La jaula

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por la emancipación de los pueblos
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lundi 5 septembre 2016

¡Golpe palaciego!: el rey Felipe VI decidido a nombrar al presidente de gobierno.


Ante un momento tan trascendental en la historia de España el rey Felipe VI, según los más contumaces analistas, debe proponer un candidato alternativo o una figura de reconocido prestigio de la sociedad civil para que se ocupe de la jefatura del estado. Esta es una medida extrema pero legítima dado el indignante bloqueo que existe por parte de los partidos políticos que impiden la elección del presidente de gobierno.

Los debates de investidura han sido una sátira despreciable y deprimente. Esto es el colmo pues todo apunta que se va camino de unas terceras elecciones. Ante tan cruda realidad con toda razón muchos opinan que el rey debe tomar cartas en el asunto y formar un gobierno de concertación en base a los poderes que le otorga la constitución. No existe otra alternativa para salvar a España.  Ya no hay motivo para insistir en esos estériles  debates de investidura ya que las posiciones de los partidos en liza son inamovibles. Se hace imprescindible negociar pero todo ha sido en vano pues nadie quiere ceder un palmo de terreno. A pesar de que el PP -como la lista más votada- haya forjado una alianza con Ciudadanos no ha conseguido convencer al PSOE para que al menos se abstenga. La votación en una primera vuelta tuvo un resultado desfavorable.

Desde luego priman los intereses partidistas sin preocuparse en lo más mínimo por el futuro del reino de España.  Mariano Rajoy en la segunda votación tampoco ha conseguido los 176 escaños suficientes para lograr la investidura. La suerte está echada. El PSOE mantiene la negativa a su más enconado rival por el temor a perder aún más la confianza de sus electores. Como principal partido de oposición está en una situación débil y agónica.  El líder del PSOE Pedro Sánchez nuevamente pretende reeditar un acuerdo con Podemos y Ciudadanos que le permita encabezar un gobierno de progreso. Una quimera a la que nadie ya da ningún crédito. Por lo tanto las previsiones no pueden ser más pesimistas.  El PSOE cuyos principios fundacionales lo definían como un partido de los trabajadores y obreros ahora se ha trasformado en una secta monárquica más próxima a la derecha neoliberal capitalista. Su principal prioridad es la defensa de la dinastía borbónica y el salvaguardar la unidad de España.  

Es necesario firmar un pacto que garantice la gobernabilidad porque el tiempo pasa y España no puede permitirse el lujo de seguir en el limbo. El rey Felipe VI con inteligencia y sabiduría ha sabido mantenerse al margen de la disputa pero ya es hora de plantarle cara al asunto y demostrar su innegable talento. Su majestad ha intentado por todos los medios que sus vasallos se pongan de acuerdo y elijan un presidente de gobierno que garantice la estabilidad y la unidad del reino. Es tal la preocupación que la Conferencia Episcopal ya ha anunciado que en todas sus diócesis se van a concelebraran misas para que Dios mediante ilumine sus señorías y España salga del atolladero. El Ibex 35 sigue presionando a los líderes de los partidos para que pronto se produzca fumata blanca. Especialmente le exigen al PSOE que se abstenga y permita gobernar al PP. Sería un acto sublime y patriótico como está inscrito en el lema “Por Dios, España y el Rey”. 

En todo caso los poderes fácticos, las élites civil, religiosa y militar, los banqueros y el empresariado respaldan la Casa Real sin dilaciones.  Su majestad el rey no puede dejarse llevar por los devaneos de unos políticos mediocres que se han enzarzado en un duelo dialéctico que no conduce más que al abismo. 

El rey cuenta con poderes especiales para promover un candidato alternativo que ocupe la jefatura del estado. Quizás un noble, un aristócrata, un sabio o un intelectual de prestigio, es decir, una figura de consenso que guíe los destinos del reino de España en estos momentos tan aciagos. Con una clase política totalmente desprestigiada por los múltiples casos de corrupción y desfalco solo la monarquía es capaz de devolverle la confianza y credibilidad a las instituciones. Son innumerables factores los que exigen una respuesta rápida y contundente: el crecimiento económico, las inversiones extranjeras,  la salida de la crisis y la creación de empleo estable. No es posible que Felipe VI asuma  el papel de una figura decorativa que se limita a firmar las leyes y decretos que aprueban sus señorías en las Cortes. Ya está bien de mantenerse al margen dedicado a la ágapes, a los banquetes, las paradas militares o la recepción de embajadores y jefes de estado. No basta con lucir sus mejores galas  en compañía de su majestad la reina Letizia en esos actos protocolarios que lo condenan a ser un mero bufón del cotilleo mediático promovido por las revistas del corazón y reality shows televisivos.  

Felipe VI tiene que implicarse directamente en los asuntos más trascendentales de su reino. Para nadie es un secreto que  lo acechan descomunales peligros: las oscuras fuerzas separatistas, las hordas antisistema, los comunistas, la izquierda más pérfida y radical que astútamente se organizan prestos a asestar la puñalada trapera.  Esos bolcheviques que pretende desmembrar España no descansarán hasta verlo en la picota. El País Vasco y Cataluña con toda la arrogancia exigen emanciparse en una claro desafío a la soberanía patria. Y encima las turbas bolivarianas y chavistas del puño en alto que entonan “el pueblo unido jamás será vencido” son las mismas que un día tomaron la Bastilla y su objetivo no es otro que destronar a su majestad como lo hicieran con el rey Luis XVI  en la época de la revolución francesa. Una amenaza en toda regla que no se debe desestimar. 

Los representantes de la anti Europa,  de la anti España se preparan para el  asalto final y cuentan con un apoyo nada desdeñable de millones de votantes. Esos herejes y blasfemos de la kale borroka y el anarquismo están decididos a demoler los cimientos de las instituciones democráticas. Los muy impertinentes se atreven a sin ningún reparo a cuestionar la legitimidad de la dinastía borbónica. El monarca no puede consentir semejante afrenta a los principios fundamentales de su reino. El populismo es sinónimo de caos  y enfrentamiento fratricida como ya sucediera en un capítulo doloroso y de ingrata recordación en nuestra historia.

Según la Constitución Felipe VI es el jefe de Estado, el  Capitán general de los ejércitos y tiene que asumir sus responsabilidades.  Está en juego el respeto a la jerarquía,  el pasado imperial y todas sus históricas hazañas; y no solo eso, sino también su propia supervivencia.  La plebe se ha envalentonado y de la manera más zafia y ruin quiere mancillar los símbolos más sagrados del reino. Es por ello que hay que reaccionar con contundencia antes de que sea demasiado tarde. La realeza,  los príncipes, las infantas, los grandes de España, los duques, condes, los marqueses, la flor y nata de la aristocracia heredera de las tradiciones más vernáculas se encuentran en estado de alerta. Esa sangre azul bendecida por Dios, los reyes eméritos, la reina doña Letizia, sus hijas las princesas y futura reina de España, todos en guardia y preparados para ponerse al frente de la resistencia contrarrevolucionaria. En defensa de nuestra identidad y los valores más profundos del occidente cristiano.

La situación es muy tensa y delicada. El reino de España se encuentra entre la espada y la pared por culpa de la intransigencia de unos políticos ineptos. Los muy  soberbios permanecen enrocados y el rey Felipe VI debe dar un golpe en la mesa y meter en cintura a sus lacayos, vasallos y plebeyos. Todos han demostrado la más absoluta desidia y desprecio hacia la corona a sabiendas que  sin la tutela monárquica quedarán huérfanos y sumidos en la más desconsoladora indefensión.

Pero gracias a su inquebrantable popularidad el rey Felipe VI sabrá ganarse el corazón de los súbditos que seguro comprenderán  cualquier medida que adopte por dura que parezca. ¡Ni Rajoy ni Pedro Sánchez! Es imprescindible el regreso de un Cid Campeador, de Isabel la Católica, de un Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba, de un duque de Suárez, sin obviar, por supuesto, las excelsas figuras de los campeones de la democracia: Felipe González o José María Aznar.


Carlos de Urabá 2016 

mardi 24 mai 2016

El reino de España llora la muerte del último hidalgo y conquistador.


La última voluntad de la Cuadra-Salcedo es asistir momificado a los fastos del VI centenario del descubrimiento de América 2092.

De la Cuadra-Salcedo, el patriota español por excelencia, sueña con el 2092. Sueña tanto que bebió-- según sus propias palabras-  de la fuente de la eterna juventud de Ponce de León para convertirse en un ser inmortal. Porque después de su heroica campaña en Sevilla 1992 (la epopeya más importante en la historia de la humanidad) desde ahora ya se prepara el VI centenario en el año 2092. Con este fin  De la Cuadra-Salcedo y su dinastía  han constituido la “Fundación 2092” – la marca registrada que tiene la exclusiva o la patente de corso que le ha cedido la corona española por sus servicios prestados a su majestad. De la Cuadra-Salcedo ha sido uno de los mercaderes y traficantes que mayores beneficios ha adquirido gracias a su condición de noble y preclaro vasallo de su majestad el Rey. La monarquía borbónica en sus delirios de grandeza está empeñada en reeditar la gloria y el esplendor de tiempos pasados. Y que mejor que De la Cuadra-Salcedo que es la mismísima reencarnación de los descubridores y conquistadores del Nuevo Mundo: Pizarro, Cortés, Lope de Aguirre, Orellana, Jiménez de Quesada o Núñez de Balboa.

De la Cuadra-Salcedo se distinguió en vida como uno de los más ilustres nostálgicos del Imperio Español o del Imperio hacia Dios. De ahí que haya obtenido el patrocinio incondicional del caudillo de España Francisco Franco para llevar a cabo sus empresas y aventuras. Este noble hidalgo llevó la bandera rojigualda por las selvas más impenetrables, los ríos más caudalosos, las más altas cumbres para gloria de España y Dios todopoderoso. Con sus reportajes y trabajo periodísticos encomendados por el Ministerio de Información y Turismo franquista (especialmente en Televisión Española) perseguía la fama y la posteridad. El reportero audaz fue un protegido del generalísimo al tratarse del hijo de un mártir requeté (fascista) caído en combate durante la guerra civil. Un superhombre españolista, el campeón hercúleo de lanzamiento de jabalina, el campeón mundial que tanto precisaba el régimen para demostrar el poderío de la raza hispana.

De la Cuadra-Salcedo encarnaba la imagen del Quijote, un soñador, un romántico por antonomasia pariente lejano del Cid Campeador y heredero de lo más granado de los conquistadores y navegantes.  Un buen católico, un buen cristiano, un buen requeté  que empuñaba la cruz en su mano diestra y en la siniestra la espada presto a evangelizar a los gentiles por Dios y por España. El mercenario más fecundo al servicio de su majestad el rey Juan Carlos I  quien le encomendó la misión de adoctrinar las futuras generaciones en el amor a España sacrosanta, la madre patria  y su misión civilizadora, universal y fecunda. Ese también fue el deseo del gran caudillo de España Francisco Franco que con inteligencia supo reinstaurar la monarquía bienhechora.   

Porque si Inglaterra tiene la Commonwealth y Francia la francofonía, el reino español no puede ser menos y ha creado la Comunidad Iberoamericana de Naciones. ¡Loados sean nuestros héroes y mártires!

El reino de España llora la muerte del último hidalgo y conquistador. Hoy se inscribe en el Olimpo el nombre de Miguel de la Cuadra-Salcedo y Gayarre junto a los reyes Católicos, Colón  o el gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba.  

La última voluntad de este Tarzán, Coronel Tapioca, Indiana Jones -con su Camel Trophy y la ruta Quetzal- el bucanero y filibustero por excelencia es asistir momificado a los fastos del VI centenario del descubrimiento de América, cita a la que no puede faltar para gloria de Dios y de España. Amén.


Carlos de Urabá 2014

vendredi 20 novembre 2015

¡Una patria, un reino, un caudillo! ¡viva Franco!





¡Ein volk, ein Reich, Ein Fuhrer!  Año triunfal 2015.

¿Hace 40 años murió Franco?

En realidad su legado y herencia se mantienen intactos en el corazón de muchos españoles. Especialmente entre  los que ocupan la cúpula del poder. No por casualidad el PP consiguió la mayoría absoluta en las elecciones del 2011. La extrema derecha ha sabido astutamente mimetizarse de demócratas y defensores del orden constitucional.

En esta España monárquica heredera de los principios fundamentales del movimiento  priman los derechos aristocráticos de una élite de banqueros, militares, jueces y clérigos pertenecientes más al ámbito divino que humano.  Privilegios que una sociedad burguesa y amnésica no ha tenido el menor escrúpulo en refrendar.

Franco es un monstruoso mito que ocupa uno de los sitios más preponderantes en el altar mayor de la España sacrosanta. Y no es para menos pues fue ungido como el caudillo de la gloriosa Cruzada Nacional que salvó a España de las garras al comunismo ateo y pagano. Es increíble la relevancia alcanzada por este golpista que causó una de las tragedias más horripilantes de la historia contemporánea: muerte, represión, tortura, fusilamientos, desparecidos, cadáveres en las cunetas, exilio y deportación. Crímenes de lesa humanidad que han quedado completamente impunes por la gracia de Dios.

Franco durante 40 años supo mantener en alto la memoria del nazismo y el fascismo en homenaje a sus correligionarios el fuhrer Hitler y el Duce Mussolini. Y todo el mundo lo admira y se vanagloria.  

En las fuerzas armadas todavía se le recuerda con admiración y respeto  Los mandos guardan sus reliquias, su uniforme, sus medallas, su espada victoriosa, sus banderas invictas, sus bustos y estatuas. Soldados, gritad alto y fuerte: Franco ¡presente! Él sigue siendo  capitán general de los ejércitos que a la grupa del caballo blanco de Santiago apóstol los conduce hacia la victoria.

Cuarenta años de dictadura es algo muy difícil de borrar. Este es un virus que se ha inoculado en la sangre del pueblo y va a ser muy difícil erradicarlo.

Franco nombró como heredero y sucesor al rey Juan Carlos I para que restaurara el Imperio borbónico a su imagen y semejanza. Y a fe que heroicamente su majestad cumplió al pie de la letra su cometido.

Hoy la santísima trinidad del padre, del hijo y el espíritu santo se ha completado con la asunción al trono de su preclaro hijo Felipe VI. Un hecho histórico que ha enfervorizado a sus súbditos y vasallos.

El caudillo, por la gracia de Dios, conserva su áurea omnipotente solo comparable a la del Cid Campeador, don Pelayo, Cristóbal Colón o el gran capitán Gonzalo Fernández de Córdoba.

Recordemos que el generalísimo  luchó valientemente en el campo de batalla en defensa de la unidad de España.  Gracias a su brazo justiciero hoy ondea altiva la bandera roja y gualda y suenan los victoriosos acordes del himno nacional. Cuarenta años después de la muerte del tiránico dictador el nacionalismo español está más fuerte que nunca  ¡España Una, España Grande, España Libre!

Carlos de Urabá 2015

mercredi 30 septembre 2015

La revolución de los charnegos. Elecciones en Cataluña 27-09-2015




Euforia entre las filas españolistas tras las elecciones al parlamento catalán del 27 de septiembre.


Los resultados de las elecciones del pasado 27 de septiembre nos deja algunas reflexiones importantes que no podemos obviar. En primer lugar la increíble subida del partido pro españolista Ciudadanos -que ha obtenido 25 diputados (733.290 votos)- lo coloca como uno de los ganadores de la contienda. Y esto ha sido gracias a la gran movilización de la derecha españolista que se ve reflejada en la alta participación (77%)- Los partidos independentistas catalanes no han podido contrarrestar el gran empuje en pueblos y ciudades donde la alta emigración de castellanos, extremeños, andaluces, o murcianos es mayoritaria.


El trabajador o el obrero  catalán es en su inmensa mayoría castellano parlante y se siente español. La élite es catalanoparlante y en otro tiempo les llamaba charnegos, aunque hoy los denominan españolistas.


El que un día se conociera como el cinturón rojo de Barcelona (porque allí había un gran porcentaje de votantes de PSC o del Partido Comunista, PSUC, ICV-EUiA) ha cambiado radicalmente al color naranja que identifica a Ciudadanos. En esa zona industrial donde se asentó la emigración española en el pasado siglo veinte existe una densidad de población fundamental para la consecución de escaños claves en el Parlament. En pueblos como Hospitalet de Llobregat, Terrasa, San Adriá del Besós, Santa Coloma de Gramanet ciudadanos ha ocupado las posiciones de vanguardia. Por otro lado la opción de Podemos junto a ICV-EUiA-Equo ha fracasado pues tan sólo ofrecían el derecho a decidir a un electorado que se decidió entre el catalanismo o el españolismo sin fórmulas intermedias.   

Si hay charnegos conversos al nacionalismo catalán, es decir, los hijos de esos inmigrantes que se expresan en correcto catalán y defienden una tierra en la que carecen de raíces étnicas o genéticas, también existe la otra cara que es el charnego españolista que defiende su cultura e identidad, la unidad de España y la monarquía. La polarización política es un hecho y por eso tenemos que hablar de una Cataluña dividida entre catalanistas y españolistas. Ver vídeo: https://youtu.be/mq-jNY6-Vbc

Desde luego que este domingo 27 de septiembre se ha producido en las urnas una especie de revolución de los charnegos españolistas. Ante una campaña política demoledora por parte de la opción independentista catalana a favor del sí la derecha se ha movilizado contundentemente en un intento por neutralizarla. La ofensiva mediática lanzada desde Madrid por parte del PP y la Casa Real la ha sabido aprovechar Ciudadanos que se ha colocado  como la segunda fuerza política en Cataluña. 


Votar español para un charnego es motivo de orgullo pues siempre ha sido despreciado por la sociedad Catalana étnicamente nativa. Esta es una especie de venganza que se han cobrado en las urnas con la firme intención de hacer valer sus derechos en un entorno donde no se pueden expresar sus sentimientos patrios. El charnego “power” no sólo defiende a España sino también a la institución monárquica a la que admira y diviniza. Al fin y al cabo para ellos la monarquía es el símbolo de la unidad y de la estabilidad. Por eso uno de sus símbolos es una bandera en forma de corazón donde se mezclan la bandera roja y gualda, la señera y la bandera de la Unión Europea.


Por otro lado el catalán republicano, anarquista, antisistema e independentista de la CUP (en la que también se puede encontrar gran número de charnegos- en este caso revolucionarios-) igualmente ha tenido un éxito rotundo pues ha pasado de 3 a 10 escaños en el parlamento. Esa opción unida a Junts por el Sí suma la mayoría absoluta de los partidos soberanistas aunque los separan rivalidades ideológicas casi irreconciliables que permiten prever que será difícil que se pongan de acuerdo para alcanzar un pacto de gobierno. Quizás la única posibilidad para salir de este embrollo sea repetir nuevamente las elecciones. Algo que daría aún más alas al nacionalismo español y a sus votantes que buscarían multiplicar aún más sus espectaculares resultados. 


Carlos de Urabá 2015.