La jaula

La jaula
por la emancipación de los pueblos

lundi 8 décembre 2014

¿Por qué maté a John Lennon?





Chapman era su más ferviente admirador, lo conocía mejor que nadie, se sabía de memoria las letras de sus canciones, los álbumes editados, la historia de los Beatles, en fin, John era su alter ego. Realmente lo amaba y lo amaba con adoración. Pero, entonces, ¿por qué lo asesinó a sangre fría?  Los médicos hablaron de “suicidio psicológico”, es decir, que quiso matarse a sí mismo al disparar contra Lennon.

A Chapman le ha sido denegada la libertad condicional en ocho ocasiones debido a la “naturaleza inusual” de su delito. A pesar de su buen comportamiento los jueces no han tenido clemencia. La opinión pública insiste en que debe cumplir la totalidad de la pena. Es lo que merece un criminal como él, ¿no? el ser más odiado y que destruyó la carrera de uno de los genios musicales del siglo XX.

Tras pasar más de media vida en una celda del correccional de Attica todavía hay muchas dudas sobre las verdaderas razones que lo llevaron a cometer el crimen.

Pero en todo caso han aparecido una serie de manuscritos anónimos-que según los grafólogos- pertenecen a Chapman y que nos brindan claves para descifrar este sinigual asunto.

“- Tú nos mandaste a las manifestaciones contra la guerra mientras hacías el amor con Yoko en tu suite del Dakota. Allí acostado en tu “bed peace”, en tu “hair peace” tarareabas la letra de give peace a chance, acorralado por la prensa del mundo entero que no quería perderse ni uno sólo de tus caprichos. Si una mañana cualquiera te despertabas estornudando, medio mundo se preocupaba hasta la desesperación; si bebías leche, si te enamorabas o te desenamorabas, si la idiota de Yoko te dejaba o si volvía, si te empelotabas como un payaso diciendo que lo hacías para luchar por la paz, cualquier cosa, era trasmitida a los cinco continentes en menos de lo que canta el gallo. Más que Cristo ¿recuerdas cuando dijiste que los Beatles eran más populares que Cristo? Y algunos te dieron la razón.

Pero yo apenas he sido uno más del montón ¡a quién le importaba mi situación! Y luego te exigen que seas responsable, que te portes bien, que seas correcto. Si al menos me hubieses mirado. Tú sólo te limitaste a gruñir en el vestíbulo del Dakota, tu dulce hogar. Te esperaba allí desde hacía horas. Hacía frío. Hace frío en New York en diciembre ¿sabes? Desde el Central Park llegaba una brisa que calaba los huesos. En pleno corazón de Manhattan, un corazón helado, sabes. Te molestaste sobremanera, no quisiste esperar medio minuto. No me atendiste. Tal vez ibas apurado a cumplir una cita. Pero llevaba seis horas aguantando ese aire gélido. Un minuto, sólo uno, que me hubieras podido dedicar buenamente. Hacía años que te buscaba. No hemos tenido nunca a nadie. Solo a ti. Pensábamos que era inútil encontrarte, que no saldrías que estarías cambiándole los pañales a tu bebé o viendo tele saboreando un delicioso vaso de leche. Pero, Yoko asoma y va hacia la limusina, y tú tras ella, trotando cual perrito faldero. Sí, sí aparece el gran John por fin frente a mis ojos, que alegría, que calor en el cuerpo, adiós frío. Y doy un paso hacia ti, con toda la ilusión latiendo en mis venas ¿y tú que haces? ¿el esbozo de un saludo, de una sonrisa? No, nada de eso. Sólo, tan sólo, un infinito desprecio como si fuera un perro vagabundo. Y al ver que te vas, me pongo a tu lado y te muestro tu último álbum “doble fantasía”. Y te solicito un autógrafo. ¿me miraste? ¿qué hora era? ¿las cinco o las seis? No sé. Parece que comenzaba a oscurecer. Me acerqué a ti con… con amor. ¿firmaste? Algo pusiste ahí, sí. Pero, ¿era tu firma, eso? Y entonces volviste la espalda y te alejaste. Sí, vienes y cruzas y pasas de largo, te subiste a la limusina que te aguardaba a unos metros y te perdiste en el tráfico de Manhattan. Y yo empiezo a decirte adiós como si agitase un pañuelo al viento, adiós, adiós. Me quedé con el disco entre mis manos, viendo como tú y Yoko se besaban en la imagen, tan amorosos, tan tiernos. Recuerdo que caminé por los senderos y atajos del Central Park, sin ver por dónde iba o venía, extraviado, sin saber dónde me hallaba, en qué lugar, en que pueblo, en que tiempo, como un niño solo, como un viejo solo, como si hubiese sido abandonado en un desierto oscuro y mortecino.


Yoko ha entrado al Dakota y tu pasas a mi lado sin prisa rumbo a tu apartamento. Si me hubieses visto, si me hubieses sólo mirado, no me habría atrevido... Con el revólver, ahora con el revólver cogido entre mis dos manos y flexionando levemente las piernas cual si fuese un héroe de un filme americano -¡Mr. Lennon! - te grité- te detienes y giras hacia mí y me miras. Ahora si me miras, me ves por primera vez, me quedas mirando. Me viste, ¿no? Ahora que llevo un arma me ves, ¿no? Y te hago sentir algo, algo al menos. ¿Despierto algo en ti, no es cierto? Fíjate estamos en medio de la noche más plena y en el centro mismo de la ciudad más soberbia, alta y fuerte del planeta. Los dos solos, perdidos, náufragos en un mar insondable. No creías que un don nadie como yo pudiese ser capaz de esto. Tu cara no era de fiesta. Te viste triste, desvalido el cantante más amado, el ídolo universal. Dabas pena”
Dicen que en los últimos momentos uno ve su propia vida como si se tratara de una película. Imágenes rápidas, imágenes tal vez simultáneas.

Todas las gentes solitarias, ¿de dónde vienen todas?
Todas las gentes solitarias, ¿a dónde pertenecen todas?
Eleanor Rigby recoge el arroz en la iglesia donde ha
tenido lugar una boda; vive en un sueño.
Espera tras la ventana, vistiendo la cara
que guarda en una jarra junto a la puerta.
¿A quién espera?

Lennon solía acertar al hacer las canciones. Pero sólo acertaba cuando hacia su música, no en el trajín cotidiano de la vida. Como Eleanor Rigby, tal vez. Viviendo dentro de un sueño, junto a una ventana, esperando. Pero el caso es que Mark David Chapman igual se hallaba en la cima del abandono y la orfandad, igual de solo, igual esperando. Y John Wiston Lennon se daba de cabeza contra algo que nunca pudo saber qué diablos era. Estaba a la intemperie, viajaba a la deriva y los demonios de su infancia aparecían una y otra vez, acosándolo. No le quedaba otra sino agarrarse a un madero cualquiera. Y fue entonces que asomó Yoko, cabeza dura, japonesa, loca y astuta.

¿Cuántas ventanas tiene New York? más que ciudadanos, seguro. Pero sin balcones. La gente se asoma nada más que por esa otra ventana tan abierta y tan cerrada haciéndola sintonizar con la realidad y la mentira del mundo. Tan importante, tan esencial es esto, que incluso los ataúdes son fabricados con esas pantallas para dar compañía y entretención en las fosas. Mientras Lennon canta: “el papa fuma droga cada día” ¡Poder para la gente hoy! ¿Qué pasa New York? Chapman empapelaba las paredes de su dormitorio con todo lo que tuviera que ver con los Beatles.

“Sí, ustedes fueron los perros domesticados de un circo pero ahora son los amos del circo. Pensábamos que hasta te acordarías de los más desamparados, que tratarías de proporcionar cobijo a los solitarios vagabundos, esos que aquí en New York pululan por todas partes. Qué incluso, fíjate, que hasta osarías atacar el gran mal del hambre ¿acaso no habías dicho que eras tanto como Cristo?, ¿o que hasta tal vez mejor? practicar, entiendes, poner en práctica lo que cantabas a la paz y el amor. Eras un gurú que se llenaba la panza y los bolsillos a costa de la ingenuidad de tus devotos. 500 millones de dólares de regalías, casas, apartamentos, castillos y comodidad suprema. Qué fácil ¿no? si tú ni siquiera has luchado, me hablas de tus verdades que son un puñado de mentiras. Porque para triunfar hay que ser un hijo de puta y los Beatles fueron los hijos de puta más grandes que pisaron la tierra. Pero así y todo han sido reverenciados por todo el mundo desde los mendigos a los reyes, desde los analfabetos a los intelectuales, desde los negros y los blancos, los muertos de hambre y los ahítos de manjares. No en vano hay una moda Beatles, una cultura y contracultura Beatles. Salidos de la nada han demostrado que se puede alcanzar el infinito aunque uno tenga que bajarse los pantalones.
.
Cualquier movimiento termina por ser absorbido por el poder o se convierte en poder. No eras más que una marioneta en manos de los fabricantes de noticias, de famas, de modas o de credos. Se acabó tu mal viaje de LSD, brother, se acabó esta triste mascarada de pequeños burgueses. Como decías, el dolor induce al placer. Girl, ¿no?”

El Dakota Building queda situado en la calle 72 de la zona oeste de New York. Es un complejo señorial donde tienen sus nidos un montón de pajarracos celebres y millonarios. El edificio es sobrio, gris y sin mayor personalidad. La verdad es que por la noche da la impresión de algo así como un mausoleo de grandes dimensiones. Ahí se alza la vertical del Central Park West, una de las zonas más exclusivas de la ciudad de los rascacielos

imagínate un millar de soles
juntos en el cielo.
Déjalos brillar por una hora.
Luego déjalos apagarse
lentamente en el cielo.
Hazte un bocadillo de atún
Y comételo”

“Tu firma la garabateaste sobre el álbum con infinito desprecio. Me lastimaste, me heriste, hermano; me heriste con una lanza en el costado. ¡Actué en legítima defensa, señor juez! él disparó primero. Aprende a respetar hasta la flor más pobre y silvestre, cualquier gota o grano de vida porque tú no vales más que aquello.”

 -Chapman, un fanático de los Beatles que se pasaba todo el día cantando sus canciones, que también se casó con una japonesa y comenzó a firmar como John Lennon, profeta de la paz y del amor, el genio universal.-

Ahí estás junto a tus compinches, los más guapos, los más ambiciosos, y en medio del derroche beben cerveza, fuman yerbas, injieren barbitúricos o viajan felices en las alas de placer y del engaño llevando una jeringa en sus manos. Cómplices de la publicidad y del consumo. ¡Traidores de mierda!

“Como decías “abandónalo todo” “sigue al Maharashi” “deja tu familia”, “sal de tu casa” y nos embarcas a todos y usted se queda en la playa. Lo acuso de incitarnos a romper con todo lo establecido, mientras usted se divertía en las discotecas de New York o de Londres, lo acuso de haber ganado 500 millones de dólares a costa de nosotros, de obligarnos a dejar nuestras casas cuando él se compraba edificios enteros y una serie de mansiones en distintos paraísos terrenales, lo acuso de haber empujado a toda una generación a la bebida y a la droga mientras juraba haberse convertido en un abstemio y en un honorable amo de casa, lo acuso de cantar contra lo establecido hasta ganar el dinero suficiente para establecerse, lo acuso de utilizar la paz y el amor, sus amistades y hasta su madre para obtener el número uno en los rankig del éxito, lo acuso de haber dicho “uno tiene que perder toda la dignidad para ser lo que eran los Beatles” Lo acuso de aceptar el despojo, el crimen, la burla. “de renegar de los líderes cuando él tenía como líder a Dios y a Elvis Presley y, en el colmo, llegar a afirmar lo siguiente “yo manejo a la gente, eso es lo que hacen los líderes, fabrico situaciones que redundan en mi propio beneficio, así de sencillo, manipulación, no hay que avergonzarse de ello, todos lo hacemos” lo acuso de confundir el amor con la dominación “ yo he trabajado para ganar dinero, para hacerme rico; de todas formas sigo siendo socialista” Hipócrita.

Lo sé, viejo, pero con un revólver 38 en la mano es difícil que no me tengas en cuenta. ¿cómo me mirabas, hermano? Me mirabas con respeto ¡Confiésalo! con respeto y también con amor porque te arrodillas ante el poder y en ese momento yo era el hombre más poderoso del mundo. Un Dios viviente. Ni más ni menos. Cuando te disparé obedecí un impulso atávico. Después de escuchar el disco Sargeant Peppers Lonely Hearts supe que eras un farsante, un vil farsante.”

Flores de celofán amarillo y verde,
Amontonándose sobre tu cabeza.
Buscas a la chica con el sol en los
ojos se ha ido”.

Con nuestro amor,
con nuestro amor
podríamos salvar el mundo.
Sólo que lo supiéramos...”

En realidad no me importa
si estoy equivocado. Estoy bien.
Allí de donde soy, estoy bien.
Allí de donde soy...”

Los parias, los miserables los muertos de hambre son los míos y son más que los tuyos.

Te olvidas que comprar un arma es más barato y fácil que comprarse una corbata. Te llamé para comunicarte el veredicto inapelable “Mr. Lennon” y cuando volteaste la cabeza, sin que me temblara el pulso, apreté el gatillo, una, dos, tres, cuatro, cinco, seis veces. -¡me han disparado, me han disparado! fue tu postrer despedida-. Igual que Jesucristo Lennon necesitaba un Judas que lo elevara a los cielos transformándolo en un mito.

John Lennon murió a las 23:20 horas del día 8 de Diciembre de 1980 en brazos de Yoko Ono cuando en un auto patrulla lo conducían a un hospital. Allí sentado en el andén se quedó Mark David Chapman leyendo su novela favorita “El Guardián del Centeno”. «si quieres ser alguien famoso mata »

Carlos de Urabá
Investigador de Colombia.

mardi 2 décembre 2014

¿Por qué es un crimen ser un niño palestino?



La niña colombiana Wayra ha experimentado en carne propia el drama de la ocupación.

Colombia es uno de los aliados más importantes de Israel en Latinoamérica y mantiene desde hace tiempo unas estrechas relaciones diplomáticas. Sin ir más lejos en 1994 la fábrica de fusiles Galil se instaló en el complejo de INDUMIL cerca de Bogotá. Además la Fuerza Aérea Colombiana adquirió 21 de aviones de combate Kfir construidos por The Israel Aircraft Industries para su flota de guerra.   O sea, que Israel es uno de los principales proveedores armamentísticos del ejército colombiano y asesora los mandos  en la lucha anti subversiva. No por casualidad aplicando la tecnología punta y los más avanzados equipos de espionaje electrónico le han propinado golpes contundentes a la guerrilla de las FARC. Algo que nos hace recordar los asesinatos selectivos que se llevan a cabo en la franja de Gaza contra Hamas o la Yihad Islámica. Definitivamente el rumbo de la guerra en Colombia lo marcan EE.UU e Israel. (El Plan Colombia, el Plan Patriota)


El presidente Santos, desde la época en que era Ministro de Defensa en el gobierno de Uribe Vélez, le une una fraternal amistad con Netanyahu y Shimon Peres. Sus periódicas visitas a Tel Aviv así lo corroboran. Las relaciones diplomáticas son tan fluidas que en el año 2013 los dos países firmaron un Tratado de Libre Comercio.   Aunque todo esto no es nada nuevo pues la presencia de mercenarios israelitas en Colombia se remonta a la  época dorada del narcotráfico y el paramilitarismo allá por los años ochentas. Como es bien conocido el caso del exmilitar del Tzahal Yair Klein quien fue contratado por los políticos, ganaderos y empresarios para entrenar a los escuadrones de la muerte.  

Sin embargo, esa actitud colaboracionista con Israel contrasta con el sentir de la mayoría del pueblo colombiano que apoya sin restricciones la lucha de liberación del pueblo palestino.  

Y una prueba de ello es la cantidad de cooperantes, médicos o asistentes sociales que trabajan solidariamente al servicio del pueblo palestino. Quizás el caso más inédito sea el de la niña  Wayra  -nacida en Bogotá-  y que desde hace 5 años reside junto a sus padres – activistas de Paz y Justicia- -en Amman-Jordania. Wayra con tan sólo seis meses de edad inició su viaje por los campamentos de refugiados palestinos de Al Baq’a, Zarqa, Irbid, Jerash o Wahadad. Que más adelante continuaría por los territorios ocupados en Cisjordania.


Y así poco a poco se hizo muy conocida entre los refugiados palestinos-donde sus padres realizan labores humanitarias- tanto que empezaron a llamarla: Bint al filistin “la niña de Palestina” Lo cierto es que para un niño no existen ni fronteras, ni idiomas, ni creencias o prejuicios de ningún tipo. La vida empieza como un juego y a su alrededor sólo percibe gestos de amabilidad y de cariño.

La pequeña fue creciendo junto a su “nueva familia” donde aprendió a caminar y a decir sus primeras palabras mezclando el español y el árabe.

Para los refugiados era un honor invitarla a sus casas a compartir su comida o a tomar el clásico té de menta.  Siempre con una sonrisa de bienvenida ¡Ahlan wa Sahlan! las puertas de sus humildes moradas se abrían de par en par en un signo de sagrada hospitalidad.

En occidente los niños están sobreprotegidos y sus padres se preocupan por que sus hijos no corran riesgos, ni contemplen la cruda realidad para que no se traumaticen. Es mejor mantenerlos al margen inmersos en ese mundo virtual rosa, ocultarles la verdad con la creencia que son incapaces de discernir. Pero ya se sabemos que en el ser humano comienza a tomar conciencia prácticamente desde el seno materno. 

Es imposible sustraerse al dolor y el sufrimiento del pueblo palestino. En ese estado de emergencia permanente los niños son los principales damnificados pues no sólo sufren agresiones físicas, sino también gravísimos trastornos psicológicos.

El crecimiento demográfico de la sociedad palestina es desmesurado y hay muy pocos medios para hacer frente a los retos del futuro. ¿Puede ser viable un estado palestino sin materias primas, recursos naturales, y con una economía en quiebra? Y encima las pretensiones expansionistas de Israel van fragmentando en pequeños bantustanes lo que queda de Cisjordania.


El gobierno de la ANP repite sin descanso que la comunidad internacional debe presionar al gobierno israelí para que cambie su política de hechos consumados. (que cuenta con la complicidad de los EE.UU o La Unión Europea) Pero por el momento no hay tregua, se impone el toque de queda, se amplían los asentamientos y la represión se recrudece hasta límites insoportables. Por otro lado la ANP reivindica la proclamación del estado palestino, el regreso de los refugiados, la recuperación de sus tierras, la libertad de los presos y el fin del bloqueo de Gaza. En fin, para Israel estas exigencias son inaceptables ya que ellos como potencia vencedora son los que imponen las condiciones.

Desde hace casi 66 años que miles y miles de niños palestinos dependen de la ayuda humanitaria de la UNRWA, La UNICEF, de la Media Luna Roja o las ONGs.  Es prioritario solventar las carencias en el área de la alimentación, educación, la salud o la vivienda del sector de la población más vulnerable y mayoritaria. (El 47% tiene menos de 15 años) Nos llegan noticias alarmantes de Gaza y en algunas áreas de Cisjordania donde se recrudece la desnutrición y las enfermedades relacionadas con la falta de una dieta básica saludable.

Basta con  observar lo ocurrido  la última ofensiva sionista (Margen Protector) sobre la franja de Gaza que, aparte de la destrucción de importantes infraestructuras como acueductos, centrales eléctricas, hospitales y colegios,  dejó la escalofriante cifra de 2.200 muertos -entre los que se contabilizan 500 niños- Cientos también han quedado huérfanos y otros miles sin techo. Un cobarde genocidio que se ensaña con los más débiles e inocentes.

Wayra Bint al filistin se adaptó sin problemas a su nuevo espacio vital y asumió Palestina como su nueva madre patria. Al fin y al cabo entre Oriente Medio y Suramérica existe una historia muy similar que nos hermana.

La gran Palestina no se circunscribe sólo a Cisjordania sino también el territorio perdido en 1948 durante la guerra árabe-israelí. En el Néguev, Beersheva, Jaffa, Haifa, Nazaret, Tiberíades o Galilea habitan casi 1.500.000 palestinos a los que el gobierno de Tel Aviv denomina árabes-israelíes. Con bulldozers y cargas de dinamita han querido borrar las huellas de su historia milenaria para hacer viable el nuevo estado judío.  Era imprescindible invadir la fértil naturaleza, apoderarse de sus recursos estratégicos y  demoler los pueblos y ciudades. Y  quizás, lo más importante, eliminar la presencia de los nativos para dar cabida a los millones de colonos extranjeros provenientes de EEUU, Europa, Rusia, Etiopía, norte del África, Turquía, Irán, India, Argentina, etc. Estamos hablando de un holocausto consentido por la ONU al secundar el nacimiento del estado de Israel mediante la resolución 181 del 29 de noviembre de 1947.  


Es una paradoja que la pequeña Wayra, nacida en Bogotá, es decir, al otro lado del mundo, tenga más derechos que a millones de palestinos a los que se les prohíbe la entrada en su patria. Sólo aquellos palestinos que posean un pasaporte europeo o americano pueden visitar su tierra como turistas con una estancia máxima de tres meses.  Pero, si por el contrario, tienen el pasaporte jordano, están obligados a pedir una visa turística en a la embajada de Israel en Amman. Esa es la peor y más indignante de las humillaciones.

Wayra ante la mirada inquisitorial de los policías atraviesa la aduana o checkpoints luciendo su traje palestino que le regalaron sus amigos beduinos del campo de Balata.  Esta es una provocación intolerable y en muchas ocasiones es reprendida por llevar esos “disfraces palestinos” tan poco acordes con las normas de urbanidad. Símbolos que a cualquier precio se deben erradicar del gran Eretz Israel.

Incluso varias veces fue detenida junto a sus padres por desplazarse a pie  por los campos y montañas. Por motivos de seguridad se prohíbe transitar fuera de las rutas establecidas. El ejército de ocupación siempre está alerta vigilando las colonias ubicadas estratégicamente en los parajes naturales más pintorescos. Si se sobrepasan esas líneas rojas se corre el riesgo de ser agredido por los soldados o los propios colonos.


El principal objetivo de Israel es levantar obstáculos, muros de separación, alambradas, campos minados, cercas eléctricas para proteger a sus ciudadanos de los presuntos “ataques terroristas”. Al parecer tales medidas extremas más la infinidad de cuarteles militares acantonados es una clara advertencia de la poca fe que existe en la firma de un acuerdo de paz.

El carácter sionista del estado de Israel es exclusivo y se reserva el derecho de admisión. “¡Palestinos a Jordania!”. El propósito de los colonos ultra ortodoxos es judaizar Cisjordania cueste lo que cueste.

Y pensar que el gobierno colombiano es cómplice de todos estos crímenes atroces. Desde luego que el aliado más fiel del sionismo en América Latina también tiene las manos manchadas de sangre. Pero no nos debe extrañar nada pues Santos y Uribe son almas gemelas de Sharon y Netanyahu.

En las filas de la resistencia palestina los niños han demostrado (la primera intifada, la segunda intifada) su valentía enfrentando a punta de piedras o cócteles Molotov a las patrullas del ejército, los carros de combate o los blindados. Sin compasión alguna los soldados les disparan gases lacrimógenos, balas de goma o fuego real sin lograr siquiera intimidarlos. Ni se sabe cuántas criaturas han caído asesinadas o heridas, ni cuántas han terminado en las cárceles donde la tortura y los malos tratos es la constante. A esos heroicos niños impulsados por la impotencia y desesperación no les importa ofrendar sus propias vidas a sabiendas que es un honor alcanzar el martirio en nombre de su amada patria Palestina.


Incluso Wayra estuvo presente con sus padres en las protestas que se llevan a cabo  en el muro en Nilin y que suelen desarrollarse todos los viernes después del salat Yuma. Los soldados del Tzahal defienden con material antimotines los asentamientos próximos de la furia de los cientos de jóvenes que intentan saltar el muro reclamando justicia por el robo de sus tierras. O el día que asesinaron al joven Mustafá Husni y en el paso de Kalandia y que se desató una batalla campal entre el ejército israelí y los manifestantes provocando docenas de heridos; entre ellos varios por fuego real.
Así trascurre la vida en los territorios ocupados y es necesario elegir en que sitio de la barricada te posicionas.

A los niños palestinos les han robado la infancia y se ven sometidos a un régimen de ocupación que viola sus derechos más fundamentales. Mientras en occidente los niños crecen en paz y libertad en Palestina la noche más oscura aún no ha terminado.  No hay más que recorrer los campamentos de refugiados de Al Amary en Ramala,  en Jenín, Aida, Azza, Deheisah, en Belén, Balata, en Nablus, en Tulkarem, Al Arrub, Al Fuwar en Hebrón para comprobar el drama de esos guetos de marginalidad y miseria donde se amontona a la gente cual “chatarra humana”


Los refugiados no comprendían el por qué Wayra, una niña ajena a ese ambiente tan opresivo, se juntaba con ellos que pertenecen a las clases más pobres y olvidadas.  -¿Tal vez no podría estar mejor en un hotel de cinco estrellas bañándose en un piscina?   Pero es que ella por nada del mundo cambiaría a sus amigos con los que juega, eleva cometas o monta en burro por las calles.

Wayra ante la pregunta qué ¿de dónde es? responde sin vacilar que palestina. ¿por qué no?  ¿Acaso para el estado de Israel no basta con que una persona demuestre lazos de sangre o se declare judío converso para obtener la nacionalidad y convertirse en un ciudadano de pleno derecho? De esta forma han emigrado millones de extranjeros de todo el mundo que se dicen hijos del rey David y el rey Salomón.

En cambio el pasaporte palestino tiene poco prestigio y carece de valor. Pero en realidad éste no es más que un documento de viaje aprobado tras los acuerdos de Oslo y que no identifica a su propietario como un ciudadano palestino. Primero porque Israel no reconoce el nombre de Palestina y, por ende, la mayor parte de los países del mundo tampoco lo hacen. Por eso es que la inmensa mayoría de palestinos tienen un pasaporte jordano para desplazarse al exterior. Los palestinos son reconocidos como una autoridad y no como un país. -a pesar de que la ONU le ha concedido el estatus de estado observador no miembro. Jordania ha repartido miles de pasaportes entre los ciudadanos de Cisjordania reconociéndolos como antiguos súbditos del reino hachemita. Los millones de refugiados palestinos exiliados en Jordania también son considerados jordanos, aunque de segunda categoría (residentes). Jordania es el único país que permite entrar a los palestinos sin un visado. Por ejemplo, es casi imposible para un palestino obtener una visa para EE.UU pues allí la OLP todavía es considerada una organización terrorista. En la Unión Europea más de lo mismo. Por eso la soberanía e identidad del pueblo palestino se encuentra en peligro y es urgente que de una vez por todas sea reconocido como un país libre y soberano.

Carlos de Urabá 2014.