumplieran sus promesa recompensarlos con la creación de la Gran Arabia.  Así lo habían pactado con anterioridad tras derrotar al imperio turco en la rebelión árabe. Pero los británicos y franceses decidieron que los árabes no estaban preparados para administrar su independencia.
 Weizmann también desde la sombra intervino en la comisión real Peel  que durante el año 1937 visitó Palestina para investigar las causas de la violencia entre árabes y judíos. El muftí de Jerusalén Al -Husseini decidió convocar huelgas y manifestaciones de protesta contra la inmigración ilegal judía pregonando la guerra santa o la yihad (la gran revuelta árabe) La situación de orden público se hacía insostenible y había que actuar con eficacia. Sus consejos y apreciaciones los tuvieron muy cuenta los miembros de  la comisión que emitieron un fallo positivo sobre la partición en dos estados. 

Esa era la única posibilidad de solucionar el problema de convivencia entre ambas comunidades.-concluyeron.

El lobista de Chaid Weizmann se caracterizó por su astucia y sagacidad. Se granjeo la amistad con los más altos dignatarios y participaba asiduamente en la vida social de la aristocracia y la burguesía Y es que en esos lujosos ágapes, fiestas palaciegas, cenas y banquetes  es donde realmente se deciden los asuntos más trascendentales de la política mundial.  Los judíos son expertos en el arte de las conspiraciones y los acuerdos secretos.  Aunque hay que reconocer el importante apoyo económico que prestaron banqueros como los Rothschild (judíos ashkenazis de origen alemán), los Rockefeller o  Sir Herbert Samuel.

Como uno de los líderes sionistas más connotados de  todos los tiempos le cupo el honor de presentar un memorando a nombre de la Agencia Judía Sionista exigiendo una justa reparación a los gobiernos de EE.UU, Inglaterra, Francia y la Unión Soviética. Weizmann fue elegido el primer presidente de Israel y se le considera uno de los padres fundadores de la patria.

Israel al término de la Segunda Guerra mundial exigió desorbitadas compensaciones (60.000 millones de dólares) a Alemania por los crímenes del holocausto, la pérdida de su patrimonio, sus bienes o propiedades.  El estado alemán bajo la tutela de los aliados tuvo que asumir la culpa colectiva y pagar las respectivas indemnizaciones. Esto en la historia se le conocería como la humillación alemana.
Otro de los pilares fundamentales del estado de Israel es indudablemente el museo del Yad Vashem (Holocausto). Este museo se encuentra situado en el monte Herzl  en las afueras de Jerusalén (bosque de Jerusalén) y cuenta con una superficie de 4500 metros cuadrados donde están repartidos los distintos pabellones, dependencias administrativas, memoriales  y jardines. Anualmente recibe la visita de más de dos millones de turistas (está incluido en todos los paquetes turísticos)  Cualquier autoridad mundial que visite oficialmente a Israel está obligada a rendirle tributo y homenaje póstumo a las víctimas del holocausto.  Este es el  principal monumento de Israel y en un futuro no muy lejano quizás pase a ser patrimonio de la humanidad.

Cuando los grupos de turistas llegan a la explanada de recepción unos funcionarios los van clasificando por idioma y nacionalidad.  El Instituto del Holocausto cuenta con traductores de más de treinta lenguas y dialectos que cumplen fielmente con la función de adoctrinar a los visitantes. Al grupo de latinoamericanos nos designaron  un guía judeo- argentino que en tono lastimero nos explicó a grosso modo el sentido filosófico del museo: “se construyó para rendirle homenaje a las víctimas de una de las tragedias  más atroces que haya vivido la humanidad” “las futuras generaciones no pueden olvidarlo”. El guía argentino repite una y otra vez la cifra de 6 millones de asesinados haciendo hincapié en los 1.500.000 de niños. Varias personas se llevan las manos a la cabeza impresionadas por las cifras. “Israel es un estado completamente comprometido con el amor y la paz del mundo” -Recalca. “Nosotros no guardamos rencor a los verdugos”-sentencia.   
El guía argentino con un gesto benevolente nos deja en la puerta de ingreso donde varias azafatas nos conducen a un mostrador donde se procede a una exhaustiva revisión policial-. La entrada es gratuita puesto que sería políticamente incorrecto convertir tan horripilante tragedia en un negocio.

Es tal el éxito del Museo del Holocausto que se han abierto sucursales o franquicias  en Washington y Buenos Aires, México, Berlín, Budapest.   Estamos hablando de una multinacional que genera inmensos beneficios económicos  a pesar de recalcar en sus folletos que son una  institución sin ánimo de lucro.

El Museo del Holocausto fue construido gracias las donaciones de familias judías,  anónimos, particulares, empresas privadas, fundaciones y también de no judíos (reyes, príncipes, banqueros)  entre los que se destacan los cristianos sionistas.

El museo se inauguró en 2005 con la presencia de más de 40 líderes mundiales encabezados por Kofi Annan. -aparte del cuerpo diplomático  y organizaciones internacionales.

Israel oficialmente conmemora el Día del Holocausto – Iom Hashoa (16 de abril)  con la paralización total de las actividades durante los dos minutos que dura el ulular de las sirenas.  Signo de duelo eterno en honor a los mártires. Este memorable acto tiene su réplica en distintas capitales del mundo occidental.


El museo del Holocausto obtuvo el premio Príncipe de Asturias de la Concordia a propuesta de Ángela Merkel en el 2007.  Diariamente sus responsables reciben innumerables donaciones llegadas de distintas partes del mundo. Por ejemplo,  el magnate estadounidense Sheldon Adelson, de origen judío, donó 25.000.000 de dólares para sus gastos administrativos.

Es un delito negar el holocausto y en muchos países está castigado con penas de multas y hasta 5 años de cárcel.  

El Museo del Holocausto fue diseñado para manipular los sentimientos, explotar el pesar y la compasión de los espectadores. Hay que reconocer que hace parte de un montaje muy bien estudiado por psicólogos y siquiatras.  El museo  tiene forma de prisma que penetra en la montaña en forma de zigzag. Por allí penetramos camino de las diferentes salas  en medio de una inquietante  penumbra. Algo que nos recuerda esos túneles de las cuevas de terror de los parques de atracciones. Tenemos que estar preparados para soportar una exhibición maniquea de fetiches y reliquias: trajes de presidiarios con sus estrellas de David, montañas de zapatos, utensilios, gafas, diarios, las genealogías familiares, fotografías,  films, los planos de los campos de concentración, el alambre de púas que encierra los guetos en los que fueron confinados. Nos abruman con las millonarias cifras de muertos, los datos más espeluznantes; torturas, vejaciones, experimentos médicos, las montañas de cadáveres desnudos que se pudren al aire libre.


Por los altavoces se repiten uno a uno los nombres de las ¡6.000.000!víctimas mientras se proyectan documentales donde los supervivientes entre sollozos narran su bajada a los infiernos. Sólo falta que salgan unas plañideras enlutadas recitando jaculatorias.

En una cúpula cónica se han colocado a manera de teselas las fotos de las víctimas, miles de fotografías en recuerdo a las 6 millones de inmolados. Son las consecuencias de  la persecución antisemita o la limpieza étnica  que aplicaban los nazis en un afán por imponer la superioridad de la raza aria. Las estaciones del viacrucis que por recomendación de los responsables del museo se deben recorrer en estricto silencio y recogimiento. De allá para acá  no se ven más que cuerpos esqueléticos esclavos en las fábricas y canteras,  los soldados de las SS bajan a culatazos a los deportados de los vagones de los trenes como si se tratara de bestias malditas. Las filas de niños y ancianos son los primeros en pasar por las cámaras de gas pues representan la escoria improductiva. No hay tregua en este terrorífico espectáculo de la industria de la muerte o la solución final.  A continuación aparece una foto del fuhrer pronunciando un acalorado discurso ante miles de incondicionales. En este ambiente sórdido y siniestro las SS con sus perros de afiladas fauces montan guardia en los barracones donde se hacinan famélicos esos pobres miserables.


Hay que elegir entre el nazismo que con sus banderas de la cruz gamada representan el mal o la sonrisa de un niño judío que representa el bien. La clásica dicotomía del  bien y el mal que hace parte de todas las tramas  de las películas de Walt Disney; el bien son los judíos, el mal los nazis y, como no, también los terroristas árabes.  Esa es su base moral y justificación ideológica

Ese túnel estrecho y tenebroso por el que caminamos  poco a poco se va ampliando hasta desembocar en una sala de amplios ventanales por donde penetran radiantes los rayos del sol. Desde ese mirador contemplamos los bosques y jardines y el paisaje majestuoso de la tierra santa. Es el milagro de Israel o la redención.

Para contrarrestar las voces negacioncitas en los fondos y archivos del museo se encuentran almacenados más de 55 millones  de documentos que son la prueba irrefutable de las atrocidades cometidas contra el pueblo judío.

En el momento de salir del mundo de ultratumba los visitantes afligidos y muchos llorosos se rinden ante la evidencia: la bandera de Israel ondea altiva sobre el Monte de la Memoria.  El pueblo judío resucita. El tour según las directrices de los guionistas hollywoodianos debe tener un epilogo de los más lacrimógeno. Es preceptivo hacer un buen acopio de pañuelos. Una gran urna colocada estratégicamente en la  puerta de salida nos insinúa que tenemos que ser solidarios y depositar nuestras donaciones para contribuir con la preservación de este imponente monumento.  

El recorrido por este magno complejo se completa con el paseo por la Avenida de los Justos, el Valle de las Naciones, la Cripta del Recuerdo donde se conserva la llama perpetua en honor a los mártires, y el Memorial a los Niños que es una caverna donde se han colocado miles de  espejos rotos que reflejan las llamas de cientos de velas encendidas cual estrellas que titilan en el firmamento. Esas no son otras que las almas de las 1.500.000 criaturas inocentes inmoladas. La realidad virtual supera al mito.  

Todos estos mártires y héroes del holocausto representan el corazón palpitante del estado de Israel.  

Pero por desgracia el pueblo judío en la actualidad se ve nuevamente amenazado y no puede bajar la guardia.  Si ayer fueron los nazis hoy son los árabes quienes intentan borrarlos del mapa. -Argumentan los guías-  Como en el pasado más reciente y de ingrata recordación el peligro los acecha. Y es por ello que para preservar la paz y en virtud al  legítimo derecho a la defensa se han visto obligados  a utilizar la fuerza para neutralizar la amenaza terrorista.

Otra de los grandes estrellas de la “industria de la lastima” es el diario de Ana Frank que con sus más  de 30.000.000 de ejemplares vendidos se ha convertido en un boom editorial sin precedentes. Su efecto propagandístico ha sido arrasador.

El cazanazis Simón Wiesenthal afirmó en su día que el diario de Ana Frank -símbolo de la persecución de los judíos- era más importante que los juicios de Núremberg. Ana representa a la niña inocente (los judíos)  atrapada en la maldad (los nazis)  

Alemania tiene una deuda muy grande con el pueblo judío y esto se traduce en las inmejorables  relaciones diplomáticas y  los proyectos de cooperación tecnológica, industrial y bélica que comparten. Para nadie es un secreto que la actitud del gobierno alemán  es completamente servil  y sumisa  a los dictados de Tel Aviv. Este complejo de culpa seguramente perdurará por generaciones.

Israel se ha propuesto construir un discurso histórico que legalice la ocupación del territorio palestino. De ahí su obsesión por patrocinar  museos como el del Holocausto, el de arqueología e historia, el de antropología, el del libro o el del muro de las lamentaciones. Además de las innumerables exploraciones arqueológicas donde los investigadores y científicos trabajan a destajo empeñados en encontrar cualquier resto o indicio  que confirmen la presencia judía en tierra santa desde tiempos inmemoriales. Eretz Israel no ha invadido Palestina sino que ha recuperado Judea y Samaria que por justicia les pertenece. Pocos se dan cuenta que el presupuesto necesario para materializar todos sus planes y proyectos lo adquieren a través de las millonarias donaciones que efectúan miles y miles de benefactores repartidos alrededor del planeta.

El holocausto es la espada y el escudo del estado de Israel puesto que legítima la ocupación militar de Palestina. El holocausto no es más que una construcción ideológica para justificar la ayuda de EE.UU a Israel. Gracias a la brillante campaña  propagandística esta es la tragedia humana que brilla más que cualquier otra de la historia.

Es la coartada perfecta que saca a relucir el sionismo cuando comete horripilantes masacres como las de Sabra y Chatila, las operaciones de exterminio en  Gaza o Cisjordania.

Del holocausto judío al holocausto del pueblo palestino. Aquellos que en su día sufrieron la persecución y el exterminio aplican los mismos métodos nazis contra el pueblo palestino. Un pueblo también perseguido, aniquilado por las guerras y agresiones, un pueblo prisionero bajo las mismas murallas y alambre de púas de los campos de concentración. Condenados en un inmenso gueto de Varsovia a sobrevivir bajo el estado de sitio impuesto por el ejército de ocupación sionista. Ese el resultado de esta mascarada hipócrita, aberrante y perversa que trasforma a los agresores en héroes y mártires.

Carlos de Urabá 2016

vendredi 16 mai 2014

¡Vote por Bashar Al Assad!


A pesar de la cruenta guerra civil que desangra Siria el régimen Baazista ha convocado elecciones presidenciales para el día 3 de junio.

Ahora el dictamen de las urnas se encargará de reelegir Bashar, el padre salvador de Siria, para un nuevo mandato y legitimar sus actos criminales.

Una de las características más importantes de los gobiernos dictatoriales de Oriente Medio es la de sublimar al máximo la figura del rais, del malik o el rey, el mariscal, el sultán o el califa.   Es primordial infundir temor entre los súbditos para que comprendan ante quienes deben postrarse de rodillas. Aunque los preceptos islámicos prohíben cualquier forma de idolatría, pues ofenden la memoria de Allah y su profeta, es algo normal el desmedido culto a la personalidad que le profesan a los gobernantes.

En Siria antes de la guerra civil iniciada en al año 2011 en todos los pueblos y ciudades se exhibía por las calles y avenidas la clásica foto de Bashar, la de su padre Hafez y  la de su finado hermano Basil Al Assad, el auténtico sucesor del trono de la República Árabe Siria. Pero hoy, tras más de tres años de insurrección, muchos símbolos baazistas han sido destruidos con saña por sus encarnizados enemigos sunitas.

En el año 1994 Basil, el primogénito de Hafez (a quien había elegido como su sucesor)  comandante de la Guardia Republicana, paracaidista de la  brigada de élite e ingeniero, muere en un accidente mientras conducía su auto de lujo cerca del aeropuerto de Damasco. Esta fue una tragedia de gran magnitud que convocó multitudinarias manifestaciones de duelo y de dolor. A partir de entonces y por decreto extraordinario del Consejo Supremo se le elevó a la categoría de héroe y en su honor se bautizaron con su nombre academias, escuelas, universidades, hospitales o estadios. Los más reputados literatos escribieron infinidad de libros con la intención de forjar el mito de Basil y revestirlo con la aureola de mártir chiíta. También se acuñaron lemas para eternizar su memoria como por ejemplo: “todos somos Basil” “Hafez es nuestro símbolo, Basil es nuestro modelo, Bashar es nuestra esperanza” Es tal el delirio místico que sus más fanáticos admiradores llegan a tatuarse su esfinge en el pecho o en los bíceps.

Esta liturgia propagandística es de vital importancia para mantener el vínculo afectivo con el pueblo.  El fervor por los líderes debe exteriorizarse en pancartas, murales, vallas, fotos, esculturas, bustos, estatuas, himnos o canciones.  En todo caso desde muy temprana edad en la escuela comienza el adoctrinamiento con el fin de inculcar entre los niños obediencia y respeto a la jerarquía.  Además, los libros de texto oficiales dedican extensas páginas de alabanza hacia la figura del rais Bashar Al Assad y la dinastía. Un amor desmedido  que supera  incluso al que se le  profesa a los padres, a la esposa o  los hijos.  Al rais es obligatorio jurarle fidelidad eterna e incluso, llegado el caso,  hasta sacrificar la propia vida pues la sangre derramada es la mejor demostración de entrega y gratitud.

Los alauítas extendidos por Siria, Líbano y Turquía (Antioquía) están catalogados como una secta hermética heterodoxa vinculada al chiismo por adopción. Su libro secreto Kitab al Majmu  es considerado por los sunitas una herejía. Los jerarcas alauítas sostienen que el alma puede reencarnarse en otra persona o en un animal y que las mujeres no tienen alma. En la práctica son politeístas (nusayríes) y conservan el  culto pagano a la adoración de los árboles, las montañas, también beben alcohol, no van a la Meca, se declaran trinitarios y festejan la navidad. Para ellos Ali es Dios hecho carne. Los alauítas mantienen buenas relaciones  con los ismaelíes cristianos y nizaríes, y aunque finjan hacerlo no aceptan el Corán. En la Edad Media se aliaron a los Cruzados y en el siglo XX colaboraron sin mayores objeciones con los colonialistas franceses.

Si un alauíta leyera todo lo anteriormente mencionado de plano lo negaría. Esa es parte de su personalidad y por eso existe un dicho popular que los define perfectamente: “el que no disimula es un tonto” En esta hipócrita comedia Bashar Al Assad  también interpreta el papel de sumo pontífice y de vez en cuando, de la mano del muftí de Siria Ahmad Badreddin Hassou y sus acólitos, se dirige a rezar el Salat Yuma  en la gran mezquita de Damasco para guardar las apariencias.  

Los alauítas en su origen eran  campesinos analfabetos que habitaban las montañas de la región de Latakia y que fueron relegados por los sunitas a las labores de servidumbre.  Pero a partir del final de la Primera Guerra mundial y, tras la firma del acuerdo secreto Sykes-Picot que le otorgó al colonialismo francés el mandato de Siria, éstos pasaron a ocupar un lugar privilegiado en la escala social para contrarrestar el poder de la mayoría sunita.

El Baazismo ideológicamente defiende la unidad árabe y el socialismo; además reivindica el nacionalismo gran sirio o el país de Bilad Al Sham que comprende Palestina, Líbano, Jordania, sur de Turquía, Siria e Irak, mejor dicho, el territorio histórico del que fueron despojados por los sionistas y los invasores europeos.

Bashar es una especie de glorioso timonel que  guía a su pueblo por el sendero de “la paz y la libertad”, él es el padre benefactor y protector de las minorías llámense cristianos, drusos, ismaelitas, caldeos, armenios, circasianos, cristianos ortodoxos o chiitas. Por lo tanto es una afrenta imperdonable que los sunitas se hayan levantado en su contra y sin duda merecen un castigo ejemplar.

En esta guerra civil que azota Siria existen grandes intereses económicos y geoestratégicos que involucran a Rusia, Irán y Hezbollah (Líbano) sus aliados incondicionales en el combate, según el discurso oficial,  “contra los imperialistas de la OTAN, los jeques Árabes, Al Qaeda y los agentes sionistas.” Buena parte de la izquierda occidental ingenuamente lo ha adoptado como un icono de la “resistencia revolucionaria”

Bashar y su hermano Maher, comandante de las tropas de élite de la Cuarta División Blindada,   el Muhabarat, la Shabiha, el Ejército Sirio, los milicianos de Hezbollah y los guardianes de la revolución iraníes enfrentan ferozmente en el campo de batalla  a la yihad sunita, sus enemigos ancestrales. No importan los métodos represivos que se empleen  ya sea mediante bombardeos desde aviones, con tanques, misiles, artillería pesada, armas químicas,  todos es válido con tal de exterminar a los insurrectos.  Lo prioritario es actuar con contundencia: demoler pueblos y ciudades, desterrar a sus pobladores  y poner en marcha la industria de la muerte aplicando las artes de tortura y la eliminación sistemática de los “peligrosos terroristas”.  A estas alturas del 2014 ya se contabiliza más de 150.000 muertos a los que hay que sumar otros tantos miles de heridos y desparecidos o los confinados a los campos de concentración y las cárceles.  Por todos lados se observa un tétrico panorama dominado por la  ruina y desolación que marca el cruel destino de un país sumido en la desesperanza.

Los especialistas del ministerio de la Imagen y la Propaganda cuentan entre sus filas a  los más reputados artistas, programadores de computación, los genios del  Photoshop y profesionales de reconocido prestigio  que diseñan las estrategias publicitarias más exitosas.  Fruto de estos montajes manipuladores, que luego serán emitidos a través de la radio, la prensa, el cine y la televisión, se ha concebido una realidad paralela capaz de competir con las películas hollywoodianas.  

La producción en serie de estos productos impresos sobre soportes de tela, lona, papel, plástico o metal se encarga a los proveedores made in China. Por lo tanto el mercado siempre está bien abastecido de un sin fin de fetiches, objetos y recuerdos, posters, banderolas, sellos, calcomanías, camisetas, gorras, pañuelos, pines, etc.  No hay más que contemplar el medio en el que se desenvuelve la vida para darse cuenta del éxito alcanzado  pues la imagen del rais Bashar Al Assad y la dinastía adorna los buses, los taxis, los autos particulares, los edificios públicos y privados, los organismos oficiales, los ministerios, institutos, colegios, universidades, cuarteles, plazas, avenidas, estadios, estaciones de tren o de autobuses y aeropuertos.

Tampoco deben faltar los  mensajes patrióticos o épicos, los eslóganes, las  citas gloriosas que levanten la moral de sus súbditos. A cualquiera le llena de orgullo y satisfacción contemplar en una valla al rais cabalgando en medio de las nubes a lomos de en un brioso corcel hundiendo su espada  justiciera en el corazón de sus enemigos. “la patria es de todos y tenemos el deber de defenderla”

“Vota por Bashar, Siria tiene futuro” el respetable oftalmólogo, un elegante gentleman educado en Londres, de finos modales y unido a la preciosa Asma Al Assad, la primera dama y esposa modélica  entregada  por completo a la causa de los pobres y los huérfanos. Quien diría que este venerable estadista que acaricia a sus tres hijos Karim, Zein y Hafez con tanta dulzura es capaz de ordenar los más salvajes bombardeos y las más espantosas masacres.

Es el tiempo de recomponer el prestigio perdido por el rais, devolverle la credibilidad y desmentir las falsedades que transmite la prensa internacional que lo ha califican de déspota, verdugo o despiadado matarife. La opinión pública tiene que comprender que Bashar es un “verdadero revolucionario” que lucha contra  los  “fanáticos terroristas” que no sólo pretenden destruir Siria, sino también la civilización occidental.    

El candidato presidente-que por vez primera se medirá a  dos candidatos “opositores” para dar una imagen “democrática y plural”-  promete reconstruir el país y conducirlo por la senda de la “libertad y del progreso” Siria comienza una nueva era de paz y prosperidad. No se sabe cómo se lograran estos objetivos pues el gobierno sirio se encuentra aislado internacionalmente y sufre un bloqueo económico que lo mantiene en estado de emergencia. En todo caso los ciudadanos están llamados este 3 de junio a refrendar el inmenso amor al Baazismo, el partido único apoyado por el Frente Nacional Progresista que obtendrá de antemano un resultado demoledor en las urnas.

Pero no es solamente en  Siria donde el culto a la personalidad supera la fe religiosa sino que este es un fenómeno que se extiende por todo Oriente Medio. Por ejemplo, en Jordania una sección del Muhabarat se encarga de organizar el aparato propagandístico de la dictadura monárquica hachemita.  Un numeroso equipo de expertos se dedica a tiempo completo a enaltecer la excelsa figura de su majestad el malik Abdalá II, la reina Rania, el príncipe heredero Hussein y la familia real. (incluido el difunto rey Hussein) El presupuesto anual que se destina a dichos menesteres sobrepasa los 25 millones de dólares. Según los responsables del departamento de inteligencia  es preciso  que la imagen del malik se multiplique infinitamente  por los lugares más perdidos de Jordania. Con su presencia sus súbditos, esclavos de la pobreza crónica, al menos se sentirán colmados de felicidad.  Es tal la obsesión por divinizarlo que a pesar de que Abdalah II no mide más de 1.60 metros, por arte de magia se trasforma en un colosal emperador vestido con su uniforme de gala plagado de condecoraciones aunque jamás haya ganado una sola batalla. Por el contrario el ejército jordano siempre ha sufrido las más humillantes derrotas  a mano de los judíos, con excepción del Septiembre Negro en el que impunemente masacraron a sus hermanos palestinos cometiendo un brutal genocidio que causó más de 10.000 muertos.

Esta trama goebbeliana refleja en toda su magnitud la egolatría y la megalomanía de la que hace gala la casta oligárquica, militarista  o aristocrática dominante cuyo único fin es perpetuarse en el poder.

Es por ello que hasta en la casa más humilde debe colocarse en un lugar privilegiado la foto del rais, del malik, del sultán, el califa o el mariscal de campo como muestra de reconocimiento hacia su persona. Su ausencia sería interpretada  como un claro gesto de insumisión.

Por eso tenemos que insistir que la única ideología existente es el culto a la personalidad. Ideología que se resume en  tres pilares fundamentales: Allah,  el malik, el watan (Dios, la patria y el rey) En Siria desde hace 44 años que la dinastía de la familia Assad domina todos los ámbitos del poder político, económico y militar en complicidad con la burguesía sunita, alauita, cristiana, ismaelita, armenia, drusa o kurda. Entre ellos se reparten el botín fruto de  la corrupción y el desfalco. Mientras tanto a los súbditos no les queda más remedio que resignarse a padecer el yugo del terror, la explotación y la miseria. Video: http://youtu.be/5zz4BsoiCN0

En el siglo pasado durante la guerra fría Siria se convirtió en un  satélite de la Unión Soviética  que le suministraba armamento y ayuda económica. Una alianza que hoy continúa  junto al renacido imperio ruso que  intenta recuperar su esplendor bajo la égida de  Vladimir Putin. Siria es una pieza clave en los planes del expansionismo ruso en Oriente Medio puesto que la base de Tartus  le brinda a su flota naval una salida al mar Mediterráneo que es por donde trascurre buena parte del tráfico petrolífero mundial.

Realmente Bashar Al Assad le debe su supervivencia al compromiso de Rusia, China, Irán y Hezbollah para con su causa. Sin esta invaluable ayuda la guerra civil ya estaría perdida. Gracias a los buenos oficios de sus padrinos todas las resoluciones en su contra promovidas en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas han sido bloqueadas. Hay que resaltar que en este conflicto bélico la población civil siria es lo que menos importa pues la verdadera preocupación de la comunidad internacional es garantizar la seguridad de Israel. El sionismo prefiere a un Bashar Al Assad debilitado y un Hezbollah bajo control antes que el islamismo radical se tome el poder.

Carlos de Urabá 2014

Amman-Jordania