La jaula

La jaula
por la emancipación de los pueblos

samedi 4 octobre 2014

Papá se va a la yihad.




Si tuviéramos que resaltar cuál ha sido la principal logro de las  intifadas árabes que se iniciaron el 2011 en Túnez, Libia, Egipto,  Yemen, Bahréin o Siria tendríamos que responder sin ninguna duda que el haber quebrado el orden establecido. Porque remover las anquilosadas estructuras de esos regímenes dictatoriales corruptos y sanguinarios que pretendían eternizarse en el poder es algo que raya en lo sobrenatural.


Desafiar la autoridad de  los reyes o dictadores es un sacrilegio imperdonable, una afrenta que merecía un severo escarmiento. De ahí la salvaje represión desatada para desmovilizar manifestaciones pacíficas que reclamaban libertad y democracia. -  En el caso de Siria  el ejército de Bachar Al Assad empleó incluso tanques, aviones o helicópteros para aplastar a los “peligrosos terroristas que desestabilizaban el país”.  


A pesar del brutal castigo aplicado por el  ejército, la policía, el muhabarat, la shabiha las protestas continuaban todos los viernes (el salat yuma) en las mezquitas (En Siria está prohibida la libertad de reunión)   Poco a poco en las principales ciudades  Homs, Hama, Damasco, Deraa, Alepo, Banyas se fue extendiendo la Intifada en una clara demostración de coraje y valentía.


El número de víctimas de las masacres iba en aumento, semana tras semana se contabilizaban cientos de muertos, desaparecidos, encarcelados, torturados. Sin piedad  los fusilaban a mansalva, les lanzaban bombas de napalm o  armas químicas tratando de fumigarlos como si se tratara de una plaga de ratas. Para el gobierno sirio no existe el diálogo, no hay nada que discutir ni negociar con los sublevados.  La única opción para que vuelva a imperar la paz y la tranquilidad  es la militar, es decir, el exterminio.


Este clima de terror desató la guerra civil y el éxodo de millones de pobladores -la mayoría sunitas- que empezaron a huir a los países vecinos en un desesperado intento por salvaguardar sus vidas. Según las últimas estadísticas de la ONU ya son casi 3.000.000 de desterrados y 6.000.000 de desplazados internos. Una de las mayores emergencias de la ACNUR en toda su historia.  Esta es una catástrofe humanitaria de primera magnitud a la que se ha destinado un presupuesto que supera los 6.500.000 de dólares anuales. Desgraciadamente este mes de octubre tendrán que rebajarse las raciones de comida pues se agotaron los fondos que envían los países donantes.


Los refugiados no se cansan de repetir que: “si con nosotros no se aplican los derechos humanos, que al menos se apliquen los derechos de los animales porque maltratar a un perro o un caballo en cualquier país civilizado está penado por la ley”.   Y lo peor de todo es la angustiosa situación de millones de personas tiradas en esos vertederos humanitarios del Líbano, Irak, Turquía o Jordania cuyo futuro se parece cada vez más al drama del pueblo palestino.


A pesar de las masacres y matanzas provocadas por el ejército sirio ningún país occidental se movilizó para detener este demencial holocausto. Despreocupados por completo se limitaban a enviar sus cartas de condolencia y hacer votos por una pronta resolución del conflicto. Conflicto que confiaban se resolviera a través de los cauces diplomáticos, es decir, con el eficaz concurso de los mediadores internacionales. Pero cuando se dieron cuenta de lo que se venían encima, ya era demasiado tarde. Si no llega a ser por la presencia de la ONU, la Cruz Roja y las ONGs  miles de personas hubieran perecido de hambre y enfermedades.


Se sabía de antemano  que la única manera de proteger a la población civil era mediante una intervención militar de los Cascos Azules la ONU, o de una fuerza de interposición de la Liga Árabe. Pero al no encontrarse un consenso al respecto se desestimó esta opción pues Rusia y China, los países amigos de Siria, ejercían el derecho a veto sobre cualquier fallo que atentara contra sus intereses.


Las imágenes que  transmitían al mundo los canales de televisión sobre el desarrollo de la  guerra produjeron entre los musulmanes sunitas un impacto emocional tremendo. Tales escenas de  extrema crueldad; masacres y asesinatos a sangre fría o cuerpos descuartizados de niños, mujeres y ancianos les removieron las entrañas. Se habían sobrepasado todos los límites y no podían permanecer pasivos ante tamaña humillación. Resucitaban viejas rencillas y rencores, heridas aun sin cicatrizar desde tiempos inmemoriales. Entonces, los mufties y ulemas emitieron una fatwa declarando  la Guerra Santa contra los infieles chiitas, sus encarnizados enemigos desde la batalla de Kerbala acaecida en el año 680.


Este era el momento preciso, la coyuntura histórica que esperaban los islamistas para intervenir y no podían desaprovechar la oportunidad.


La llamada a la yihad surtió efecto deseado y miles de voluntarios de toda la Umma se dispusieron a sumarse a las filas del “ejército de Allah” para librar la guerra santa contra los apóstatas nusairíes (alauitas) y sus aliados cristianos, chiitas libaneses, los rusos e iraníes. A los guerreros muyahidines no les fue difícil entrar en Siria por los innumerables pasos clandestinos que existen en la frontera con Irak, Turquía, Jordania o el Líbano.  La palabra revelada en el libro sagrado tenía que cumplirse: “Combatid todos contra los politeístas, igual que ellos combaten contra vosotros”. Algo parecido sucedió en su momento en los Balcanes, en Chechenia, en Afganistán, en Irak, o en Libia.  El buen musulmán debe demostrar su valentía en el campo de batalla pues  Allah le tiene reservada la más valiosa de las recompensas.


Es difícil creer que los servicios secretos occidentales de la CIA, el Mossad, el M16 o SIS inglés, BND alemán, DGSE francés,  que trabajan desde hace décadas en la zona, no estuvieran al tanto del cataclismo que se avecinaba. Porque ellos cuentan con medios tecnológicos (seguimiento satelital, rastreo de comunicaciones) y el personal especializado (espías, informantes o agentes infiltrados)  capaces de  detectar el más mínimo movimiento sospechoso.  En todo caso los gobiernos y la opinión pública occidental se mantenían al margen indiferentes al dolor de la población civil que desesperada profería angustiosos gritos de socorro. El único consuelo que les quedaba era implorar la clemencia y misericordia de Allah. 


Hasta que de repente y sin saber muy bien porqué de lo más profundo de las arenas del desierto llegaron a bordo de una caravana de jeeps unos extraños individuos vestidos de riguroso luto que exhibían en  una mano el Corán y en la otra la espada justiciera de Allah, el seif al islam. Los “barbudos” o awfu al-liha, al grito de ¡Allah akbar! enarbolando  la bandera de la shahada (la ilah illa Allah) prometieron brindarles protección y ayuda. A cambio debían acatar las leyes de la Sharia y jurar obediencia a las nuevas autoridades islámicas. “El que no crea en nuestros signos lo arrojaremos la fuego”


Los grupos yihadistas de diferentes denominaciones comenzaron a ganar terreno y sumar incondicionales. 


Desde el siglo XIX el imperialismo en sus delirios expansionistas ansiaba dominar Oriente Medio y Asia central pues sabía de antemano que allí se encontraban las reservas de petróleo más importantes del planeta. Gracias al control de los hidrocarburos y las rutas de abastecimiento el sistema capitalista ha podido alcanzar su extraordinario apogeo.


Es tal su codicia y  rapiña que sólo hay que observar las intervenciones militares llevadas a cabo en los últimos cuarenta años en la zona: la invasión de  Afganistán por la Unión Soviética  en 1979,  la guerra de Irán –Irak en 1981,  la guerra del Golfo en 1991,  la invasión de Afganistán (como consecuencia de los  atentados cometidos por Al Qaeda el 11 de septiembre 2001 en New York y Washington) y  la guerra de Irak en 2003 -con el posterior  derrocamiento de Sadam Hussein- y ahora la guerra del Imperio USA contra el Califato EIIL en el 2014.


Tras la caída del muro de Berlín y el final de la guerra fría EE.UU precisaba de un nuevo rival que ocupara el puesto de la Unión Soviética. O si no ¿cómo iba a  justificar el gasto de su carrera armamentística y el desarrollo de su industria bélica?


EEUU y sus satélites pronto encontraron en el fundamentalismo islámico el enemigo perfecto que estaban buscando. Basta con analizar La cronología de los atentados cometidos por los grupos y células afines al Qaeda: Kenia, Tanzania en 1998, New York 2001, Bali 2002,  Madrid 2004, Londres 2005. La potencia hegemónica como guardián de la paz y la seguridad mundial debía neutralizar la amenaza terrorista.   Los estrategas del Pentágono diseñaron una nueva táctica lanzando ataques fulminantes por medio de drones capaces de abatir los blancos con un ciento por ciento de efectividad en remotas áreas de  la península arábiga, Yemen, Somalia, Egipto, Irak, Sudán, Afganistán o Pakistán. Estos asesinatos selectivos, sin juicio previo, que tienen como finalidad eliminar a los cabecillas e ideólogos han causado cientos de muertos entre la población civil  -“daños colaterales”- y que sin ningún reparo han sido legalizados por la comunidad internacional.  Con toda certeza los drones serán el arma estelar en la actual ofensiva de la coalición imperial que combate a los yihadistas en Siria e Irak.


En las cárceles, como no podía ser otro lugar, fue donde se formaron las más importantes figuras del yihadismo. El actual líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri sufrió horripilantes torturas  durante los tres años que estuvo preso en la cárcel de Tora, Cairo, al- Zarqawi,  quien dirigiera hasta su muerte al-Qaeda Mesopotamia, pasó cinco años en la tétrica prisión de Juwaidah en  Amman,  el nuevo califa del EIIL Al- Baghdadi cumplió 4 años en la cárcel de Kambuka –sometido a los más duros castigos por las fuerzas norteamericanas que invadieron Irak en 2003. Se perseguía a cualquier persona que resultara sospechosa por su aspecto físico, su forma de vestir o sus ideas religiosas. Todos eran culpables de promover el fundamentalismo islámico o conspirar contra sus impíos gobernantes.


Los invasores americanos y sus aliados pensaban que iban a extirpar “la semilla del mal” aplicando los más aberrantes y brutales métodos de tortura. La cárcel de Abu Ghraib en Bagdad o el campo de concentración de Guantánamo en Cuba son el mejor ejemplo para comprender sus diabólicas  intenciones (Trabajo sucio que corría a cargo de los servicios secretos de Jordania, Egipto, Arabia Saudita, Yemen o EAU).


Desde luego que hay leyes físicas que se pueden aplicar perfectamente al comportamiento humano. Sólo basta con analizar lo que ocurre cuando se tira una pelota contra la pared, pues ésta rebotará con mayor o menor intensidad dependiendo de la fuerza con que se haya lanzado.


Tal vez la agonía de millones de seres humanos a la deriva  y  unos cientos de miles de muertos era algo que esos pobres miserables deberían asumir con resignación.  Pero se equivocaron porque  la dignidad humana no se puede pisotear de una manera tan humillante. El legítimo derecho a la defensa es parte inalienable al instinto de conservación de nuestra especie.


Poco a poco se fue organizando la resistencia armada con voluntarios y desertores del ejército sirio que conformaron los primeros batallones del ELS. (Ejército Libre Sirio). El brazo armado de la gran Coalición Nacional Siria que se proyectaba como alternativa de gobierno una vez cayera el dictador Bachar Al Assad. Esta guerrilla de carácter nacionalista y secular pretendía reunir a las distintas sectas y confesiones, clanes y tribus existentes en el país y unificar la resistencia.  Pero poner de acuerdo a  sunitas, chiitas, cristianos, drusos o kurdos con  intereses y conceptos religiosos tan dispares es una misión prácticamente imposible. Con la oposición dividida y sin unidad de acción las expectativas no podían ser más pesimistas.


Además, el apoyo bélico prometido por los EE.UU y las potencias europeas se limitaba al suministro de  armas cortas  y material defensivo. Así que muy pronto se vieron eclipsados por los grupos islamistas que recibían ayuda económica y armamento moderno procedente de Qatar o Arabia Saudita (cuna del Salafismo-wahabita) y donaciones de  acaudalados magnates del Golfo Pérsico. Entre los diversas katibas o batallones de milicianos debemos destacar: el frente Al Nusra pro al Qaeda, los salafistas, los muyahidines del Estado Islámico de Irak y Levante,  el Frente Islámico, los Hermanos Musulmanes, el movimiento Hazm Muyahidín y Nuruddin, Ahram al Sham, Khorasan (conformado por veteranos de Al Qaeda procedentes  de Afganistán y Pakistán), filipinos del Frente Moro, chechenos, tunecinos, libios,  además  miles de musulmanes sunitas y conversos originarios de EE.UU y Gran Bretaña, España, Francia Alemania, Australia, la mayoría  jóvenes pertenecientes a familias árabes que emigraron a dichos países. (En Europa hay 44 millones de musulmanes y en EE.UU 2 millones)  Lo incomprensible del caso es que  no sólo se baten contra las tropas de Bachar Al Assad, sino también contra los otros grupos rivales. El Ejército Libre Sirio los considera mercenarios extranjeros ajenos a un conflicto y ellos a la vez los acusan de moderados al servicio de occidente (Sahwa).


La clave para reclutar nuevos adeptos ha sido la exitosa campaña propagandística emitida por los canales de televisión, Internet o teléfonos móviles. Con un discurso apocalíptico inspirado teología coránica justifican el imponderable deber de unirse a la yihad liberadora. A los aspirantes se les promete una aventura llena de emociones fuertes, mucha acción y el mayor regalo: el martirio. “Esta es una guerra santa en defensa de los valores del Islam y sólo un diluvio de sangre podrá  purificar la tierra santa mancillada por el káfir (los infieles)”


Los yihadistas del EIIL han demostrado una increíble violencia y sadismo imponiendo la ley del terror en un macabro juego donde el culto a la muerte es el paradigma.


¿Y qué iban a hacer los jóvenes sirios hundidos en la marginalidad y el desempleo, que han perdido familiares y amigos? Siria está en la ruina,  salvajemente demolida, y sin valores éticos ni morales. Envilecidos por el odio no tienen nada que perder y al menos empuñando kalashnikov pueden sentirse poderosos y hacer justicia por su propia mano.


Al llamado a la yihad no sólo acudieron los jóvenes sino también hombres maduros, mujeres, viejos y hasta niños. Yo fui testigo del caso del Dr. Ghassan Al Masri residente en Amman y natural de Deraa, en el sur de Siria. Un hombre creyente y fiel a los principios islámicos que no podía soportar el drama que atravesaba su pueblo. Cuando por casualidad encontré a su hijo en la calle y  le pregunté por su padre, este me respondió de la forma más natural del mundo: -“wuakad zahab al Baba ili al yihad” “papá se ha ido a la yihad”. Poco tiempo después en el  hospital donde el Dr. Ghassan trabajaba me informaron que él  había caído en un combate cerca del paso fronterizo de Ramtha. Y lo más trágico es que un mes después su hijo mayor también corrió la misma suerte. Ambos recibieron certeros disparos en la frente de un francotirador del ejército sirio convirtiéndose en mártires de la yihad. http://youtu.be/0eWBwMumB7Q


Tras la ocupación de Irak por los EE.UU y el derrocamiento de Sadam Hussein los antiguos mandos militares del baazismo organizaron la resistencia armada realizando múltiples atentados contra las fuerzas invasoras. Lentamente surgieron en medio del caos los grupos extremistas pro al Qaeda infiltrándose en las regiones donde contaban con el apoyo de las tribus y clanes sunitas. Cuando EE.UU inicia la retirada en el año 2011, creyendo que había cumplido con la misión pacificadora, se recrudeció el conflicto sectario por el odio que inspiraba entre los sunitas el gobierno del chiita Al Maliki. Tan sólo en este año 2014 más de 5.500 personas han perdido la vida en diversos atentados (coches bombas o comandos suicidas) cometidos por grupos paramilitares tanto sunitas como chiitas.

A partir del estallido del conflicto sirio el Estado Islámico de Irak y Levante (nacido a la sombra de al Qaeda y que se financia a base del secuestros, extorsiones, contrabando de petróleo, impuestos o el sakat)  demostró su espectacular poderío tomando en marzo de 2013 la práctica totalidad de la provincia de Raqqa en Siria. Un golpe de efecto que le ha servido como reclamo publicitario para atraer a miles de adeptos y ganarse las simpatías de los musulmanes sunitas. “El ejército victorioso de Allah”  continúa la ofensiva sobre las provincias de Ambar y Nínive y en el mes de junio tras lanzar un demoledor ataque capturan Mosul, la segunda ciudad de Irak.  Acto seguido proclaman solemnemente el Califato de Siria y Levante--el sueño dorado de Osama bin Laden- entronizando al nuevo califa de todos los musulmanes Abu Bakr Al Baghdadi. Y para celebrar el advenimiento de una nueva era derrumban los hitos fronterizos impuestos por el colonialismo usurpador.  Haciendo gala de una capacidad de fuego asombrosa avanzaron sobre Faluya, Ramadi, Tikrit, y Samarra (desplazando a 1,200.000 personas)  quedándose a tan sólo 60 kilómetros de Bagdad. Ante tan devastadora arremetida miles de soldados iraquíes desertaron presas de pánico. De nada valieron los 25.000.000 de dólares que había  invertido EE.UU a lo largo de la última década para entrenar y equipar a las fuerzas armadas iraquíes.


Todos estos sucesos muchos los interpretaron como el anuncio del advenimiento del tiempo mesiánico o el Armagedón bíblico.


El escenario no podía ser más escalofriante: ejecuciones en masa, cuerpos descuartizados, cabezas cercenadas, crucifixiones, degollamientos y una orgía de sangre sin precedentes.


Ante la gravedad  de los acontecimientos el presidente Obama anuncia que EE.UU se dispone a intervenir en la zona junto a una gran coalición mundial. (Respaldada por más de treinta países y con el visto bueno de la ONU) “Tenemos que actuar con contundencia ante los crímenes y la limpieza étnica perpetrada en Irak por el EIIL contra las minorías cristianas y yazidíes. Hoy más que nunca está en peligro la paz y la seguridad de la civilización occidental - ¡Que Dios Bendiga a EE.UU! ¡Que Dios bendiga a nuestros soldados!” Igual que en la época de las cruzadas el imperio más poderoso de la tierra le declara la guerra al califato islámico,  la bestia del apocalipsis.


La OTAN, cuyo deber es velar por la paz y estabilidad del mundo, desplegará todo el poder ofensivo a su alcance; las bases militares, el armamento más sofisticado o sus miles de soldados que le otorgan el dominio del espacio aéreo y, como si fuera poco, del mar Mediterráneo, el mar Rojo o el golfo Pérsico.


Para nadie es un secreto que la ofensiva aliada que apenas comienza no va más que  a elevar la tensión y multiplicar el dolor y el sufrimiento. La población civil como siempre es la que pagará las nefastas consecuencias.  Por lo pronto el EIIL amenaza con atacar los intereses de los gobiernos que participan en la campaña  de exterminio. De inmediato se ha decretado la alerta roja y los ciudadanos occidentales residentes en Oriente Medio y en los países árabes deben tomar medidas extremas de seguridad.  El riesgo a ser víctimas de secuestros o atentados es demasiado alto. Y no sólo en el exterior sino también en EE.UU y Europa pues los yihadistas cuentan con células durmientes y una legión de “lobos solitarios” dispuestos a lanzar ataques terroristas en el momento menos previsto. Queda totalmente prohibido viajar a países como: Pakistán, Yemen, Argelia, Mali,  Siria, Egipto, Sudan, Somalia,   incluso hasta el Líbano o Jordania. Tampoco es recomendable realizar viajes de turismo a los paraísos exóticos del Medio Oriente a no ser que estén protegidos por el ejército o el personal de seguridad.  La psicosis y la paranoia dominarán una vez más nuestra vida cotidiana.


El enfrentamiento entre el islam y el occidente judeo-cristiano se encuentra en su punto más álgido. Los prejuicios raciales y confesionales lejos de disminuir, se disparan. A 1.500 millones de musulmanes se les ha calificado de “asesinos en potencia” “seres crueles y desalmados pertenecientes a una religión medieval que predica el odio” “una peligrosa gangrena que corroe el mundo”. Del otro lado,  occidente representa la decadencia, el pecado, el vicio y el ateísmo. “Los herejes cristianos politeístas merecen ser condenados al yahannam (infierno)” Los esfuerzos por encontrar caminos de paz y armonía son cada vez más infructuosos.


¿Cómo se va a resolver esta compleja ecuación matemática: odio, venganza, rencor? ¿Tal vez  enviando a la VI flota norteamericana con sus portaviones, destructores y  submarinos? 


Esta guerra promete ser muy larga y costosa y es posible que pueda  extenderse un  par de siglos tal y como aconteció en la época de las cruzadas. El imperialismo depredador es insaciable y no conoce límites.  Si  ayer fue en Afganistán,  hoy es en Irak y Sira,  mañana quizás sea  Pakistán, en la India, en Irán, Somalia o Egipto.  


Oriente Medio se ha convertido en el  teatro del absurdo: Israel bombardea Gaza sin objeciones, EE.UU invita a Irán, “el monstruo del eje del mal”, a que se una a la coalición internacional que lucha contra el EIIL; los kurdos colaboran con su enemigo más enconado, el ejército turco,   EE.UU ataca a Siria, no para derrocar a Bachar al Assad, sino para combatir al yihadismo. Existen muchas variables y en este tablero de ajedrez no se sabe muy bien cuál será el próximo movimiento. Pero lo que está muy claro es que al rey Israel nadie puede intimidarlo.


Todo esfuerzo por pacificar la región será en vano sino se hace justicia con el pueblo palestino.

Lo que verdaderamente le conviene a EE.UU es que los chiitas y sunitas se destruyan entre ellos mismos -al estilo de la guerra Irán-Irak- que se agoten y se ahoguen en su propia sangre para que ninguno de los dos salgan victoriosos. De esta manera no representan ningún peligro y su destino será la fragmentación y el caos.   Sólo se salvarán  aquellos países que se acojan a la tutela de EE.UU que es la garantía de orden y la estabilidad gracias a su generosa ayuda económica y militar.


Ese creciente fértil  regado por los ríos milagrosos el Éufrates, Tigris, el Jordán o el Nilo, donde se gestaron las civilizaciones más esplendorosas de la humanidad, hoy no es más que un campo de batalla donde se libra un feroz duelo entre oriente y occidente. Esta guerra no pretende tan sólo dominar  las materias primas, el gas o el petróleo, sino también imponer los principios de la sociedad de consumo capitalista. El férreo sometimiento tecnológico a través de los medios de comunicación de masas no tiene otro fin que alienarlos y anular su identidad. Hay que elegir entre civilización o barbarie, entre ciencia o superstición, entre la razón o el fanatismo.  La modernidad  ha desacralizado el islam colocando en tela de juicio la fe o el din, incluso hasta la santidad del Profeta o la  existencia de Allah.


Asistimos, pues,  no sólo a un conflicto armado, sino a un conflicto de ideas, de conceptos, un conflicto cultural y religioso e ideológico donde a falta de intermediarios no hay ninguna negociación posible.


Para comprobar el estrepitoso fracaso de la política intervencionista norteamericana basta con recordar las palabras pronunciadas por el presidente George Bush hace ya más de una década: “América está en guerra. Combatiremos a nuestros enemigos en el exterior en vez de esperar que ellos lleguen a nuestro país”  “la ocupación de Irak ha hecho del mundo un lugar más seguro y más libre. La historia me dará la razón”


Carlos de Urabá 2014


mardi 23 septembre 2014

Tour revolucionario por el campo de refugiados palestinos de Chatila. (Documental)




Semana de homenaje a las víctimas del genocidio de Sabra y Chatila en Beirut (Líbano)

Estuvimos grabando un documental en el campo de refugiados palestinos de Chalita junto al ingeniero Ali jatib. El ingeniero Ali Jatib, cuya familia es originaria de Halsa, Palestina ocupada, es un refugiado que cursó sus estudios en Cuba y es un estudioso de la historia revolucionaria latinoamericana. Como la mayoría de los palestinos siente una gran admiración por personajes que se han destacado en su lucha anticolonialista e antimperialista tales como Bolívar, el Che Guevara, Fidel Castro o Hugo Chávez.

No hay la menor duda que la historia de Palestina marcada por la ocupación y el despojo es muy similar a la nuestra. Es por eso que los refugiados palestinos profesan un gran cariño a Latinoamérica y nos consideran sus hermanos; sobre todo,  gracias al apoyo solidario que siempre hemos manifestado a favor de su lucha contra el invasor sionista.

Esta semana se reúnen en Chatila cientos de activistas llegados desde los lugares más alejados del planeta que vienen a expresar su solidaridad con la causa del pueblo palestino. El internacionalismo es un factor clave en este proceso emancipador y liberador.

Este documental titulado: “Tour revolucionario por el campo de refugiados palestinos de Chatila”  es una visita al corazón de ese gueto marginal donde se han visto obligados a buscar asilo tras ser expulsados de sus tierras en la Nakba. Guiados por el Ing. Ali Jatib podremos observar la cruel realidad en la que se desenvuelve su vida diaria y las carencias de todo tipo que tienen que sufrir. Aunque la situación es crítica y de permanente emergencia, no han perdido la esperanza y la fe en el pronto retorno a su patria.


En el Líbano los refugiados palestinos se sienten amenazados, la persecución no cesa y más ahora con el convulsionado ambiente que reina a raíz de la guerra civil que se desarrolla en Siria. Miles de refugiados palestinos que residían allí han tenido que huir al Líbano para salvaguardar sus vidas desatando las protestas del gobierno libanés. Las autoridades se niegan a acogerlos pues los considera intrusos que ponen en peligro el delicado equilibrio confesional y sectario.

Carlos de Urabá 2014.





lundi 15 septembre 2014

“La única forma de regresar a Palestina será con un fusil en la mano”


En el Líbano existen aproximadamente 450.000 Refugiados palestinos pertenecientes la mayoría al exilio originado por el  desastre de la Nakba en 1948. Desastre que contó con la complicidad de la ONU después de que se aprobara su plan de partición.

Durante el desarrollo de la guerra árabe-israelí de 1948 miles y miles de pobladores palestinos tuvieron que escapar de sus hogares ante el avance del ejército de ocupación sionista. Las propias naciones árabes implicadas en el conflicto bélico, los abandonaron. La única salida fue   buscar asilo en los países limítrofes o de lo contrario hubieran perecido víctimas de la barbarie y limpieza étnica. Los habitantes del norte de Palestina originarios de Akka, Haifa, Tiberíades, Nazareth, Sheikh Danun, Al Ghabissiye, Dir Alqasi, Ikrit, Biram, Shaab, Naharia, Deir Al Asad, Biina, Safed,  principalmente campesinos, labradores, obreros, pescadores, artesanos se vieron obligados a refugiarse en el Líbano.

La ONU, con el visto bueno del gobierno libanés, se hizo cargo de la emergencia humanitaria  improvisando unos  campamentos con tiendas y barracones para brindarles asilo providencial  a la espera de encontrar una pronta solución política que hiciera viable su retorno-.  Pero el asunto  se fue alargando en el tiempo; caían las hojas del calendario,  pasaban los años y la desesperanza se fue apoderando de sus espíritus. Entonces, no tuvieron más remedio que echar raíces en una tierra inhóspita, rehacer sus vidas en un país hostil que los consideraba y considera poco menos que apestados. Y ahí en esos terrenos baldíos construyeron sus infames madrigueras; sin espacio vital, hacinados, carente de servicios públicos y a expensas de la caridad de los organismos de ayuda humanitaria.  El gobierno libanés los calificó de “intrusos indeseables” que con su presencia desestabilizaban el país. –Más adelante los acusó de “terroristas”-Los propios cristianos o chiítas y hasta sus hermanos sunitas los miraban con recelo. (Amal apoyado por Siria, el Hadad, el Kataeb) La paradoja es que se convirtieron en sus más enconados enemigos, quizás peores que los propios sionistas.

Estuvimos visitado los  campos de refugiados de Sabra y Chatila, Nahr al Bared,  Badawi, Ein al Hilwe, o Gouraud en el Líbano y, aunque ya han pasado 66 años de exilio, pocas cosas han cambiado.  En esos malditos guetos el 65% de la población se encuentra  en una  situación de extrema pobreza y carecen de los más elementales derechos sociales y civiles.

Ellos son conscientes que es casi imposible que puedan regresar a su tierra pues Israel se ha fundado sobre las ruinas de sus pueblos y ciudades. No existe negociación posible mientras no se respete el derecho al retorno de los refugiados. De nada valen los diálogos, las cumbres y toda esa inútil demagogia. Sólo con el poder de las armas podrán reconquistar su patria.

Es una injusticia que a estas alturas del siglo XXI todavía estemos hablando de este drama. Y encima, por culpa de la guerra civil que asola Siria, a los refugiados palestinos en ese país (se contabilizan 600.000 mil) les ha tocado padecer una segunda Nakba pues para poner a salvo sus vidas no les ha quedado otra alternativa que huir al Líbano.

Durante estos terribles años de exilio han soportado demasiadas humillaciones, demasiado dolor y sufrimiento. Han padecido lo indecible; mil y una agresiones, ensañamiento  hasta casi  el exterminio.  Han perdido familiares, seres queridos, amigos,  han sido asesinados, martirizados, violados, torturados en las incontables batallas contra judíos, falangistas cristianos o chiítas. Condenados a la más despiadada persecución el único consuelo que les queda es empuñar un fusil kaláshnikov y vender caro su pellejo. Como desahuciados  su principal objetivo es  que Israel no descanse en paz. Porque la economía israelí no está en capacidad de soportar el estado de guerra permanente y tal desgaste hará que irremediablemente colapse.

Los refugiados palestinos con templanza han sabido resistir y mantenerse firmes. Su filosofía es muy clara: si alguien muere nacerán diez o veinte  para reemplazarlo.  Los más viejos saben que les va a llegar pronto la hora y  morirán en el exilio.  Sus hijos deben cumplir la sagrada promesa de regresar a su patria.  Así hayan sido borrados del mapa sus ciudades y pueblos, los reconstruirán,  aunque el sionismo  les hayan cambiado los nombres, los refundarán, aunque sus campos hayan sido arrasados volverán a reverdecer los olivos y a echar sus flores los almendros. El amor por la madre patria palestina es algo que se transmite genéticamente de padres a hijos. Los refugiados no admiten chantajes ni recompensas monetarias o indemnizaciones. No importa, si no es hoy será mañana, los nietos, los biznieto, los tataranietos harán realidad este sueño así pasen 100 años, 200 años o 300 años. Aunque sea convertidos en esqueletos, regresarán. 

En las casas de los refugiados cuelgan en las paredes las fotos de sus familiares, de sus hijos, de sus hermanos, de sus abuelos -muchos de ellos martirizados en esta desigual lucha contra un enemigo implacable. No hay llanto porque se han vertido ya todas las lágrimas, no hay palabras porque se acabaron las quejas y los reproches.

En el Líbano la situación es muy crítica pues la guerra civil Siria ha provocado tal avalancha de refugiados (ya superan la cifra de 600.000) que el gobierno libanés intenta frenarlos a  base de leyes xenófobas y restrictivas.

Los enfrentamientos entre chiítas y sunitas  se han recrudecido implicado también a los palestinos, pues por ser sunníes el precepto religioso les obliga a enfrentarse a los chiíes y el ejército libanés. Ante una situación tan grave  el presidente de la ANP Abu Mazen y Meshal, líder de Hamas han declarado que ellos se mantienen neutrales en este conflicto.

En todo caso el frente de guerra en la frontera con Israel sigue abierto. Las milicias de  Hezbollah,  como también los grupos palestinos del FPLP, de Al Fatah Abu Ammar, la OLP, Hamas, o la Yihad Islámica continúan en guardia. El alto el fuego supervisado por las fuerzas de interposición de la ONU puede romperse en cualquier momento. Últimamente y, a raíz del genocidio en Gaza, Hamas ha pedido a Hezbollah solidaridad para su causa. El gran muftí del Líbano Mohamed Rashid Qabbani (el 29-07-2014) ha lanzado un llamamiento a la yihad para liberar a la tierra sagrada Palestina de las garras del sionismo.

No existe ninguna posibilidad de paz ni de reconciliación pues los recuerdos de tantas matanzas y masacres los han envenenado de odio y de venganza. En difícil olvidar a  Nabatieh,   Tel Zaatar o Sabra y Chatila. http://youtu.be/0LKaNpm06EI Además esta historia aún no ha terminado y quién sabe cuál será el próximo capítulo sangriento. Los niños quieren emular a los valientes guerrilleros o fedayines a los que la opinión pública mundial llama  “terroristas”  y que ellos consideran héroes que defienden su identidad, sus raíces, su religión, su tierra madre.  El ejemplo de los mártires los llena de orgullo y por todas partes se le rinde tributo a su memoria.

 “mi tierra perdida, la tierra de mis ancestros. Con determinación lucharé por ella. Palestina es mi patria, ¡fedayín, fedayín! 

Los refugiados no desean inspirar sentimientos de pesar o de compasión, ni mucho menos explotar el victimismo. Uno de los hechos más humillantes es la dependencia de los organismos de ayuda humanitaria de la ONU, UNRWA,  Cruz Roja o Media Luna Roja. Ya no aguantan más arbitrariedades e imposiciones.  La impunidad y el confinamiento hacen que pierdan la confianza en el futuro. Psicológicamente están al límite y en la desesperación muchos prefieren el martirio o el suicidio antes que seguir soportando esta lenta agonía. Incluso el yihadismo gana adeptos pues sus dirigentes aburguesados se dedican al desfalco y las corruptelas.

Se sienten extranjeros, desarraigados,  perseguidos y hasta malditos. Podríamos decir que su historia se parece a la de otros pueblos del mundo víctimas del genocidio como los indígenas americanos, las tribus  africanas, y tantas otras  etnias extintas de las que no nos  quedan más que unos vagos recuerdos en los libros, los tratados, o los museos. Israel espera que pase lo mismo con los palestinos, es decir,  convertirlos en objetos folclóricos, materia de estudio o inspiración para los investigadores,  antropólogos y escritores. Como bien los expresaran reiteradamente los líderes sionistas con la conocida sentencia de: “los viejos morirán y los jóvenes olvidarán”
Carlos de Urabá 2014

Túnez.
 
 
 
 

mercredi 10 septembre 2014

La yihad españolista afila la espada para descabezar al independentismo catalán.


El proceso soberanista catalán entra en una fase crítica y crucial. Sus promotores han anunciado la intención de seguir adelante hasta las últimas consecuencias aunque el Tribunal Supremo los condene por herejes y el presidente Rajoy los amenace con tomar medidas excepcionales si no se arrepienten de sus pecados. Desde luego que  el españolismo no va a quedarse cruzado de brazos y a buen seguro que utilizará todas las armas, legales e ilegales a su alcance, para boicotear o sabotear el referéndum. ¿Una Cataluña libre? Ni hablar. El reino español cuenta con argumentos poderosos para disuadir a los rebeldes y no precisamente a base de razonamientos verbales o decretos, sino sacando a relucir la afilada espada del Cid Campeador. Porque el gobierno central ha perdido la paciencia y no hay otra alternativa que meterlos en cintura pues “con la unidad de España no se juega”    Así que de nada valen tanto pataleo del derecho a decidir o la libertad de expresión refrendada en multitudinarias manifestaciones.  Los catalanes son súbditos del rey de España y como tal deberán acatar el ordenamiento constitucional.”

Una señal inquietante ha sido el atentado cometido el pasado 5 de agosto contra el monumento al presidente Lluís Companys en Tornabous (Tarròs), Lleida  cuya autoría se le atribuye a un comando fascista. La estatua en memoria de Lluís Companys fue decapitada y una placa conmemorativa destrozada por completo.  Además, la bandera catalana fue vilmente ultrajada.  Igual sucedió con el “pi de las tres Branques” (símbolo de la libertad de los Països Catalans)  en Castellar del Riu, que apareció  mutilado con una motosierra.

Estos hechos no pueden pasar desapercibidos pues el nacionalismo español ultra ortodoxo es capaz de cometer los peores crímenes. Para el yihadismo españolista es un sagrado deber  defender los más altos ideales del generalísimo Franco que un día proclamara la “gloriosa Cruzada Nacional” para salvar a España del ateísmo y el separatismo.

No queremos ser alarmistas pero la naturaleza del españolismo es muy siniestra y perversa. No hacemos más que  remitirnos a los antecedentes históricos que nos revelan su cínico proceder.  Felipe VI y su brazo derecho Rajoy  cuenta con todos los medios a su alcance para materializar sus malévolas intenciones.  En la primera línea de fuego han colocado a la “División Azul mediática”  que manipulando la opinión pública ha creado un ambiente enrarecido a favor de sus intereses. Al españolismo le sobran ideólogos,  intelectuales, periodistas a su servicio  empezando por el premio Nobel de literatura el mercenario peruano Vargas Llosa. A estos “heroicos patriotas” hay que sumarles los líderes de los partidos políticos españolistas, lo más reaccionario de la ultraderecha catalana: Casal Tramuntana, Sociedad Civil Catalana, Vox Cataluña, PP, PSC, Ciutadans, UPyD  los banqueros, los clérigos fundamentalistas, las fuerzas armadas, la Policía, la Guardia Civil o el CNI (servicios secretos) todos unidos con el objetivo de salvar España de la rebelión catalanista.  

Acordémonos lo que le pasó a Antonio Cubillo, el independentista canario que sufrió un atentado en Argel cometido por los servicios secretos españoles o la famosa organización terrorista GAL dirigida desde la cúpula  gobierno de Felipe González para luchar contra el separatismo vasco de ETA.

La unidad de España es sagrada “¡Dios, la Patria y el Rey!” es la consigna que todavía se repite con ardor guerrero en los cuarteles.  Los nostálgicos de ese imperio español decadente, que ni siquiera  aceptan la pérdida de Gibraltar en mano de los ingleses,  la secesión de Cataluña sería como clavarles una puñalada en el corazón.

El españolismo tiene entre sus filas a clérigos fundamentalista como Rouco Varela o Ricardo Blázquez  que desde el púlpito aleccionan a sus huestes a sumarse a la guerra santa, a la yihad españolista contra el separatismo.

El ejército español está obligado a cumplir el artículo 8.1 de la Constitución que reza: “las fuerzas armadas tienen como misión garantizar la soberanía e independencia del reino de España, defender la unidad territorial y el ordenamiento constitucional” No olvidemos que existen múltiples ejemplos de cómo en distintas coyunturas históricas los militares se ha levantado contra la población civil.

Lo cierto es que desde altas instancias los mandos militares ultranacionalistas, herederos del franquismo más recalcitrante,  han diseñado un el plan secreto -  de sobra conocido por el presidente del gobierno Rajoy y el jefe de estado el Rey Felipe VI- cuya finalidad es neutralizar la amenaza independentista. ¡Atención! Las tres armas del ejército español  se encuentran en alerta máxima. Si en la víspera ese “funesto” día 9 de noviembre el gobierno catalán da luz verde al “referéndum ilegal”, “los novios de la muerte” actuarán con contundencia. Y para que la operación X (todavía no sabemos con qué nombre la bautizarán)  esté dentro de la legalidad  la Audiencia Nacional  emitirá los autos de detención correspondientes en contra de los principales cabecillas -es decir,  la plana mayor del independentismo catalán y sus cómplices-  acusándolos del delito de desacato y sedición.

La operación comenzaría con apagón electromagnético en Barcelona y en las capitales de provincia; para luego iniciar el despliegue de las fuerzas de la yihad españolista: los comandos especiales de paracaidistas y la Legión que ocuparían los principales centros de poder político, y se harían con el control de enclaves estratégicos como  la TV, la radio o la prensa.

La estelada será arriada de los edificios públicos y en su reemplazo se izará la bandera roja y gualda borbónica anunciando “el restablecimiento de la orden constitucional”. ¡Viva España!

Igual a lo que sucedió en la postguerra alemana, lo más seguro es que se instaure un sutil proceso de “descatalanización”.

Ante el reto separatista, ante tan vil provocación,  el reino español no puede dar una imagen de debilidad pues tiene que mostrarse contundente e imponer su autoritarismo. Mano dura o de  lo contario una actitud tolerante sólo serviría para echar más leña al fuego y extender su ejemplo por el País Vasco o Galicia.

El emanciparse del reino español y luchar por la libertad, el derecho a decidir, el derecho de autodeterminación de los pueblos,-que son los principios básicos de la democracia- se ha criminalizado. El nacionalismo español es quien impone las reglas de juego, el nacionalismo español es el poseedor de la razón suprema, el nacionalismo español decide, como un dios omnipotente, lo que es bueno o lo que es malo.

Carlos de Urabá 2014