La jaula

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por la emancipación de los pueblos
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mercredi 28 septembre 2016

Muere Shimón Peres, héroe genocida y premio Nobel de la Paz.


Se distinguió por ser uno de los traficantes de armas más importante del planeta.

Szymon Perski, nacido en  Wisniew (Polonia) y mejor conocido como Shimón Peres acaba de morir en Tel Aviv a la edad de 93 años. A  este extranjero invasor del territorio palestino se le considera uno de los padres fundadores del estado sionista de Israel.

Su familia hizo aliyah a Tel Aviv en el año 1934. Desde temprana edad se enroló en la Haganah tomando parte en sus “gloriosas” actividades terroristas. Participa de manera sobresaliente en la guerra Árabe-Israelí cumpliendo a cabalidad su función de asesino y sicario. Israel precisaba desocupar el territorio palestino para acoger al pueblo elegido por Yahvé. Por sus destacadas dotes organizativas Ben Gurion le encargó el papel de acelerar al máximo la carrera armamentística del nuevo estado judío. Shimón Peres era el responsable directo del programa nuclear israelí (Dimona) y el intermediario en la compra de los cazabombarderos Mirage franceses. Israel  pretendía así erigirse en potencia regional y disuadir a sus enemigos de cualquier posible agresión. A tal punto llegó su gran amistad con el gobierno de Francia que tenía un despacho secreto en el palacio del Elíseo.

Shimón Peres fue un extraordinario relaciones publicas y forjó una profunda amistad con los más destacados líderes mundiales. Supo mover con inteligencia las fichas de la diplomacia a favor de la causa sionista. Gracias a este laborioso trabajo Israel ha visto legitimada su soberanía sobre un territorio ilegítimamente ocupado.  

Shimón Peres ocupó importantes cargos en el gobierno de Israelí: ministro de Defensa (guerra), ministro de Relaciones Exteriores, Primer Ministro y por último  presidente de Israel. Por lo tanto es el directo responsable de las agresiones y bombardeos,  ejecuciones extrajudiciales y violación de los derechos humanos que ha sufrido durante décadas al pueblo palestino. Él ha sido la cabeza pensante del terrorismo de estado en su máxima expresión. Peres fue quien nombró a Ariel Sharon para que comandara las tropas del Tzahal que invadieron el Líbano. Las mismas que posteriormente cometieron la masacre de Sabra y Chatila. Siempre permaneció en la sombra para guardar las apariencias y dar la imagen de un hombre justo y honorable. 

Shimón Peres contribuyó enormemente a cimentar la alianza estratégica con el gobierno racista Sudafricano de Pieter Botha. Israel colaboró muy estrechamente en el desarrollo del programa nuclear Surafricano. Sus diabólicos proyectos se hicieron realidad cuando en aguas del Atlántico sur realizaron una prueba atómica secreta (operación Phenix).  

En el currículum de Shimón Peres hay que señalar sus relaciones amistosas con regímenes dictatoriales como los de Augusto Pinochet en Chile, Ríos Montt en Guatemala, Videla en Argentina, con D´Aubuisson de Arena en el Salvador, Somoza en Nicaragua y  posteriormente con los gobiernos  ultraderechistas colombianos de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. EE.UU en su ofensiva anticomunista utilizó a Israel para que asesorara militarmente y proveyera de armas a sus aliados.

Shimón Peres se distinguió como uno de los miembros más destacados del movimiento sionista mundial y ficha clave del lobby judío (que es el principal valedor de Israel en los EE.UU). En incontables oportunidades negoció con Washington el aumento de la ayuda militar con el fin de consolidarse como la potencia más temida de Oriente Medio. Él afirmaba que Israel es la primera línea de fuego del occidente civilizado en su enfrentamiento contra el “terrorismo islámico”

Shimón Peres ha sido en realidad uno de los mayores traficantes de armas a nivel mundial. Un título adquirido gracias a que ejerció el papel de representante exclusivo de la industria bélica israelí -una de las más pujantes del mundo-

Astutamente intervino junto a Isaac Rabin en el proceso de paz palestino- israelí en el que pactaron con Yasser Arafat los tristemente célebres   “acuerdos de Oslo” Por tal motivo obtuvo el premio Nobel de la Paz (compartido con Yasser Arafat) Durante el tiempo que ocupó la silla de Primer Ministro dio luz verde a  las más sangrientas operaciones militares como “las Uvas de la Ira” en el sur del Líbano, o los indiscriminados bombardeos contra la Franja de Gaza y Cisjordania.

Israel prepara las honras fúnebres de este “ángel exterminador”. Seguramente a su postrer despedida  asistirán los más importantes líderes mundiales y personalidades de reconocido prestigio. Por ley hay que rendirle un merecido homenaje a tan ilustre “apóstol de la paz”. Dirán los sepultureros que esta es una pérdida irreparable para el mundo libre que lucha por preservar los valores de la libertad y la democracia 


Carlos de Urabá 2016.

dimanche 19 janvier 2014

El muro de las lamentaciones. Ataque a la flotilla de la libertad.

Basta ya de tantos golpecitos en el pecho y lamentaciones.  Al parecer el estado  sionista el único lenguaje que entiende es el de las armas. Sólo la amenaza de la bomba atómica iraní le hará desistir de sus criminales propósitos. La paz , shalom, salam es una palabra hueca que ha caído en tierra estéril y va a ser casi imposible que dé frutos.
 
Impotentes ante las embajadas o consulados israelitas los manifestantes intentan desahogar su furia contra un enemigo invisible que tras  bambalinas sonríe burlón.. Mientras crece la indignación mundial la hiena sionista se envalentona y denuncia que ellos han sido los agredidos. Buena parte del pueblo israelí se enorgullece de su ejército al que consideran el más avanzado del mundo. Y sin lugar a dudas que son los mejores especialistas en el arte de destruir y ejecutar a sangre fría a sus víctimas.
 
Algunos diarios hebreos han publicado titulares épicos en honor a los comandos especiales que neutralizaron la «  flotilla de la libertad  » en aguas internacionales. -Israel tiene todo el derecho a defenderse pues un complot antisemita que lo quiere borrar de la faz de la tierra.
 
El abordaje y posterior asalto a la «  flotilla de la Libertad  » que llevaba ayuda humanitaría a la franja de Gaza, y que dejó un saldo incierto de muertos y heridos, para un sector mayoritario de la opinión pública judía ha sido un acto valiente y heroico. Sus soldados no han hecho más que detener unos terroristas aliados a Al Qaeda y Hamas.
 
En estos instantes me encuentro en el puente internacional King Hussein, en la frontera entre Jordania y los territorios ocupados. Intentaré entrar en Palestina junto a mis hijos Wayra, Chaska y Yuma, embajadores de la Minga Indígena colombiana, para dirigirnos hasta el puerto de Ashdod. Allí nos sumaremos a las protestas por el secuestro de cientos de activistas de más de cuarenta países capturados impunemente por la armada israelí . Aunque, lo más seguro, es que los aduaneros nos devuelvan a Jordania pues parece que no quieren intrusos o testigos que se inmiscuyan en los asuntos internos del país.
 
Palestina definitivamente es un ente abstracto, es una mera ilusión imposible de estructurar. Israel lo ha convertido en un rompecabezas cercado por barricadas y muros de hormigón. Su objetivo es que los palestinos se integren bajo su soberanía o se marchen rumbo al exilio. La reconciliación está muy distante y de nada valen los discursos y las bonitas palabras sino existe el más mínimo interés por parte de los Judíos en resolver el conflicto. La herida es profunda y se ha agotado el tiempo de la justicia y la  reparación. Desde que se constituyó el estado de Israel en 1948 hasta hoy en día no se ha detenido la diaspora palestina. El destierro y el desarraigo es el denominador común.
 
La monarquía jordana y Egipto ha mostrado una actitud servil y complaciente con Israel y Estados Unidos. Da asco observar la traición, el desprecio y la indiferencia de la que hacen gala. Existen intereses políticos y económicos que priman sobre los sentimientos de hermandad y solidaridad. Estos regímenes mantienen al pueblo sumido en la más excecrable pobreza, relegados a la opresión y la ignorancia infinita. De antemano son pueblos derrotados que apenas ofrecen resistencia.
 
Esta semana se van a producir innumerables manifestaciones en todo el mundo, se van a quemar banderas con la estrella de David, se van a proferir insultos contra los dirigentes sionistas. Todos íremos al muro lamentaciones donde la única respuesta es el eco de nuestros propios gritos. Esta no es más que una inútil pataleta pues Israel continuará con su actitud temeraria y desafiante. Ellos esperan que pase el temporal, que se diluyan las expresiones de repudio y la indignación para continuar con su misma política genocida. Seguramente dentro de un par de semanas veremos a nuestros dirigentes abrazados a Netanyahu o Ehud Barak cumpliendo sus ineludibles compromisos . Los sionistas no tienen de que preocuparse pues tienen las espaldas bien cubiertas por Estados Unidos y Europa.
 
Este repudiable acto de piratería en aguas internacionales que ha provocado una verdadera masacre no puede quedarse impune.  El ejercito hebreo ha demostrado que  utiliza el terrorismo para alcanzar sus fines. Disparar  contra civiles desarmados pertenecientes a una misión humanitaria, es un crimen de lesa humanidad que no admite ninguna disculpa y que hay que llevar ante los tribunales de Justicia. Como si fuera poco la o­nU y otros organismos internacionales se han negado a condenar el hecho. Tan sólo «lamentan el incidente y se muestran   condolidos con las muertes» Al parecer los únicos culpables de la tragedia son los activistas cuyo único objetivo era romper el bloqueo ilegal de la franja de Gaza y abrir una puerta de esperanza a sus sitiados habitantes.
Mientras escribo esta crónica una familia palestina que se dirije a Jericó hacen la V de la victoria con sus manos y comienzan a corear ¡Intifada, intifada! Tal vez sea el preludio de una nueva insurrección.
 
Carlos de Urabá 2010
Puente internacional King Hussein.Jordania.

dimanche 5 janvier 2014

El gobierno de Israel prepara los funerales de estado en homenaje al criminal de guerra Ariel Sharon.


Ariel Sharon, según sus biógrafos, fue el comandante más distinguido de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) o Tzahal en las guerras del 48, 56, 67 y 73 contra los árabes. Por su fiereza y arrojo es considerado uno de los soldados más valientes de Israel, genio estratega dotado de un extraordinario don de mando que le hizo merecedor al título de  “león de Dios” o “Dios de Israel”

Una de las primeras matanzas de su prontuario homicida aconteció en el pueblo palestino de Qibia en 1953 donde la unidad de asalto 101 su mando dinamitó más de 60 casas y aniquiló a 69 de sus pobladores. Esta acción la justificó con el pretexto de que allí se escondían peligrosos terroristas que lanzaban sus ataques a los kibutzin.

En el año 1982 cuando era Ministro de Defensa de Israel ordenó la invasión del Líbano (operación “Paz para Galilea”) en respuesta a los constantes ataques de los guerrilleros fedayines encabezados por Yaser Arafat.  Las tropas sionistas ocuparon Beirut con el fin de destruir las bases de la OLP y expulsarlos definitivamente del país.   El día 16 de septiembre 1982 se produce la famosa matanza de Sabra y de Chatila en retaliación por el asesinato del líder falangista Bashir Gemayel. De acuerdo al informe de la comisión Kahan,  Ariel Sharon y el jefe del Estado Mayor Rafael Etian son los directos responsables e inductores de la misma ya que dieron vía libre a la Falange Cristiano Libanesa, al mando de Hobeika, para perpetrar este horroroso genocidio que se cobró la vida de más de 2000 refugiados palestinos.

Este sanguinario matarife que ha recibido las más altas condecoraciones de estado protagonizó uno de los episodios más rastreros de su trayectoria  con su visita en el año 2000  al Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas en Jerusalén que provocó el comienzo de la Intifada de Al-Aqsa.

A nivel político se distinguió por su ideología ultraderechista emparentada con el fascismo.

Como líder del partido Likud fue  elegido primer ministro del  año 2001 al 2006. No le tembló el pulso a la hora de reprimir al pueblo palestino en las cruentas operaciones de exterminio acometidas en la franja de Gaza y Cisjordania. Tan desalmado psicópata gozaba con el sufrimiento de las miles de víctimas de su locura belicista ya fueran niños, mujeres o ancianos. Su objetivo fundamental era la eliminación sistemática de los líderes de la resistencia mediante los asesinatos selectivos (misiles inteligentes disparados desde aviones o helicópteros) Además de aplicar métodos carcelarios y torturadores sin que nada ni nadie se haya interpuesto a sus designios. Ferviente promotor de la colonización sionista dio luz verde a la construcción de los asentamientos obsesionado por judaizar los territorios ocupados.  Planificador de la barrera de defensa o seguridad mejor conocida como el muro del Apartheid o de Sharon,  su  obra magna y por la que será eternamente recordado.  Sharon o "Ary", para sus amigos, sentía una extraño amor  por las excavadoras, es decir, por demoler las raíces del pueblo palestino y borrar toda huella de su pasado y de su historia con el fin de legitimar sus derechos sobre la "tierra prometida".

Se tiene previsto realizar en Jerusalén un gran desfile militar presidido por Netanyahu y el gobierno en pleno que le rendirán honores de héroe nacional de Israel. Seguramente miles de ciudadanos se unirán al cortejo fúnebre de una de las figuras más connotadas del sionismo en toda su historia. Un  funeral en el que no faltarán las muestras  de  exaltación a los valores más extremistas y  reaccionarios.

No podemos ocultar nuestra rabia al comprobar como un terrorista ha conseguido alcanzar las más altas cimas del poder. El bárbaro genocida de Ariel Sharon ha muerto a los 85 años en la cama del hospital Tel Hashomer de Tel-Aviv -tras permanecer en estado de coma desde el año 2006-  sin que haya sido juzgado en los tribunales por sus crímenes de lesa humanidad. No podemos decir que descanse en paz un amante de la guerra y de la muerte.

Carlos de Urabá 2014

Amman-Jordania

jeudi 28 novembre 2013

El genoma del Sionismo





 Las referencias de la persecución antisemita se remontan a los albores de la Edad Media.  Los  cruzados acusaron a los judíos de heréticos por no reconocer que Jesús era el hijo único de Dios o el mesías. En Europa se les consideraba una raza maldita trasmisora de epidemias y enfermedades. Teológicamente se les estigmatizó porque según los evangelios ellos habían condenado a Jesucristo (la traición de Judas) En 1492 los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los judíos por sus imperdonables delitos de usura y  blasfemia. Entonces, ante la amenaza de la Santa Inquisición de quemarlos vivos si no se convertían al cristianismo,  no les quedó otra alternativa que exiliarse en el norte de África y el imperio Otomano. 

No fue hasta finales del siglo XIX que comenzó a utilizarse el término Sionista para definir la doctrina política (emparentada con el nacionalismo moderno) que reclamaba el regreso de los judíos a Eretz Israel. Originalmente el sionismo mantuvo serias divergencias entre diversas facciones que lo constituían; unos más ortodoxos como los Saduceos, Fariseos, Jaridim y Mitnagdim, y los otros, más heterodoxos o laicos, como los  Iluministas.

En la Rusia de los zares la iglesia ortodoxa los culpabilizó de todos los males que asolaban al imperio. Una acusación que se tradujo en pogromos,  matanzas, asesinatos de tal magnitud  que obligaron a más de dos millones de judíos a emigrar a Estados Unidos o Alemania. El líbelo “Los protocolos de los sabios de Sion” contribuyó a justificar dichas acciones criminales.  Uno de los pensadores más destacados en esta etapa fue el judío alemán Meses Hess (maestro de Marx y Engels) teórico del Sionismo Comunista, que más adelante se adheriría al movimiento bolchevique. En su libro Rom und Jerusalem (1862)  detalla a grandes rasgos la imperiosa necesidad  de fundar un hogar nacional judío.

Otra figura relevante en esa época fue el judío polaco Leo Pinsker que impactado por los horrores  del  pogromo de Odesa en 1871 abandona sus tesis de la convivencia humanista con los “gentiles” y elige el camino de  la recuperación de la identidad nacional y la lucha por la independencia.  En su obra cumbre  “Autoemancipación” (1882) aboga por el pronto despertar de la conciencia judía que despeje el camino a su liberación. Hess fue el fundador del movimiento  los Amantes de Sion que emigraron en el año 1883  a Palestina  a establecer las  primeras colonias.


Ambos pensadores influyeron decididamente en Theodor Herlz, considerado el padre del estado de Israel, abogado y periodista judío de origen austro-húngaro asimilado a la sociedad e los gentiles. En el año 1894 fue testigo, como corresponsal  del periódico austriaco Neue Freie Presse en Paris,  del caso Dreyffus - un capitán del ejército francés de origen judío acusado de espionaje a favor del ejército alemán y condenado a prisión perpetua en la isla del Diablo (Guyana).-luego se demostraría que era inocente- Este suceso conmocionó  a la sociedad europea de la época y dio pie a que Emile Zola redactara el apasionado alegato J’accuse-  Herlz fruto de esta traumática experiencia escribió en 1896  “El Estado Judío” ( libro en el que plasma  las líneas maestras de lo que sería el futuro  estado de Israel) A continuación publica “Antigua y Nueva Tierra” (1902)  donde expone el sueño utópico de un Eretz Israel  moderno, democrático y próspero. Herlz además se encargó de organizar  los Congresos Sionistas con el objetivo de configurar una fuerza política capaz de presionar a las potencias a favor de su causa.

Tras la prematura muerte de Herlz entra en escena Chaim Weizmann (de origen bielorruso pero nacionalizado inglés) –que sería el primer presidente de Israel- jefe de La Organización Mundial Sionista, quien desarrolló una brillante labor diplomática en las altas esferas de la corona británica. Tan dispendiosas gestiones se concretaron en 1917 con la declaración de Balfour (carta mediante la cual  el gobierno británico aprobaba la creación de un hogar judío en su Mandato) -   los judíos berlineses, por el contrario, se inclinaron por buscar la protección del  Káiser Guillermo II de Alemania convencidos en que éste haría valer sus derechos históricos sobre Palestina.  (Un plan que fracasó pues las huestes alemanas fue derrotadas en la Primera Guerra Mundial) Weizmann enuncia los principios filosóficos del “Sionismo Sintético” donde advierte a sus correligionarios que la única posibilidad de supervivencia del pueblo hebreo es separarse de los gentiles (cristianos) y crear un estado propio. El gobierno británico les ofreció la posibilidad de fundarlo en Uganda pero la mayoría de  los delegados de la Organización Mundial Sionista, fieles al juramento de Sion (la colina donde se construyó el templo del rey Salomón)  decidieron por unanimidad que a ellos les correspondía por derecho divino la “tierra prometida”.   

En todo caso la emigración a Palestina o aliyáh ya se había iniciado desde  la segunda mitad del siglo XIX gracias a las cuantiosas donaciones de personalidades de reconocido prestigio como: el barón Rothschild, Cohn,  Fould o Hirsch. Estos filántropos, nobles y millonarios  pertenecientes a la Fundación Nacional Judía se comprometieron a patrocinar la compra de tierras a los señores feudales de la Siria Otomana.

No obstante los rabinos  ortodoxos y ultra-ortodoxos manifestaron su oposición a los proyectos de los judíos laicos y liberales pues, de acuerdo a las sagradas escrituras, el único que podía conducirlos hasta la tierra prometida era el mesías. Un dogma de fe que se va a derrumbar con el advenimiento en 1933 del Nacional-Socialismo en Alemania. El momento más álgido llegó cuando en 1935  las  leyes de Núremberg decretaron la segregación de los judíos. “La raza aria pura no podía mezclarse con esos parásitos sociales que no hacían más que  ensuciar la grandeza del Tercer Reich”. Según los preceptos hitlerianos  descritos en Mein Kampf- “ese cáncer debería ser extirpado de raíz” “el águila alemana había sido apuñalada por esos traidores”   A los judíos los despojaron de la ciudadanía, se les marcó con estrellas de David, se les prohibió ejercer sus profesiones y  sus propiedades fueron igualmente  confiscadas.  A tal punto la propaganda Nazi envenenó el ambiente de odio  y de venganza que el día 9 de noviembre de 1938 se desató la que pasaría a la historia como la Noche de los Cristales Rotos. En los barrios judíos de las principales ciudades de Alemania una ola de violencia indiscriminada  dejó tras de sí una estela de muerte y destrucción

Los Nazis los acusaron de conspirar en secreto con los bolcheviques para hundir a Alemania en la ruina (no les faltaban agitadores y subversivos: Rosa Luxemburgo, Trotski, Zinóviev, Kámenev o la anarquista Emma Goldman)   La suerte estaba echada y en octubre de 1941 el comandante de las SS Himmler decidió aplicar la “Solución Final”. Los judíos fueron confinados en guetos para posteriormente conducirlos a los campos de concentración. Aunque los responsables del “Problema Judío”, entre los que se encontraba el teniente coronel de las SS Eichmann, habían planificado deportarlos a  la isla de Madagascar,  tras la derrota de la aviación alemana en la Batalla de Inglaterra, el Fuhrer ordenó exterminarlos en las cámaras de gas.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial y al descubrirse los terribles padecimientos del pueblo judío, los supervivientes del holocausto reclamaron una tierra de asilo a las potencias vencedoras. Tenían que explotar al máximo el victimismo y  los sentimientos de compasión para lograr sus propósitos. Entonces, la comunidad internacional ante un dilema moral tan escabroso resolvió dar luz verde a la emigración masiva de judíos a Palestina.


Otro eminente ideólogo sionista fue Zeev Jabotinsky (judío de Odessa, Rusia imperial) quien al contemplar en 1903 los terribles sucesos del pogromo de Kishiev en 1903, concluyó que para asegurarse la supervivencia no había otra alternativa que construir un estado judío en la Siria Otomana ( Al mejor estilo de la colonización europea etnocéntrica, colonialista y guerrerista)  Jabotinsky fundador de la Legión Judía (embrión del Tzahal), las Juventudes Sionistas y la Organización Sionista Revisionista-Likud (que mantuvo estrechos lazos con el fascismo italiano y también negoció con los Nazis la transferencia de prisioneros judíos de los campos de concentración a Palestina) afirmaba que para superar demográficamente a los palestinos había que promover la emigración en masa de judíos de la diáspora. Uno de sus lugartenientes más distinguidos fue Abraham Stern fundador del grupo paramilitar Lehi (que se inspiró en las  tácticas de lucha clandestina  del IRA irlandés) que cometió cruentos atentados terroristas contra las tropas del Mandato Inglés en Palestina para forzar su retirada.

Los dirigentes sionistas sabían de sobra que el proceso de integración en la sociedad de los gentiles ponía en peligro sus valores identitarios. Era fundamental enaltecer de la cultura judía, su pasado glorioso; sus raíces  míticas, el estudio del Talmud y de la Torá. Deseo que materializó Eliecer Ben Jehuda, sabio especialista en lingüística nacido en la Rusia Imperial, que se propuso resucitar la antigua lengua hebrea, es decir, “el idioma con el que Yahvé creó el mundo”. Ben Jehuda asumió el reto  de unificar los diversos dialectos y redactar la gramática del hebreo moderno.  En el año 1881 emigró a Palestina decidido a comenzar  la enseñanza de la nueva lengua entre los colonos que por su procedencia europea preferían expresarse en yidish, alemán, inglés o francés. Un trabajo colosal que contribuyó al fortalecimiento de la utopía sionista.

El nuevo estado debería dar cobijo a todos los judíos perseguidos y oprimidos de la diáspora: los Askenazis, los Sefarditas, los Mizrahi, los judíos orientales, los Jázaros, Teimanim, Beta Israel, o Parsim hindúes, un nuevo estado exclusivamente judío con capital en Jerusalén (el centro del mundo).  Eretz Israel sería la vanguardia de la cultura occidental  en su lucha contra la barbarie. (“igualmente liberaría a los nativos árabes sometidos a la esclavitud de una sociedad feudal retrasada y opresora”)  Un país civilizado con una industria moderna y tecnología punta al servicio de sus ciudadanos. La colonización la llevarían a cabo los kibbutzim o comunas de pioneros (La propiedad colectiva de los medios de producción tal y como lo pregonaba el marxismo)  que desarrollaría una verdadera revolución agrícola vital para consolidar su soberanía e independencia.

La creciente inmigración ilegal judía provocó el estallido de la Gran Revuelta Árabe en 1936. Los nativos palestinos, encabezados por el mufti de Jerusalén Amin-al Husayni,  ante la pasividad de las autoridades inglesas, convocaron varias huelgas generales realizando un llamado a la desobediencia civil. La rebelión fue la espoleta que detonó el conflicto entre  árabes y judíos cuyas repercusiones se extiende hasta nuestros días.  


La victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial tuvo nefastas consecuencias para los países musulmanes. Muchos de éstos se mantuvieron fieles a Hitler hasta el último momento pues coincidían en los mismos objetivos: expulsar a los británicos, el odio a los judíos y el rechazo visceral del comunismo. La siguiente frase pronunciada por el mufti al Husayni (principal aliado árabe del III Reich) nos describe perfectamente sus intenciones: “nuestra condición fundamental para cooperar con Alemania es que nos den vía libre para erradicar hasta el último judío de Palestina y el mundo árabe”

En 1947 la Unión Soviética ante la Asamblea General de la ONU decide respaldar el Plan de Partición de Palestina. El embajador Andrei Gromyko en un emocionante discurso justificó la creación del estado de Israel para recompensar a los judíos por los sufrimientos padecidos durante el  holocausto. Stalin creyó que los colonizadores sionistas, entre los que había un gran porcentaje judíos rusos bolcheviques y organizaciones políticas y sindicales de izquierda como el Paole Sion o la central sindical Histraduth, establecerían un gobierno revolucionario hostil a los intereses occidentales y las monarquías árabes. La Unión Soviética ambicionaba ampliar su campo de acción en el  Mediterráneo oriental que es la ruta por donde trascurre buena parte del tráfico petrolífero que abastece a los países capitalistas.


No olvidemos que los soviéticos a través de Checoeslovaquia (operación Balak)  proporcionaron buena parte del armamento  utilizado por los paramilitares sionistas  en la guerra del año 1948 o Nakba.  Cuando el 14 de mayo de 1948 Ben Gurion proclamó la independencia del estado de Israel,  Stalin fue el primero en reconocerla. En las elecciones realizadas al año siguiente los ciudadanos le otorgaron el triunfo al partido Mapai (Partido de los Trabajadores de la Tierra de Israel) miembro de la Internacional Obrera y germen del actual Partido Laborista, relegando a un segundo plano al Partido Comunista. Ben Gurión es elegido Primer Ministro y sorpresivamente se alinea al bloque de EEUU y Europa. El mundo libre, el mundo capitalista les espera con los brazos abiertos. Sobre todo, la comunidad judía americana que detenta un gran peso político y económico.  Stalin al verse traicionado monta en cólera y suspende las relaciones con Israel iniciando el proceso de acercamiento hacia los países árabes (un hecho clave para comprender lo que significó la Guerra Fría)  

Israel sabía de antemano que el armamentismo era su única garantía de supervivencia. Los países árabes habían jurado borrarlos del mapa y necesitaban organizar un ejército poderoso capaz de mantener sus enemigos a raya. En otras palabras, debían militarizar la sociedad, armarse hasta los dientes con aviones de combate, helicópteros, tanques, misiles, fragatas, submarinos o bombas atómicas. Porque sólo a base del terror serían temidos y respetados. Lo paradójico del caso es que los supervivientes del holocausto,  aquel pueblo perseguido y  masacrado en las cámaras de gas,  sin compasión ni remordimiento alguno, va a aplicar  la misma fórmula que utilizaron sus verdugos para eliminarlos.  

Los psicólogos definieron la Banalidad del Mal, durante el juicio al Nazi Eichmann en Jerusalén (1961) como el síndrome de la obediencia debida. Sencillamente cumplían órdenes y tenían que acatarlas por lealtad a sus superiores.  Del mismo modo en defensa del gran Eretz Israel los sionistas van a justificar las mayores atrocidades. Para doblegar el espíritu de resistencia del  pueblo palestino –los legítimos dueños de la tierra- necesitaban utilizar los métodos más sanguinarios: bombardeos indiscriminados, operaciones aéreas y terrestres, el exterminio de la población civil; niños, mujeres o ancianos, los asesinatos selectivos, represión, cárcel, torturas.   

Todo estaba legalizado: EEUU y Europa lo aprueban, la ONU firma las condolencias.  Estos crímenes de lesa humanidad se cometían en defensa propia. En fin, ellos eran los agredidos y no los agresores.  Israel es el principal aliado de occidente en Oriente Medio y vanguardia en el combate contra el “terrorismo islámico”. El imperialismo ¿judeocristiano? debe velar por los valores supremos de la democracia y la libertad.

Aquí la única lógica que prevalece es la de los hechos consumados: deportar a los pobladores, levantar muros, tender vallas electrificadas o enjaularlos en guetos con alambre de púas.  Para los nazis los judíos no eran más que animales, para los sionistas los palestinos son nada más que bestias.

Quizás  la fecha más importante en la historia del judaísmo de los últimos 2000 años sea el 7 de junio de 1967. Ese día el ejército hebreo se apodera de Gaza, Cisjordania y  la ciudad vieja de Jerusalén.  Cae en sus manos el tesoro más preciado: el santuario donde se encuentra el Monte del Templo y el Muro de las Lamentaciones (La cuna de los primeros padres Adán y Eva,  morada de los patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob y  solar del rey David y el rey Salomón) el lugar más sagrado del judaísmo. Según el rabino y general del Tzahal Shlomo Goren “nuestra gloriosa epopeya marca el comienzo de la Era Mesiánica. El sonido del shofar (cuerno) anuncia la construcción del Tercer Templo”


“Que un minúsculo estado como Israel haya sido capaz de derrotar ejércitos diez veces superiores en las guerras contra los árabes en el  48, 56, 67, 73, es la más clara demostración de que somos el pueblo elegido” Rabino Ovadia Yosef líder del Shas.  La palabra de Adonai revelada en la Torá es infalible: “el súper hombre judío dominador y ejecutor reinará del Nilo al Éufrates

Estamos en el apogeo  del  sionismo más extremista y reaccionario donde a sangre y fuego van a escribir  las más  gloriosas páginas de su historia. Entre los  “héroes” y “próceres” sobresalen: Ben Gurion, Isaac Shamir, Shimón Peres, Golda Meir, Isaac Rabin, Ariel Sharon, Moshé Dayán, Menahem Beguín, Benjamin Netanyahu o Ehud Olmert, autores intelectuales y ejecutores del proyecto racista y genocida del estado de Israel.

Los vencedores no tienen que rendirle cuentas a nadie.  Democráticamente las urnas han legalizado sus crímenes. Por unanimidad todos los partidos del  Knesset, el  Havoda,  el Likud, el Kadima, el Partido de la Libertad, Tnuat Herut, profascista, el Haljud Halehumi o Unión Nacional ultranacionalistas,  Los judíos ortodoxos y ultra ortodoxos, Agudat Israel, Shas sefardita, Tajlá el Meretz, Mafdal, HaBait ha Yehudi,  avalan con sus votos la política de destrucción y aniquilamiento. La redención del pueblo judío a costa del sacrificio de los palestinos.

La unión del judaísmo conservador y el moderno, del judaísmo laico y religioso ha configurado el ADN del sionismo ultranacionalista profascista. Del éxtasis a la exaltación de la patria mítica, en defensa de sus valores más sagrados, daber ivrit, habla hebreo, con la mano en el pecho cantando la Hatikva, empuñando la bandera del Talit o manto de oración, la estrella de David o el candelabro menorá, siempre en guardia, en pie de guerra con las armas en la mano para garantizar la paz y la seguridad del pueblo de Israel.  Video: http://youtu.be/Pt76Z40XT8M

“Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré” Isaías 46:8-11. (Torá)

Carlos de Urabá 2013
Amman-Jordania